
No se trata de hacer sangre, así que omitiré nombres concretos. Espero que se entienda que de lo que se trata no es de ir a la caza de nadie sino de hablar de tendencias, en genérico.
Pero para ello me apoyaré en casos reales. El otro día, en un viaje en coche, paramos a comer en Puebla de Sanabria (Zamora), uno de esos pueblos que son parada habitual en mis desplazamientos por esa zona porque, por una parte, es uno de los pocos núcleos con bastantes servicios (léase en este caso cafeterías, restaurantes y tiendas de productos gastronómicos) en bastantes kilómetros a la redonda y, por otra, porque es un pueblo con un encanto innegable. De todos modos, por unas o por otras no había vuelto a parar allí desde el año 2006. Por aquel entonces había en la zona vieja del pueblo un par de nuevos restaurantes con buen aspecto. En uno de ellos comí y en el otro tomé un café y tuve la ocasión de dar un vistazo a la carta, así que poco más o menos tenía una idea de su oferta.
El otro día, al volver casi cinco años más tarde, ni me lo pensé mucho: nos dimos un paseo por la parte alta del pueblo, vimos que ahora hay muchos más restaurantes (de corte turístico, en su mayoría) en sus calles y nos fuimos directamente a estos dos viejos conocidos. Vistazo a la carta del primero: carpaccio de buey de Kobe con trufa blanca. Optamos por ir al segundo, aunque eso lo dejo para el final y me centro ahora en esto.
¿Qué necesidad hay de ofrecer buey de Kobe con trufa blanca en un restaurante barato de Sanabria? o, dicho de otra forma, ¿Qué ha cambiado aquí desde mi visita de 2006?. Explico mis dudas:
Punto 1: En España no se comercializa buey de Kobe, aunque en muchas cartas se ofrezca. El buey de Kobe solo se comercializa en Japón y no está permitido -que yo sepa- exportarlo. Se comercializa, si acaso, buey Wagyu, que es la misma raza que la de Kobe pero criada fuera de Japón. La de más calidad es, por lo visto, la australiana, aunque la más habitual en el mercado español sea la argentina. Y no siempre es buey. El buey de Kobe que puede llamarse así es, para entendernos, un buey de raza Wagyu nacido en la prefectura de Hyogo, criado en granja en la misma prefectura, castrado y sacrificado en mataderos de Kobe (Japón). El Wagyu es un tanto menos complicado de localizar, pero no baja de los 200€/kg. Así que difícilmente se puede ofrecer una ración de carpaccio de Kobe en Sanabria. Y menos a 12€, aunque hablásemos de Wagyu auténtico. Pero, eso si, mola mucho.
Punto 2: Trufa blanca, en España y en abril, complicado. La temporada acaba en enero. Podría ser congelada, eso si. En un plato a 12€, más complicado. Y si el plato añade Wagyu (por no insistir en lo del Kobe), imposible. Ni más ni menos. Una trufa blanca auténtica (Tuber Magnatum) puede superar fácilmente los 40€ por gramo y en restaurante, como es lógico, algo más. Así que es fácil calcular qué cantidad se podría servir en una ración de 12€, dejando la carne al margen.
Así que ese carpaccio de buey de Kobe con trufa blanca es, más que probablemente, un carpaccio de vacuno con aceite de trufa. Sobre la carne ya hemos hablado. Vamos ahora con ese invento que aquí se conoce como "aceite de tartufo". Se trata de un aceite aromatizado, en principio con trufa o trufa blanca, que por lo general suele ser de una calidade digamos... básica. ¿Por qué? Pues porque casi nadie se gasta lo que haría falta para aromatizarlo con trufa blanca de verdad. En el mejor de los casos lo que se puede encontrar es aceite aromatizado con lo que los productores de trufa italianos conocen como bianchetto, es decir, Tuber Albidum, el pariente pobre (y barato) de la trufa blanca auténtica.
Pero en la mayoría de las ocasiones lo que encontramos es un "aceite al aroma de trufa". Lo cual no quiere decir que tenga ni un miligramo de trufa auténtica, oiga. Para eso está el ditiapentano, que es el responsable del aroma artificial a trufa. De hecho, para los interesados, puede comprarse aroma concentrado de trufa o, incluso, existe la patente para elaborarlo.
Total, que los puntos 1 y 2 me provocan todas las dudas posibles sobre la fiabilidad de lo que se oferta en carta, pero es me lleva al final al
- Punto 3: ¿Es realmente necesario ofrecer eso en una carta de un restaurante de ese tipo allí?.
Creo que está clara mi respuesta: NO. A quien sepa algo del tema le estaremos dando una sensación pretenciosa, cuando no rozando la publicidad engañosa. A quien no sepa le estaremos ofreciendo uno de esos clásicos del "quiero y no puedo" que se basan solo en la supuesta exclusividad del producto. Estaremos ofreciendo, además, lo mismo que un mal restaurante de Madrid, Barcelona o Cuenca, dejando a un lado el producto local, las recetas tradicionales, la estacionalidad, etc. ¿Qué público busca eso?
Está claro que hay un público que si que lo busca, para mi sorpresa, porque este restaurante, que antes ofrecía cosas mucho más... ¿Cómo decirlo?.... llanas, ahora ha optado por esta fórmula de negocio. No tengo muy claro quién se desplaza a una zona rural, a un restaurante pequeño y no especialmente prestigioso, y encuentra en este tipo de plato un atractivo. Pero alguien hay.
