El otro día fuimos a cenar a un restaurante nuevo del que nos habían hablado. Un sitio sin pretensiones, nos dijeron, nada de cocina extravagante, pero con platos interesantes y donde se come por muy buen precio. El tipo de sitio al que llevarías a unos amigos con los que quieres quedar bien, aunque no sabes si son aficionados a la gastronomía.
Allá nos fuimos. Local razonablemente bien situado, luces bajas, mucha madera color wengué y camareros vestidos de negro. Había la opción de decantarse por un menú degustación, de precio que me pareció razonable, o de pedir a la carta. Nos decidimos por esa segunda posibilidad, ya que no queríamos eternizarnos. Aún así, creo que vale la pena copiar aquí el menú degustación, para que se vea la relación calidad precio:
PARA EMPEZAR
Tartar de salmón ahumado, manzana verde y tomate
Vasito de brandada de bacalao con aceite de hinojo y huevas de trucha
LOS ENTRANTES
Carpaccio de pulpo con patata chafada al pimentón de La Vera
Habitas tiernas con foie y menta
LOS PRINCIPALES
Corvina confitada con verduras de temporada a la brasa
Rabo de buey deshuesado, estofado en vino tinto con patata a la vainilla
LOS DULCES
Coulant de chocolate con salsa de mandarina
Petit Fours
El precio de este menú, servicio de pan incluido, era de 36€ + IVA. No me parece ningún disparate.
De todos modos, como decía, optamos por pedir a la carta.
Nos habían dicho que, en plan informal, sin meterse en platos de cocina, estaban bien los panes de la casa, de tamaño generoso. Nos decidimos por compartir, como entrante, un pan rústico de rulo de cabra, cebolla caramelizada y reducción de Pedro Ximenez.
Como principal yo opté por un taco de cochinillo prensado con crema de orejones y puré de patata trufado. Ella, por su parte, se decidió por el bacalao confitado con escalibada y aceite ahumado.
De postre probamos una tarta de San Marcos y una crepe con helado de vainilla Bourbon y crema de chocolate amargo caliente.
Por esto, una copa del Ribera del Duero y otra del Rías Baixas recomendados por el responsable de sala y un agua con gas grande pagamos 27,50 por persona. A los cafés nos invitaron.
La oferta, aunque amplia, no llama la atención por su creatividad, aunque se sale del típico sota, caballo y rey. Pero lo cierto es que por menos de 30€, bebidas incluídas, no hay queja.
Hasta aquí la ficción.
Estoy preparando un proyecto sobre tapas y pintxos que me está llevando a estudiar escandallos, costes y otros factores relacionados con los platos de restaurante.
Los menús que comento arriba, aunque posibles, son falsos.
Pero lo interesante no es eso. Lo realmente llamativo del asunto es que son menús que, acudiendo a la oferta de productos reales que hay en el mercado, podrían prepararse y servirse sin usar ni una sartén, ni un fogón ni una olla. No hace falta cocinar. Quinta gama pura y dura.
¿El coste? Pues para la cena a la carta propuesta, recurriendo a productos de gama media-alta tendría un coste de 4,70€ por comensal. Si, lo sé, luego hay que añadirle todos los otros gastos, pero en producto no hemos llegado a 5€ (5,50 con el vino). Y hemos cobrado 27,50. Sin necesidad de nada más que un microondas y, si acaso una placa y un cazo. Sin precisar un cocinero que sepa nada más que abrir una bolsa, regenerar y emplatar con un poco de gracia.
¿Y el menú degustación? Pues un menú como el propuesto, con dos snacks, dos entrantes, pescado, carne, petit-fours y servicio de pan incluídos, el coste de algo menos de 12€ por comensal.
Pensad ahora en la infinidad de tacos de cochinillo, carrilleras y bacalaos confitados que encontramos en menús de todo tipo, en los confits y magrets, pensad en el rabo de toro deshuesado, en las croquetas de boletus, en los purés y arroces trufados, en los melosos de ternera, en las mollejitas... ¿Qué tienen en común? Pues que son platos resultones, en muchos casos con productos que nos llaman la atención como clientes. Y que alguien los vende de quinta gama a muy buen precio.
