10.1.12

PEQUEÑAS SORPRESAS: ÓSCAR DE TORO

El Venecia es uno de esos bares compostelanos de toda la vida, nacido en la generación de los 60 y que, desde entonces, ha sido capaz de mantener una clientela fiel que ha ido creciendo y cambiando con el tiempo. Es uno de esos bares que, a pesar de estar en pleno centro, apenas a 200 metros del Parlamento de Galicia, mantiene su esencia de local de barrio con un público básicamente local (en el sentido más próximo posible), sin prisas.

El Venecia nunca ha sido un local de moda ni ha invertido en tener una estética actual. Su fuerte ha sido el día a día y eso es lo que lo ha convertido en un nombre clásico más de la hostelería compostelana a la altura de los desaparecidos Miami, Royal, Pepe's, King York o de otros todavía en activo como el Suso, el Azul, el París o el Galicia.

Mis abuelos no vivían lejos, así que más de una vez acompañé allí a mi padre a tomar café. Estratégicamente situado entre una parada de autobús clave en la ciudad y una tienda de instrumentos musicales, pasaba por allí casi a diario en mi época de instituto.

Desde 1994 lo dirige Óscar de Toro, hijo del fundador, que ha sabido mantener la esencia del local, la clientela del barrio y el ambiente de siempre, pero ha conseguido, al mismo tiempo, algo que me parece clave y que, alguna manera, es fruto de la época de oro que vive el sector gastronómico español: innovar y buscar la excelencia. Y lo hace desde su pequeño local de la Rúa do Hórreo, que gestiona a diario y al que no ha querido transformar en un templo gastronómico. Hace 15 años era casi impensable que alguien con un local modesto, con una clientela consolidada, se metiera en esos berenjenales. Especialmente cuando lo que iba a servir -café- valdría lo mismo fuera malo o bueno, con productos de primera calidad o de tercera. En el euro (o poco más) de un café nadie incluiría las horas de formación, la maquinaria nueva, la formación propia y del equipo o los productos de calidad. No son una inversión rentable si lo que quieres es solo vender cafe. Aunque si lo que te interesa en vender calidad, café de alta gama, servicio, entonces si que vale la pena la inversión. Son esos pequeños detalles los que van dando forma a la mentalidad gastronómica de un país.

Óscar de Toro es barista, premio al mejor café de Compostela, dos veces campeón de Galicia de baristas, formador, finalista en el campeonato estatal...un enamorado del café que, cuando no está detrás de la barra de su bar, está impartiendo charlas o seminarios por toda España. Cree -y yo con él- que hay muchísimo por hacer en el mundo del café en España. Y está en la situación privilegiada de quien domina ese mundo y lo hace sin pontificar desde las alturas sino que puede hablar con cualquiera de igual a igual, desde detrás de la barra. Da gusto acercarse a desayunar a su bar y charlar con él, pero también que te recomiendo otros locales en cualquier punto de España, como el suyo, sencillos pero con la calidad como base.

Es fundamental que la gastronomía de calidad salga de los restaurantes de alta cocina y de los congresos. No es solo platos y vinos, ponencias con videos y cocineros ayudantes. Es café, es servicio de sala, es repostería (no sólo de restaurante), es coctelería, es saber servir un cognac... Es básico que el conocimiento gastronómico se extienda. A todos los niveles y en todas las ramas de la gastronomía, sin complejos.  Y la mejor forma que tiene de hacerlo es desde la base, desde los locales de todos los días, sin que tengamos que gastar 150€ para disfrutarla.

Óscar hace más por la difusión de la gastronomía de calidad en Galicia que algunos restaurantes con pretensiones que no se bajan del pedestal, porque lo hace por poco más de un euro, en un servicio que consideramos básico y que estamos acostumbrados a encontrar devaluado hasta niveles absurdos y porque demuestra, además, que un café preparado con conocimiento de lo que se hace y con productos de calidad puede ser una pequeña experiencia gastronómica y serlo, además, al precio de cualquier mal café de los que encontramos en la mayoría de los bares.