Y eso me lleva de nuevo a algunas de las constantes de este blog, en las que no voy a entrar ahora para no alargar más la cosa: el concepto equivocado del lujo gastronómico; lo aparente y lo barato; los falsos símbolos de estatus o de modernidad, etc. En fin, una pena.
Otro día hablaremos del segundo restaurante, de cómo pasó de casa de comidas tradicionales de la zona, hace unos años, a incluir elementos de pseudo-diseño en sus comedores (más de lo mismo comentado más arriba), al cordón de aceite de hierbas decorando el plato de garbanzos (eso es ya llover sobre mojado) y al timbre del microondas sonando con tanto insistencia como falta de pudor justo antes de cada plato llegase, humeante, a la mesa.
Dicho esto, si alguien me recomienda un sitio en Sanabria o cercanías donde pueda tomar un buen potaje de garbanzos, unas alubias sin tonterías y salir contento, estaré encantado de probarlo.
Descubriendo la gastronomía alicantina
Hace 4 días


11 Comentarios:
Por desgracia sí existe un público que el "finde" coge el coche, hace km con la pretensión del "descubrimiento", se toma el susodicho carpaccio y el lunes a la hora del cafe lo cuenta enfatizando lo recondito, fantástico y "razonable en el precio" (barato queda feo) que es ese restaurante comparado con los sablazos que "por lo mismo" te cobran en la capital....a veces la ignorancia es una bendición, o no?
Pues si, pero es una pena. En este caso concreto con la de cosas estupendas que hay para comer en la zona (cecina, embutidos, truchas, grabanzos, alubias, bacalao...), que sea un plato de ese tipo el que llama la atención es una auténtica lástima.
Saludos
Me encanta Sanabria y su comarca y también las vecinas de Portugal. En los últimos 15 años habré estado 8 o 9 veces de fín de semana allí y coincido con lo que dices. Además no solo en lo que a restaurantes se refiere sino que los hoteles que han puesto en el casco antiguo algunos aparentan mucho pero tienen una muy mejorable relación calidad/precio.
Espero que no maten la gallina de los huevos de oro.
La verdad es que es alucinante encontrar esta oferta culinaria en un pueblito de España. Todo un timo, se mire por donde se mire. Hace un mes me acerqué al mercado de mi ciudad, las traen de italia, una pieza de trufa blanca valía 100 euros... bueno el dato de que la temporada
Me ha encantado la reflexión, en otros tiempo hubiese sido innecesaria o incluso anecdótica pero creo que por desgracia tiene plena actualidad.
Por qué se habla siempre tan despectivamente de lo zamorano.
No habrá en toda la provincia buenos Restaurantes para disfrutar que tienes que hablar del pretencioso?
Habla del Lera de Castroverde
Me ofende esa mala influencia de los estereotipos y de los prejucios.
Estimado Quetu:
No siempre se habla tan despectivamente de lo zamorano, al menos no en este blog. De hecho, hace ya cinco años que se hablaba (y bien) de un restaurante zamorano: El Rincón de Antonio, que por entonces no contaba todavía con demasiadas referencias en internet.
Es más, En 2010 y en 2006 se hablaba en el blog de la provincia incluyéndola, por ejemplo, en un mapa de la creatividad gastronómica en España
http://gourmetymerlin.blogspot.com/2010/03/un-mapa-de-la-creatividad-gastronomica.html
http://gourmetymerlin.blogspot.com/2006/01/bragana-y-sanabria.html
Es decir, no se habla mal de una provincia sino de quien, en mi opinión, lo hace mal. En Zamora como en Asturias, A Coruña o Madrid. No deberías sentirte ofendido por eso. Y si lo haces, a pesar de que hace más de cinco años que hablo bien de cosas de la provincia, de verdad que siento que no entiendas el enfoque que le doy.
Saludos
Se me olvidaba el link al texto sobre El Rincón de Antonio:
http://gourmetymerlin.blogspot.com/2006/01/el-rincn-de-antonio.html
Por esas fechas hay también textos sobre Fermoselle y esa zona.
Disculpa mi irritación, quizás he reaccionada impulsivamente.
Mi comentario no pretende defender ,en absoluto, la política fraudulenta de algunos restaurantes.
Mi condición de salmantino-zamorana afincado en Galicia me hace ver las cosas desde la óptica de los de la "periferia" y creo que se recurre demasiado al estereotipo.
Si se habla del País Vasco se habla de alta cocina y si se habla de estas zonas, solamente de sucesos . ¿Cuantos reportajes o noticias se dan en la televisión nacional sobre la nueva cocina gallega?
En todo caso gracias por la labor de difusión gastronómica que realizas.
Por cierto para tapas Salamanca y además a 2€ vino y pincho.
Gracias
Esa misma noche salimos de tapas por Salamanca con unos amigos de la ciudad y la verdad es que lo pasamos estupendamente. Tengo pendiente un post sobre eso.
Un saludo
Yo paré en Sanabria más o menos por esas fechas y comí en Mesón Abelardo unas mollejas de ternera y un pulpo delicioso.
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