31.5.10

RESTAURANTE COQUE


El otro día asistí, dentro de un Tapas & Blogs, a una cena muy especial en el restaurante Coque (Humanes, a unos 25 Km. al sur de Madrid). Especial por el motivo que nos llevó hasta allí, que no era otro que entregar los premios del concurso de fotografía gastronómica de Tapas & Blogs y Guiarepsol.com; especial por el anfitrión de lujo que no solo aceptó acoger el evento sino que se implicó como uno más; especial por la cantidad de gente con la que tenía ganas de reencontrarme y por toda la que conocí (y con la que ahora tengo también ganas de reencontrarme); especial porque empezamos a calentar motores a las 12:30 del mediodía y terminamos a las ocho de la mañana, aunque esa sea otra historia.

Así que, en resumen, esta no es una crónica habitual de una visita convencional a un restaurante. Es, más bien, una parte de las sensaciones que me dejó esa noche, en la que por supuesto Mario Sandoval y todo el equipo de Coque tienen mucho que ver.

Llegamos a Coque, después de unas cuantas horas de recorrido gastronómico por Madrid, a eso de las nueve de la noche. Abajo, en la bodega -impresionante, por cierto- decorada para la ocasión con las nueve fotos finalistas, nos recibieron con unos espectaculares pinchos que fueron la antesala de la entrega de premios:

- Bombón dorado de foie y almendra
- Tortilla en los pasos de la evolución (curioso nombre, para una tortilla estupenda)
- Uva con crema de queso y nueces
- Cherry asado con pistacho
- Ravioli de salmón
- Brocheta de pulpo a la gallega
- Gazpacho de frutos rojos
- Anchoa marinada con escalibada de verduras

Tras la entrega de premios subimos al comedor, donde nos esperaba el menú propiamente dicho.

Abrimos, fuera del menú, con un aperitivo del que desconozco los detalles: entre un soufflé y un coulant de huevo que explota en la boca.

El primer plato fueron los Ñoqui líquidos de colmenillas y perretxicos con habitas y guisantes. Plato de temporada dominado por el sabor de las setas de primavera y de unos guisantes y unas habas todavía tiernísimos. Pequeñas explosiones de sabor al morder esas esferas de verduras y setas licuadas, en un primer guiño a las técnicas de El Bulli, que reaparecerían en alguna ocasión más a lo largo del menú.

A continuación llegó el huevo poché con patata confitada, rabo de buey guisado y trufa de primavera, un clásico de la casa. Me gusta esta faceta de la cocina de Sandoval que mira hacia los guisos tradicionales (el rabo de buey) y juega con ellos. El resultado es una especie de Coulant de patata en cuyo interior se encuentra la yema líquida y que se cierra con el rabo, potente de sabor y de textura tiernísima, aromatizado por la trufa. Me encantó.

El turno del pescado: Atún a la brasa con guacamole y caviar de vino amontillado. Estupendo de cocción, rosado pero tibio en el interior, y con unas guarniciones -tanto el guacamole como los frutos secos- que con su untuosidad compensan la sensación de un pescado de carne firme y no especialmente grasa.

Turno para uno de los emblemas de la casa, el cochinillo lacado con su carne jugosa y su piel crujiente. Una delicia. No hacen falta más comentarios. Hay que acercarse a Humanes y probarlo, sin más. Lamento no tener foto.

Como postre, un hojaldre de frutos rojos con helado de café, que con su ligera acidez ayudaba a recuperar el tono tras el cochinillo (que no por estupendo deja de ser un plato contundente). Buen fin de fiesta.

Todo un recorrido gastronómico que supongo que no se corresponde con un menú de los habituales en el restaurante pero que, tratandose de una comida para un grupo numeroso, fue un éxito rotundo en el que todo estuvo en su sitio. Sin duda, un motivo para regresar y conocer la cocina del día a día del Coque.

Mención especial merece Mario, que además de ser un estupendo cocinero es un anfitrión igual de bueno. Todo fueron facilidades y, no solo eso, sino que se prestó a enseñarnos todas las instalaciones del restaurante, desde esa cocina donde el Rotaval convive con el horno de leña (un símbolo de un planteamiento culinario que me parece estupendo) al lugar que han habilitado para cultivar sus propios germinados.

Un éxito rotundo y, al menos para mi, una cena para el recuerdo.

8 Comentarios:

Carme dijo...

Hola,
Por casualidad acabo de descubrir tu blog y me parece estupendo.
Envidia sana es lo que me da, de no haber estado en Coque.
Estupendo menú.
saludos,

Caminarsingluten dijo...

Realmente, fue una experiencia estupenda para todos. Un buen momento para volver a vernos, aunque hablamos poco. Pero ante todo y como bien dices: "un exito rotundo" y para nosotros, también una "cena para el recuerdo", ya que Mario realizó la gran mayoria del coctel y de la cena sin gluten.

Un abrazo.

Ana y Víctor

DANINLAND dijo...

Parece que merece mucho la pena, me habían recomendado no visitarlo, pero me vuelve a picar el gusanillo.
Pedazo bodega, ¿no?.

Saludos.

Belén - Cocinar para dos dijo...

Que grande relato!! La verdad que estuvo, en mi opinión, insuperable!! La organización, la compañía, el sitio, el menú, el anfitrión... :D
De 10! Ya estoy esperando el siguiente!

Anónimo dijo...

¿Este no es el de la cocina del infierno?

Margarida dijo...

Todo rico, rico, demasiado para mi estómago que aguantó hasta que al llegar el cochinillo dijo ¡YA! no puedo más, yo le hice la mitad de caso, porque probar si que lo probé y por supuesto el postre no lo perdoné jajaja!!!

carmelo dijo...

Fue una noche inolvidable desde la llegada hasta el final.

javierre dijo...

Mi mujer y yo estuvimos comiendo el jueves del Corpus. Elegimos el menú gastronómico (degustación) que cuesta 80 euros sin la bebida, el pan ni los aperitivos. Ha sido una decepción. Su plato estrella que es el cochinillo fue una ración escasa y con la carne seca, recalentada y con mucha pimienta para que no se notara que estaba recalentado. Todo porque decidieron deshuesar el trocito de carne y calentarlo luego. La piel les quedó bien pero la carne... Conocemos bien el espectacular cochinillo que preparan porque lo hemos probado en la Romanee, su finca para bodas, y no tenía nada que ver. Fue algo vergonzoso. El resto del menú gastronómico lo componen platos muy elaborados, sí, pero que, en mi opinión, no ofrecen el buscado equilibrio entre sabores, aunque en algunos destacan las texturas y la presentación. No me parece una cantidad desorbitada de comida porque son raciones mínimas. No aconsejo este menú. Es mejor pedir a la carta y comerte una ración normal de su, cuando quieren, estupendo cochinillo y algunos entrantes. Para gente con una economía normal pero que de vez en cuando quieres disfrutar de una buena cocina este menú, por lo menos, es decepcionante. La atención al cliente es bastante normal para este tipo de restaurante. Algunos de ellos poco simpáticos. No nos preguntaron qué nos había parecido la comida. La carta de vinos está bastante bien. Los baños son muy mejorables. El de mujeres tenía el pomo de la puerta roto y no se podía cerrar. No sé si volveré.