La tarde de fin de año la pasamos, estas navidades, por la zona de Alcántara (Cáceres). Íbamos un poco a ciegas, sin mucha más información que lo que sabía sobre el puente romano. A veces ese tipo de excursiones se convierten en las más interesantes, porque donde no esperas demasiado te vas encontrando toda una serie de sorpresas.
El puente, el convento de San Benito, la ciudad amurallada, el templete romano, la iglesia de San Pedro... toda una serie de sorpresas inesperadas que me tenían dándole vueltas al nombre del pueblo. Alcántara. Me sonaba de algo relacionado con la historia de la cocina, pero no recordaba de qué. Continuamos la tarde atravesando la comarca hacia Garrovillas -ni una persona ni un solo coche en los cerca de 30 Km- y volvimos a Cáceres ya de noche.
Revisando El Libro de la Cocina Española, de Luján y Perucho, que a su vez citan a Dionisio Pérez y a Ignasi Doménech, encuentro el dato: Faisán, perdiz o perdigón "
a la mode d'Alcantara". La historia es muy interesante: Durante la invasión francesa, en 1807, Jean-Andoche Junot, general y futuro Duque de Abrantes, saquea la villa y arrasa la biblioteca del convento de San Benito (el de la primera foto), de la que salva un manuscrito con recetas de cocina de los monjes que envía a su mujer, Laure Junot, a Paris. A través de la duquesa, que a la muerte de Junot se convertiría en amante de Balzac, algunas de las recetas del manuscrito de Alcántara se van popularizando entre determinados sectores de la sociedad parisina, hasta el punto de que Escoffier acabaría escribiendo que el manuscrito "fue el mejor trofeo de la Guerra de España" y publicando la receta de aves a la manera de Alcántara en sus recetarios, lo que la convirtió en una fórmula clásica.
¿Y qué es la receta de faisán (o perdiz, perdigón...)
a la mode d'Alcántara? Pues un plato en el que el ave, limpia y desplumada, se rellena con un foie de pato aromatizado con trufas que, a su vez, han sido infusionadas en vino de Oporto. El plato se termina, con el ave ya casi asada, con una salsa en la que se emplea el Oporto citado anteriormente al que se añaden más trufas.
El problema, como casi siempre pasa con estas historias, es que es difícilmente demostrable. Primer punto en su contra: no se conoce el manuscrito. Es más, en las memorias de la Duquesa de Abrantes, de 10 tomos, no se habla de él en ningún momento. Y hasta donde yo sé, nadie lo menciona en el más de medio siglo que pasa entre la muerte de la Duquesa y la publicación de los recetarios de Escoffier. He revisado los fondos de la Biblioteca Nacional Francesa y no parece haber nada al respecto. Es posible que el manuscrito existiese y se haya perdido, que se conserve en manos privadas o que esté, pendiente de catalogación, en cualquier pequeño archivo, pero de momento nadie lo ha visto.
Pero esa no es la única duda que plantea la receta. ¿Una receta de aves de caza en esa zona? Si, sin duda. Todavía hoy sigue siendo una zona en la que abundan perdices y otras aves similares. Hasta ahí sin problema. ¿Foie, oporto y trufas?.
Oporto si, puede ser. Alcántara al lado de la frontera portuguesa y apenas a 150 Km. en linea recta desde los viñedos en los que se plantan las uvas que darán lugar al vino de Oporto, que se conserva en las bodegas de Vila Nova de Gaia, a unos 200 Km. Alcántara está, además, en una de las vías tradicionales más importantes entre España y Portugal. Es decir, es más que probable que los comerciantes con oportos pasaran por la ciudad.
¿Foie? No es una producto clásico de la cocina extremeña y tampoco lo es de las órdenes religiosas. Es más, la orden de Calatrava, fundada en España y de carácter militar no parece, por mucho que hubiera relajado su carácter desde su aparición, una de las más dadas a ese tipo de indulgencias culinarias. Aunque todo puede ser.
¿Trufas? Definitivamente no. En Extremadura no se ha constatado, según la Sociedad Micológica Extremeña, la presencia de Tuber Melanosporum o Aestivum. Es cierto que si que se dan otras, de calidad mucho menor, muy raras y sin demasiado interés culinario como tuber rufum, tuber dryophilum o tuber regianum y, también es cierto, que Extremadura es la zona de las terfecias, criadillas de tierra que, a pesar de que pertenecen incluso a otra familia en ocasiones se han confundido con trufas (hay quien las confunde con patatas, así que todo es posible). Además, la zona de Alcántara sigue siendo una zona micológica importante. Pero, eso si, de trufas ni rastro.