Ir al Venecia es algo que cualquiera que visite Compostela debería hacer. Y no porque se vaya a encontrar algo espectacular sino porque se va a encontrar a Óscar mimando cada café, cuidando el producto y la maquinaria, demostrando que un café puede -debería ser- algo muy sencillo. Pero también algo muy grande.  ¿Cuántas cafeterías conoces en tu ciudad en las que tengas la certeza de que el café será bueno y a un precio honesto? Eso es lo que hace de gente como Óscar un elemento clave para la difusión de la calidad gastronómica.

7 comentarios:

La cocina de mi abuelo dijo...

Suscribo cada una de tus palabras, a los que nos gusta el café hay un antes y un después de probar uno de los cafés que prepara Oscar.

Anónimo dijo...

Cambiando de tercio, co gallo dunha noticia en La Voz de Galicia acerca dos viños galegos que se consumían en Inglaterra, da que xa falaras tí to teu blogue hai tempo. Teño que dicir que o Ribeiro é o viño máis documentado en canto a exportacións, citas literarias e descripción de xeografos sobre a sua calidade entre os s.X e XVIII. Poucos galegos saben isto, pero a documentación é variada e sustanciosa, a nivel de prezos estaba ao mesmo nivel que os de Xerez, e a nivel internacional moi por enrriba dos Burdeos e Borgoñas. Que The English House Wife fale dos viños de Ribadavia non é nada extraño, durante anos foi o viño oficial das monarquías británicas e española.
Un saudo
Antonio Míguez

Toni dijo...

También estoy de acuerdo con lo que comentas. ¿Cómo es posible que en la mayor parte de bares y cafeterías de España el café sea tan malo cuando nuestros vecinos portugueses lo hacen tan rico y bastante más barato?.

Jorge Guitián dijo...

Hola, Antonio:

Efectivamente, el comercio de ribeiros está bien documentado desde la Edad Media. Xavier Castro ha aportado algunas fuentes y hay otras citadas, por ejemplo, por Luján y Perucho, quienes citan también referencias en cantares y en literatura picaresca. Tanto es así, que es eso precisamente lo que me hace suponer (como explico en el post) que el texto, muy genérico, se refiera a vinos de O Ribeiro cuando habla de vinos de Galicia.

Lo que no es nada habitual es que la referencia venga del otro lado, es decir, de un escritor británico y no de una fuente española. Y menos aun que sea una fuente literaria, no de archivo, y nada menos que el libro de Gervase Markham, que es el equivalente inglés a nuestro Martínez Montiño o algún otro de ese nivel.

Es decir, la fuente no descubre el comercio con las Islas Británicas, pero si que da elementos nuevos para poner de relieve la importancia que allí se le daba a estos vinos que, como cito en el texto, se ponen al mismo nivel, por ejemplo, que los Burdeos.

Esto es lo que para mi es absolutamente novedoso y lo que da motivo al post. Es cierto que en la noticia de prensa queda un tanto difuminado (limitaciones de espacio, imagino), pero espero que así quede claro.

Un Saludo

Anónimo dijo...

Buenos días y feliz año nuevo de uno que busca tus post a diario, por que me gusta mucho seguir tus reflexiones.
Y que razón tienes en este post, no hay muchos que en el mundo de la hostelería en general, que sin aspirar a las estrellas michelín defiendan su negocio con vocación, con amor por lo bien hecho, cuando se puede por el mismo precio ofrecer algo de peor calidad y más rentabilidad, incluso engañando, cobrandote de más, lo que no sabías que cobraban y tantos otros etceteras.
Somos bastante miopes.
Saludos

Pdta. Hace poco he estado en Sevilla y he pasado a tomar unas tapas por la Azotea (un bar que nombrabas en uno de tus post a los que recurrí para ver donde ir) y es genial, no solo lo bien que cocinan sino que cuando veían que estabamos pidiendo de más nos avisaron que era demasiado, en lugar de servirtelo y embolsarselo, aunque no te lo comas. Esos detalles hacen que ese sitio, para mí al menos, sea especial.
Saludos
Ozu que vichyssoise

saudade dijo...

Me encanta el café, intentaré ir a visitarle si paso por allí. Muchas gracias por la recomendación y felicidades por el blog!

Suave como Bizcocho dijo...

Lo incluyo en mi cuaderno de ruta para cuando visite Santiago, que ya tengo ganas de volver a visitar Galicia.
Muchas gracias..