17.12.10

INTRODUCCIÓN A SANLUCAR (PARTE I)


Salimos de Sevilla temprano, con un día de invierno impresionante. Pepe nos espera en El Puerto de Santa María para llevarnos a las bodegas de Barbadillo. Me bajo del coche en la Avenida de Sevilla, junto al castillo, y la primer impresión me lleva a pensar en pueblos del sur de Portugal, aunque al mismo tiempo el pueblo no puede ser más andaluz. La verdad es que de entrada me resulta intrigante.

En la bodega nos ahorran la visita guiada y dejan que Pepe nos guíe. Nos va llevando de bodega en bodega, explicándonos el sistema de soleras, las diferencias de los tipos de vino. Tocamos botas, olemos tapones y seguimos paseando por el laberinto, atravesando pasillos y patios. Al fondo, nos hace entrar con los ojos cerrados en La Arboledilla, la bodega, construida en la década de 1870 con pilares de casi 13 metros de altura, que hace que entienda el concepto de bodega-catedral que había leido en algún lugar y que no acababa de quedarme claro. Tomamos una copa de Obispo Gascón, charlamos un rato y continuamos la ruta.


Siguiente parada: la taberna El Navarro (C/ Menacho esquina con C/Caño Dorado), un clásico del Barrio Alto alejado de las zonas más turísticas. Pedimos unas galeras. Y, del mismo modo que me pasó en el Mediterráneo con los langostinos, reconozco que hay más marisco que el nuestro. La galera (que no había probado) me recuerda a una cigala, de textura más pobre pero de sabor marino intenso. Cocida simplemente con sal está fantástica, aunque hace falta un curso introductorio para no dejarse los labios en el intento, pero me comentan que el sabor que da a sopas y guisos es impresionante. Y me lo creo.

Las acedías salen humeantes de la cocina, con un rebozado perfecto, dorado, crujiente y la carne jugosa. Perfectas. Con eso y las bebidas pagamos 4€ por persona. Atención a los precios.

Continuamos la ruta pasando junto al Palacio de los Duques de Montpensier (actual ayuntamiento) y por el Palacio de Medina Sidonia para acabar en la Plaza del Cabildo, en el corazón del Barrio Bajo. La siguiente parada de la ruta es Casa Balbino, conocida, según nos cuentan, por sus aliños y por sus tortillitas de camarón. Asi que no dudamos demasiado a la hora de pedir: huevas aliñadas, estupendas, firmes, suaves de sabor, con el punto justo de vinagre, y unas tortillitas que hacen quedar a las anteriores que había probado en un lugar no demasiado digno con su fritura perfecta, crujiente, dorada, sin exceso de aceite y sin apenas harina. Muy ricas.


Y de ahí a otra casa tradicional, la Taberna Der Guerrita (C/ Rubiños esquina C/ San Salvador), donde nos recibe el propietario y nos habla de sus vinos, de una estupenda manzanilla en rama de producción propia y de otras mil cosas hasta que, antes de sentarnos a la mesa, nos lleva al fondo del local y nos abre la espectacular sala de catas y tienda que ha montado su hijo Armando. Ya de vuelta en la taberna, tagarninas con huevos, albóndigas en tomate y guiso de atún. El precio de nuevo, con raciones compartidas, ronda los 10€ por comensal.


Y seguimos el recorrido acercándonos a tomar un café y a charlar en el Palacio de Medina Sidonia . El atardecer desde la terraza, con el pueblo a los pies y el Parque de Doñana al fondo, al otro lado del río, es todo un espectáculo. Pero no acabamos aquí. Antes de que anochezca nos vamos a Bajo de Guía, el antiguo barrio marinero del pueblo y hoy uno de los puntos más turísticos, donde se encuentras restaurantes tan populares como El Bigote. Sesión de fotos en la playa, con un viento helador, mientras los barcos suben por el río hacia la lonja de Bonanza, para terminar el recorrido tomando algo en un local del que siento no recordar el nombre.

No se me ocurren muchas maneras de que mi primera experiencia con la provincia de Cádiz pudiera haber sido mejor. En menos de 12 horas visité alguna bodega histórica, tabernas populares, probé distintos clásicos del tapeo de la zona, aprendí bastante sobre los vinos locales y las características de su producción y visitamos algunos de esos imprescindibles en cualquier visita más o menos turística. Creo que esta introducción a Sanlucar (Parte I) puede calificarse como éxito rotundo, así que ya estoy esperando a poder hacer la parte II. Será pronto.

5 Comentarios:

Linda Susan dijo...

Excelente crónica. Me muero por ir a Sanlucar, hay sitios que ni conocía. Un saludo

Holly Cocina dijo...

Un lujo de viaje a precios populares :)

Romano dijo...

Las galeras me parece son las que en Italia (por lo menos, en Liguria) llamamos "cicale". Nunca las había visto en España. (Las cigalas españolas son "scampi" en Italia).

Mi madre las compra cuando hace salsas y guisos de mar. Son baratas, y aunque haya poca carne y se defienden mucho cuando las comes, dan un sabor estupendo.

Apuntado: galeras. A ver si la encuentro en Madrid.

Antonio dijo...

Qué bien escrito está esto... la boca, agua... y que envidia de viaje
Felices Fiestas, Antonio

JAVI dijo...

Me ha parecido una ruta bastante interesante, ya que tanto "el Navarro", como "el Guerrita" se salen de lo que normalmente es visitado por los turistas.Sanlúcar tiene autenticas joyas del tapeo, muchas de ellas totalmente desconocidas (a veces es una bendición), en las que además suele ser bastante económico pegarse un pequeño homenaje.
En cuanto a las galeras, son más propias del Mediterráneo (yo las vi en un mercado Veneciano, y en alguno Magrebí), sin embargo creo que las de Sanlúcar, debido a su alimentación, son de mejor calidad, y aunque no hace mucho eran el marisco de los pobres, ya que su precio no iba más allá al equivalente hoy en día de unos 2-3 €, en la actualidad, las que tiene coral, pueden llegar a rondar los 20-25€ en la época de la Navidad.