11.8.10

¿QUÉ QUEDA DE LA VIEJA COCINA COMPOSTELANA?


Existe una cocina gallega tradicional más o menos reconocible. Todo el mundo conoce mis reticencias sobre ese tema o, más bien, mis intentos por relativizarlo, pero asumo que existe. Lacón con grelos, caldeirada, empanada, filloas... todos estamos de acuerdo en que eso entra dentro de lo que suele entenderse como cocina gallega tradicional.

Pero, bajando un nivel más en la escala ¿Existen cocinas locales gallegas reconocibles?. Si, claro, hay una cocina de la costa y otra del interior, pero me refiero a si existen elementos o a si tenemos datos suficientes para hablar de una cocina viguesa, una cocina de Lugo, etc.

Llevo una temporada recopilando datos y me encuentro con que en el caso de Santiago de Compostela, que es el que mejor conozco, no hay demasiada información. Aunque me gusta ver que la que encuentro no se corresponde demasiado con el tópico que solemos tener en la cabeza. He ido repescando datos de aquí y de alla, como aquella empanada de huevos y pasas de la que hablaba en marzo, pero ahora el libro Yantares Gallegos, del profesor Xavier Castro, me aporta unos cuantos datos más que me parecen interesantes. Más que nada porque si comparamos lo que hoy se encuentra en las casas de comidas compostelanas, incluso en las más tradicionales, con lo que las fuentes nos dicen que se comía por aquí en el S.XIX o a comienzos del S.XX, encontraremos pocos puntos en común.

Yo, que soy de familia compostelana desde hace unas cuantas generaciones (seis por alguna rama), tiendo a pensar en mucha carne de cerdo, bastante grelo, bastante pescado fresco... Sin embargo, a pesar de que el mar está ahí, apenas a 25 km. en linea recta, el consumo de pescado fresco no fue habitual en la ciudad hasta hace unas décadas. De las vieiras, símbolo de la ciudad, llegaban fundamentalmente las conchas desde los puertos de Rianxo, Noia o Carril, pero era micho menos común que llegaran a consumirse en la ciudad. Y cuando se hacía casi siempre era, como en el caso de las ostras, en escabeches preparados en los puertos de origen.

Como a pesar de tener una de las ferias de ganado más importantes de Galicia el consumo de carne fresca fue siempre escaso. Escaso en el caso de la carne de cerdo y muy escaso en el de vacuno. Hablo de la norma general y de la mayoría de la población. Por supuesto que hay excepciones.

Tan poco habitual era el consumo de carne debido a su elevado precio, que incluso los cortes menos nobles como el tocino o las visceras eran algo excepcional. Así que lacones y cocidos se comían, si, pero muy de vez en cuando. Las legumbres, que tampoco eran baratas (con excepción de las alubias) rara vez se acompañaban de cerdo y cuando lo hacían tal ver llevaban solo algo de chorizo o un poco de tocino. Los callos, que hoy son uno de los platos insignia de la ciudad, característicos del menú de los jueves de casas de comida y restaurantes tradicionales, tampoco eran comunes. Supongo que tenían un cierto carácter excepcional y que por eso se convirtieron en el plato del día de feria, ese día en el que algunos se podían permitir un pequeño lujo si les habían marchado bien los negocios.

Vino muy poco, normalmente de O Ribeiro o del Ulla. Y por lo general tinto y servido fresco. Aguardiente todavía menos, y por norma general llegada también del valle del Ulla. Las frutas y verduras, estrictamente de temporada, llegaban del Val da Mahía o del Ulla. Muy habituales las manzanas, que se utilizaban para hacer dulce de manzana para todo el invierno. Las hortalizas llegaban con cierta frecuencia de Corón (entre Vilagarcía y Vilanova de Arousa), aunque lo más habitual era encontrar en el mercado a la venta la producción de las pequeñas huertas de Aríns, Calo o A Mahía. Las patatas, muy caras, solían venir de Corón o de Carballo/Bergantiños. Y uno de los hidratos de carbono más consumidos eran las castañas. A lo largo de todo el año y solo por detrás de la patata.

El pan, aunque de precio muy alto, solía cocerse en la ciudad, por ejemplo en el horno del Castrón D'Ouro, donde se amasaba con agua de la fuente de Pitelos. Normalmente se elaboraba con una mezcla de harinas de maiz y centeno. El pan blanco era una rareza y un lujo al que no todos llegaban. Y los dulces, muy caros y muy escasos. Si acaso, reservados para la mesa de las familias pudientes y para la merienda de los curas. Si que había tarta de almendras, y pastas, galletas de claras y un largo etcétera de dulces conventuales. Pero pocas familias los veían sobre sus mesas a lo largo del año.

Es curioso ir recopilando esos datos y luego salir a la calle, mirar las cartas, ver las tapas, hablar de lo que la gente cree que es tradicional. No digo que todo tenga que tender a recuperar ese momento histórico, que fue un momento marcado por la escasez y por la miseria, pero si que está bien tenerlo en cuenta. A mi me parece que es un referente que no deberíamos perder de vista.

8 Comentarios:

La Mambalina® dijo...

