24.3.13

VACAS, OVEJAS Y CHORIZO DE CALABAZA

La semana pasada tuvimos la oportunidad de pasar un fin de semana en Allariz, uno de los pueblos con más encanto de Galicia y una de nuestras paradas habituales en los desplazamientos entre Galicia y Andalucía. Fueron apenas un par de días, pero suficientes como para poder proponer una guía de productos, especialidades y locales que hacen que Allariz se convierta en un punto perfecto para hacer una incursión gastronómica.




Allariz conserva, como algunos otros pueblos del interior, la costumbre de las ferias periódicas (no semanales). En este caso se celebra los días 1 y 15 de cada mes y, aunque no es una de las más grandes, por lo que pudimos ver se conserva bastante la costumbre de acercarse para comer pulpo o churrasco. Una buena ocasión para hacerse, además, con un cuchillo artesano, una buena hoja de bacalao o algún embutido de la zona.



Pero el capítulo de compras no se termina ahí. Todos los sábados por la mañana se organiza el Mercado da Biosfera, en el que artesanos del pueblo y de los ayuntamientos limítrofes exponen sus productos. Allí probé un excelente licor de saúco (muy buena también la mermelada), un excelente salchichón o la cerveza artesana local Dama Alaricana. Se pueden encontrar leche fresca, setas deshidratadas, verduras de temporada o, la que fue una de mis alegrías aquel día, chourizos de cabazo. Los chourizos de cabazo (chorizos de calabaza) son una familia de embutidos gallegos que ha ido desapareciendo y que actualmente se conserva únicamente en algunos pueblos de Ourense y Lugo. Hay diferentes fórmulas que van desde los que sustituyen totalmente la carne por calabaza cocida adobada como si fuera lomo de cerdo, los que mezclan lomo (o carnes de segunda) y calabaza, los que hacen una mezcla a partes iguales de esos dos ingredientes y cebolla, los que mezclan carnes de segunda, calabaza, arroz y cebolla, etc.




Y para los más amigos del dulce, vale la pena darse una vuelta por el pueblo para comprar sus famosos almendrados, almendras de pico, melindres (o roscas de cazo), torta de almendras (o torta real), roscas de yema, etc. Ya metidos en compras, vale la pena pasarse a conocer el despacho de Licores Zirall, que se siguen elaborando con una fórmula secreta de 1930.



Pero si hay algo que me llamó la atención de la gastronomía alaricana es la apuesta del ayuntamiento por la producción local. En la finca de O Rexo trabajan desde hace años con un rebaño de ovejas de raza Latxa, a partir de cuya leche se elabora el Queixo de O Rexo, el más veterano (y uno de los dos únicos) de los quesos de oveja que se elaboran actualmente en Galicia. Vale la pena acercarse a conocer el lugar, con las ovejas pastando entre piedras y árboles decorados por Agustín Ibarrola, y conocer de primera mano todo el proceso de elaboración.


En otra zona del ayuntamiento, en el Monte de Penamá, se encuentra una ganadería, también municipal, con 80 cabezas de vacuno de raza limiá, una variedad autóctona gallega en peligro de desaparición hasta hace tan sólo unos años. Tanto es así, que la explotación de Penamá es la mayor reserva genética de ganado limiao a nivel mundial (lo cual, hablando de 80 cabezas, dice bastante de cómo está la cosa). La vaca limiá es un animal de tamaño relativamente pequeño que, al criarse en una finca de monte, se alimenta de pastos naturales, hace ejercicio constante y se ve sometida a las inclemencias del clima de montaña ourensano (temperaturas muy bajas en invierno y relativamente altas en verano). El resultado es una carne con un buen veteado de grasa infiltrada y un sabor pronunciado.


Es posible probar la carne de vaca limiá en el mismo pueblo. Nosotros tuvimos oportunidad de hacerlo en O Pepiño, una casa de comidas tradicional de la Plaza Mayor reabierta hace unos años respetando la atmósfera de otro tiempo. Allí nos sirvieron un rabo de buey limiao estofado muy bueno. Otras especialidades que probamos fueron el capón guisado, las empanadas (del horno de uno de los dueños del local), la tortilla de bacalao y el pulpo a la parrilla con grelos y patatas. Vale la pena acercarse, aunque únicamente sea a tomarse un vino en la barra de la antigua taberna.




Otra buena opción para irse de pinchos es el Alaricano, en la zona nueva del pueblo: tortilla, pulpo, empanada... los clásicos que no fallan. Otra referencia es el Fandiño, aunque allí en esta ocasión sólo probamos los dulces (me quedo con las cañas de crema y con el bizcocho de cerveza negra) o, en una versión más puesta al día, la preciosa Fábrica de Vilanova. Y, pensando más en tomar unos vinos, el Roi Xordo o A Micalla.


La última -hasta la fecha- en incorporarse a la oferta es Ecoleia, una granja de leche ecológica situada a un par de kilómetros del pueblo. Así que, en una localidad de apenas 4.000 habitantes, tenemos vacuno de raza autóctona (y la posibilidad de probarlo), uno de los escasos quesos gallegos que no se elabora con leche de vaca, una cerveza artesanal, embutidos tradicionales, licores de diferentes tipos, una buena oferta de tapeo, un mercado de la biosfera y otro tradicional, una selección interesante de dulces y una oferta más que digna de casas de comidas y restaurantes. Podemos poner muchas disculpas para ir a Allariz, pero no podremos decir que no sea por su interés gastronómico.

1 comentario:

Toni dijo...

Bonito pueblo Allariz. Estuve la última vez hace un par de años y curiosamente coincidió que era un sábado en el que salía un reportaje de "24 horas en..." precisamente en Allariz en el suplemento El Viajero de El País.