4.6.12

ACEITE DE OLIVA GALLEGO (DATOS PARA SU HISTORIA)

Ese de la foto es aceite gallego (aceite comercializado por una marca gallega, al menos). Y esa cantidad de la imagen cuesta, a precio de mercado, 5,75€, un precio decididamente muy por encima del de aceite de oliva españoles de la máxima calidad y de producción muy limitada. Algo habrá que justifique ese precio. Por un lado esta, lógicamente, la calidad del producto -aunque por excepcional que sea, el precio es difícil de justificar solo con ese argumento- y, por otro, la presentación, el diseño del etiquetado, la botella, etc. Pero hay otro valor que, de algún modo, justifica ese precio (o al menos lo intenta): es aceite gallego, con lo que eso conlleva de producto poco habitual, de pequeña producción (exclusividad), de tradición recuperada, etc.



Todo eso me lleva a pensar sobre la producción de aceite de oliva en Galicia, ahora y en el pasado, y a reencontrarme con toda una serie de tópicos (como pasa con el vino, con los quesos, con la lamprea...) sobre la tradición autóctona milenaria, las inmensas cantidades que se producían en siglos pasados, etc. Así que creo que lo mejor es irse a las fuentes históricas e intentar sacar algo en limpio del asunto.

El olivo que se explota comercialmente es una especie introducida en la Península Ibéria, de la que no es autóctona, por los fenicios según la mayoría de las fuentes. Consiguieron que esta variedad del mediterráneo oriental y procedente por lo visto del cruce de al menos tres especies silvestres, se aclimatara en el sur, donde ya había una especie de olivo silvestre: el acebuche.

Desde ahí parece que su gran expansión llegó con la dominación romana, con la cual según la mayoría de las fuentes pudo entrar en Galicia. Es cierto que no conozco fuentes arqueológicas que demuestren su presencia con anterioridad, más allá de algunas lagaretas rupestres encontradas en el Baixo Miño que pudieron ser usadas para producción de aceite. O no.  Aunque tampoco tengo noticia de referencias a su cultivo en el territorio de la actual Galicia en época romana, podemos dar este dato por bueno por el momento, ya que nada lo desmiente.

Lo que si está demostrado es su cultivo y su consumo a lo largo de la Edad Media. Xaquín Lorenzo habla de abundantes documentos que hacen referencia a olivos, sobre todo en la provincia de Ourense. Y la toponimia, llena de Olveiras y Oliveiras, para indicar que la planta era relativamente común. Tanto como para que los Reyes Católicos mandasen arrancar buena parte de los olivos gallegos, tratando con ello de centralizar la producción (y así incentivar el repoblamiento y la reactivación económica) en los territorios recién conquistados del sur de la Península, sobre todo en Andalucía Occidental. A pesar de que hoy la gran provincia olivarera sea Jaén, no hay que olvidar que al menos hasta finales del S.XVIII estuvo por detrás de Sevilla y Cádiz.

Pero parece que los Reyes Católicos no acabaron con la tradición olivarera gallega, ya que en la primera mitad del S.XVII el Conde Duque de Olivares promulgó un impuesto sobre cada olivo plantado en Galicia, tratando con ello de proteger los intereses de sus fincas en Olivares, a las afueras de Sevilla, que llevó a que, una vez más, se arrancase buena parte de los olivos existentes.

Y es a partir de ahí cuando podemos empezar a reconstruir una historia basada en datos documentales y en referencias escritas. Se suele decir que la provincia de Ourense, pero también el sur de la de Pontevedra, en especial la zona de Vigo, y también otras zonas gallegas más al norte (como Betanzos o A Mariña de Lugo) fueron importantes comarcas productoras de aceite. Veamos lo que dicen las fuentes.

Para el final de la Edad Media y la primera Edad Moderna no he encontrado datos directos: ninguna referencia en el Libro de Notas del Notario de la Terra de Rianxo e de Postmarcos (1457) ni en la Descripción del Reino de Galicia de Licenciado Molina (1550).

Los primeros datos directos los encuentro en la Historia General de Reino de Galicia de Álvarez Sotelo (1700), quien habla de producción olivarera en "los valles de Quiroga, Valdeorras y Monterrey", que por entonces suministraban casi el 80% de la cosecha gallega.