Está muy bien la explicación, pero.....alguna receta para concluir??


Saludos desde Compostela
Lamam.

Gourmetdeprovincias dijo...

En el enlace que se incluye en el texto está la receta de la empanada que comento, aunque contada muy por encima. Lo malo en este caso es que trabajamos con fuentes históricas, no con recetarios, así que hay que ir reconstruyendo con lo poco que se va entresacando.

Pero sigo buscando.

Cocino en casa dijo...

Interesante entrada. Sería bueno ir elaborando un "corpus" de la cocina gallega con criterios rigurosos. Es tan necesario este trabajo como la recuperanción de la lengua: son los dos elementos culturales que más rapidamente percibimos que han cambiado cuando viajamos, bueno aparte del olor de cada ciudad...
Un saludo

Caminarsingluten dijo...

Nos ha gustado tu entrada, tu visión del pasado, de esas comidas que parecen tradicionales y que no lo son tanto.

Lo cierto, es que en Galicia siempre se ha comido bien, en abundancia, cuando se ha podido comer, o mejor dicho tener el dinero para poder proveerse de viandas.

Besotes y abrazos.

Ana y Víctor.

Mary Lopez dijo...

Nos ha gustado mucho tu post y aunque esta anecdota se corresponde con las rias bajas cuando me lo contaron mis padres me parecio muy interesante.
En la casa de mi familia hace no tanto años como podriamos pensar, alrededor de 50, tenian un pequeño huerto para cultivar lo mas basico; patatas, cebollas, tomates, lechugas, etc.
Como el pueblo era un puerto de mar, Marin, casi todas las familias tenian algun marinero que salia a pescar y siempre llevaba a casa el marisco que les regalaba el armador.
Vaya lujo estareis pensando, pues aqui viene lo curioso, el marisco una vez llegaba lo trituraban para usarlo como abono en la tierra, por cierto comentan que muy bueno. Como se iban a comer ellos aquellas arañas que venian del mar!!!
Como ha cambiado nuestra cultura gastronomica.

En mi modesta opinion lo gastronomia gallega se apoya en una excelente materia prima que ha permitido asentar nuestra cocina como una de las mas importantes de España. Y esa al final, para pequeños negocios como el nuestro resulta la mejor publicidad.

Un saludo
www.elobradordemary.com

Pepe Lamela dijo...

Muy interesante la comida santiaguesa; como pistas para ampliar habría que recoger el menú de las fiestas por barrios (la cabra de Conxo o Vista Alegre, las uñas de San Lázaro,...) o en los recetarios familiares que se puedan conservar.
La memoria de los viejos panaderos (platos que se llevaban al horno determinados días o fiestas), revendedores de plaza y ultramarinos (pienso en los Cepeda de Cervantes o Carro), registros del matadero, servicios de sanidad...
En el Concello tiene que haber algo sobre el control de los consumeros que cobraban, in situ o a la entrada de Santiago, en razón del artículo vendido en la plaza y su cantidad.

Massitet dijo...

Hola Jorge!
Interesante entrada que me conecta con una de mis preocupaciones mas recientes: qué es la cocina tradicional?
Ando a vueltas con esto a partir de un comentario que me hizo hace unos dias el actual consejero de Cultura catalán, que antiguamente había sido profesor mio: "Lo que ahora consideramos tradicional, hace 100 años no lo era. Es mas, lo mas probable es que algunas ni siquiera existieran". Y a reglón seguido sentenció: "Probablemente, tu y yo estemos construyendo, junto con otra gente, las tradiciones del futuro". Pues eso, no?
Y sobre lo de las tradiciones, a mi me surge otra duda. Uno de los analisis clásicos de las culturas contemporaneas explica que hay tres "culturas" en las sociedades occidentales: "pupular", " de masas" y " de elite". Y cada cual construye sus tradiciones, que suelen tener muy poco que ver. Yo, lo que constato en Catalunya y el País Valenciano, es que equiparamos tradicional con popular... Y creo que nos equivocamos: también hay tradición " de élite" y, en 2010, de masa... Qué es, pués, tradicional? Creo que ese "debate" aparece también en tu texto. Por ejemplo, con el pan; estoy seguro que para algunos grupos sociales de Galicia ( ootros lugares) el plan blanco es muy tradicional...

En fin, perdona por el rollazo. Pero ya ves que este tema me tiene entretenido.

Felicidades por el post. Bueno, por este y por todos...

Nos vemos en un rato!

Gourmetdeprovincias dijo...

Ese es uno de los temas que más me interesan respecto a qué es moderno y qué no lo es en cocina. En el blog he hablado del pulpo á feira como plato tradicional (o no), de por qué los Beatles son asumidos ya por mucha gente como cultural más o menos tradicional y la Nouvelle Cuisine no, de los análisis de Eco sobre los tres niveles de cultura, de cómo los medios de masas y sobre todo la televisión ayudaron a conformar una nueva esfera en ese sentido... asi que cualquier sugerencia es bienvenida.

Algún día tenemos que tomarnos un café con calma y hablar de estos temas. Pero de momento, como dices, nos vemos dentro de un rato.

Saludos desde Sevilla