Me quedé dándole vueltas al tema a raiz del post anterior, un texto que no habría existido nunca si no fuera por eso que me parece mágico y que tiene esto de los blogs. El pasado fin de semana estuvo por aquí
Anna y, dado su interés por la cultura sefardita, la lleve a ver los pocos restos que quedan en Santiago de la antigua sinagoga o de la judería, de la que no queda apenas nada. Y hablando de esos temas salió el asunto de las orellas y de su posible relación con la cocina judía de la que yo, seamos sinceros, no tengo apenas idea. Nos conocimos hace un par de meses y, sin embargo, hay ya un texto en el blog que sin su participación ni me habría pasado por la cabeza.
Pero me doy cuenta de que no es una excepción en ese sentido. Es, más bien, la historia de mi vida en los últimos seis años. Recapitulando hoy, mientras nadaba un poco en la playa, me doy cuenta de que lo primero que escribí sobre cocina o gastronomía fuera de mi blog lo hice porque poco antes había conocido a Miguel Vila, autor de Colineta, que me brindó la oportunidad de escribir en Galicia Gastronómica, el medio que por entonces dirigía, y por la que nunca le estaré suficientemente agradecido. Las cosas como son. Y recuerdo como charlando con Manolo Gago nació la idea de algo que luego convoqué en el blog y que llegó a convertirse en los Blogastrónomos Galegos. Nunca hubiera llegado a aproximarme a la cocina vegetariana como lo pude hacer después si no fuera porque ahí conocí a Eugenio. Y lo mismo vale para César y Chus (el otro día lo pensaba tomando un café en la terraza de su casa), Fini, Xosé Manoel, Álex , Xesús (perdón si me dejo gente, pero hemos sido muchos a lo largo del tiempo)...
O los Encuentros de Blogs en los que conocí a Mar, a Josep Ángel, a Silvia, a Txaber, a Cristina, a Berta, a Pau y a tantos otros, gente que ahora son, desde hace años, lecturas cotidianas, en algunos casos buenos amigos y que en algún momento o en otro han dado ideas para lo que he ido escribiendo aquí. 2.000 posts dan para un poco de originalidad y un bastante de inspirarse en ideas ajenas. Sin malicia, pero es justo agradecerlas.
Luego conocí a Pintxo, a Nacho (esa fuerza de la naturaleza), a Alfonso, a Rafa, a Carmen... No me lo tengais a mal si no estais. Sois demasiados. Y no solo he aprendido mucho de lo que escriben y de cómo lo enfocan, sino que hemos ido charlando, reencontrándonos, en algunos casos trabajando juntos en pequeñas historias (y no tan pequeñas). Y esto del blog, que era un sitio en el que escribía sobre alguna cosa que me interesaba, se convirtió en mucho más.
Admito que envidio la manera de hacer las cosas que tiene alguna gente. Me hubiera gustado escribir como lo hace Martí a sus años o contar historias como lo hacía Rodrigo ante la cámara con sus platos (Rodrigo, vuelve). Y a otros ya no es que los envidie, es que los tengo directamente como referentes. Andoni y Xabier, por ejemplo, me han convencido de que es importante hacer las cosas bien, pero es todavía mejor si se hacen bien y diviertiéndose. De mayor quiero ser como ellos (y eso que son insultantemente jóvenes). Y me han enganchado todos lo que escriben sin artificio, dejando ver que creen en lo que te están contando, sin disfraces. Son muchos para mencionarlos. Eso es lo bueno.
Muchas veces se dice que esto de los blogs tiene una importancia relativa, que es un fenómeno que se retroalimenta y que fuera de unos pocos no le interesa a nadie. Yo no lo creo. Mucho de lo que hago hoy, tanto aquí como en mi vida profesional, sale de ellos. Sigue saliendo de ahí. Y mucho de lo más interesante que leo sobre gastronomía cada día (recetas, reflexiones, crónicas de visitas, productos...) está también ahí, en los blogs que no quieren ser otra cosa más que el lugar para contar lo que su autor disfruta. ¿hay algo mejor que oir a alguien hablando sobre aquello que lo tiene fascinado?
