7.7.12

NOS EQUIVOCAMOS

Nos equivocamos al enfrentarnos al mundo de los blogs. Y no, éste no va a ser un post más de esos que lloran las penas de la sufrida vida del blogger, pero si que quiero que sea una especie de decálogo (o dodecálogo o lo que sea, porque no sé cuántos puntos tendrá al final) de lo que creo que es un blog y lo que no es, lo que hace y lo que no, lo que se puede esperar como autor de uno y lo que se debería esperar el lector del mismo.

Y no, tampoco es la Revelación. Es mi opinión. Seguramente no es mejor ni peor que otras, pero es la mía así que ¿Qué sitio mejor que éste, que también es mío?

- Un blog es un blog: no es un periódico, no es una agencia de comunicación ni mucho menos una agencia de prensa. Un blog, para bien y para mal, es un blog, con sus virtudes y sus defectos, con la ventaja de la inmediatez y la  parcialidad, con la desventaja, en muchos casos, de la falta de profesionalidad (no me refiero a un título, me refiero a un mínimo de rigor) y del exceso de entusiasmo.

- Como un blog no es un periódico ni cualquier otro medio de comunicación profesional no creo que deba de ser valorado por los parámetros que se le aplican a éstos. Un comunicador profesional tiene la obligación de ser fiel a las fuentes, de tratar de ser ecuánime, de diferenciar entre opinión e información. Un blog debería hacerlo, al menos cuando entra en esos terrenos, pero tiene muchas otras vertientes que quedan al margen de eso: lo narrativo, lo experiencial, lo personal y lo subjetivo no son información pero son, sin ninguna duda, parte fundamental de lo que es un blog (como lo son también de algunos otros géneros escritos). Casi tan importante como lo que se cuenta es quién lo cuenta y (vuelvo sobre esto ahora) por qué lo cuenta.

- Es fundamental que quede claro por qué hablas de lo que hablas: ¿Es tu opinión libre de cualquier atadura o es una opinión condicionada por un pago/contrato...? No es que una cosa sea mejor que la otra, pero es clave que queda clara la diferencia. De otro modo, ¿Cómo sé cuándo hablas tú o cuándo hablas tú en nombre de quien te contrata? ¿Qué hay de malo en que te paguen por algo y decirlo? Lo malo, en mi opinión, es sembrar la duda. Es tan perjudicial decir "yo nunca cobro" y luego cobrar por escribir algo como decir "yo solo escribo si cobro por ello" y luego no hacerlo. Las cosas claras. Es la única manera de crear una cierta imagen de honestidad.

- Criticar no es despellejar: criticar es un ejercicio lícito y hasta saludable. Pero también es un género. Hay que saber qué se hace y cómo se está haciendo. Criticar es constructivo. Y par serlo tiene que hacerse desde la educación. Criticar parte siempre de la opinión informada, de haber probado, de haber estado, de haber hablado con el responsable. Y a partir de ahí, teniendo en cuenta antecedentes, circunstancias, estilos, géneros, posibilidades e intenciones se construye la crítica. No se puede criticar de oídas. No se puede criticar desde la falta de educación. Criticar es hacer con el producto o servicio de alguien exactamente lo que te gustaría que hicieran con el tuyo: señalar los puntos fuertes y los más flojos, proponer alternativas constructivas, razonar. Si estás escribiendo algo que no te gustaría que escribieran sobre ti no estás haciendo crítica, estás atacando. Son cosas muy diferentes que a veces se confunden pero que nos desacreditan cuando no sabemos usarlas.

- No es malo tener sponsors en tu web, banners publicitarias o posts patrocinados. Pero es básico que se sepa. Si tienes en tu web un banner de "Caramelos X" y luego escribes sobre "Caramelos X" es más que probable que eso, de algún modo, te condicione. Y lo mismo si esa relación comercial no es tan obvia como un post.  No es malo ni bueno, pero es un dato fundamental para que el lector pueda juzgar lo que escribes.

