28.4.10

EL PAN Y YO

El domingo, volviendo de Navarra, volví a pasar por sitios que recorrí caminando hace ya casi 12 años al hacer el Camino de Santiago. Y no pude evitar, al pasar por Sahagún, acordarme de cómo aquel día, en octubre del 98, entré en una panadería no lejos de la iglesia de San Tirso, y me compré una hogaza hermosa de pan candeal. Tan buena estaba, que fue lo único que comí y cené ese día. Y no fue una de las etapas en las que peor comí. Volví a pasar por aquella plazuela hace unos años, pero la panadería ya no estaba. Lo mismo me pasó en Rabanal del Camino, donde me dijeron, al volver unos años después, que la furgoneta que traía pan al pueblo, a la que le había comprado otra pieza fantástica, hacía tiempo que había dejado la ruta. Otra de tantas cosas que hacen que el Camino ya no sea lo que era. Recuerdo una cecina de potro en una taberna en El Ganso que seguramente ya ni exista, un licor café casero en uno de los albergues... Volví a recordarlos esta semana al pasar. Con bastante nostalgia.

Y justo ayer, cuando llevaba instalado de regreso poco más de 24 horas, me llega una soberbia bolla de pan recién traida de la panadería Luis Mella (Silleda, Pontevedra), llena de aroma a cereal, de miga compacta y corteza crujiente, gruesa. Un pan como esos que me obsesionan y que ya casi nunca se encuentran. Porque si hay dos productos cotidianos en los que la bajada de la calidad ha alcanzado cotas insultantes son el pan y otro de los que me vuelven a la cabeza con frecuencia: el tomate. Recuerdo comerlos a bocados, como una manzana, solo con un pellizco de sal. No sería capaz de hacerlo con uno de los que encuentro en el supermercado.

¿Algo mejor que una buena rebanada de pan de siempre bien untada con un tomate hermoso, maduro, de temporada, y un hilo de aceite de oliva extra virgen? ¿Es tanto pedir? A la vista del olor que hay en la cocina, simplemente con la presencia de ese pan que nos llegó ayer, no sé si será mucho pedir o no pero, desde luego, se ha convertido por excepcional en un auténtico lujo. Y es una pena que algo tan sencillo y a la vez tan bueno sea un lujo que nos sorprende cuando, muy de cuando en cuando, reaparece.

8 Comentarios:

delokos dijo...

La gran ventaja con respecto al pan es que se puede hacer un pan de excelente calidad en casa, con un poco de dedicación, mimo y cuidado de los ingredientes y harinas. Cierto es que lleva un tiempo, pero el resultado merece la pena.

En cuanto al tomate, es otro cantar. Creo que sigue habiendo tomates excelentes, sobre todo aquellos procedentes de agricultura ecológica. Pero he ahí nuestro eterno problema de comer alimentos fuera de temporada: un tomate,por bueno que sea, nunca estará sabroso en Diciembre, ni en Enero ni en Febrero. Ni en Octubre. Ni probablemente esté tan redondo de sabor en Mayo, Junio o Septiembre.

Seguro que esos tomates que recuerdas comidos con sal, con ese sabor a fruta, mas que a verdura, los asocias al verano, a los meses de Julio y Agosto. Te aseguro que siguen existiendo, y que son reales. Te puedo dar alguno de mi huerta, para que lo corrobores... eso sí, en verano ;-)

Gourmetdeprovincias dijo...

Completamente de acuerdo. Y, si, los asocio a julio, agosto o comienzos de septiembre en Boiro o en Vilanova de Arousa. Como las remolachas, por ejemplo.

Sé que los sigue habiendo. La pena es que lo que resulta imposible es comprarlos salvo en algún puesto en un mercadillo (pienso en el del Proxecto Amorodo en Bertamiráns).

De todos modos, si te empeñas en que probemos esos tomates tuyos este verano...
;-)

sampedro dijo...

Es lo que nos queda, el auto abastecimiento. Cultiva lo que quieras comer porque ya no te puedes fiar de casi nadie en lo tocante a la alimentación. Otro asunto olvidado y que es trascendental (y que ya se ha tocado en este blog y otros) es el hábito perdio de comer productos de temporada. La gente insite en comer uvas de Chile, sandía y melón en invierno, naranjas de Argentina y tomates todo el años....en fin..

Anónimo dijo...

Qué razón te doy sobre todo con el tomate. El pan sí es cierto que bajó su calidad aunque se sigue encontrando muy rico.
Pero lo de los tomates es terrible, sólo saben a agua. Los sacan cuando están completamente incomibles y su maduración posterior en cámaras sólo les da un poco de color pero nada de sabor. Precisamente esta semana compré dos tomates en un mercadillo ecológico donde la verdad la mayoría de productos tenían muy mala pinta y me sorprendió tanto el sabor del primero que me lo comí así solo, estaba exquisito y con el otro hice lo mismo al día siguiente. Y me decía a mí mismo que era una pena que sea tan difícil encontrar tomates de verdad.

DANINLAND dijo...

La deficiente calidad de los panes y lo mal que soportan el paso de las horas hacen que la política de sitios como Casa Marcelo, donde lo preparan in situ cobren más valor.

Por cierto, cerca de Miño, Betanzos o Monfero hay un pueblo llamado el Tres, donde se ubica una panadería que despacha uno de los tres mejores panes panes que probé en mi vida. Lo cuecen en horno de leña y soporta 48 horas en excelentes condiciones. Hasta el punto de que sólamente con mantenerlo envuelto en el papel que trae, vale perfectamente para comer SOLO.

Anónimo dijo...

hola mi comentario es para gourmetdeprovincias, decirle que soy de Rabanal y a fecha de hoy 39 de mayo del 2010 sigue subiendo como todos los días la furgoneta que indica en el texto anterior con el pan recien horneado a la venta y que los vecinos seguimos comprando a la puerta de nuestras casas, nose si pregunto por ella y le indicaron mal, o simplemente es que no coincidio ya que llega sobre las 8,30h de la mañana, un beso y animo que algunas cosas siguen igual que antes en el camino.

Gourmetdeprovincias dijo...

Anónimo:

Muchas gracias por el comentario. No sabes la alegría que me das. Efectivamente, pregunté por ella (creo que era 2005) y eso fue lo que me dijeron. Me alegra saber que seguís disfrutando de ese pan tan bueno. A ver si tengo oportunidad de volver a probarlo.

Saludos

Maria Tola dijo...

Hola a todos soy la hija de Luís Mella y os agradecemos todos los elogios que le hacéis a nuestro pan, aunque os parezca mentira cada vez hay menos gente que aprecie los productos de buena calidad, es cada vez más frecuente que los clientes escojan baguet frente a la tradicional hogaza o molete como se llama en Galicia desoyendo nuestras recomendaciones y consejos, lo cual es muy triste.
En fin esperamos seguir haciendo buen pan durante muchos años.
Saludiños.