
Cuando llegas a casa de tu suegra, no muy aficionada a la cocina ni a salir a comer por ahí, y de pronto ella te dice "¿Sabes que va a cerrar El Bulli?" te das cuenta de que hay noticias de que van más allá de lo sectorial para convertirse en asuntos de interés general. Interés mayor o menor, pasajero o permanente, pero interés al fin y al cabo.
Y eso es lo que pasó con el anuncio que hizo ayer Ferrán Adriá en Madridfusión, un tema que se venía rumoreando desde hacía un tiempo y sobre el que el propio interesado había dejado caer algunos avances en los últimos años pero que ayer, por fin, se materializó en plazos y fechas: El Bulli va a permanecer cerrado en las temporadas 2012 y 2013 y volverá en 2014, aunque no está claro en qué formato. Ayer mismo, en el programa El Hormiguero, Adriá reconocía que él si tiene una idea de lo que será el regreso, pero no avanzó nada más.
Ya hay por ahí docenas de textos sobre la noticia en si, así que no voy a entrar en sus detalles, porque seguramente ya habrá varios que lo hiciesen antes y mejor. Pero si que me gustaría dejar mi opinión al respecto. ¿Es necesario que un restaurante cierre durante dos años? ¿Es preciso que lo anuncie con otros dos de antelación? ¿Hace falta que se acompañe la noticia con un planning detallado de los próximos diez años? Para mi la respuesta es afirmativa, aunque probablemente solo para este caso.
Ferrán Adriá y El Bulli son mucho más que un restaurante y un cocinero. Son "personajes" públicos, iconos de nuestra cultura. Precisamente por eso despiertan amores y odios tan vivos. Profesionales y restaurantes igualmente capacitados no los despiertan en igual medida porque no han alcanzado esa categoría dentro de nuestra cultura de masas (concepto que vuelve a salir y que cada vez me parece más interesante). Adría es un cocinero y El Bulli es un restaurante, eso está claro, pero son también creadores de tendencias y en buena medida de opinión, son elementos con una cierta influencia social y mediática y son, sobre todo, dos referentes en cuanto a cuestionárselo todo en este mundillo y plantearse nuevas barreras que hay que derribar. A veces lo harán con más acierto y otras con menos, pero lo cierto es que lo hacen y tal vez sea esa su característica principal. Y si, son también empresario y negocio, respectivamente y antes de que alguien me lo diga. Están en esto para vivir de ello, cosa no solo respetable sino también envidiable cuando se consigue aunar el éxito profesional (sin precedentes en tu sector) con el beneficio empresarial y con lo que a uno le gusta.
Precisamente por ese carácter especial de esa empresa, está sujeta a una observación constante muy superior a la de cualquier otro restaurante. Una observación que disecciona bajo lupa y muchas veces desde el prejuicio cada nuevo plato, cada declaración, cada aparición en prensa y cada opinión de un cliente. Esa es una primera diferencia. Más ojos miran hacia ti con más atención. Y eso no solo tiene que ser agotador sino que eleva el nivel de autoexigencia. El cliente de tu restaurante siempre te pedirá un poco más que a otro. Dicho lo cual, entiendo perfectamente que si de pronto Adriá o su equipo empiezan a tener la sensación de que un ciclo se cierra o de que determinada fórmula empieza a estar superada decida parar. No solo es lo más honesto de cara al cliente sino que es lo más inteligente. Ellos pueden plantearse ese parón, planificarlo y decidir qué camino tomar en el futuro. Son conscientes de que a la vuelta los estaremos esperando con los mismos amores y los mismos odios, así que entiendo que quieran medir bien la jugada, no dar pasos en falso.
Entiendo también los motivos para avisarlo con dos años. Cualquiera que conozca aunque sea por encima el sistema de reservas de El Bulli y la forma de trabajo que tiene su equipo a lo largo del año sabe que una decisión así no se puede tomar de hoy para mañana. A estas alturas probablemente ya se está perfilando la carta del verano-otoño 2010, ya habrá cientos de miles de reservas en espera. En ese sentido es como un gran buque al que hay que darle la orden de parada con la antelación suficiente. Por otra parte, esas dos temporadas adicionales de preaviso pueden estar dando dos años adicionales para medir la jugada. Y está bien que las cosas se hagan con calma.
El Bulli es, para mi que no lo conozco en persona, un restaurante pero es también -al menos en la misma medida- un laboratorio de creatividad. La intuición y la facilidad personal de Ferrán Adriá o de cualquiera estarán ahí, pero eso no llega. Hace falta un equipo enorme y, sobre todo, tiempo para planificar, para ensayar, para descartar y para pulir. Y ese trabajo va a seguir. Desde mi punto de vista El Bulli es consciente de su papel como referente en la creatividad gastronómica y, en cierta medida abrumado por ese peso, decide hacerse a un lado temporalmente y planear bien el siguiente movimiento.
