28.4.11

SORPRESAS DE BARRIO: EL CHINO-CHINO


No solo de alta cocina vive el hombre. Al menos este hombre en concreto. Me encantan las casas de comida tradicionales, las tabernas con buenas tapas, los guisos caseros o los bocadillos de calidad. Son cosas que, además, cada vez resulta más difícil encontrar, porque en muchos casos van cediendo su espacio a locales pseudo-modernos, pseudo-sofisticados y cortados en muchos casos por el mismo patrón.

Por eso, cuando encuentro una de esas pequeñas joyas la apunto en mi libreta de imprescindibles. Y cuando se trata de un lugar que sirve cocina de otras zonas del mundo, todavía más, porque esos si que escasean.

Hoy voy a hablar de cocina china, una de las más populares en España y me atrevería a decir que una de las más maltratadas. En cada barrio hay un restaurante chino, todos iguales, con cartas interminables llenas de platos difíciles de distinguir por su sabor y con ingredientes no siempre identificables. Suelen ser sitios sin ningún interés gastronómico en el que muchos -yo entre ellos- nos estrenamos en esto de las cocina exóticas.

Porque en España, a pesar de la sobreabundancia de restaurantes chinos, si algo escasea son los chinos de calidad. Se me ocurren dos, nada más, uno en Madrid y otro en Barcelona. Son sitios conocidos por los aficionados a la cocina asiática pero, reconozcámoslo, dos (como si son tres, o cuatro, o cinco) no son demasiados. Y todos los que tenemos un poco de interés por este tipo de cocina conocemos algún otro local, en otra gama, más barato, sin ningún encanto, que sirve cocina china más o menos auténtica, como el bar chino del subterráneo de la madrileña Plaza de España o algún otro. Pero aun así las referencias pueden contarse con los dedos de una mano.

Pero Anna me llevó hace unos meses a conocer uno de esos lugares más o menos escondidos, pensados para la comunidad China, en Sevilla. Uno de esos locales en los que apenas ves occidentales y en los que todo está rotulado en chino. Y nos gustó tanto, que para nosotros es ya "El chino-chino" en contraposición a esos otros chinos de cartón piedra. Tanto, que le escamoteamos la información incluso a los amigos. No queremos que el sitio se ponga de moda, suba precios y se occidentalice. Así que, si, acabamos por compartir la dirección o, mejor aun, por llevar allí a alguien, pero de alguna manera esperamos que el sitio siga en el anonimato, sin cambiar nada de lo que tiene. Así que no daré ni nombre ni dirección. El primero no lo sé, ya lo he dicho: es el chino-chino. El otro dato tampoco es relevante para lo que quiero contar.

Pero tampoco quiero resultar excesivamente complaciente. El sitio no es bonito, no es cómodo, es ruidoso y sin ningún esfuerzo en la decoración más allá de una foto años 70 del que supongo que es el pueblo de origen de los propietarios. En la última visita vimos que habían puesto unos manteles de plástico en las mesas. Antes no había. El local tiene todo el aspecto de uno de esos viejos bares de barrio al que no se le ha añadido nada para reabrirlo. Así que está claro que no vamos allí por su encanto. Al chino-chino se va a lo que se va.

¿Y a qué se va? Pues a encontrarse con la carta de un restaurante en la que no hay nada de lo que te suena del restaurante chino de tu barrio y en la que, sin embargo, hay lenguas de pato, medusas, huevos centenarios o patas (manos) de gallina. Y a experimentar, a pedir casi a ciegas y a ir probando. No siempre se acierta, pero el porcentaje de éxitos es suficientemente elevado como para seguir intentándolo. Digamos que unas tres cuartas partes de las cosas que he probado allí me han gustado.

Pero vamos con la cena de ayer, para que sirva como ejemplo.

Como entrantes, para compartir entre tres, una muy fresca ensalada de pepino y guindillas con ajo y salsa de soja, que ya es uno de los clásicos de nuestras visitas, y unas vainas de soja (edamame) fritas y saladas. A continuación, una sopa de jiao zi (la versión china de las gyoza japonesas) rellenas de carne. Raciones más que generosas de las que comen dos personas sin problema y tres si se comparten varios platos. Después vino el plato que menos me gustó del menú, un arroz con pollo y salsa en el que el pollo venía ligeramente bañado en huevo (¿y maicena?) antes de pasar por el wok. Y por último unos fideos udon fritos con verdura, suaves y con el toque del bok choy tierno al dente, pimientos, etc. Muy ricos. Sobre la mesa hay siempre una tarrina de un aceite de guindillas picante (en realidad picante no, lo siguiente) que me hace pensar que los propietarios probablemente sean de la zona suroeste de China.

