
Eso que aquí llamamos caldo, sin más, y por ahí conocen como caldo gallego; eso que todos conocemos a la perfección pero que, como la paella y otros platos convertidos casi en icono resulta tan difícil de definir debido a la cantidad de variantes locales, ingredientes que cambian de una receta a otra (¿Grelo, nabiza, berza, repollo...? ¿habas o garbanzos? ¿cerdo (además del unto) si o no y en su caso cual: chorizo, lacón...? ¿Los caldos de calabaza, fréjoles (judias verdes), castañas y demás entran dentro de la definición o son otro plato?) es también, como todo elemento de importancia en una cultura tradicional, objeto de toda una serie de creencias y tradiciones.
Hablo de creencias que me interesan especialmente en este caso porque todos sabemos que en ese tipo de conocimientos hay mucho de falso, de invento más o menos folklórico, pero no es menos cierto que hay también mucho de verdad, de constatación de realidades que no se sabían explicar de otro modo y que pasaban, así, a la esfera de lo mágico, de lo que no se puede explicar según las reglas que controlan las cuestiones cotidianas. Y eso pasa precisamente con algunas creencias vinculadas al caldo: tendrán mucho de ficticio, pero en el fondo hay o puede haber algo de verdad. Lo que me intriga es conocer las causas científicas de esas cuestiones que nuestra tradición identificó y explicó a su manera.
En muchas zonas se dice que el caldo hay que hervirlo al menos una vez al día para que no se pique. Eso de picarse es ponerse ácido y supongo que se deberá a algún tipo de fermentación que se interrumpe con la cocción. Una fermentación extremadamente veloz, pero hasta ahí sin problemas. Pero si vas a trasladar el caldo, por ejemplo en coche, no es raro que te adviertan para que cuides de que no se mueva demasiado o también se picará. ¿Una fermentación propiciada por el movimiento? No creo. Pero tampoco parece una creencia falsa, porque tengo la sensación de haberlo comprobado empíricamente en más de una ocasión. Eso si, desconozco los motivos si es que los hay, pero la tradición creía en ellos firmemente. Y tampoco me atrevería a asegurarlo, porque puede que la sugestión me llevase en alguna ocasión a identificar una relación de causa/efecto que en realidad no exista.
Otra advertencia que hace la cultura tradicional es que los días de tormenta el caldo tendrá que hervirse más, y con cuidado, ya que el peligro de que se pique es mucho mayor. ¿Influencia de la presión atmosférica, de la carga eléctrica de la tormenta...? No lo sé, aunque he de decir que en este caso no cuento con datos de primera mano, o lo que es lo mismo, nunca una tormenta me ha picado el caldo. Y por lo tanto, en principio, desconfío más.
El último elemento que hace que un caldo se pique es que lo manipule una mujer con la menstruación. Al menos eso creían en algunas zonas. Aquí si que entramos de lleno en el terreno de la falsa creencia, propiciada por el convencimiento tradicional de que la menstruación era un periodo impuro y, por lo tanto, podía propiciar consecuencias negativas. La prueba de que esa creencia estaba de algún modo flotando en el ambiente es que tradiciones muy similares documentadas en diferentes partes de Galicia advertían de que una mujer con la menstruación podía agriar la leche si ordeñaba a las vacas o se acercaba a un recipiente lleno, podía estropear el agua de una fuente o podía, incluso, atraer a las serpientes.
Hay toda una serie de estudios antropológicos sobre la relación de lo femenino con los elementos líquidos y las serpientes en los que no vale la pena detenerse ahora, más que nada porque nos iríamos por completo del tema, pero que demuestran que a determinados elementos (agua, leche, reptiles) se les atribuye un carácter femenino que en contacto con la menstruación se ve contaminado de alguna manera. En fin, por no irnos por las ramas, diré que esto demuestra que la relación del caldo con toda esa línea de creencias está vinculada con mecanismos concretos y bien identificados y que carece de toda explicación lógica.
Y si queremos darle una vuelta más al asunto podríamos hablar, incluso, de la creencia de que determinadas piedras con propiedades mágicas conocidas como pedras do raio, que la tradición señalaba que se formaban en el lugar en el que caía un rayo y que en la realidad no eran, en muchos casos, más que pequenos restos arqueológicos (puntas de flecha pétreas, por ejemplo), sumergidas en un recipiente con leche picada podian, de algún modo, "repararla". No sé si también valía para el caldo. Y no puedo ni dar una fuente bibliográfica porque, si no me equivoco, esto me lo contaron. Así que nos queda creerlo o no.
