4.8.12

MUMUMÍO Y LAS MICROCERVECERÍAS

Contactan conmigo desde Mumumío para hablarme de su nuevo club de cervezas y proponerme el envío de una muestra de lo que sería una oferta mensual en ese club. Se trata de botellas de una serie de microcervecerías seleccionadas y, como sigo convencido de que las revoluciones se están dando en formato pequeño, acepto. Me parece interesante que se apueste por dar visibilidad a pequeños proyectos, casi siempre familiares o personales, y que se trabaje en la divulgación de proyectos que recuperan fórmulas y técnicas durante mucho tiempo desaparecidas del panorama cervecero español. Si, lo de las cervezas artesanas y de pequeño productor está de moda pero, qué demonios, mejor esta que la de los gintonics con floristería incluida.



A los pocos días me llega una caja con una muestra de las tres cervezas seleccionadas por el club este mes: Saramagal, una cerveza de la provincia de Pontevedra; Caelia, desde Soria, y Burro de Sancho, de Toledo. Cervezas ligeramente turbias, con poso de la fermentación en botella, más amargo y menos burbuja que las cervezas comerciales (no puedo evitar pensar que esta comparación es como la que pueda hacerse entre una lubina salvaje y una de piscifactoría).

La Saramagal es una ale rubia que añade malta de trigo y cáscara de naranja. Es la más suave de las tres, con un amargo muy moderado por la presencia del trigo. La Caelia es una brown ale de estilo inglés, tostada, con un amargo pronunciado. Burro de Sancho es una red ale de alta fermentación que se elabora con materias primas procedentes exclusivamente de La Mancha. Muy aromática y con un amargo persistente que recuerda casi al del caramelo muy oscuro. Es la que más me gustó de las tres.

Me gusta, sobre todo, el trabajo de selección que hacen y la posibilidad de ir descubriendo esas pequeñas microcervecerías cuyas bebidas muchas veces es casi imposible localizar fuera de su provincia. Y me parece que lo hacen a precios bastante razonables: el pack de 12 cervezas (cuatro de cada una de las tres seleccionadas) cuesta 32,95€, con lo que cada botellín cuesta algo menos de 2,75€. Vale la pena curiosear un poco en el trabajo de estos microproyectos que no tienen la capacidad de montar campañas publicitarias con modelos en moto por islas paradisíacas o fiestas multitudinarias en el jardín pero que hacen lo que saben hacer, sin más pretensiones.

2 comentarios:

Roger dijo...

Yo he participado en un club parecido, el que organiza Javi del bar Kitsch en Vitoria, aunque ese tiene un enfoque mas internacional. Pero me ha ayudado a descubrir muchas cosas que por mi cuenta no habria probado.

Si alguna vez pasas por Vitoria, la visita al bar es obligada! Ademas ahora hacen cervezas bajo la marca Humala...

En definitiva, que es una gran idea para descubrir cervezas artesanas si la selección la hace alguien con criterio!

Jesús Sanchez dijo...

existen varios clubs de productos gourmet que consiguen que se puedan saborear productos que ni siquiera la gente se plantearía de probar