La cocina contemporánea no ha conseguido tener, más allá de un reducido grupo de incondicionales, una gran prensa a nivel general. Me refiero a la opinión de la mayoría que todos hemos escuchado: platos grandes, raciones diminutas, platos de nombres interminables, humos y espumas, camareros con gesto de superioridad...
La culpa está en no haber seguido comunicar bien, seguramente, pero sobre todo en la alta cocina mal entendida, en ese segundo escalón (o tercero) que copia las formas pero no el fondo y que, incluso replicando esas formas, lo hace de manera tosca. Hablo de los restaurantes que descontextualizan, que mezclan tendencias, que buscan el recurso efectista. Restaurantes que, en muchos casos, son lo más parecido a la alta cocina de verdad que una gran parte de los clientes va a probar. Todos conocemos unos cuantos, así que no hace falta dar nombres.
Y como no hace falta dar nombres, no los daremos. Fue en un pueblo cualquiera, una capital comarcal por la que pasamos a la hora de comer en uno de esos viajes por España hace ya algunos meses. Nos habían hablado de su estupenda carne, así que nos pareció una buena opción. Ciudad pequeña, de unos pocos miles de habitantes, restaurante alejado del centro. Pensábamos en algo tipo casa de comidas. Nos equivocamos: era el restaurante moderno del pueblo.
Camareros de negro, como las rosas que adornaban la mesa, negras también. Hilo musical al límite de lo excesivamente alto. Empezaré por el final, para no desanimar: la carne, efectivamente, muy buena. Aunque arrasada por montañas de sal Maldon (ahí queda la foto).
Entrantes más que pasados de precio. Nos decidimos por compartir una ensalada de queso de cabra. 12,50€ en carta (más IVA). Precio alto para un restaurante de esa categoría y con esa ubicación. Pero habíamos dado con el restaurante modernito y eso se paga.
La ensalada consistía en una bolsa de ensalada de mezcla de supermercado (el corte y la abundancia de tallos de hojas no dejan lugar a dudas) abierta tal cual: escarola, canónigos y radicchio. No demasiado. Media bolsa a lo sumo. El cuenco de aceitunas de la imagen sirve para hacerse una idea del tamaño de la ración. Una cantidad aceptable de queso desmigado, una curiosas uvas (creo que en vinagre). Y reducción de vinagre de Modena (o similar) en cantidades industriales. Ahí está la imagen, por si hay quien crea que exagero. Todo en plato cuadrado.
Esa es la cocina contemporánea que conoce mucha gente: precios exagerados, platos cuadrados, reducción de Modena a manos llenas (alguna vez fue, por lo visto, un signo de modernidad). Precios evidentemente inflados que un cliente bien puede achacar a esos signos de modernidad. Y, claro está, pagar un plus por la músca alta, el plato cuadrado, la sal Maldon y la reducción de Modena acaba forjando una idea.
La cosa (una ensalada compartida entre dos, una chuleta de vacuno y aguas), sin postre y sin vino se puso, con la adición del pan y del IVA en 27,50€ por cabeza. No hablo del centro de Barcelona ni del Barrio de Salamanca. Hablo de un pueblo pequeño de una provincia del centro de España.
Así uno se explica los tópicos con mucha más facilidad




12 comentarios:
¿Del centro? ¿De la A6? Uff, me temo lo peor.... Tordesillas.....
No se trata de dar nombres. Podría ser en cincuenta sitios, eso es lo malo.
Pero vaya, hay que ver cómo afinas ;)
Afino porque sé lo que hay. Se abandona el aceite por el producto industrial de vinagre de algo. Y así nos va.
Lo lamento porque, si es así, me pregustasteis....
En fin.
Nada que lamentar.
Uno pregunta porque se fía del criterio. Y sabe también que los sitios cambian o que hay elecciones de platos que no son las mejores.
Es todo
Lo del vinagre a espuertas y la sal maldon (que ni que fueran cristales de swarovski) se da hasta el hastío.
A mí me pasó en Pontevedra, un sitio riquiño y que no estaba mal, pero cuando me preguntaron qué me había parecido mi entrecot y dije que en su punto, pero salado, la respuesta fue "es sal maldon"... como si excusase el destrozo de papilas gustativas.
Muerte a la reducción de vinagre de Móndena en platos y al sirope de chocolate en postres!!!
Buen post.
Esto que cuentas viene al pelo en relación a mi último post.
Entre todos estos garitos están consiguiendo que cada vez salga menos a comer/cenar fuera.
Esto se llama burbuja gastronomica
En breve explotará
Saludos
Toni:
Estoy de acuerdo, a mi me cuesta cada vez más entrar en sitios nuevos.
De estos ejemplos hay mil, "perro gastrónomo". No está de más pedir la hoja de reclamaciones y contar allí todo esto. Es lo que tantas veces a denunciado MIquel Sen, la plaga de la pseudococina modelna, tecnochorra, emociodemencial... tanto aire mediático al aroma de prepucio de vainilla que hasta en la Tasca Pepe te ofrecen un crujiente de taranga con sorbete de agua de pila bautismal.
Madre, si es que estamos perdiendo el norte... pero completamente, tanta contemporaneidad nos está dejando turuletas. De remate.
No entiendo porque alguien piensa que comer en las afueras debe ser más barato. Acaso, los camareros cobran menos?, acaso el proveedor de carne hace descuento por servir en las afueras?
Si se quiere comer bien, lo mejor es comer en casa, siempre a tu gusto.. y si quieres que te SIRVAN a tu gusto no esperes salir a ahorrar.
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