5.10.12

UN PASEO POR JEREZ

La provincia de Cádiz es, sin ninguna duda, la que más me gusta de las que conozco hasta el momento en Andalucía (me faltan Jaén y Almería y reconozco que, en general, me queda bastante por ver), pero Jerez me faltaba. Así que, aprovechando la convocatoria de la #TioPepeExperience celebrada el mes pasado y en la que entraré el siguiente post, tuve la posibilidad de tener una primera toma de contacto que me llevó desde el centro histórico a las grandes bodegas, a la zona de la Cartuja o a los grandes pagos contiguos a Macharnudo.



Y, visto lo visto, volví a casa impresionado con el juego que da una ciudad como Jerez, monumental, muy viva y con una oferta enogastronómica irrepetible. Porque, sin caer aquí en el tópico de sus vinos únicos en el mundo y demás, hay que quitarse el sombrero ante el trabajo de sus bodegas históricas para mantener viva una tradición y -hay que decirlo también- irle quitando el rancio que tenía ya en algunos casos.



Empezaré por los desayunos. Los desayunos: ¿Por qué demonios en Galicia no hemos mantenido viva la tradición de un desayuno autóctono y de calidad?. Con los lácteos el pan y otros ingredientes que tenemos podría ser una cosa muy seria. Pero id a un bar en Galicia y pedid un desayuno. Panrico os lo agradecerá. En Andalucía, por lo general, el café es mucho peor y normalmente el pan también, pero esa sucesión de manteca blanca y colorá, manteca de hígado, zurrapa, aceite, tomate y demás le alegra el despertar a cualquiera.



Jerez es una ciudad encantadora para salir de tapeo. Y tuvimos la suerte de hacerlo acompañados por gente de la zona que nos llevó a probar marisco al bar La Marea. Estupendas las bocas de mar, que nunca había probado y que me comentaron que son tradicionales de la Bahía. Un amigo me había hablado de los cangrejos violinistas de la costa del sur de Marruecos, pero no sabía que eran lo mismo ni que en alguna zona de España contaban con tanta tradición. Sabor suave, salino, muy agradable. Aunque me gustaron más, que conste, los langostinos, magníficos.



Con eso y con todo El Chule -todo un personaje-, el propietario del local, me ganó definitivamente con un alarde de sencillez absoluta: un tomate aliñado y unas patatas fritas, nada más. Y nada menos. Producto de la zona de Conil, si no me equivoco. Atreverse con el producto desnudo, sin más, y sacarlo, además, como un alarde y conseguir hacerte con el público demuestra que la materia prima es excelente y que se confía en ella. Me alegro mucho. Así que, resumiendo: El bar La Marea me ganó por la calidad del producto y por la sencillez. Volveré.

Segunda etapa del recorrido en el Bar Juanito, situado en uno de los rincones con más encanto de la ciudad y conocido, sobre todo, por sus aliños y sus alcachofas. De nuevo me quedo con la sencillez de unas simples papas aliñás, soberbias. Sin desmerecer el atún rojo en vinagre o las alcachofas, también muy sabrosas.



Y de allí al bar Rody, asomado a la Plaza de la Asunción. Ya habíamos probado su famosa sopa de tomate (hablaré de ella en otro post), así que de lo probado in situ me quedo con los boquerones y con el atún mechado. De allí continuamos paseando hasta el restaurante La Cruz Blanca, donde probamos un tataky de atún que me encontró ya bastante saciado.



Hubo tiempo, también, para visitar la catedral y el mercado. De la primera hablaré cuando comente la fiesta de la vendimia. El mercado me pareció estupendo, muy animado y con un producto del mar fantástico. El olor a fresco era impresionante. Galeras, borriquetes, todo el despiece del atún, acedías, bocas de mar, langostinos, melvas... Todo un espectáculo para alguien del norte como yo, acostumbrado a buenos mercados de mar pero con producto muy diferente. Volveré con calma.



En fin, una visita que tuvo el valor, como primer contacto, de hacer querer más. Y cuando con una ciudad te pasa eso hay que dejarse llevar por el instinto y repetir. Lo haré pronto, seguro.

5 comentarios:

Ana y Blanca dijo...

Ya he curioseado tu blog. Si quieres curiosea tu el mio.

JUEGO DE SABORES

Toni dijo...

Para mi es un precepto obligatorio de mi religión gastronómica un par de visitas a Jerez cuando estoy de vacaciones por la provincia de Cádiz. Incluye visita a bodega y ruta de tapeo.

Así tengo más cerca el cielo. ;-)

Alfonso Hernandez dijo...

Hola Jorge. Me alegro que te guste la tan variada y maravillosa provincia de Cádiz. Yo la conozco bastante bien, más la parte occidental, porque tengo sangre gaditana y voy varias veces al año. Un saludo y enhorabuena por el blog.

VENTANA DE FOTO dijo...

Conozco Jerez, pero solo he ido en un par de ocasiones y en una visita breve, sin embargo, a Cádiz acudo todos los veranos huyendo del calor de Córdoba. El embrujo de sus playas y de sus gentes me hace ir año tras otro.

Tu blog es una mina de información gastronómica.

Feliz domingo!

http://ventanadefoto.blogspot.com.es/

Anónimo dijo...

Enorme el marisco de Chule y el atún mechado de Pepe el del Rody!

Menudo descubrimiento de blog. Mi más sincera enhorabuena.

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