5.12.10

FRIO Y SOPA DE CEBOLLA



Han sido días heladores. Ahora estamos ya instalados de nuevo en la lluvia de noviembre, pero hasta esta mañana el frío era más propio de enero y seguramente de más al norte. No todos los años se puede ver la Ría de Arousa (en la imagen Carril y Vilagarcía) con ese fondo nevado y mucho menos a estas alturas del otoño.

Así que la casa huele a caldo cocinado a fuego lento y a soupe a l'oignon, uno de los remedios caseros contra el frío más reconfortantes que conozco, seguramente tanto como la sopa castellana, aunque con un algo de cocción lentísima, de potenciar al máximo los azúcares de la cebolla, de jugar a controlar los elementos (el caldo potente pero no excesivo, la cebolla sabrosa pero bien pochada, la cantidad exacta de harina, sin llegar a ligar un roux pero sin quedarse corto) que le da, desde mi punto de vista, otra categoría.

La ola de frío se acaba pero vendrán otras dentro de unas semanas, así que no está de más ir sacando la artillería pesada e ir poniéndose al día con recetas como esta.

2 Comentarios:

Caminarsingluten dijo...

Si, si que ha hecho frío por todas partes, y la nieve ha llegado mucho antes que otros años, así que es bueno entonar los cuerpos con buenas sopas.

Besotes y abrazos.

Ana y Víctor.

Ray dijo...

La sopa de cebolla es un reto básico para un chef que se precie. El ajuste del tiempo, el vigilarla de forma constante, removerla, ir desarrollando los sabores. Es una cosa simple que requiere un cuidado especial.

Y por eso las buenas, están muy buenas