Si algo ha cambiado en la cocina española (y con ella en la gallega) con la llegada de la cocina contemporánea no ha sido, en mi opinión, la concepción de los platos o la entrada masiva de nuevos ingredientes. Por lo general, la alta cocina gallega contemporánea sigue siendo identificable como gallega, al igual que pasa con la mediterránea, la andaluza o la castellana.
Si algo ha cambiado esta cocina, decía, son dos cosas: por una parte ha ayudado a descubrir técnicas, tradiciones o recetas que llevaban ahí toda la vida y que han servido de base para nuevos platos. O para platos puestos al día, si preferimos. Tanto para el público local (que ni todo es un estudioso del tema ni siempre conoce TODA la tradición local) como para el público foráneo. Por poner un par de ejemplos: si de la mano de Pepe Solla probé una versión del escabeche de ostras que era ya una industria importante en las Rías Baixas en el S.XVIII, me gusta pensar en la sensación que tendría gente llegada de fuera y que, de ese modo, se asomó por primera vez a algunas recetas y técnicas tradicionales. Me imagino que algunos reaccionarían con la misma curiosidad con la que yo lo hice ante el pulpo seco o la coca de dacsa en Quique Dacosta, por poner un ejemplo.
El otro gran cambio, al menos igual de importante, ha sido la comprensión de lo que se hacía y, desde ahí, su perfeccionamiento. El uso de la baja temperatura no es nada nuevo, siempre ha habido guisos que se dejaban cocinar durante horas al lado de la cocina o de la lareira, leches que se dejaban cuajar con un calor moderado, etc. La Roner no descubre la pólvora, pero ayuda a controlar un proceso que casi siempre se utilizaba por intuición y sin control sobre los resultados. Ayuda a homogeneizar, a saber que un huevo cocido X tiempo a X temperatura va a salir siempre exactamente igual. Y eso es un grandísimo avance.
Hablo de la Roner, pero podríamos hablar de las espumas, de las gelatinas (en algún rincón del blog hay una referencia a intentos de Escoffier por conseguir gelatinas calientes), de espesantes, coagulantes o de cientos de otras cuestiones que hoy entendemos y controlamos.
Porque la otra carencia tradicional, aparte de la falta de precisión, era la falta de comprensión de muchos procesos. Tengo grabaciones por ahí de hace más de un lustro en las que una panadera de la zona de Boiro (A Coruña) me habla de formentos, de masas madre y de la importancia de la artesa, pero no sabe explicar por qué. Sabe qué resultados quiere y cómo conseguirlos, pero no por qué se producen. Y en eso la cocina contemporánea ha ayudado a dar un buen paso en la dirección correcta. No ha ocupado el lugar de ese conocimiento tradicional, pero si que ha ayudado a conocer (gracias a las investigaciones paralelas de químicos, biólogos, etc.) los procesos que le dan lugar. No se está descubriendo la pólvora, simplemente se está mejorando la fórmula.
Un panadero tradicional no sabía de porcentajes de humedad, ni falta que le hacía en la mayoría de los casos. Pero que los jóvenes panaderos sepan qué son y cómo aplicarlos es fantástico, porque eso les ayudará a entender mejor lo que hacen ellos, lo que hacían sus antecesores, a controlar los resultados y a pensar en nuevas cosas que desarrollar en el futuro.
¿Fermentaciones largas? Si en Galicia tenemos un pan durmido, como en la Alpujarra tienen un pan dormío (y alguno más parecido que hay por ahí). El mismo nombre lo deja entrever. Pero ese pan durmido, que es una versión de la rosca dulce (una masa abriochada enriquecida con huevos) y que en alguna zona (sur de Teruel) se decora con un huevo cocido (rosca + huevo cocido, volvemos sobre otro de mis temas de los últimos meses, aunque eso queda para otro post), no excluye la curiosidad de panaderos jóvenes y, en algunos casos, de formación académica, que quieren saber qué pasa durante ese tiempo que el pan durme, por qué pasa, cómo controlarlo y cómo aplicar ese conocimiento a otras recetas. Al contrario. Creo que eso es lo realmente interesante.
Hablamos de masas, de vinos, de vinagres, de repostería, de emulsiones, de conservas, de secados y salazones y de mil temas más que estaban en la base de la cocina tradicional y que siguen siendo los cimientos de la cocina contemporánea. Hablamos, en ese sentido, de cómo la cocina contemporánea no es más, en muchos casos, que la prolongación hacia el futuro de líneas que vienen de muy atrás.
Y todo esto me viene a la cabeza gracias a un estupendo pan de tipo compostelano que probé el otro día y que me hizo pensar en lo que se hacía en las panaderías compostelanas, en lo que ya no se hace, en panaderos como los Moscoso Moure que intentan recuperar algunas de esas técnicas, en todo lo que se hacía mal en la panadería tradicional (que algunas cosas había), en cocineros como Marcelo Tejedor que hoy ofrecen un pan excelente basándose en esa tradición...