- Ten claro qué eres y qué ofreces. Si te invitan a un evento junto con otros profesionales (fotógrafos, periodistas...) no pretendas que te traten de manera diferente. Exige que te traten igual, pero no mejor. Si ellos no cobran por eso, ¿Por qué deberías cobrar tú?

- Sé educado: si te invitan a algo, si te mandan algo, agradécelo. No cuesta nada. Esto ya no es un consejo como blogger, es un norma básica de cortesía. Si te invitan a cenar a una casa y no te gusta la cena, no mandas al día siguiente una carta diciendo lo malo que estaba el asado. Ni llamas para decirlo. Ni le escribes a todos tus amigos y familiares para decirles lo mal que cocina fulanito y lo ofendido que te sientes por su invitación. Eso no es ser imparcial, es ser un completo maleducado. No quiero decir con esto que te pliegues y te arrodilles ante una invitación, pero critica (véase el punto anterior sobre este tema), sé respetuoso y sé constructivo. Siempre (o casi) hay algo agradable que decir. Y siempre hay una gran oportunidad de callarse. Piensa en la gente que está implicada y, repito, piensa en si te gustaría que te hicieran a ti lo que vas a hacer. Valora lo que te han ofrecido, lo que cuesta (en dinero y en esfuerzo), quién lo hace y por qué. Valora por qué a ti y no a otro.  Sentido común, educación y pies en la tierra.

- Lo que haces tiene consecuencias: los blogs, a diferencia de otros medios, tenemos un valor añadido: la relación. Nos relacionamos, nos comunicamos, establecemos contactos. Buena parte del éxito o del fracaso de un blog se basa en los contactos, las relaciones y el buen ambiente (tanto online como offline). Tenlo siempre en cuenta. Y de nuevo: respeto y educación. No esperes que te traten bien si no trates bien, no le hagas a nadie lo que no querrías que te hicieran a ti. Y lo mismo para lo que escribes: se queda ahí, te retrata. Todos hemos escrito posts de los cuales nos arrepentimos. Ten claro que esos van a ser los que, en buena medida, te definan. No quiero decir que te escondas o que hagas cosas que no crees, pero hazlo con prudencia, con educación y teniendo en cuenta que, aunque a veces lo olvides, lo estás haciendo ante miles de personas que tienen memoria y con quién compararte.

- El blog y el mundo real se entremezclan: a veces te invitarán a sitios como blogger, hablarás con gente, con empresas, con marcas, harás contactos, participarás en eventos. No olvides que lo que hagas allí lo haces como persona particular, pero también como blogger. Y por lo tanto, antes o después, eso se va a reflejar en tu trabajo en el blog. Y, es más, cuando la gente te entiende como blogger y -lo que es más importante- tú te entiendes como blogger y hablas como tal, ten en cuenta que lo que digas, en última instancia, va a afectar al colectivo en cuyo nombre estás hablando. Si quieres opinar, opina, pero deja siempre claro que lo haces a título particular. Ni aún así conseguirás que las críticas dejen de generalizarse, llegado el caso, pero al menos que por ti no quede.

- No olvides que eres el recién llegado: tú no has inventado la comunicación. Ni el marketing. Y lo que haces es, básicamente, comunicación y marketing (en porcentajes variables). Para otros o para ti (que eres tu propia marca). No estás creando tú las reglas, así que relájate y disfruta del viaje: aprende, escucha, mira, lee. Y no te pases. Y con eso, adáptate, mejora lo que puedas (si es que puedas) y, sobre todo, tranquilo, que eres un aprendiz.