Dormir en Salamanca
Hace 3 días


8 Comentarios:
Yo soy de los que piensa que los blogs sí son relativos.Los de gastronomía también. Pero no necesito que sean nada más que eso. La relatividad solo expresa que un cierto valor depende del punto de referencia que se utilice.
Y desde el mio, los blogs son muy importantes.
Una bonita entrada :).
Yo también tengo que agradecer al blog haber conocido ciertas personas que me han enriquecido. Algunas de las cuales coinciden con las que tu has nombrado.
A por 2.000 más!!
¡¡¡Viva la relatividad!!!. Y no sólo como teoría, sino como pura realidad.
Gracias hay que darte a ti, Jorge, por tus 2.000 posts y por otros muchos más que vendrán y que es justo agradecer como se debe agradecer todo en la vida: por adelantado.
Y no sabes la ilusión que me ha hecho verme aquí, con link y todo, en esta sentida entrada.
Un abrazo
Tienes toda, toda , toda la razon, difrutar y hacer lo que a uno le gusta es esencial en la vida, y si alguien lo cuenta y lo transmite es aun mejor.
Disfruto mucho leyendote!!
Gran post, refleja perfectamente lo mismo que me pasa a mí. Al final es un hobby que se puede convertir en una pasión o algo mejor, un modo de vida. De lujo, y gracias por la mención. Espero ese café dentro de unas semanas. Ah te debo una lista...
Fantástica historia de amor que espero dure muchos años, porque eres un referente en mis lecturas por la red y me quedaría coja.
Para mí, conocerte, ha significado a nivel blogger, plantearme cuestiones que hasta aquél año 2008 no me había hecho ni se me habían pasado por la cabeza.
Así que te pido que sigas este camino en el que tantos te seguimos.
Qué más voy a decir - llevo desde Tudela alabando a la maravilla de personas que he ido conociendo, y han sido sólo dos meses!
Las relaciones interpersonales han reforzado más aún mis conexiones digitales, haciéndolas si es posible más fuertes.
De lo único que me arrepiento es no haber conocido tu blog antes (¿dónde estaba yo metida? ¿En qué estaría pensando?), ya sabes cuánto coincidan nuestros intereses - con el valor añadido de que tu escribes más y mejor :)
Gracias, por todo.
Nos ha gustado mucho esta reflexión sobre blogs, blogueros y blogueras, y estamos de acuerdo en todo lo que dices, ya que gracias a haber comenzado un blog, hemos tenido la suerte de conocerte a tí y a muchas otras personas interesantísimas, que de otro modo, y con toda seguridad nuncha hubiera ocurrido.
Besotes y abrazos.
Ana y Víctor
Gracias, Jorge, por citarme en este post. Hará ya unos 25 años que por primera vez tuve un puesto de responsabilidad en un medio de comunicación. Y ya entonces, aunque era muy joven, confié en gente más joven que yo, que empezaba pero que me parecía tenía cosas que decir.
Desde entonces le di la primera oportunidad a mucha gente, cosa de la que me siento orgulloso. tan orgulloso como de aquellos que me dieron a mi la mía y que siguen siendo mis amigos.
Naturalmente, en estos 25 años hubo de todo. Gente estupenda, no tan estupenda y otros nada estupendos, pero lo cierto es que los primeros son muchos más que los otros dos grupos. Me encontré incluso con gente que después de darles su primera oportunidad acabaron en el despacho del editor postulándose para substituirme. No veas lo que se reía aquel editor cuando después me lo contaba. El redactor continuó trabajando como si nada y creo que nunca llegó a saber que yo conocía sus manejos. También me encontré con quien de frente se comportaba muy amablemente y después no perdía la más mínima oportunidad de difamarme.
A pesar de todo volvería a darles aquella primera oportunidad a todos porque yo también tropiezo dos veces en la misma piedra y de todos aprendí algo... incluso de los que no supieron comportarse.
Una vez más, gracias por recordar aquellos tiempos de Galicia Gastronómica, un proyecto pionero no solo en Galicia, sino en España, que nunca llegó a brillar como merecía porque los que más interés deberían haber mostrado en que el proyecto funcionase fueron los que se dedicaron a poner piedras en el engranaje. Lo curioso es que ahora presumen de haber sido los creadores de Galicia Gastronómica.
Publicar un comentario en la entrada