Las siguientes referencias las hace el Padre Sarmiento hacia 1750. Él es el primero en afirmar que "Desde El Bierzo y hasta el mar Océano, siguiendo el curso del Sil, solo o ya incorporado con el Miño", se produce aceite. Especialmente, según otro de sus escritos, "en la jurisdicción de Salvatierra y Tuy, donde está el mayor número de olivos" y en otra carta añade "el valle del Bibey y Quiroga". En un cuarto texto añade referencias a la comarca de O Salnés y a Pontevedra, aunque deja ver que allí no se cultivan los olivos para explotación comercial. En esos mismos años, la Descripción Geográfica y Topográfica de Rioboo y Seijas habla de olivos en el valle de Lemos.

Sin embargo, pocos años más tarde, el Catastro del Marqués de La Ensenada, que es seguramente el documento histórico más fiable en cuanto a producción agrícola en la mitad occidental de España, omite expresamente el olivo y la aceituna de los productos que dan comarcas como la de Tui (mencionada por Sarmiento) o Vigo. El dato se contradice, una vez más, con lo afirmado por Somoza de Monsoriú en su obra Estorbos y Remedios de la Riqueza de Galicia (1775), en la que habla de olivos en Arbo, A Guarda, Baiona, Porriño y Val do Fragoso.

Así que a finales del S.XVIII parece claro que se producía aceite en Galicia, aunque no tanto en qué zonas ni, sobre todo, en qué cantidades. No parece que fuera, en cualquier caso, una gran cantidad cuando desde el Gobierno se promueve en 1780 un plan para promover la extensión de los "pocos y raros" olivos que allí subsisten, centrado en el valle de Monterrei. Precisamente en cuanto a esa comarca afirmaba Monsoriú cinco años antes que los olivos presentaban allí "aspecto muy lastimoso". Sobre estos temas vuelve el Informe sobre el Plantío de Moras y Olivos de Hermida Maldonado (1783).

Los primeros datos concretos los encontramos en 1798. Según las Memorias Político-Económicas sobre los Frutos, Comercio, Fábricas y Minas de España, editadas por E. Larruga, Galicia producía 1.870 arrobas de aceite de oliva (unos 30.000 litros), de los más de 6 millones de arrobas producidas en toda España (unos 95 millones de litros) o, lo que es lo mismo, menos de un 0,04% del total.

Y aun a pesar de que la cantidad ya era pequeña y de que en esa época comienza a crecer la industria conservera, que tiene entre sus materias primas fundamentales el aceite, la producción autóctona decrece en los siguientes años, mientras la total de España continúa creciendo: 1.570 arroba (unos 25.300 litros) al año siguiente según el Censo de la Riqueza Territorial e Industrial de España en el Año 1799, cantidad que se mantiene más o menos estable, con una ligera tendencia al descenso de la producción, al menos hasta mediados de siglo. En 1847, según el diccionario geográfico de Madoz, la producción gallega era de 1.541 arrobas (24.800 litros). Y, curiosamente, la provincia con mayor producción era A Coruña (447 arrobas), por delante de Pontevedra y Ourense (donde no se llegaba a los 5.600 litros).  Para relativizar, es interesante ver cómo la provincia de Ourense producía menos de 400 arrobas mientras solo su capital consumía a finales del S.XVIII, según Meijide Pardo, más de 6.000 arrobas (tal como publica en el volumen colectivo Vigo en su Historia).

Tenemos, por lo tanto, el  volumen total de producción , claramente pequeño (6.300 litros en un año entre todas las zonas de producción pontevedresas, por ejemplo), aunque nos queda por saber si era suficiente como para abastecer el mercado gallego o no. Y de nuevo nos faltan datos totales, aunque si contamos con algunos muy significativos: mientras Galicia producía unos 25.000 litros en total, solo a través de los puertos de Vigo y Baiona entraban en Galicia más de 1.700.000 litros procedentes de Sevilla, Cádiz y Portugal. Es decir, para cubrir la demanda había que traer de fuera 70 veces más aceite que el que se producía en Galicia, que el Madoz concentra en Arbo, Quiroga y Valdeorras.