- No es lo mismo un blog en 2005 que un blog en 2012: cuando todo era gratis, por amor al arte y éramos cuatro todo era precioso. Pero eso ya no existe. La gente paga (a lo mejor no a ti, a lo mejor no hoy, pero están pagando. A otros por opinar, a ti para que vayas aquí o allá...). Y aunque no pague sabe que lo que haces tiene un valor (mayor o menor, relativo o absoluto) y lo mide con esos parámetros. Ya casi nadie te va a ofrecer nada por amor al arte. Al igual que antes: eso no es ni mejor ni peor. Pero es así. Y así hay que manejarlo. Además, ya no somos cuatro. Somos 4.000. Y eso también cambia el panorama. Mirar para otro lado no sirve. Tenlo en cuenta y actúa en consecuencia.


- Las marcas no te quieren por tu irresistible encanto personal: las empresas no son tus amigas. Y, no, tampoco eres la panacea, lo que venían buscando desde hace décadas y que por fin han encontrado. Eres lo que eres, modestamente (y sin complejos). Actúa en consecuencia. Sienten curiosidad por ti, a veces probarán si les resultas rentable. En algunos casos (pocos) llegará a haber una relación de amistad. Pero nada más. Ni nada menos. Si entras en el juego apréndete al menos las reglas: habrá marcas que te tienten, agencias que te tanteen, eventos que quieran que vayas. No es por lo guapo que eres, es mejor que te desengañes cuanto antes. Es porque lo que haces les interesa. Tenlo en cuenta y, desde ahí, actúa como creas conveniente. Pero no lo olvides. La edad de la inocencia en el mundo de los blogs pasó allá por el 2008. Empeñarte en mantenerte en ella solo te hará daño. 


Pero sobre todo, al margen de lo que hagas con los puntos anteriores (hay mil opciones posibles), no olvides qué: 


- Un blog es un medio personal y vale lo que valga mientras siga siéndolo. Puede tener el tono, la temática y el enfoque que quieras, pero no es un periódico, no es una página web, no es un soporte publicitario: es un blog. Es tu blog.   

15 comentarios:

Anónimo dijo...

Al final se trata de sobreponerse al propio ego, no dejar que el blog se apodere de ti. En definitiva, de ser personas. La blogs fuera es, ni más ni menos que eso: una comunidad.

Saludos,

Jesusfoz

Ankabri Gastrónomos dijo...

Me gusta

2D2Dspuma dijo...

Precisamente estoy trabajando en un artículo sobre los blogs como fenomenología y sobre su función.
He recalado aquí con esperanzas y me voy con material nuevo. Muchas gracias.

Itzi dijo...

¡Clapclapclap!
Ni una cma te cambio, oye :)
Océanos de amor.

Jorge Guitián dijo...

A ti. Cuando tengas los resultados me gustaría leerlos.

Saludos

Caminarsingluten dijo...

Un estupendo post, que me ha hecho recordar las palabras de nuestro amigo Roberto González "El Pingue", en el I Encuentro de Bloggers Navarra Gourmet ¿Lo recuerdas?: "Honradez", y la cosa ha ido cambiando mucho.

Besotes y abrazos.

Ana y Víctor

El Oteador de los Mercados dijo...

Una entrada/post lucida a rabiar.

Alexandra dijo...

Buenas tardes, Jorge.
No tengo el placer de conocerte, y por redes sociales hace muy poco que hemos establecido contacto.
Me gustaría comentar algunas cosas respecto a tu post.

Dices que un blog no es un periódico o similar. Bueno, un blog es un medio de comunicación, y puede ser personal o puede ser periodístico. El blog es simplemente el formato, a partir de él puede hacer lo que quieras.

¿Es fundamental dejar claro por qué hablas de algo y si hay alguna atadura comercial? En periodismo está inventado, solo hay que poner que es un publirreportaje. De todos modos, la mayoría de las veces se ve claro que algo está patrocinado, ¿no?

En tus comentarios sobre criticar no sé si te refieres a Garbancita. Si es así, no estoy de acuerdo en que ella esté despellejando a nadie. Está expresando una opinión y ya está. No estoy de acuerdo contigo en que “Si estás escribiendo algo que no te gustaría que escribieran sobre ti no estás haciendo crítica, estás atacando”. Si esto fuera así, nos pasaríamos la vida haciéndonos la pelota mutuamente. Y eso sí es feo.