¿Mezcla de trufas y foie? ¿Foie aromatizado con vinos? ¿Trufas infusionadas o cocidas en vino? La cosa, más que cacereña, suena completamente francesa. Más aun en el S.XIX y con franceses de por medio. ¿No estaremos, digo yo, ante una de esas recetas nombradas en homenaje a un héroe de la patria, inspiradas, más o menos por su biografía?
Todo puede ser. Es posible que algún día aparezca el manuscrito de Alcántara y descubramos que, efectivamente, los monjes de San Benito criaban patos para engordar sus hígados, conseguían trufas de alguna manera, las aromatizaban con oporto y, con eso, preparaban un plato cuya receta anotaron. Puede, incluso, que descubramos que no usaban trufas sino criadillas de tierra, lo cual no le quitaría ningún interés al hallazgo. Pero mientras tanto, yo soy de los que, como Ockham, creen que si hay una explicación lógica, esa tiende a ser la correcta.
Aún así Alcántara, sea por motivos reales o literarios, tiene un hueco en la historia de la gastronomía. Y aunque no lo tuviera, es una zona a la que vale la pena acercarse.
4 Comentarios:
Jorge, me encanta que hayas escrito esta entrada. No sé si será por mi chauvinismo Extremeño, jeje, pero el tema de las perdices al estilo de Alcántara es uno de esos temas relacionados con la gastronomía que me resultan totalmente apasionantes. Como bien dices, ¿qué hace una receta como esta en un lugar como este?
Con respecto a este plato Mª Inés Chamorro (aunque tampoco habla mucho de él), en su libro "Tradiciones, alimentos y recetas de la cocina extremeña", no duda en ningún momento de su procedencia. Con respecto a la trufa habla, como tú, como ingrediente más lógico, de la criadillas de tierra. Ella referencia para justificarlo el "Libro del arte de cozina" de Hernández de Macera, pero sólo indica que en él hay recetas de criadillas de tierra y turmas, lo cual, bajo mi punto de vista, no es un argumento de mucho peso.
Para el tema del foie indica que en los monasterios extremeños se hacía la chanfaina extremeña, que además aromatizaban con la criadilla de tierra. La chanfaina es una especie de paté de cordero que se elabora a partir de su hígado, bofe, hígado, etcétera. ¿Sería por tanto el relleno original de estas perdices una simple chanfaina aromatizada con criadillas de tierra? Yo no tengo ni idea, pero puede ser una posible explicación (siempre que se considere que es plausible la mezcla del sabor de la perdiz con el de las entrañas del cordero).
Con respecto a lo del Oporto, como bien dices, parece que es más sencilla su explicación. Aunque, según mi punto de vista, no sólo debido a la cercanía de Alcántara con Portugal, sino porque el origen de la Orden de Alcántara es la Ordem de São Julião do Pereiro, procedente de la región de la Beira Alta Portuguesa. Parece que no es descabellado que los originarios monjes de esta orden conociesen el vino de Oporto y lo llevasen a Alcántara.
Por fin, ¿será real que los franceses, (que claro, ya lo sabemos, son muy malos (es ironía, que no se enfade nadie ;-)), se llevasen el recetario de la biblioteca del monasterio? ¿Y es posible que afrancesaran el plato y que la criadilla se sustituyese por trufa y la chanfaina por foie? Pues no lo sé, aunque todo es posible. Lo que sí sé es que este es un tema que realmente me apasiona y que no sé si me gustaría que apareciese el famoso recetario que robaron los franceses, ya que el tema perdería gran parte de su misterio.
Perdona por haberme tomado la libertad de haber escrito este "rollo" tan largo en un comentario. ¡Ah! y la próxima vez que os acerquéis por esa zona probad, si no lo habéis hecho ya, las tencas. Un autentico manjar entre los pescados de agua dulce, muy típico de esta zona y que, según la tradición, popularizó Carlos V en un viaje que hacía Portugal al comerla en Arroyo de la Luz, un pueblo cercano a Alcántara. ¿Será cierta esta historia? :-)
Un abrazo
Santiago
Si señor, una zona muy interesante. También cruzando la raya merece la pena ver Penha García, el impresionante pueblo de Monsanto y también Idanha a Velha en el que parece que viajas en el tiempo.
É importante saber que a receita de perdizes à Convento de Alcântara é também associada ao convento dominicano do Sacramento em Alcantara, uma zona de Lisboa, onde os franceses estiveram no inicio do século XIX.
Gracias
Excelente post.
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