Llegamos así al S.XIX. Respecto a la provincia de Pontevedra, parece que la producción continuaba en declive. Según González de Zúñiga, en su Descripción Económica de la Provincia de Pontevedra (1834): "fue este cultivo una antigua riqueza de la agricultura provincial, pero hállase completamente abandonado". El dato lo confirma la Memoria sobre la Exención Temporal de Impuestos Concedida a las Nuevas Plantaciones de Olivos, Viñas y Árboles Frutales, de A. Valenzuela (1862): "ya no existe dicha explotación como ramo de riqueza en la provincia de Pontevedra, pues el arbusto crece solo en muy corto número y como adorno o curiosidad (...) y, de esta suerte, únicamente alguna que otra planta subsiste en contadas riberas del Miño y del Ulla, pero ofreciendo realmente una insignificante utilidad", si bien Meijide Pardo afirma que susbsitían algunos olivos y una pequeña producción en la antigua provincia de Tui (hasta la orilla sur de la Ría de Vigo).

En la Crónica General de España dirigida por Cayetano Rosell (1865) no se menciona la producción de aceite en A Coruña, Lugo o Pontevedra, mientras que respecto a Ourense solo se afirma lo siguiente: "Da esta provincia abundante centeno, vino y maiz, muy buenas legumbres y hortalizas y hay también trigo, algún aceite, cebada y cáñamo..."

A pesar de que algunas fuentes vinculan la presencia de olivos en Vigo al auge de la industria conservera en Vigo (tengo solo referencias orales), lo cierto es que Nicolás Taboada y Leal, en su Descripción Topográfico-historica de Vigo, la Ciudad, su Ría y Alrededores (1840) habla de todo tipo de cultivos en la comarca, pero no del olivo: leguminosas, hortalizas, vino, patatas, cebollas, naranjas, limones, cidras, toronjas, lino, maíz, habichuelas, etc. "y, en cambio, vienen en bastante cantidad trigo, aceite y otros artículos de los que carece el país". Tampoco menciona la producción de aceite Santiago y Gömez en su Historia de Vigo y su Comarca (1896).

Y lo mismo pasaba en otras zonas que se suelen dar por tradicionales. Así, Martínez Santiso en su Historia de la Ciudad de Betanzos (1892) dice no poder comprobar "la existencia de olivos en la zona de Betanzos, a pesar de lo que suele decirse".

El S.XX arranca con una "prácticamente nula producción de aceite en Galicia entera", según Meijide Pardo, si bien B.Merino en su Flora Descriptiva de Galicia (1906) afirma sobre el olivo que "aparece copiosa esta planta en algunos valles abrigados de Valdeorras, Viana do Bolo, etc.". En cualquier caso, el Anuario Estadístico de la Producción Agrícola del año 1958 no recoge producción alguna de aceite en ninguna de las provincias gallegas.

En los años 80, según la catalogación de Begoña Bas,  se conservaban en Galicia tan solo 24 molinos de aceite, muchos de ellos en ruinas, concentrados en el valle del Sil y en las tierras de Trives-O Bolo, que se corresponden con las que 20 años antes Meijide Pardo identificaba como zonas productoras, a las que añadía Lobios, en la frontera con Portugal, y la explotación aislada que el Marqués de Santa Cruz mantuvo en Ribadulla, cerca de Santiago.

A comienzos del S.XXI, según algunas referencias de prensa, en la zona de Quiroga, única productora de aceite en cantidades significativas, se producían unos 9.000 litros que eran distribuidos por dos cooperativas. Desde entonces se ha incrementado la producción de esa comarca y se han realizado algunas otras plantaciones, tanto en las inmediaciones de Ourense como en el sur de esa misma provincia. En cualquier caso, se trata de explotaciones que todavía no producen aceite.

Así que, resumiendo mucho, parece que la producción de aceite en Galicia comienza con la romanización y se extiende relativamente a lo largo de la Edad Media. Tras las ordenanzas de los Reyes Católicos y del Conde Duque de Olivares, el aceite gallego pasa a ocupar un lugar prácticamente testimonial, suponiendo a finales del S.XVIII menos del 0,04% de la producción española y suponiendo aproximadamente 1,5% del consumo en Galicia en esos años. La producción decae a lo largo del S.XIX y aunque en casos puntuales puede haber algunas fincas dedicadas a producción de aceite para la industria conservera, en la primera mitad del S.XX la producción gallega es prácticamente anecdótica, con apenas un puñado de molinos concentrados en las comarcas de Quiroga y O Bolo con capacidad para funcionar. A comienzos del S.XXI comienza a recuperarse una tradición prácticamente desaparecida, aunque con cifras de producción que suponen tan solo un 0,00000075% del total estatal. En los últimos años han aparecido unas pocas marcas gallegas (Aceiroga, Abril, Olei...) que ponen en mercado los pocos miles de litros que se producen en Galicia y que están llevando a cabo la plantación de olivos de cara a la producción en los próximos años. Al mismo tiempo, se ha identificado una variedad autóctona de olivo gallego.