¿Quiere esto decir que no hay quien los cocine de verdad? No, por supuesto. ¿Estoy diciendo, entonces, que la quinta gama es mala por principio? Tampoco.
Lo que estoy diciendo es mucho más sencillo: hay quinta gama, precocinados, pre-elaborados, fondos y demás que son excelentes y creo, además, que cumplen un papel básico en la cocina, tanto doméstica como profesional. Tríticum vende panes para hostelería que son un auténtico lujo. Como algunos de Sosa o, para el ámbito doméstico, algunos de los platos que prepara Benboa (que volverán en breve).
Lo que me preocupa, y mucho, es la proliferación de locales en los que tienes la casi total certeza de que no tienen los medios materiales ni humanos para hacer todo lo que ofrecen en carta. Y que aun así triunfan. Me asusta la preocupante uniformidad de sabor de los fondos de base de algunas cartas, que se repiten en varias de sus propuestas. O que, en un ataque de originalidad en grupo, a todos les dé por preparar precisamente las mismas piezas de carne, los mismos pescados y justamente, además, de la misma manera. De la misma manera en la que los ofrecen en el catálogo de éste o aquel productor. Lo que me preocupa, y mucho, es que sin cocinar y por un coste de 4,5€ puedas servirme una cena y cobrármela a 28. Eso no es un restaurante. O al menos no lo era.
Me preocupa que, sin llegar al extremo del ejemplo, el esqueleto de muchas cartas, de infinidad de locales de tapas y, por desgracia, de cada vez más restaurantes con pretensiones sea rastreable hasta el almacén de tal o cual productor de quinta gama. Y me preocupa que, como clientes, nos conformemos y nos acostumbremos. Me preocupa la uniformidad y, sobre todo, la despreocupación. ¿Para qué vas a contratar cocineros? ¿Para qué vas a pagar la experiencia de un profesional, si lo que vendes le gusta a la gente y sale mucho más a cuenta?
Sé que no todas son así y que corro el peligro de ser injusto, pero no puedo evitar pensar, cada vez que me ponen otra croqueta de boletus, otro bacalao confitado, cualquier plato con foie en trocitos de difícil identificación o una carrillera al oporto, que en algún sitio, sin que yo me entere, hay un productor de quinta gama haciendo caja. Y, la verdad, uno no sale a cenar para eso.
10 Comentarios:
100% de acuerdo
Absolutamente de acuerdo con lo que comentas. La última frase también la llevo diciendo hace tiempo.
Desde que descubrí productos como los de Cascajares y similares me empecé a preguntar qué es lo que nos daban en muchos restaurantes.
Por eso ahora estando en mi ciudad salgo bastante poco a cenar fuera. Si no nos apetece cocinar un sábado, abrimos una lata de estas y solucionado. Sin ir más lejos, el sábado pasado nos comimos unas carrilleras de buey asadas de Cascajares con una salsa de vermut y pastel de patata hechos por nosotros y tan ricamente. Y mucho más barato.
Se lo hemos puesto a güebo desde el momento que los diferentes estratos de la gastronomía se convierten en uno, se hace mas universal y por tanto se "vulgariza".
Es un camino que empezó en los comensales, que quizá desde la ignorancia se permitió, continúa por los cocineros que no se dan cuenta que se va a volver en su contra pero es dinero fácil y rápido y sigue de nuevo en los comensales, que ya a sabiendas continúan acudiendo a estos locales, y luego los cocineros .....
