21.6.10

DOS DÍAS, DIEZ PRODUCTOS, CIEN HISTORIAS


Bajo de A Coruña solo en el coche. Siempre me ha parecido que Bruce Springsteen va bien para este tipo de recorridos más o menos obligados, sin charla y en los que quiero darle vueltas a las cosas. I ain't here for business, I'm only here for fun. La frasecita de marras se me queda flotando en la cabeza, en medio de todo el remolino de charlas, ideas, proyectos, bocetos, historias, cosas que me gusta pensar qué forma tendrán cuando ocurran. En el momento no lo entiendo -he escuchado cientos de veces Rosalita en el coche- pero se me queda.

Llevo a encima dos días de ritmo loco en los que tomamos cafés al sol/lluvia en O Parrote, vinos en la calle Mantelería, mejillones en Lorbé, xoubas en Catoira, berberechos en Cambados, Negronis en Bertamiráns, caramuxos con algas en Santiago. Dos días en los que ha habido nuevos proyectos que han ido tomando forma, sensaciones que se han confirmado, ideas que se han ido quedando a un lado y otras que han ido saliendo de algún sitio en el ni sabía que estaban. Pero esa es la dinámica que quiero.

Hace unos meses cambié de trabajo y decidí apostar por un proyecto propio por primera vez en mi vida. Nunca me había puesto por delante nada ni remotamente parecido y, reconozcámoslo, uno cree mucho en sí mismo y lo que hace, pero no están los tiempos como para dar pasos en falso. Así que me he pasado mucho tiempo buscando el tono de lo que quería hacer. Al mismo tiempo he ido haciendo cosas más en la tierra, más tangibles por decirlo así, pero una de las cosas que más tiempo me ha ocupado es dar con la forma adecuada, con el enfoque que me permita ofrecer un producto interesante y, al mismo tiempo, encontrar un espacio cómodo en el que desenvolverme.

Creo que me dí cuenta hace unos días, pero hoy, tomando un café al sol en el jardín del hotel Costa Vella, me encontré de frente con la sensación de que aquello era trabajo, era emocionante y de que era factible. Por supuesto que no todo es tomar cafés por los jardines o desarrollar ideas paseando por un parque. Ni pretendo que lo sea. Pero como modelo teórico al que tender no creo que sea malo del todo. No se trata, en realidad, de cosas concretas sino de sensaciones, de formas de plantearse las cosas.

Antonio nos ofrece un prensado de lacón y lengua, un plato que está en una línea de la que hablaba hace ya un par de años en relación con su restaurante y que personalmente me parece muy interesante. Creo que todo ese recetario aburguesado de platos de influencia francesa un tanto olvidados a pesar de que en su momento tuvieron una importante presencia (en los pazos y en las casas burguesas también se comía y por lo general no se servía caldo o bolos do pote) es un filón. Tiene mucho que ver con preferencias personales. Junto a él trae unos berberechos impresionantes de tamaño que son puro sabor a mar.

Os Chans do Barbanza son mi territorio fetiche, así que me parecieron el sitio obvio para resituarlo todo, para ir sistematizando las cosas. Me hubiera gustado tener un poco más de tiempo y tal vez algo de niebla. La foto es de hace ya un tiempo, pero ahí mismo estuvimos parados.

Rodrigo nos espera tumbado en el cesped. Charlamos callejeando por Santiago, pero antes paramos a saludar en Catoira, como hay que hacer con los viejos amigos. Nos tomamos un café en As Crechas, aprovechamos los últimos rayos de la primavera en el Obradoiro. Seguiría hablando (más bien escuchando) durante horas. Los Negroni exigen tener mano y Anna la tiene. Seguimos hablando. Hemos pasado por el Garum a probar sus caramuxos con algas (aprovechad mientras dure el concurso de tapas). No fue hoy, pero es igual. Después nos fuimos a por la ensaladilla de verano de Acio (otro tanto). O Carmen de Abaixo estaba realmente agradable a esa hora de la tarde. Y seguimos hablando de proyectos. Eso es lo que me interesa.

I ain't here for business, I'm only here for fun. Lo voy entendiendo. Vamos a pasarlo realmente bien.

6 Comentarios:

Anónimo dijo...

Oye...perdona la pregunta, pero ¿Se puede vivir de eso? Me refiero a ir de sarao en sarao, darle al canapié y todo eso...Y si además te pagan, debe ser la hostia. Donde hay que estudiar para esa maravillosa profesión?
Si para muchos el levantarnos a las 7 de la mañana y llegar a casa con el tiempo justo de darle l beso de buenas noches a la niña por menos de 1000 € al mes (ay quien fuera mil eurista!)se ha convertido en una bendición con la que está cayendo en éste pais. Ver éste blog en algunos artículos me alegra el día ya que hay afortunados que pueden trabajar para vivir. Otros vivimos para trabajar y gracias.
Y ojo, que no te reprocho nada. Basicamente es sana envidia.

Berta dijo...

A veces las piezas del puzzle no están tan revueltas como nos parece a simple vista.

Me alegro saber que van encajando, que vas sabiendo la figura, imagen o idea que forman y que sólo tu eres su facedor.

Animo y mucha luck!!
Muacs dulces

Gourmetdeprovincias dijo...

Enfócalo así: Aquí cuento la parte bonita. Por lo demás, me pego madrugones desde hace más de una década, le meto muchas horas y mucho esfuerzo (como cualquiera) y acabo el día machacado.

Ahora bien, después de una década en la que no acababa de encontrarme he conseguido darle un giro a las cosas. He tenido suerte y he podido planteármelo de otra manera enfocándolo como a mi me gusta. Es decir, trabajo igual de duro que antes, me cuesta ganar dinero como a cualquiera pero ahora lo disfruto más. Y si, lo sé, en ese sentido soy un privilegiado. Es más, seguramente trabajo más que antes, pero lo hago más a gusto.

Respecto a tu pregunta, al menos en mi caso, no. No se puede vivir de ir de sarao en sarao. Y no me suelen gustar los canapés.

Y en cuanto a dónde se estudia para eso, no sé si hay una licenciatura específica. Yo me licencié en Santiago, hice estudios de postgrado en Madrid y desde que acabé llevo unos 8 años haciendo cursos de formación además de trabajar. Con todo eso y bastante suerte he conseguido poder hacer lo que me gusta y como me gusta. Así que por supuesto que me considero un privilegiado. Pero eso no supone que no me rompa el espinazo como cualquiera. La única diferencia es que lo hago en algo que me gusta y que me permite enfocar una parte del trabajo de una manera más gratificante.

No me quejo

Saludos

Monsieur Cocotte dijo...

Pues yo me estoy intrigado con tanto proyecto. A ver si poco a poco nos vais contando.

Yo soy de los privilegiados que hemos podido seguir el viaje casi en directo (esos mejillones!!!) y la verdad es que lo que se veía molaba mucho.

Un abrazo

Gourmetdeprovincias dijo...

Contaremos, contaremos. Lo que pasa es que en esto yo soy un poco como la gente del cine: por muy amarrada que esté la cosa, hasta que no hay fecha para el día del estreno no se habla del proyecto.

Y en este caso no es uno, además. Ha sido un fin de semana productivo.

Mer dijo...

Vaya!!! Meses leyéndote y al final va a ser que los dos nos tomamos vinos en la calle Mantelería... si es que el mundo es un pañuelo. Me encantan tus historias, dicho sea de paso...