Sobre “Si ellos no cobran por eso, ¿Por qué deberías cobrar tú?” Hay mucha gente, por ejemplo, que escribe gratis en medios. ¿Ello hace, entonces, que los que pretendemos cobrar, porque es nuestro trabajo, estemos totalmente equivocados? ¿Hay que trabajar gratis porque algunos lo hagan?

Respecto a la educación… Agradecer que te inviten, que te manden productos, etcétera, es educado, sí. Pero no estoy en absoluto de acuerdo en que después de probarlo no puedas escribir a quien te lo ha mandado o a quien te haya invitado a algo , ni llamarle, para decirle educadamente que a tu juicio el producto no es bueno, o no te ha gustado. ¿Que te ofrezcan un producto para que lo pruebes te obliga a que te guste e, importante, a decir que te gusta? No lo creo.

No entiendo muy bien qué quieres decir con que los blogs tienen el valor añadido de la relación. El resto de medios, más bien las personas que están detrás del resto de medio, también tienen relacion.

“Si quieres opinar, opina, pero deja siempre claro que lo haces a título particular” Respecto a esta frase, si viene por Garbancita, creo que en la entrevista ella me (nos) deja muy claro que habla por ella, no por nadie más.

Un abrazo, Alexandra

Jorge Guitián dijo...

Hola, Alexandra:

Gracias por tu comentario.

Antes de nada, para evitar equívocos, quiero dejar claro que conozco a Garbancita desde hace más de 5 años. Si quisiera hablar de ella lo habría hecho empleando su nombre. No era mi intención personalizar y, aunque el texto sale en plena polémica sobre la entrevista (y en parte motivado también por alguna cosa que no comparto de ella, es cierto) está en la línea de otros que vengo publicando desde hace meses, el último de los cuales apareció hace un par de semanas.

Un blog es un medio de comunicación, es cierto, y es un formato, no un género, también es verdad, pero por norma general, a día de hoy, suele entenderse de una manera y regirse por una serie de código no escritos pero comunmente aceptados. Es cierto que es un medio de comunicación pero, repito, no es un periódico o cualquier otro tipo de medio impreso y, como tal, tiene características propias. No pretendo entrar aquí en un debate que me es ajeno (soy blogger desde hace tiempo, pero no periodista), pero creo que lo que diferencia por norma general a un blog (personal o colectivo, profesional o no) es lo que apunto en el post.

Respecto a lo del publirreportaje si, es cierto, está inventado. Pero lo que comentas ni se hace normalmente en blogs ni, en ocasiones, se hace en medios impresos. De hecho, esa era una de las preocupaciones que nos hizo, en 2007, impulsar el Código Cociña, un intento de código de buenas prácticas autoimpuesto que fue pionero a nivel internacional (cuando se creó el siguiente, en Estados Unidos en 2008, se pusieron en contacto con nosotros para hablar del tema).

Y ojalá quedase siempre claro que un post está patrocinado. Pero hay docenas de casos todos los días en los que no es así.

Jorge Guitián dijo...

En cuanto al tema de la crítica, no, no hablaba de Garbancita. Lo de la crítica es un asunto que me interesa especialmente, porque es uno de los puntos por los que nos vienen normalmente los problemas y porque, a pesar de que no soy periodista, si que es un tema en el que me especialicé durante años, tanto en mi formación universitaria (donde me centré en la crítica literaria), como en la de postgrado, en la que durante más de cuatro años me centré, entre otras cosas, en formarme en crítica de arte, de arquitectura y de cine a través de cursos de distintas universidades, de la Unesco y de otras instituciones.

Es desde ahí desde donde afirmo mi convencimiento en que la crítica o es razona y constructiva o no es crítica. Al decir lo de "no escribas lo que no te gustaría que escribieran sobre tí" no quiero decir "sé complaciente". A lo que me refiero, como apunto en el texto, es a que escribas algo argumentado y educado. Lo otro, repito, es un ataque en mi opinión. No se trata, por lo tanto, de hacer la pelota. Todo lo contrario.