Esos son los datos con los que contamos hoy (faltarán unos cuantos, así que agradezco cualquier referencia) y a partir de los cuales podemos valorar el aceite gallego como algo más o menos tradicional, arraigado o simplemente anecdótico. Que cada uno decida.

7 comentarios:

Miguel Vila (Colineta) dijo...

Muy interesante repaso a la historia de los olivos gallegos. La cifra de 9.000 litros que dan los periódicos me parece excesiva. A comienzos de 2009 había dos marcas que comercializaban aceite en Quiroga (Aceiroga y Val de Quiroga). En enero de ese año hablé con los responsables de las dos, para un reportaje, y me dijeron que sacarían al mercado entre 1.600 y 1.700 litros.
Cierto que a partir de ahí empezaron a recuperarse muchos olivos que no estaban atendidos y se realizaron plataciones nuevas, pero la producción no ha podido crecer tanto como algunos creen.
Finalmente, apuntar que creo que Abril de momento no está comercializando aceite gallego, aunque prevé hacerlo en el futuro.

Jorge Guitián dijo...

Gracias polo dato:

O recorte que teño é do ano 2007 e fala de "arredor" de 9.000 litros. Pero é a única referencia. Gracias polo novo dato.

Estou revisando pouco a pouco os datos do catastro de La Ensenada sobre o val do Sil e Monterrei, a ver se hai algún dato que modifique substancialmente eses datos, pero polo de agora é o que teño.

Calquera outra corrección será benvida.

Miguel Vila (Colineta) dijo...

Despois de falar co xerente poido confirmar que Abril aínda non comercializa aceite galego. A colleita deste ano deixárona para uso propio e agasallos. Posiblemente na próxima colleita o saquen ao mercado, sempre que polo menos teñan 1.000 litros. Sigo pensando que os 9.000 do ano 2007 son unha esaxeración de alguén

Jorge Guitián dijo...

Ía dicir que igual a algún se lle colou un cero de máis, pero como esa foi a cifra publicada, esa é a que recollo. De tódolos xeitos, quedo coas que achegas.

Carqueixa dijo...

Ainda que o libro e unha análise dende o punto de vista etnográfico, fai un pequeno tratamento histórico do seu cultivo.
Eu lino hai pouco e a verdade é que para os que nos gustan estas cousas o libro faite disfrutar da lectura.
É un libro pequeno: 113 páxinas, incluídos os debuxos, que se le dunha tirada.
Autor: Fernández de la Cigoña Núñez, Estanislao

Título: O aceite en Galicia : guía das lagaretas castrexo-romanas, medievais e modernas / Estanislao Fernández de la Cigoña Núñez, Xoán Martínez Tamuxe
Editorial: Pontevedra : Asociación Galega para a Cultura e a Ecoloxía, D.L. 2003
Colección: Etnografía galega (Asociación Galega para a Cultura e a Ecoloxía)

Nicolas Perez (Ames) dijo...

He probado recientemente, el aceite HOYA DE CADENAS, de las Bodegas Vicente Gandia, en la contraetiqueta aparece D.O. GALICIA. Me consta que es mezcla de arbequina y picual. Este bodeguero tiene vinos D.O. Rias Baixas. Sera el aceite de olivos de zona del Rosal o Tui ? Sabeis algo al respecto?. Graciñas.

Jorge Guitián dijo...

Hola, Nicolás:

A mi eso de la D.O. Galicia me sorprende mucho. No sé cuántos olivos de arbequina picual hay en Galicia como para poder sacar una gama de aceites coupage y, sobre todo, me preocupa que con los pocos olivos productivos que hay actualmente en Galicia, y con lo dispersa que está su propiedad en la actualidad, salgan tantas marcas que aseguran vender aceite gallego. No sé si salen las cuentas de litros vendidos y hectáreas productivas.

Un saludo.