28.5.11

PRODUCTO DE TEMPORADA


No sé muy bien por qué, pero todos los años al llegar estas fechas me vuelve a la cabeza lo de la estacionalidad. Y todos los años, más o menos por estas fechas, acabo dedicándole un post al asunto. Unas veces la culpa es de unas cerezas que encuentro en un mercado, otras se debe a unas sardinas compradas en la plaza de abastos. Hoy las responsables son unas fresas silvestres, que en Galicia se conocen como amorotes (también Erbedo o Morodo y con menos frecuencia Amarón, Amorillón, Morote, Moranda...) y que encontré el otro día en el jardín de mis padres. Las primeras, que son vigiladas con atención por mi hija, la Gourmet 2.0 casi día a día.

Los amorotes (Fragaria Vesca) son la variedad de fresa silvestre autóctona en Europa. Todos los tipos de fresas y fresones que consumimos hoy son, en realidad, cruces de esta variedad con la fresa chilena y la fresa de Virginia, mucho más grandes, que se fueron realizando a partir del S.XVII. Así que desde el S.XVIII el consumo de los amorotes a gran escala quedo prácticamente extinguido, pero si quisiéramos ser fieles a la realidad histórica al preparar un plato con fresas cuyo origen sea anterior al barroco tendríamos que utilizar en la receta amorotes en lugar de cualquier otra variedad de fresa.

Como digo, es una planta silvestre que, hasta donde yo sé, no se cultiva a nivel comercial. De todos modos, en Galicia es una planta muy común, así que los primeros recuerdos que tengo de ellas son probablemente de hace más de tres décadas, cuando salía a pasear al monte con mis padres e iba ensartándolos en un picaño (en español pinaza o pinocha, una de las agujas de los pinos), para comérmelos luego como si fuera una brocheta.

Y ahí se quedaron, durante décadas, hasta que hace unos años me los volví a encontrar en un plato de Xoán Crujeiras (A Estación, Cambre), que los servía acompañando a una caballa. Más recientemente leí que no soy el único que asocia este fruto a la infancia.

En fin, el asunto era que estos amorotes que cuida mi hija son, de alguna manera, el símbolo del inicio de la temporada de verano, de la llegada de las mejores sardinas y caballas, del bonito (dentro de poco), de las cerezas, los melocotones, los primeros pimientos de Herbón, brevas y, poco después, tomates del país, a continuación maíz tierno, higos, uvas, manzanas... Nada que no pase en otras temporadas. Tengo una sensación similar al final del invierno, cuando empieza la temporada de la lamprea y, a continuación empiezan a llegar las patatas nuevas, los guisantes, tirabeques, etc. Son dos o tres momentos en el año (me volverá a pasar con las primeras setas y las primeras castañas) que marcan, de un modo claro, el final de una época y el principio de otra. Y eso siempre tiene algo de excitante.

4 Comentarios:

Anna dijo...

Me encantan las fresas silvestres, son mucho más ricas que los fresones que se venden en los mercados. Yo tengo algunas fresas plantadas en mi mini-huerto de ciudad, pero seguro que no saben igual...

Hasta pronto!
La Taula d'en Bernat

maquiáns dijo...

El érbedo (Arbutus unedo) es la planta del madroño, que produce unos frutos que por lo menos en la zona del Ribeiro se conocen como "Morodos".
Son rojos por fuera y amarillos por dentro, muy dulces y empachan mucho. Algunos paisanos los destilaban para hacer una especie de aguardiente.
Enhorabuena por el blog, y por cierto, me gustó tu entrada 15M-22M. Tienes toda la razón, sigue así.

starbase dijo...

Perdón por el apunte totalmente personal aunque relacionado. Pero este año pienso volver a zamparme unas sardinas asadas (con su tripa ¿Cómo sino?) en el molino de Verdes.

En ningún sitio me saben igual que en Bergantiños. Será el amor :)

Anónimo dijo...

En el norte de Galicia les llamamos cacareixós... una delicia.