Lo entiendo y lo respeto. Sé que tendrá críticas feroces, como las hubiera tenido si no hubiese parado. Es lo que tiene el éxito. Piensa en un actor o en un músico de éxito y te darás cuenta de que cualquier gesto que haga, obra que presente o declaración que conceda a un medio será alabada por miles de personas y atacada por otras miles, todas con sus argumentos. Eso, como se suele decir, va con el cargo. A mi, personalmente, me parece muy bien. Si ellos han optado por la vía de la creatividad y la innovación hacen bien en tomársela en serio y en medir los tiempos para tener siempre los mejores resultados posibles. Personalmente creo que demuestra un gran nivel de autoexigencia, un enorme respeto hacia su propio trabajo y hacia el público y, desde esa perspectiva, no solo me parece lícito sino que me parece admirable. No todo el mundo podría, en el nivel de éxito del que hablamos, pisar el freno en seco y tomarse un tiempo para replantearse las cosas.
Mis respetos.
Taller Dolcitalia, postres italianos en Sevilla
Hace 2 días


10 Comentarios:
La desmesura galopante de El Bulli en muchas de sus interpretaciones gastronómicas, ya estaba empezando a mitigarse con fragmentos de comiditas elaboradas de un modo más convencional. No obstante, no sólo por la coyuntura económica, muchos sectores se preparan para un asalto progresivo contra el invento, al estilo del que protagonizaron Adriá y Euro-Toques contra Santamaría, pero a la inversa. Por otra parte, la deriva de los negocios reales del grupo Adriá no precia ya del escaparate del Bulli, que pierde dinero en sí mismo. Además, en Madrid Fusión ya se sabe parte del nuevo montaje, que no se pensará, sino que está diseñado hasta el detalle, con hostelería reducida, escuela de hostelería como casi una franquicia y con copyright de fórmulas y con venta de diversos productos y publicaciones, todo eso, además, apoyado con cantidades ingentes de dinero público (como hasta ahora, pero más). No hay retirada táctica, sino golpe de efecto para aparentar sesuda reflexión, que naturalmente no procede de la mente creadora pero escasamente "leída" y reflexiva de Adriá. A lo mejor al fin este grupo tiene algo que aportar a la economía turística real, porque un nombre ilustre, conocido por todo el mundo, se diga lo que se diga, no sirve para nada; piensen en el Partenón y cómo el destruido templo y la Acrópolis son muy buenos para Grecia por la ingente masa de turistas que los visitan y no por las veces que se menciona con añoranza o admiración en las aulas.
".....ya estaba empezando a mitigarse con fragmentos de comiditas elaboradas de un modo más convencional". ¿De verdad que usted cree esto?. Creo que le merecería la pena hacerse con una copia -las hay en pdf en la red- de su libro El Sabor del Mediterraneo. En este libro verá ue "esas comiditas" forman parte de la historia del bulli. Es más, verá que muchos de esas comiditas aún hoy son vanguardia.
Por cierto, ¿sabía usted que Santamaría acudía al Bulli con muchas asiduidad en la época de comiditas?
Saludos cordiales.
Ya ha contestado El Pingue. Como estoy de acuerdo con lo que dice, me limito a suscribirlo.
No estoy del todo de acuerdo contigo . Blumenthal ya anuncio hace unos dias que tema tecno.emocional se estaba acabando.
http://ladespensadecarpanta.blogspot.com/2010/01/esnobs-del-mundo-unios-pronto-adria.html
Salud!
Por una parte está el tema económico, que es el que menos me importa, personalmente. Evidentemente, elBulli es la bandera de una marca, pero evidentemente, no de donde se saca el dinero.
Pero por otra está el tema gastronómico en sí, y ahí es donde espero con cierta ansia el 2014. Creo que no es mentira afirmar que una parte muy mayoritaria de lo que hoy se conoce como "nueva cocina" se la debemos a Ferrán Adrià y su equipo.
Desde ese punto de vista, me gustaría saber si se está cociendo algo en una visión diferente de la gastronomía. Ferrán la ha revolucionado una vez, y lo creo capaz de hacerlo otra vez más.
Será cuestión de esperar, y ver qué pasa.
Anonimo, adoleces de desmesura galopante.Te sobran lineas, y valor para firmar.
Y como dice Jorge.
Suscribo a Roberto.
Saludos.
