
Para compensar de alguna manera la imagen un tanto desalentadora que mi post de ayer puede dar del actual momento de la cocina portuguesa creo que es justo decir que, por fortuna, no todo está en esa línea. Ayer hablaba de Vitor Sobral, sobre el que volveré en unos días, pero hoy quiero comentar uno de los proyectos gastronómicos más interesantes de los que he tenido conocimiento últimamente.
Renato Costa no es cocinero sino que se autodefine como gastrónomo. Es un investigador de la tradición gastronómica portuguesa, a la que le ha dedicado ya más de diez libros. Investigador, colaborador en radio, articulista y, en definitiva, dinamizador del sector gastronómico portugués lleva, al menos desde 2005, dándole forma a un proyecto de cocina con raices que finalmente ha bautizado como Cozinha Intemporal. Ya en 2006 había avanzado parte de las lineas maestras de este trabajo en el libro Sabores Intemporais, complementado en 2008 con la aparición de Imaginarios - A Nova Cozinha de Renato Costa, pero el proyecto se materializó definitivamente a partir del verano de 2007, cuando comenzó una investigación sistemática sobre la tradición culinaria en el Algarve entre 1800 y 1910 y se decidió a proponerla como la base para una nueva cocina portuguesa que, de esa manera, a través de la linea que desde la historia pasa a la innovación, se convertiría en intemporal. De ahí el nombre del proyecto.
Tras unos primeros meses, en octubre de 2007 comenzó una serie de actividades tituladas Cozinha ao Vivo en las que un grupo de cocineros invitados, fundamentalmente portugueses pero también de otros paises, propondrían fórmulas para adaptar aquellas tradiciones documentadas en el S.XIX a la cocina del S.XXI. De esa manera, a lo largo de 9 meses pasaron por el mercado de Loulé, en el que se celebraron las sesiones, 20 cocineros como los portugueses, Joao Rodrigues, Fernanda Bacelar, Artur Carneiro, Fernando Fonseca, Nuno Mendes o Francisco Meirelles, el belga Eric Morgane, el valenciano Jorge Bretón (La Sucursal) o el gallego Gonzalo Rei (El Mercadito). A cada uno de ellos se le propuso una técnica o un producto tradicional a partir del cual elaborar una receta actual.
Así, conceptos como el uso de poca grasa para dorar las aves, junto con la receta tradicional de las migas, dieron lugar a la perdiz con migas de espinacas y zumo de madroño; la sesión centrada en los calamares del puerto de Quarteira y las aromáticas en desuso acabó por dar lugar a los calamares rellenos al aroma de ajedrea con migas de pan y orégano; la combinación documentada de almendras con productos del mar desembocó en un pulpo en costra de almendras aromatizado con aceite de pimentón y arroz de rúcola; la tradición de los dulces sin azúcar se plasmó en el puré de ciruelas con miel y almendras relleno de queso fresco y naranja; el ahumado en caliente dio lugar al gallo de corral ahumado al aroma de miel, naranja y romero con milhojas de canja (un tipo de caldo de gallina); el ahumado aplicado a las ostras fue la base para las ostras ahumadas y crocantes en harina de folar (un tipo de pan de huevos tradicional de Pascua) con jalea de remolacha y algas; La investigación sobre los modos de vida tradicionales, el pastoreo y la alimentación natural de los corderos sirvió como pretexto para el cordero confitado en aceite de limón con infusión de leche de oveja y tomillo y agridulce de melocotón (que, si no me equivoco, fue la propuesta de Gonzalo Rei); la importancia del maiz y el tomate a partir de 1870 fueron la disculpa para un suero líquido de tomate con maiz, tempura de flor de calabacín y navaja, etc.
Se trata de un ejercicio interesante en el que los productos y las técnicas tradicionales, algunas casi desaparecidas en la actualidad, sirven de base para platos actuales en los que no se renuncia a las técnicas ni a la tecnología pero en los que la tradición juega un papel esencial. Por otra parte, el proyecto sirve para dar cabida en la cocina actual a técnicas en desuso, como el ya mencionado ahumado en caliente (desaparecido de la tradición algarvía) o el alimado, un proceso de semi-salazón de la caballa similar al lañado gallego.
Partiendo de el trabajo de campo previo y de la experiencia de esos ejercicios de cocina práctica, Renato Costa se decide a proponer un decálogo de esta Cocina Intemporal, muestra de que en Portugal también hay un interés, al menos desde algún sector, por vincularse a la tradición y de que, a pesar de que su eco en España ha sido nulo hasta el momento, también desde allí se están haciendo propuestas que, de alguna manera, están en la línea del decálogo de Adriá o del manifiesto de la Nueva Cocina Escandinava, al menos en cuanto al respeto por el producto y la tradición. El decálogo en cuestión propone lo siguiente (la traducción del portugués es mía, así que pido disculpas por adelantado por cualquier posible imprecisión):
1. La Cocina Intemporal tiene como propósito innovar y hacer evolucionar a la cocina local a partir de nuevas lecturas creativas y originales realizadas dentro de una tradición y una experiencia.