El siguiente punto del que hablar se refiere a cobrar por asistir a un evento para hablar a continuación de él. ¿Tú cobras por hacerlo? ¿Es práctica habitual que los periodistas lo hagan? No, hasta donde yo sé. ¿Por qué, entonces, deberían pagarme a mi? ¿Porque a los periodistas les costean la cosa sus medios y a mi no? Problema mío, no de quien me invita, digo yo. Pero, como apunto al principio del post, esa es una opinión personal. No creo que esa sea un punto que pueda entenderse de otro modo.

En cuanto al tema de la educación, comparto tu opinión. Hace unas semanas, sin ir más lejos, hablaba con un productor de hortalizas sobre un producto que me hizo llegar y que no me convencía. En mi correo, que quise mantener entre él y yo, le explicaba los motivos por los cuales su producto no me había convencido y la razón por la cual había decidido no escribir nada sobre él.

Lo contrario, lo que comento en el texto, habría sido escribir un post centrándome en las características negativas de su producto y de su negocio. Eso es lo que no me parece bien y de lo que habla ese apartado.

Que me ofrezcan un producto no me obliga a que me guste, en absoluto. Y mucho menos a decir que me gusta. Pero eso no implica que pierda la educación. Puedo optar por no decir nada o por decir lo que sea pero desde un mínimo de educación.

En cuanto al valor añadido de los blogs, es obvio que desde el principio tuvieron el valor añadido de los comentarios, más inmediatos que cualquier cosa que existiera por entonces en otros medios. Cuando empecé en el blog, en 2004, no había ningún medio de comunicación en España que permitiese ese tipo de relación. Y tardaron varios años. Y cuando la conversación se trasladó a Twitter, donde muchos nos relacionamos con los lectores o con aquellos a los que leemos, otros medios tardaron -aquí en España al menos- meses o años en hacer lo mismo. Por eso creo que un valor añadido -y diferencial- de los blogs y las redes sociales está ahí.

Jorge Guitián dijo...

Por otro lado, en mi faceta profesional me dedico, entre otras cosas, a trabajar con empresas. Y cuando estas se deciden por invitar a bloggers o a gente con presencia en redes sociales, una constante es su insistencia en buscar grupos con buen ambiente, que funcione bien, que exista una relación fluída, etc. Algo que no me pasa cuando me piden convocar a prensa o a otros sectores. Así que no es tanto que lo crea yo (que también) como que lo creen, al menos desde mi experiencia, las marcas, las empresas, etc.

La última frase, insisto, no viene por Garbancita. Hace años que las declaraciones de unos o de otros (incluídas las mías, me imagino) han sido utilizadas para generalizar respecto a los bloggers, los usuarios de Twitter, etc.

Como decía ayer en Twitter, respeto las opiniones de Cristina, pero creo (lo creía ayer y lo sigo creyendo) que algunas de sus afirmaciones, descontextualizadas, son un filón para quien, con un poco de mala fe, quiera generalizar.

Por último, y dado que la persona afectada ha terciado ya en el debate, quiero terminar reiterando mi respeto absoluto a lo que dice Garbancita en el texto, si bien no lo comparto todo. Pero, como yo también estuve en el evento en cuestión en Marqués de Riscal, si que me gustaría puntualizar que:
1- No hubo ninguna agencia de por medio.
2- A mi al menos no me obligaron a asistir a nada y, mucho menos, me exigieron publicar nada.
3- Los cursos de cata que nos ofrecieron tuvieron una duración total de 4h en dos sesiones y no de 7,5 horas en tres sesiones.
4- Ha sido uno de los poquísimos eventos a los que he asistido en los que se nos dio alguna alternativa para el tiempo libre a la hora de la comida (salir a comer con gente de la empresa al casco urbano del pueblo). Además, se nos dieron tres horas libres por la tarde en las que, por si eso fuera poco, se nos ofreció la posibilidad de disfrutar libremente del spa del hotel.
5- Ninguna de las actividades del programa fue obligatoria. En ningún caso vi que preguntasen por gente que, libremente, decidió no asistir a alguna y aprovechó ese tiempo para trabajar o para cualquier otra cuestión.

