
Leo en el blog de Manuel Gago que el grupo parlamentario socialista acaba de presentar el en Parlamento de Galicia una iniciativa para impulsar un Centro Culinario de Galicia. La propuesta ha sido acompañada, por parte de sus impulsores, de una carta a distintos actores del sector gastronómico en los que se explica la idea y se les invita a apoyarla.
Primera reacción: Bien. Ya era hora de que las instituciones se dieran cuenta del valor que el sector gastronómico tiene.
Pero a partir de aquí me empiezan a venir a la cabeza toda una serie de dudas y de incomodidades que son las que, al final, han ido dando forma a este post.
Lo primero que pienso es ¿Algún día tendremos nosotros una idea original? No me gusta nada esa sensación de ir a remolque de las ideas de otros y, seamos sinceros, el panorama cultural gallego tiende a tener ese problema. Lo explicaré con algunos ejemplos concretos, para que se me entienda:
- CGAC: a primeros de los años 90 Galicia se sumó a la moda de los centros de arte que había arrancado con las previsiones eufóricas pre-1992 en toda España. En 1988 se inaugura el Reina Sofía tal como lo conocemos, en 1989 se abre el primero de los edificios del IVAM de Valencia, ese mismo año abre el CAAM de Las Palmas y, al año siguiente, el MNAC de Barcelona. A partir de ahí hay toda una sucesión de siglas poco originales distribuidas por toda España: CCCB (Barcelona, 1994), MEIAC (Badajoz, 1995), MACUF (A Coruña, 1995), CENDEAC, CAAC (con dos A), MARCO, DA2, MUSAC, CDAN, EACC, MuVIM, MACI, CAC (con una A), NMAC...
Y ahí, en el medio, en 1993, se inaugura el CGAC. No fue el último, pero desde luego tampoco el primero. Y desde el principio nos encontramos con un problema que aun arrastra a día de hoy: vale, ya tenemos nuestro centro de arte contemporáneo propio, con sus siglas y todo ¿Y ahora? ¿Hay fondos para una colección? ¿Hay recursos para irla construyendo? ¿Hay público para esto? ¿Tenemos clara cuál será la linea expositiva? ¿El programa museográfico? La respuesta a todas estas preguntas podría ser en todos los casos un uhmmmm bastante vago. Pero, oye, tenemos CGAC. Que a día de hoy el número de visitante siga disminuyendo (hablé de esto hace 5 años. No es novedad), que no tengan fondos para adquirir ni una pieza y que el modelo esté abiertamente en crisis es secundario. En su momento había que subirse a esa ola. Y nos subimos.
- Cidade da Cultura de Galicia: En 1997 se inaugura el Guggenheim de Bilbao y se convierte en un dinamizador de la ciudad, modernizándola, poniéndola en los circuitos turísticos internacionales y convirtiéndola en un punto caliente desde el punto de vista cultural. En 1998 abre al público el primer edificio de la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia. Solo entonces, con la fórmula rodada, alguien tuvo la brillante idea de hacer algo así en Galicia. Algo así pero más. Y en 1999 se convoca el concurso de ideas. Poco a poco se va viendo que el gasto es desmedido (para algunos. Para otros era y sigue siendo el necesario) y, sobre todo, que no hay fondos ni programación, ni probablemente público, para aquello. Pero una vez más estamos en la cresta de la ola.
Da igual que poco a poco el modelo demuestre no ser siempre tan viable (que se lo digan en Valencia) o que otros, llegados más tarde, consigan inaugurar antes (caso de Avilés) y con más avales internacionales. Nosotros seguimos con nuestra obra mastodóntica porque es realmente necesaria. En realidad donde había un palacio de la ópera ya no lo hay. No era tan necesario en realidad. Y es cierto que tampoco se sabe muy bien qué fondos va a tener el Museo de Galicia, o la Biblioteca de Galicia. No está claro qué fue de aquel Centro Internacional de la Literatura Infantil y Juvenil. Pero eso son detalles. Ahora tenemos un Centro de Arte Internacional llamado a ser el puente entre la producción europea y la americana. Que eso sea, poco más o menos, lo que ya hacen la Casa de América en Madrid o el MEIAC (Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo) son, en realidad, detalles secundarios. Algún día todo aquello tendrá algún uso, pero mientras tanto ya lo tenemos.
Pero ya está bien de irse por las ramas. Ese no era el tema, así que, centrándonos de nuevo ¿Qué pasa ahora con esta propuesta?. Pues, en mi opinión, que llegamos ya con todo el pescado vendido. Es decir, las instituciones de ámbito estatal han adjudicado ya sus ayudas en ese sector. La propuesta llega tarde.
Pero es que el proyecto gallego propone una formación de grado superior. Si, y está muy bien, pero va a hacer falta algo más. Eso ya lo propone el Basque Culinary Center y, en ramas más específicas, ya hay masters, cursos de postgrado y cursos de grado superior al menos en la Universidad de Barcelona, en la Cátedra de Gastronomía de la Universidad de Córdoba, en la Universidad Internacional de Andalucía, en la Universidad de Málaga, o en el CETT de Barcelona, que ofrece un master en gestión del patrimonio gastronómico y culinario. Así que va a haber que concretar más. ¿Reconvertir las titulaciones del CSHG? No creo que sea suficiente. Con eso me temo que no conseguiremos llamar la atención (léase "el dinero") de la administración estatal y, seamos sinceros, no sé yo si la administración autonómica estará muy por la labor. Por otro lado, está lo del tejido empresarial, ese que los vascos tienen bastante más desarrollado que nosotros y que ha apostado por este proyecto. Y yo -ojalá me equivoque- no veo ya al tejido empresarial gallego apostando económicamente de manera potente por algo así.