2- La historia local y regional es la principal fuente de inspiración.
3- Se da especial importancia a las técnicas y a los productos locales dentro de una línea evolutiva con una profunda indentidad local.
4- Las técnicas antiguas deben ser revisadas y valorizadas en relación con las nuevas técnicas/ control de los puntos de cocción.
5- Los productos seleccionados deber provenir del mercado local o serán conservados con técnicas que tengan una larga tradición en el territorio.
6- La cocina debe explotar las grasas, los condimentos, los sabores naturales de los alimentos dentro de un imaginario de regreso a los orígenes.
7- Se le dará preferencia a una cocina analítica y de combinaciones y contrastes de sensaciones que privilegien la autonomía de los alimentos.
8- Los platos darán una atención especial a su concepción y organización en función de criterios de economía (ahorro).
9- La presentación de los platos debe responder a criterios estéticos de originalidad y sencillez.
10- La Cocina Intemporal debe ser una contribución a la reestructuración del hábitat gastronómico del mundo urbano en una combinación saludable de las nuevas posibilidades y la alimentación saludable.
Un decálogo ambicioso al que se le podrían hacer algunas críticas, probablemente por excesivamente restrictivo en algún punto. Pero teniendo en cuenta que casi nunca estos decálogos son entendidos como mandamientos sino más bien como guías o principios orientadores, creo que la filosofía que hay debajo es realmente interesante y no solo se vincula a cuestiones de gastronomía responsable e implicada con el entorno, como las que actualmente están tan a la última en el Reino Unido o las propugnadas desde Nueva York por Dan Barber y, en algún sentido, por gente tan variopinta dentro de la cocina española como Santamaría, Martínez Alija o Dacosta, sino que tiene paralelos evidentes con la Nueva Cocina Escandinava. Desde esa perspectiva es un clavo al que agarrarse frente a todo lo dicho en mi texto anterior sobre la actual cocina portuguesa. 
El trabajo de Renato Costa en este sentido sigue en marcha. Hasta ahora se ha centrado en una región concreta (Algarve) y un periodo limitado (1800-1910), pero a la vista de los resultados, me parece una de las lineas de investigación más interesantes de las que he tenido conocimiento en los últimos tiempos.
Los resultados de esta fase de trabajo, así como de su plasmación en las sesiones realizadas en el mercado de Loulé acaban de ser publicadas en el libro Cozinha Intemporal. Cooking at the Market (Ed. Caleidoscopio, 2009).
Descubriendo la gastronomía alicantina
Hace 4 días


8 Comentarios:
Lei tu post de ayer y discrepo en líneas generales con casi todo lo que dices. Ya lo hablaremos cañas mediantes, pero no me parece justo que digas que la cocina portuguesa está mas preocupada por el diseño que por lo que cocinan, ya que no es asi. El diseño en los espacios, evidencia claramente una ruptura, un metalenguaje, una declaración de intenciones. Al fin y al cabo hablamos de la tierra de Sisa. Si solo nos llevaramos por eso entrarían en esa línea los Cannas que han creado un edificio del que todo el mundo habla, Marcelo, Retiro da Costiña, Flavio con su impresionante reforma. Llevo una temporada comiendo en Portugal y si bien hay sitios como los que mencionas, hay un movimiento mas que interesante a unos precios similares o inferiores a muchos de nueva cocina de aqui. Supongo que es tu natural tendencia al apocalipsis, pero ni yo ni los cocineros portugueses de vanguardia,ven de su país lo que tu percibes.Máxime cuando tu mismo reconoces que lo haces desde la teoría.Creo que deberías hacer un recorrido gastronómico por alli. Pese a lo que dices no creo que se pueda hablar de comida, sin comerla.
Me parecen propuestas muy interesantes, por lo que tienen de concretas (con la posible excepción del punto nº7, que no entiendo). Creo que a veces los manifiestos gastronómicos pecan de ser demasiado abstractos y/o rigoristas, pero lo que cuentas del trabajo de experimentación de este hombre me parece un camino muy sugerente, en Portugal o aquí.
Sole:
Estamos de acuerdo en que me falta la experiencia de primera mano, cosa que espero remediar cuanto antes, pero no en que no se pueda hablar (hasta determinado nivel) desde otro material: lo que los restaurantes escriben sobre si mismos, lo que los críticos escriben sobre los restaurantes, los menús, los comentarios de usuarios, etc. Repito lo dicho: si en mi terreno profesional, que es la gestión del patrimonio, no se pudiese hablar de lo que no se ha visto mucho de lo publicado (incluso cosas realmente interesantes) sería sencillamente inviable ¿De verdad crees que hay muchos especialistas en Picasso (y hay unos cuantos) que viesen sus más de 10.000 obras en persona? Y, sinceramente, si eso vale para trabajos científicos rigurosos de ámbito académico creo que valdrá también para este terreno, bastante menos ambicioso. Con las salvedades que comento en mi texto, claro.