E insisto en que no era mi intención personalizar en este caso, pero dado que me preguntas y que ha habido toda una serie de equívocos muy desafortunados hacia una amiga personal que colaboró desinteresadamente en la organización de ese evento (Marta Miranda), no tengo problema en darte mi opinión. Es más, creo que lo dicho sobre el tema no se ajusta a la verdad y pone a la persona implicada en una incómoda situación de cara a la marca que confió en ella y en su selección de invitados y nos pone al resto de los asistente en una incomoda postura que nos fuera a callarnos y mirar hacia otro lado o a pronunciarnos en un sentido o en otro.

Me alegro de haber podido charlar contigo estos temas. A ver si otro día tenemos la oportunidad de hacerlo en persona.

Un saludo

Alexandra Sumasi dijo...

Muchas gracias por tomarte la molestia de responder. ¡Claro qué sí! A ver si tenemos ocasión de debatir en personas.
Un saludo, Alexandra

Jorge Guitián dijo...

Gracias a ti.

No quería que el texto se personalizase ni que el debate tomase un carácter bronco. Me alegro de haber intercambiado opiniones.

Saludo

Carlos Maribona dijo...

Jorge, enhorabuena por el post. Deja las cosas muy claritas. Y te lo dice alguien que lleva más de 30años de periodista y seis como blogger.
En cuanto a dar o no dar nombres, no hace falta. Todos sabemos quien es cada quien. Y quienes son los que actúan de manera incorrecta. Lo peor de todo es cuando encima estos últimos presumen de ello y lo pregonan sin rubor.
Por fortuna, el tiempo pone a cada uno en su sitio.
Un abrazo,
Carlos Maribona

Jorge Guitián dijo...

Carlos:

Muchas gracias por tu comentario. Lo valoro mucho.

Repito lo dicho en un comentario anterior: no se trata de un post motivado por nadie en concreto. Sabes que, si fuera el caso, no tendría problema en dar nombres y apellidos. Y aunque si es verdad que hay cosas en la entrevista en cuestión que no me gusta, no era mi intención establecer una relación de causa-efecto entre ésta y mi texto.

Es cierto que hay cosas en la entrevista que no me gustan, lo he comentado más arriba. Y no me gustan porque afectan de lleno a amigos que sé que trabajaron desde la honestidad y la buena fe y porque yo participé en uno de los eventos que se comentan. Lo afirmado sobre el mismo me obliga, como a otros, a posicionarme de un lado o de otro. Lo que he leído no se corresponde con lo que yo viví, por lo que me limito a entrar en ese debate. Nada más.

Por lo demás, conozco a Cristina hace 5 años, hemos comido juntos y ha dormido en mi casa. Sabe que hay opiniones que no comparto, pero lo sabe desde mucho antes de este texto o de cualquier polémica. La única relación entre este texto y la trifulca en cuestión es el asunto Riscal, que es en el que entro en mis comentarios.

En cuanto a eso, sin querer entrar en más polémicas, si que me gustaría destacar que, al contrario de lo que se ha podido leer por en algún comentario estos días, Garbancita no cobra, que yo sepa, por ir a comer a ningún sitio y hablar de él. Es de justicia dejar esto claro.

Por lo demás, respeto las opiniones de cada uno, aunque creo que hay declaraciones que implican ciertos riesgos para los bloggers en general, punto que también he comentado.

Como sabes, hace años que me preocupa lo que hacemos como autores de blogs, cómo nos ven los demás y qué implicaciones tiene lo que hacemos (y cómo lo hacemos). Sobre eso es sobre lo que escribía.

Un abrazo,

Jorge