9 comentarios:
Esa masa abrioxada con forma de rosca y con huevo cocido que mencionas de Teruel es la Coca de Pascua. En mi pueblo (cerca de Calatayud) se conoce con el nombre de culeca.
Xesco:
Ese tipo de masas abriochadas son una de las maravillas de la cocina española. En casi todas partes existen, pero con pequeñas diferencias, añadido de aromáticos, etc. Se podría escribir un libro solo sobre ellas. En Galicia tenemos, basadas en esa idea, roscas y roscóns, trenzas, regueifas, pan de festa, pan de ovos, pan durmido y unas cuantas más que seguro que me olvido.
En este caso, además, está lo del nombre, pan durmido, que me parece precioso. Tan al pie de la letra se tomaban lo de dormir el pan que lo dejaban toda la noche y lo tapaban con una manta.
A buenas horas , mangas verdes.
Vos que solo habeis promocionado tonterias ,y amiguitos os acordais ahora del pan , venga ya .
Anónimo:
Iba a contestar argumentando, pero para qué. Partiendo de la base de que no entiendo qué demonios haces perdiendo el tiempo en algo que te parece una tontería, creo que el resto no tendría sentido.
Así que simplemente te recomiendo que pongas "pan" en el buscador de arriba y veas cuántos años hace que empecé a hablar del tema en el blog.
O, simplemente, que dediques tu tiempo a algo más productivo.
Dicho esto, como esto es un blog personal y tiene unas normas claras que he hecho públicas en multitud de ocasiones, el próximo comentario insultante simplemente no te lo apruebo. Debatimos lo que quieras, pero desde un mínimo de respeto.
Si algo recuerdo de la época que mi abuelo fue panadero antes de hacerse cargo mi tío de la panadería fue a enseñarme a conocer las masas por el tacto, el no sabía de humedad pero si me enseño a reconocer los olores de los lévedos, de las fermentaciones. Luego mi otra abuela ya me enseño a usar el horno de leña ( que aún lo uso) y es increíble como con la misma harina y amasando igual a hacerlo en la panadería de aquella el horno era a leña igual pero con vapor a cocerlo en el horno de leña de casa el horneado era totalmente distinto sacando dos panes diferentes, panes que aguantan de 3 a 5 días frescos, eso si que es comer pan.
Cuando empecé a trabajar siempre escuchaba a mi padre hablar en términos de "deixar coller punto á masa", "que colla forza", "deixala descansar"...bien, todos eses términos que hablan sobre procesos de fermentación, procesos bioquímicos que se desarrollan en el interior de las masas y los panaderos los regulaban por intuición y experiencia. Sabían hacer pan sin pesar ingredientes, sin calcular porcentajes de hidratación, sin calcular cómo hacer los "formentos", y lo hacían muy bien. Pero lo hacían muy bien porque "o pan durmía, o tempo facía ás masas".
Pero como dice Jorge, ahora no puede llegar con eso, debemos de dar un pasito más y saber que pasa dentro del pan, como regular los porcentajes y controlar los procesos bioquímicos que suceden en un producto tan sincero como complejo, el pan.
Nuevamente, gracias Jorge.
Hola soy Guillermo Moscoso Moure, panadero. Cuando empecé a trabajar siempre escuchaba a mi padre hablar en términos de "deixar coller punto á masa", "que colla forza", "deixala descansar"...bien, todos eses términos que hablan sobre procesos de fermentación, procesos bioquímicos que se desarrollan en el interior de las masas y los panaderos los regulaban por intuición y experiencia. Sabían hacer pan sin pesar ingredientes, sin calcular porcentajes de hidratación, sin calcular cómo hacer los "formentos", y lo hacían muy bien. Pero lo hacían muy bien porque "o pan durmía, o tempo facía ás masas".
Pero como dice Jorge, ahora no puede llegar eso, debemos de dar un pasito mas y saber que pasa dentro del pan, como regular los porcentajes y controlar los procesos bioquímicos que suceden en un producto tan sincero como complejo, el pan.
Nuevamente, gracias Jorge.
Maravillosa lectura!!! Maravilloso tema!!!
Hablando de pan, diré que de montar un comercio, a mi me gustaría montar una Boutique del pan, pero del pan de verdad, de los que en Galicia tenemos unos cuantos únicos y excepcionales, y cito: Por supuesto el de Cea, el de Palas de Rey, el de Carballo, el de A Ponte Nova, el de Carral, el de Mosteiro, el de Boimorto, el de Camporrapado, y así en una larga lista, con la que me imagino unas estanterías repletas de cada uno de estos panes, a elegir. Probablemente,la dificultad estaría en tener una buena logística para lograr que estuvieran todos, todos los días, y a lo mejor sería un buen negocio para mi. Una cosa es segura, estaría todo el día picoteando de todos ellos. Me encantó este post.
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