Pero son los otros casos los que me intrigan. Me gustaría saber si es cierto que el hervor detiene el proceso de picado (fermentación o lo que sea), si el movimiento lo propicia y si las tormentas pueden tener algo que ver en el asunto. Sería un bonito ejemplo de ciencia aplicada a la gastronomía y a la tradición cultural. Dicho lo cual me voy a cenar, que tengo en la cocina un recipiente con caldo traido de casa de mis padres que espero que no se empeñe en demostrar la verdad de la tradición y esté picado, ya sea por el transporte o por el mediodía tirando a espeso que tuvimos.
Cualquier explicación es bienvenida.
Dormir en Salamanca
Hace 3 días


7 Comentarios:
yo te puedo hablar desde mi experiencia como cocinero y diré mi teoría:
la mayoría de esas creencias y tradiciones son muy antiguas, la mayoría antes de que hubiese frigoríficos y neveras, y los alimentos que quedaban de un día para otro o varios días, caso del caldo, se almacenaban en el lugar mas fresco de la casa, esto facilita su fermentación, pero no solo del caldo, sino de cualquier alimento, en especial aquellos que llevan bastante líquido en su composición, además de que si usamos repollo o grelo, el último no tanto, pero el primero es una verdura de muy fácil fermentación por su propia composición que el Sr. Raimundo del Moral explicó en un articulo que leí hace tiempo.
El caldo, al llevar además patata, que suelta gran cantidad de almidón, facilita esta fermentación, pero todos esos dichos de tormentas, piedras, tornillos y alicates, olvídalo, yo hago caldo en mi trabajo y lo hago una vez por semana o diez días, aprox. 60 litros, el click de la cuestion está en su enfriamiento rápido (abatidor, recipiente con hielo, etc), almacenarlo en tapers herméticos o bolsas de vacío en cantidades no muy grandes a poder ser, y no sacarlo nunca de la cámara si no se va a consumir.
El porqué de hervirlo, como pasa con muchas salsas y fondos, es mas para evitar posibles contaminaciones cruzadas o gérmenes en un medio húmedo como una cámara, (donde a menúdo "conviven" alimentos de muy diversas características), que por otra cosa, antes de la introducción del vacío, era norma de buen profesional el hervir (levantar) los fondos y salsas a diario.
Con al abatidor y vacío, esto se evita, además de mejorar el rendimiento y conservación de los fondos, ya que al hervirlos a diario, su sabor, color, textura, etc. solía cambiar con dos o tres hervidos.
Saludos
Espero que tu caldo no estuviera picado.
Con esto de estar a dieta, sólo con ver la foto parece que ya evoco los olores...Y no te cuento con tu relato, Jorge.
¿Puede ser que engorde, sólo de leerte?
Yo, lejos de aportar explicación alguna, sembraré otra duda casuística más...
¿Y la salsa mayonesa? a ella, y a los álgidos momentos hormonales femeninos, serían aplicables las mismas consideraciones cientificomágicas de que hablas.
Yo sólo se que hay unos días en los que siempre se me corta la mayonesa. Empíricamente demostrado.
Me fascina esta investigación...a ver si hay suerte y llegan soluciones y no más problemas.
Un abrazo.
Estoy de acuerdo con anónimo que la mejor forma de conservar el caldo es bajandole la temperatura rápidamente y guardandolo en una cámara(frigorífico industrial) a una temperatura de entre 1 y 4 grados, lo podemos tener varios días(por normativa alimentaria hasta 4 días, pero realmente puede estar en perfectas condiciones una semana)y antes de tomarlo hay que hervir la cantidad de caldo que vayamos tomar.
Al hervirlo, con la calor a 100ºaprox estamos haciendo un sistema de conservación similar al de la pasteurización y matando los posibles germenes que colonizaran el caldo.
Lo referido a la menstruación en contacto con los alimentos es un mito, yo soy cocinera y pobre de mi que me ocurriera esto todos los meses!!Es falso.
Respecto al tema de las tormentas, las lunas... puede ser que haya algo cierto en ello , pero no puedo confirmarlo...aunque no ssé si es casuístico pero he observado que en varías ocasiones influia.Sería muy interesante un estudio sobre el tema!!
En cuanto al caldo es maravilloso que te acuerdes de el pues es nuestra cultura,nos trae recuerdos de la infancia, es un alimento sano y completo y mucho más!!
Anónimo, Carme y Elena:
Gracias por las aclaraciones sobre el tema.
Solo me gustaría puntualizar que la relación de la menstruación con la manipulacion del caldo, o de cualquier otro líquido, la anoto simplemente como elemento antropológico, y no como algo que crea. Como digo en el texto, la relación entre determinados líquidos (agua, leche, caldo) con el sexo femenino, la identidad de determinadas actividades relacionadas con esos elementos con la actividad sexual (bañarse en el mar, beber en la fuente, dar de beber a alguien...) y la relacion negativa entre esos elementos y menstruación (ordeñar a una vaca, remover el caldo, beber de una fuente...) está estudiada y es una constante en la cultural tradicional lo cual, por supuesto, no quiere decir que tenga nada de cierta. Lo único que hago en el texto es poner en relacion esa creencia vinculada al caldo con las otras que comento.