Otra diferencia está, sin duda, en el comité de expertos, en la cara visible. El Basque Culinary Center ha sabido sumar a los cocineros locales y a un comite exterior. En el local Arzak, Subijana, Atxa, Adúriz, Arbelaitz, Berasategui y Arguiñano. Con el respeto que todo el mundo sabe que les tengo pero ¿Qué puede aportar Galicia a ese nivel? Seamos realistas por una vez. Vamos ahora con el comité internacional. Una vez que Adrià, Blumenthal, Bottura, Acurio, Barber, Redezepi, Bras, Atala o Hattori ya están vinculados al centro vasco ¿A quién podría recurrir el gallego para estar a la altura?. No sé si se va entendiendo por donde voy.
Resumiendo, para ir acabando: ojalá Galicia se lo crea de verdad y apueste por su sector gastronómico. Ojalá dejemos de alentar eso de "qué importantes somos" y nos demos cuenta de que se están haciendo cosas, cosas muy importantes, esfuerzos muy meritorios, pero seguimos sin ser una potencia en el sector gastronómico. Más allá de los Ancares la gente -y hablo de la gente con interés en este sector- apenas conoce poco más allá de tres o cuatro nombres: Marcelo, Solla, Toñi Vicente, con suerte Pepe Vieira, Abastos 2.0 últimamente... poco más. Es lo que hay, dicho con todo el cariño y con toda la crudeza.
Tal vez deberíamos centrarnos en consolidar primero en casa un tejido gastronómico potente y diversificado y luego pensar en proyectos de altos vuelos. No es que no quiera algo así en Galicia. Me encantaría. Sería fantástico que gente de todo el mundo viniese a formarse en cocina y gastronomía a mi ciudad. Pero hoy por hoy no me parece realista. Salvo que estemos hablando, como tantas veces, de un centro de formación de ámbito y aspiraciones locales, sin pretensiones de ser una referencia para nadie más allá de las cuatro provincias. En ese caso simplemente no me interesa. Y menos si vamos a vender eso como un proyecto pionero con vocación global.
Y sobre todo, si finalmente se hace algo, a ver si somos capaces de hacerlo sin copiar hasta el más absurdo de los detalles. Porque, la verdad, a mí eso del eso del Centro Culinario de Galicia (traducido sería Galician Culinary Center, GCC) me suena sospechosamente a Basque Culinary Center de andar por casa. Y me gustaría que salga lo que salga de ahí la gente no lo viese como una copia oportunista y de tercera regional. Ojalá salga algo realmente importante, pero dados los antecedentes soy bastante escéptico.
6.10.11
EL EFECTO BASQUE CULINARY CENTER
Lo firma
Jorge Guitián
a las
14:04
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5 Comentarios:
Bravo! Hacía tiempo que no te leía. Me he reconciliado con este blog. Tres meses sin escribir y muchas ideas bullendo. Todas interesantes. Y que la cocina está ligada con un cordón umbilical a la ecología es una verdad gigante.
Tienes mucha razón si señor, me encanta la tierra gallega, con todo lo que hay. Hay que seguir luchando. Pero si vosotros estais así, imaginate como andamos por Cantabria :), y encima aquí nos creemos el ombligo del mundo.
Saludos
Interesante. Gracias por la información!!!
Me da mucha pena leer tu artículo. Sobre todo porque tienes razón y piensas exactamente igual que yo en este asunto... Un saludo. Juan Carlos.
Muy interesante esta entrada, y cargada de razón.
La gastronomía y por ende la restauración gallega, desde mi humilde opinión, lleva un tiempo desarrollandose a muy buen nivel...pero a mi siempre me queda esa sensación de que "falta algo".
No se si es desviarme mucho, pero a los profesionales de la cocina en aquella tierra no se si les falta ambición, reconocimiento, o simplemente "buen marketing", para gozar del reconocimiento que merecen.
Ver Estrellas repartidas por la geografía nacional es para sentir orgullo, pero quizás tendría más reservas (sin desmerecer, vaya por delante) a irme a Toledo que disfrutar de una buena comida en Malpica, Coruña, Santiago...y eso que Toledo desde Madrid, me vendría mucho mejor.
Lo que quiero decir es que pienso qie a la gastronomía gallega le falta empuje. Porque valía tiene, y mucha. No se si cuesta quitarse esa imagen de bonachones, humildes y desde el más profundo cariño, "gente de pueblo" (sin un ápice de insulto,ojo!) y demostrar que aun sin AVE, Galicia es un punto de referencia muy a tener en cuenta.
Ideas como la del Centro Culinario, sin anglicismos, puede servir para desarrollar, crear, y dar a conocer al mundo lo valioso de una cocina a caballo entre lo tradicional y la vanguardia...pero todas las dudas presentadas en este blog, son legítimas, y creo que justificadas.
Esperemos que la cosa prospere...
Un saludo, y perdón por el tocho.
David M.C.
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