Un menú sin pretensiones, sin ingredientes para sorprender al cliente europeo, sencillo y sin ese regusto a recalentado o a aceite requemado de tantos restaurantes chinos.

Todo lo anterior, en raciones más que considerables que compartimos entre tres (y sobraron cosas), junto con dos cervezas por persona nos costo 8,90€ por comensal. Si, el precio está bien. Pensemos en lo que comeríamos en el Mcnosequé de turno por ese dinero. O en los platos combinados del bar de la esquina.

No es un sitio que merezca una peregrinación y tampoco pretende ser el mejor restaurante de la ciudad. Es, o al menos a mi me lo parece, un local que pretende servir comida china sencilla para chinos. Y cuando la pruebas, acostumbrado a eso que nos suelen vender como comida china, no solo te sorprendes, sino que sales con el firme propósito de repetir aunque el sitio no sea ni el más bonito ni esté en la zona más cómoda. Eso es lo que hace de este chino el "chino-chino".

9 Comentarios:

Nieves dijo...

Hola!!! Me ha hecho mucha gracia eso del chino-chino, porque aquí en Las Palmas de donde yo soy, también vamos al chino-chino. Es deliciosa la comida, muy natural y baratísima, más o menos el precio que tu indicas por comensal, según la cantidad, pero nunca pasa los 10-12 euros.

Un saludo,
Nieves.

Delikat Essences dijo...

El chino-chino es sin duda un gran descubrimiento gracias a Anna, infinito agradecimiento hacía ella. Es un sitio que apaña un almuerzo o cena de forma barata y sencilla y, poco a poco, va uno descubriendo nuevos platos. He repetido después de la primera visita "tutorizada" unas 4-5 y voy poquito a poco arriesgándome y pidiendo alguna cosilla más: así descubrí los udon con verduras y los tallarines con cangrejo, que pensaba escéptica que sería surimi y para nada, buenas patas de cangrejo que traía el plato :-). El arroz que yo pedí con pollo y salsa de Quingtian (la ciudad de donde vienen de la provincia de Zhejiang al Sur) no se si era el mismo, pero me gustó y llevaba algas.

Te dejo un interesante artículo sobre esta comunidad china. Un abrazo.

http://www.elmundo.es/cronica/2002/341/1020060853.html

Tiriti dijo...

Por si visitas Barcelona, para mi otro chino-chino. Restaurante Chen-ji carrer Ali-Bei, 65, en pleno chinatown barcelonés, la zona d'Arc de Triomf.

http://tiritinyam.blogspot.com/search?q=chen

Saludos.

tatu65 dijo...

En Madrid, una referencia en cuanto a calidad/precio, es:
Don Lai (Paseo de Extremadura,30)
Mi admirado Abraham Garcia(Viridiana) es un fan confeso.
Saludos

Amadeo Florentino dijo...

Aqui en Vigo tienes tambien el de la Plaza de Compostela,*Shangai* pero bajo encargo, ya que la carta es la habitual de chino adaptado. Si hablas con un par de dias de antelacion, te prepara los platos cocinados al estilo original....
Ademas ostenta el titulo del mas antiguo de galicia.

florodelmonte dijo...

Y donde está el chino-chino, paisano?

Gourmetdeprovincias dijo...

Zona de Gran Plaza

Anónimo dijo...

Comentario a los GOURMETS DE PACOTILLA, despues de leer los post tantos tuyos como los de Anna Mayer, es curioso ver como despues de haber hecho solo un curso en una escuela técnica, ya se creen Gourmets de renombre y pueden criticar sitios de comida o dar cursos de comida asiática o Méxicana con solo haber leido un libro. Y ahora lo del Chino Chino, no podemos decir el nombre por mil tonterias que alegan, si como dicen en mi pueblo...dios cria a los tontos y ellos se juntan

Gourmetdeprovincias dijo...

Anónimo:

No se trata aquí de ponerme a discutir mi curriculum o el de nadie más, más que nada porque dado tu nivel de mala educación me temo que no tendría mucho sentido.

Hago (hacemos) lo que hacemos porque nos gusta. Ni más ni menos. Si tú lo harías mejor, hazlo. O simplemente no nos leas.

O mejor todavía, haz lo que quieras, pero no dés el coñazo con tus frustraciones.

Es el último comentario insultante que te publico. Si quieres ejercer de troll hazlo donde te lo permitan. Este primero te lo publico solo para que quede constancia del nivel de tus argumentos.