Saludos.
Sólo añadir sobre el nmovimiento, y es que algo de razón puede tener, los cultivos de bacterias en laboratorio se agitan a baja velocidad de forma constante para airear el cultivo, necesitan que el aire entre en el líquido para que las bacterias puedan crecer de forma aerobia, que les permite crecer de forma mucho más rápida. Así que la aireación del caldo va a favorecer el crecimiento de microorganismos en el mismo seguramente.
Lo de las tormentas me supera, como no sea que al haber bajas presiones el agua va a hervir a menor temperatura y por lo tanto el efecto "higienizador" de la cocción va a ser menor, pero no creo que la diferencia de presión por la tormenta sea tanto como para que la temperatura de ebullición varíe tanto
Si quereis conocer como es el verdadero cocido gallego no dejen de visitar Casa Rosinda en Chaian- Trazo muy cerca de Santiago. Un saludo.
los factores medioambientales no sé si influyen a la hora de hacer un caldo o cualquier otro alimento, aunque yo si te puedo decir que a la hora de hacer pan, por ejemplo, y en general casi todas las masas, sobre todo si son artesanas sin aditivos que puedan corregirlo, si que influyen a la hora de elaborar un buen pan artesano.
Trabajé en una panadería para aprender esta parte de mi profesión, y era curioso como los días de vendaval, era tal la diferencia de humedad ambiental, que el maestro panadero variaba la cantidad de agua en la masa esos días concretos al año, y aún así, esta no quedaba igual que los otros días, el tiro del horno tampoco hacía la misma función, y por tanto el resultado era distinto, los panes de hogaza quedaban mas chatos, no subían igual y la miga era mas densa y apretada, puedo dar fe de ello y no fue por intentos de corregirlo.
Por supuesto se puede corregir con aditivos industriales, pero si lo hacemos artesanalmente, con masas madre, hay algunas cosas que si que influyen, pero desde luego la mayoría son mitos, como jefe de cocina estaría bueno que a las chicas de cocina se les cortasen los alimentos en esos días de menstruación, tendría un grave problema en el personal.
Por cierto, a colación del post sobre el pan, debemos insistir en el consumo de productos artesanos, y más uno como el pan, muchos de nuestros chavales no conocen mas pan que el de molde y la baguette que su madre compra en el super o en el kiosko con el Hola, porque esa es otra, de pronto todo el mundo puede hacer pan y te lo encuentras en el sitio mas insospechado, llenas el depósito del coche, coges el Marca y el pan, a mis 38 años esto me extraña muchísimo porque para mi era impensable ir a buscar el pan a la gasolinera cuando era chaval¿!!?
En mi opinión el gran consumo de pan industrial es simplemente por comodidad, y lo digo ya por mi, ya que solo contemplo como pan, el que está hecho de forma artesanal, pero alguna vez he picado, vamos al super y tenemos de todo, desde la fruta hasta el detergente de la lavadora y los folios de la impresora, ¿voy a molestarme en ir a la panadería artesana a comprar solo el pan?, me lo cojo de las miles de baguettes clonadas y calentitas que hay en el super y asunto zanjado, eso sí, cuando llegas a casa y enfría, puedes unir una punta con la otra sin que se rompa (comprobado ojo), (ni te cuento que tipo de harinas baratas, levaduras, mejorantes y estabilizantes hay que meter en la masa para conseguir este nefasto resultado), cuando antes tenías que ir a la pescadería a por el pescado, la carne al carnicero, y el ultramarinos del barrio a por lo demás con suerte, porque allí el panadero le dejaba el pan a primera hora con unas pesetas de ganancia para el tendero que nos ofrecía ese servicio y te ahorraba una caminata del copón hasta la panadería.
Creo que si los supermercados pusieran en sus establecimientos pan artesano, el consumo aumentaría considerablemente, pero es que el industrial es tremendamente rentable, una baguette congelada les sale a 0´25€ y se vende en torno a un euro, según el volumen que tengas, cada 10 cajas 2 son sin cargo y el horno además te lo pone el proveedor, , con lo cual puedes ofrecer "pan" recién horneado, con una rentabilidad tremenda sin necesidad de personal especializado para hacerlo, ya que suele ser un empleado del super el que lo hace, tanto tiempo a tanta temperatura=pan hecho, una pena, pero mucho me temo que los artesanos están condenados a ser una especie en extinción, quedarán aquellos que ya son empresas grandes con varios despachos y que hacen un pan bastante decente, y el artesano de barrio desaparecerá con todo lo que nos queda por aprender de ellos y la imposibilidad de mostrarlo a las nuevas generaciones.
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