De todos modos, basándome en el material al que he tenido acceso hay unos cuantos de los restaurantes que comento de los que no he conseguido saber ni una palabra respecto a su cocina. Además de que lo que comentas, que es cierto en algunos casos, no explica ni lo de los precios ni lo de la profusión de cocineros extranjeros que comento en el posto.
De algún modo, es como si de Pepe Vieira solo se hablase de su arquitectura. Me parecería tristísimo. Y es cierto que ellos están en la tierra de Siza, de Carrilho da Graça y demás, pero nosotros estamos en la de Moneo, Calatrava, Vázquez Consuegra o, barriendo para casa, de Gallego o Portela. Y aunque por aquí no se han prodigado en construcción de restaurantes, si lo hubieran hecho y solo se hablase de su arquitectura y no de la cocina, no me gustaría nada. Al márgen de que quitando es caso de Koolhas en Oporto, ninguno de los espacios comentados está (hasta donde yo sé) a la altura de un Siza o del otro portuense mítico, Fernando Távora.
Para terminar, a lo que tu le llamas tendencia al apocalipsis yo le llamo crítica no complaciente (ya sabes de mi gusto por lo políticamente correcto). Pero, lo dicho, quedan pendientes esas cañas.
Veo que no me has comprendido. Seguramente en tu area se pueda hablar sin ahber visto, aunque un buen especialista se tomará el trabajo, aunque le lleve la vida, de ver lo mas posible. Estudié dos años de Historia del Arte en mi carrera y lo mas repetido por mis profesores era, "de arte se aprende viendo arte".
Y creo que de comida se aprende comiendo, nunca se llegará, por muy gourmet que uno sea, a comer en todos los sitios, pero se intenta comer en la mayor cantidad posible. Tu mismo me reconoces que en lo que estas leyendo no encuentras nada que te hable de cocina, pues por eso mismo, habrá que ir hasta alli y comer.
Máxime cuando estas hablando no de un restaurante sino de la cocina de un país te tocará recorrer bastante. Ahi si estaré de acuerdo contigo, si aun mantienes esa opinión, o disfrutaremos juntos de alguna maravilla en los tantos rincones ocultos de Portugal.
Completamente de acuerdo. De arte se aprende viendo arte y de comida, comiendo. Lo cual no quita, en mi opinión, que a falta de una experiencia de primera mano uno pueda intentar hacerse una idea por otras fuentes. No es lo mismo, como comento en el post, pero a veces tiene que valer.
En el caso de Portugal llevo toda mi vida visitando el pais. Mi padre es un fanático de todo lo que huela a Portugués al menos desde finales de los 60, así que a mi comenzaron a meterme la afición casi con la lactancia. Reconozco que mi experiencia hasta la fecha ha sido siempre con la cocina tradicional o bien con restaurantes de esa cocina ilustrada que poco a poco van desapareciendo y reconozco también que mi asignatura pendiente es la cocina contemporánea.
Pero dicho esto, creo que uno puede hacerse una idea aproximada de la cocina de Blumenthal sin haber ido al Fat Duck. Eso si, nunca me atreveré a replicarte sobre un plato que tu probases y yo no, porque soy osado pero solo hasta un punto, pero sigo creyendo que con carácter general (con las salvedades que, como digo en el texto, seguro que hay) la cocina actual del norte de Portugal en especial tiende un poco a un modelo que da demasiada prioridad a aspectos estéticos que a lo gastronómico, un poco en la linea de esos lounges pan-asiáticos que hace un par de años eran lo último en Madrid pero que nunca tuvieron demasiado interés gastronómico.
Seguro que, como digo y como se puede leer en vuestros posts sobre algunos de ellos, hay lugares que hacen ese tipo de cocina con seriedad y con cabeza, pero a mi, cuando una celebridad de la beautiful people local se mete a hacer un local con mucho diseño, en el que me permiten saber qué música ponen, quien diseña los muebles pero lo único que aportan de su cocina es una carta ecléctica sin (a priori) mayor interés y un concepto como el de Nouveau Interessant, que sigo sin saber a qué se refiere, la cosa no me parece que venga con las mejores credenciales.
Dicho lo cual repito que tú si que has estado en algunos locales y no pretendo entrar a discutir lo que tu has probado y yo no. Hablo de una sensación general que en estética, propuesta culinaria (lo que he podido ver) y sobre todo en precios está -o parece estar- fuera de la realidad del pais. Esa es, al menos, mi sensación personal.
Pues esos resturantes "contemporáneos" de los que hablas estarán en las 2 grandes capitales portuguesas, pero la realidad general del país que he visto en los últimos años es otra y en mi opinión no demasiado halagüeña.
Pese a que me queda cerca, recoñezo non saber da gastronomía portuguesa demasiado, mea culpa. Pero ao igual que pasa en Galicia, en pequenas poboacións se poden atopar lugares sorprendentes, e non só en Porto e Lisboa.
Moraiminha:
Por sorte iso é o bo. Aquí e alí hai ainda pequenas sorpresas moi interesantes. E as que nos quedan por atopar! (espero).
Publicar un comentario en la entrada