9.8.10

SEVILLA. AGOSTO


Foto de Giant Gingko

A uno del norte como yo, amante del fresco, de la sombra y de una siesta tirado en la hierba después de comer Sevilla lo recibe en agosto con un puñetazo de cerca de 40º en plena cara. Pero no bajo a quejarme. Sabía a lo que venía. Nadie había dicho que Sevilla, en pleno verano, llegando además a primera hora de la tarde, ofrezca su cara más amable. Habrá que buscarle el lado bueno. Y lo tiene. Descubro que caminar descalzo sobre el suelo de marmol, con los arcos góticos de la iglesia que hay al otro lado de la calle entrando por la ventana, tiene su encanto; que tapear a la noche, con un calor más llevadero, callejeando sin rumbo de regreso, ya de madrugada, tampoco está nada mal.

Me enseñan unos cuantos mercados. De los que visito me quedo con el de Triana. Me sorprende lo baratas que son las tapas (a ver si aprendemos por aquí arriba). Descubro que la siesta a primera hora de la tarde no es un capricho sino casi una necesidad. Sevilla es una mezcla de casas que necesitan ya un lavado de cara, de columnas romanas que asoman en cualquier esquina, de urbanismo árabe y ahora, en verano, de acentos extranjeros y tiendas cerradas. ¿Abacería? ¿Qué es una abacería? ¿Desayunar manteca colorá? Definitivamente, esto no se parece a los lugares por los que suelo moverme.

Conozco a gente, compartimos charlas, cervezas, reuniones, cafés y tapas. Hay tiempo para todo. Paso una y otra vez por la plaza del Salvador, por San Esteban, por la Alameda buscando locales con aire acondicionado o terrazas nocturnas. Helados en Freskura, raciones en Boreas, un café con calma en el Naima, pizza en Al Solito Posto, tapas en el Amarillo Albero... mi dura vida sevillana.

Vuelvo al norte con ganas de fresco, de sombra, de asomarme a la ventana a la noche y notar el aire frío. Pero me quedo con ganas de repetir, ya en una temporada un poco más benigna, de seguir descubriendo Sevilla cuando el ritmo del invierno vuelva, de irle encontrando ese encanto que voy descubriendo poco a poco. Fue mi tercera visita, pero tengo claro que no será la última. No tardaré demasiado.

8 Comentarios:

starbase dijo...

La siesta como necesidad vital me la descubrió a mi Extremadura. No es lo mismo que Sevilla pero se parece y el parón de varias horas es igual. Puedes no dormitar, pero es como estar en una isla desierta.

Y para eso mejor cogemos fuerzas para la ronda de la noche...¿No? jeje
Ese pescaíto de madrugá es tremendo.

Un saludo.

Delikat Essences dijo...

Querido Sr. Gourmet es duro nuestro verano, igual que se hace duro ciertos inviernos norteños que me han tocado vivir. Yo recomiendo venir en primavera o en otoño, son las mejores estaciones para recorrer la ciudad. Pero sobre todo en su próxima visita, y si no las conoce aún, pásese por antiguas abacerías como son Casa Moreno en el Arenal, una delicia de establecimiento con la cuarta generación oriunda de Cantabria al frente del negocio (como casi todos los abaceros-paciegos que llegaron a buscarse la vida con la expo del 29 a la ciudad). Tapee en el Eslava en San Lorenzo (la exquisitez hecha tapa y con productos del mar fresquísimos y de la huerta ecológica del dueño), o bien en Pura Tasca en Triana (un maravilloso gastrobar que está revolucionando el concepto de la tapa). Tome el helado de aceite de oliva de la Fiorentina en la calle Zaragoza y si es arriesgado combínelo con el de vinagre de modena... Y si quiere probar la maravillosa sopa de galeras en los meses con "r", no hay duda, en Casa Moneda cerca de la Avda. de la Constitución, puros aromas sanluqueños.

Un saludo,

El futuro bloguero dijo...

Sevilla tiene un lado estupendo, pese a los calores... A mi me encanta ir una vez al año, mejor en primavera ver a los amigos de por allí y disfrutar de su tapeo...

Tu descripción de tu dura vida sevillana, muy bien encaminada.

Ahora... ahora yo también iría al norte. Claro.

Gourmetdeprovincias dijo...

Este otoño toca volver, así que me anoto las sugerencias.

Gracias

Gourmetdeprovincias dijo...

Futuro Bloguero:

Alguien me decía estos días que una buena vida sería pasar el invierno en Sevilla y el verano en Galicia. No me parece mal plan.

Toni dijo...

¿Pasar el verano en Galicia?. Depende de donde. Ese no conoce el clima de Orense capital.

Shawn dijo...

Me imagino que estará genial si vamos a pasar el verano en Sevilla. Sus comentario me den mucha gana de ir de vacaciones allí, pero que pena! porque ahora, todavía no puedo dejar mi trabajo. Quiero ver lo que hay allí en Sevilla. Al propósito, soy Shawn y soy de CA. Trabajo con las toallas de papel Bounty. Espero que pueda conocer gente aquí y hablaremos sobre mas sobre de Sevilla porque si tendré tiempo el verano que viene, iré a tomar mis vacaciones allí http://www.bountytowels.com/es_US/baile-del-guacamole.jsp

restaurantes en valencia dijo...

Sí...Sevilla es preciosa. En agosto es un poco angustiante por el calor, pero merece la pena acercarse y dar un paseo por el Alcázar, la Giralda, pasear por el Guadalquivir con la Torre del Oro y el puente de Triana...
Y sus tapas...geniales. Aunque, si pensamos en tapas y en la zona de Andalucía, lo mejor es Jaén y sobretodo Granada. Es una visita obligada para los amantes de esta tradición. Los que vivimos fuera y llegamos allí por primera vez, quedamos impresionados con el derroche de 'generosidad' en unas tapas enormes. Todas las comunidades deberían aprender de éso...y Valencia la primera.

Visca la cultura de la tapita!