
La misma lectora a la que aludía en el post de ayer me hizo llegar también esta receta, de la autoría de su abuela Romana o de la hermana de la misma, de los huevos divorciados. La receta en si está bien, pero lo que no deja de hacerme gracia es que sea el Consejo Diocesano de Mujeres de Acción Católica quien proponga unos huevos divorciados, precisamente. Seguro que el nombre tiene una explicación de lo más pío, pero la cosa no deja de resultar simpática.
Taller Dolcitalia, postres italianos en Sevilla
Hace 2 días


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