Lástima de respuesta, Pingue y Gastrónomo, porque no era demandada y además todo eso ya lo sabía. Déjense de comiditas, PDF y otras hierbas. ¿Han pensado alguna vez cuáto dinero de las arcas públicas, de ese que nos arrebatan a la fuerza y luego administran como les place a los arrebatadores, se invirtió en la obra de Néstor Luján y Juan Perucho o en la de Teodoro Bardají? Si esa es la cuestión, no las filias, las fobias o las adhesiones inquebrantables (muy del antiguo Régimen...). Si no les molesta mucho, repasen lo del Partenón y lo de la programación ya PLENAMENTE desarrollada de la puesta en escena de Adriá. Cada uno haga lo que quiera y sea en buena hora, porque de otro modo estaríamos en China o Corea del Norte, pero, por favor, no con mi dinero. Y encima con incienso y oro; la mirra les llegará, como nos llegará a todos, a su debido tiempo. Intentaba introducir un elemento de reflexión, pero veo que es inútil luchar contra las vísceras.
Carpanta de Nola:
No pretendo que todo el mundo comparta mi opinión. De hecho, creo que lo interesante de las opiniones contrapuestas es poder debatir.
Gracias por el link
Anónimo:
¿Qué dinero público recibe El Bulli? Yo no tengo ese dato.
De todos modos, y en caso de haberlo recibido (que no lo sé) ¿Es el único restaurante/ empresa de alimentación7 profesional del sector de España que lo ha recibido? Creo que no. Creo que hay muchísimas partidas presupuestarias destinadas a ayudas a asuntos más o menos gastronómicos que salen del gobierno central, de los autonómicos, de las diputaciones, de los ayuntamientos, mancomunidades, sociedades comarcales y, si me apuras, fondos europeos.
Ahora bien ¿Por qué sería lícito que con dinero público se subvencione, como de hecho se hace, la fiesta para hacer la paella más grande del mundo en el pueblo de turno, la fiesta del huevo cocido en el pueblo vecino o la fiesta de la Anguriña de Pescanova en el pueblo de más allá? Esos son casos reales de dinero público invertido en el sector "gastronómico" que personalmente me parecen peor y sobre los que, por cierto, no he visto tanto revuelo.
Seamos claros ¿Cuántos Bullis hay en España? ¿Y cuánta fiesta/evento gastronómico de dudoso interés? Si hacemos la cuenta no creo que lo de El Bulli (en caso de existir, que repito que no tengo constancia) sea para tanto.
De verdad que me sorprende que en un pais en el que se subvencionan proyectos verdaderamente aberrantes (¿Nos hemos parado alguna vez a ver qué peliculas ha subvencionado el ministerio de Cultura y en base a qué criterios?), en el que un negocio multimillonario como la liga de futbol tira de dinero público cada vez que le viene en gana, en el que deportistas que fijan su residencia en paraisos fiscales para escatimarnos (a todos) lo que les correspondería pagar reciben premios con el nacional de deportes o el Principe de Asturias y tratamiento de ilustres, en el que las administraciones pagan tiradas enteras de libros que saben que no se venderán porque tienen compromisos adquiridos y muchos otros ejemplos nos escandalicen unos supuestos dineros recibidos por un restaurante puntual.
Eso por un lado. Por otro está una cuestión de visibilidad exterior. Supongo que estaremos de acuerdo en que las portadas en la revista Time o en publicaciones por el estilo no las paga el dinero público. Sin embargo, la visibilidad que generan, el nombre que eso le da a la gastronomía española, genera un beneficio que si que disfrutamos todos. Y ahí nos callamos. En este momento, y según la Secretaría de Estado de Turismo, la gastronomía es el segundo motivo por el que los turistas extranjeros eligen España. Y el sector turístico no es el coto privado de Adriá o de otros tres o cuatro, es una parte muy significativa del PIB, es decir, del beneficio que nos llevamos todos. ¿Eso no cuenta?
Resumiendo, que no tengo constancia de que El Bulli reciba dinero público ni, en su caso, de la cantidad, pero aunque así fuera te aseguro que preferiría que el dinero de todos se invirtiese en eso y no en colocar esculturas de dudosa calidad artística cada nosecuántos kilómetros de autovía (el 1% de dotación cultural famoso), en subvencionar a la SGAE, en construir merenderos y areas de descanso que nadie va a usar nunca, en "conmemoraciones estatales" (asi se llaman) que son deficitarias por sistema o, simplemente, en ayudar a las aerolineas de determinado empresario pirata para que los fraudes de sus negocios privados no lleven a un montón de gente al paro.
Así es como yo lo veo. Pero, ya te digo, si tienes la cifra estaré encantado de discutirla.
Si es verdad que el Gobierno invierte en el Bulli, se trataría de una inversión en I+D+i, o de promoción exterior, o de muchos más factores. Pero nunca de una malversación.
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