Muy ingeniosa la redacción, totalmente de acuerdo con el contenido. Sin ir más lejos me ocurrió el sábado pasado con uno de los locales de moda, del que había visto excelentes críticas por Internet y que después me defraudó totalmente.No es por hacerme publicidad, que también, pero en Barajas 20 Tapas somos la antítesis de todo eso que comentas como bien sabes.Voy a intentar hacerme eco de tu post en nuestra página. Saludos, Rocío
estoy de acuerdo contigo.
a mi me gusta cocinar lo hago por aficion y divertimento, lo único e que el tiempo no lo puedo comprar....no tengo tiempo para dedicar a mis aficiones por eso recurro en ocadiones a productos elaborados siempre procuro que sean de la maxima calidad que me sirvan para completar una cena.. en cualquier caso lo que nunca he encontrado son fondos de carne fundamantalmente, de calidad, por supuesto, eso me agilizaria enormemente algunos platos, ¿sabes de algun fondo de carne de calidad?
gracias
enhorabuena por tu blog y felicitaciones por tus opiniones honestas
Anónimo:
No uso este tipo de productos salvo en casos excepcionales, así que no te podría recomendar uno. Sé que, por ejemplo, Sosa los vende y sé que otros productos suyos que si he probado son de una calidad muy alta, pero no te podría decir más.
Siento no poder ser de más ayuda.
Saludos
pues yo lo siento mucho, pero a mi a cocina me vienen continuamente ofreciendo 5ª gama supuestamente "gourmet", y aún no he encontrado ningún producto que a un aficionado medio, que entienda un mínimo de cocina, le dé el pego, ni los de Cascajares que lo hacen bastante bien (y lo cobran).
Y ojo, eso que comentas que es mucho mas barato no es del todo cierto, yo he visto muchos productos de calidad cuando menos, a debatir, mas caros de lo que me sale a mi cocinarlo totalmente natural. El negocio que se lance únicamente a esta línea, tendrá las patas muy cortas, porque aunque el público en general, entiende poco o nada de cocina, al final los locales que aguantan el tirón son aquellos que no dan gato por liebre, aunque ahora mismo, uno puede abrir un restaurante sin tener ni una sartén en cocina, pues te venden de todo.
fodos de calidad no conozco ninguno y los he probado todos, ni Sosa tampoco, son carísimos y todos saben a lo mismo, concentrados y sin un atisbo de aroma natural.
Me encantó el artículo!!! simplemente fenómeno! muy bueno. Precisamente ese es el tipo de cosas que me molestan mucho en los restaurantes. En algunas vacantes de gastronomía he llegado a encontrar que para el puesto de chef solicitan que sea licenciado en gastronomía o contador o administrador de empresas. Das en el clavo cuando dices que ya no vale la pena contratar gente con talento, y que lo que importa es el costo sobre el que estás trabajando y el talento culinario no resulta rentable. Permíteme compartir algo en lo que un amigo y yo estamos trabajando ( http://cicciogourmet.blogspot.com/p/el-proyecto.html ) somos jóvenes cocineros, yo tengo apenas 8 años en el ramo, y me he dado cuenta de todas esa “trampas” que se hacen en las cocinas, todas las cosas por las que yo no me enamoré de la ella. Creo que tenemos que comenzar el cambio las personas que estamos desde dentro, para hacer que la gastronomía sea auténtica en cada lugar que vayamos.
Me permipo colocar un enlace desde mi blog a esta publicación tuya, para que más gente la vea. Gracias y un aplauso para ti, me llena de alegría saber que, los sensatos, no estamos solos.
Viendo el menú se me pasaron por la cabeza distintos restaurantes en Galicia, Madrid o Málaga, por decir los últimos sitios en que he cenado donde exactamente te ofrecían casi todas esas propuestas y exactamente con la misma sospecha: pagar para que te abran latas es una estafa. Bravo, Jorge, por poner el dedo en la llaga. A algún cocinero ya le escuché defenderse diciendo que por ese precio no se molesta en cocinarlo, triunfa lo curte.
Apretáis.
Jesusfoz
Jorge:
Estoy de acuerdo con tu planteamiento aparte de con tus razonamientos y además si segimos por el camino de la 5º gama es un perjuicio para los profesionales de la hostelería y para los clientes aparte de la despersonalización de la cocina.
La 5º gama mejor cada uno en su casa, latas sabemos abrir todos y no se disfruta como con la cocina de verdad.
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