Cocinar para amigos es, en mi opinión, una de las mejores cosas que me pueden proponer. Me gusta cocinar, pero me gusta más hacerlo para otros que para mi. Es algo que me relaja y que, además, me ayuda a pensar. Primero organizo el menú desde unos días antes, voy puliendo detalles y eliminando cosas que me convencen menos, luego me meto en la cocina unas cuantas horas, pongo música y empiezo la faena que es, seguramente, el único momento de mi vida en el que soy capaz de mantener un cierto orden: primero hago un esquema escrito, luego voy troceando lo que haga falta y luego me meto directamente en harina.
Ayer tocó comida para un grupo relativamente pequeño, que siempre da un poco más de juego que cocinar para 15 en una cocina pequeña. Así que dada la estación y que la previsión anunciaba un día de bastante calor me decidí por los siguientes platos:
- Bogavante/tocino/ciruela roja: Tenía un par de bogavantes pequeños congelados, así que me hacía falta una receta en la que la textura de su carne, estropeada en buena medida por la congelación, no fuese la protagonista. Unos medallones no muy gruesos pasados por la plancha, una juliana de ciruela roja, bien ácida y en crudo, sobre ellos y, para rematar, unos daditos de tocino ibérico desgrasados en la sartén hasta quedar crujientes y con el sabor concentrado. Buscaba el contraste de sabores, que la fruta compensase la sensación grase del tocino, que el crujiente de éste compensara de algún modo la pérdida de textura del bogavante, etc.
- Ravioli de remolacha y bonito del Cantábrico con aliño de sisho: La combinación remolacha-bonito me llevaba dando vueltas por la cabeza un montón de meses. Estaba convencido de que los dos sabores tenían elementos en común que los harían combinar bien, así que cocí las remolachas dejándolas con un punto de resistencia y congelé uno de los lomos del estupendo bonito que compré el otro día. Por otra parte, puse unas hojas de sisho que todavía tenía por casa a marinar, cortadas en juliana, en aceite de oliva y un toque de soja. Con el cortafiambres laminé la remolacha lo más fina que pude y lo mismo hice con el lomo del bonito. Lo demás no tiene demasiado secreto, porque lo que buscaba era disfrazar esos dos estupendos productos de temporada lo mínimo posible: lámina de remolacha, sobre ella media lámina de bonito, se cierra la remolacha con forma de una empañadilla y se pinta con el sisho en aceite. Sabores suaves y auténticamente de verano. A mi me gustó.
- Bloody Mary/bonito/ lima-pepino: Por un lado se prepara un bloody Mary un tanto heterodoxo a base de zumo de tomate, un toque (suave, que es para un plato, no para una copa) de tequila, que me gusta cómo combina con los pescados, unas gotas de salsa Worcester y un pellizco de sal y pimienta. Por otro, se corta el lomo del bonito (si, ya sé que repito ingrediente, pero esto no es un restaurante y, además, teniendo una joya como esa en casa era una lástima dejarla en la nevera) en daditos pequeños y se ponen a macerar en zumo de lima, aceite, cilantro y sal. Al mismo tiempo cocí unas perlas de Japón o perlitas de tapioca y las puse a inflar en el mismo marinado. En el fondo de un vaso pequeño se pone un poco de brunoise de pepino, se llena hasta dos tercios con el Bloody Mary, se añaden un par de cucharaditas de bonito macerado y se remata con unas perlas infusionadas en lima y aceite. Muy refrescante.
Aquí es donde me olvidé definitivamente de la cámara, cosa que me pasa mucho cuando estoy en casa. Como las presentaciones no son lo mío, tampoco pasa nada.
- Solomillo de cerdo en hojaldre con compota de piña asada y chiles: El plato más clásico del menú, aunque le añadí un acompañamiento un tanto diferente. Opté por no complicarme: se unta el solomillo en aceite de oliva, se le clavan unos trozos de ajo, se espolvorea con sal, pimienta, un pellizco mínimo de canela y se envuelve en el hojaldre. Unos 20 minutos de horno a 160º y listo. Por otro lado, asé una piña natural con un toque de azúcar de caña. Una vez que está lista va a la Thermomix con medio chile jalapeño, un chile rojo tailandés, una hoja de albahaca, una cucharada de aceite y un pellizco de sal. Se procesa, se pone a 80º 10 minutos y listo. La carne no tiene demasiado que comentar, sencilla y agradable. La compota le da un toque diferente muy interesante.
- Sopa de melón y menta con dados de moscatel: La sopa es bien sencilla: se procesa en la Thermomix un melón limpio, una rama de menta, el zumo de media lima, una cucharada de azúcar moreno y unas gotas de agua de azahar. Se sirve bien frío. Para los dados se calienta el moscatel con Kappa y se deja gelatinizar. Se corta en daditos cuando está bien frío y se espolvoréan con azúcar aromatizada con lavanda. Muy refrescante.
- Pistacho/Chocolate/Curry: Se repelan los pistachos y se lavan bien. Se dejan secar. En una cucharita de degustación se ponen tres pistachos, se cubren con chocolate con el 72% de cacao picado toscamente y se espolvorean con una puntita de curry de Madras. Para tomar antes del café. Me gustó mucho.
Para beber, un cava Castillo de Peralada Gran Claustro 2003.
Al final, un rato divertido cocinando y otro, a continuación, disfrutando lo cocinado en compañía de amigos.
Taller Dolcitalia, postres italianos en Sevilla
Hace 18 horas


10 Comentarios:
Qué manjares, qué rico todo, por favor, y yo que justo me puse a escribir sobre la tristeza de comer solo... No hay nada (pero nada), como cocinar para los seres queridos.
Salud!
Y besos.
Vero
Hola Gourmetcillo: No has pensado en montar un restaurante? lo que yo quiero saber es... a cuanto cobrarias este menu de tener un restaurante?
Muchas Gracias. Un saludo
Oye, por qué no pones el buscador de google (como el de mi blog) para hacer búsquedas dentro de tu blog.
Es que ya no es la primera vez q voy a ir a una ciudad (hoy Padrón) y cuando entro para buacar un sitio q recomiendes me encuentro con el problema de q no se puede bucar por la palabra...nos facilitarías mucho las cosas a los seguidores. Gracias
Xenial todo! Había tempo que non publicabas receitas túas e xa as botabamos de menos... ;-)
Alhova:
En la esquina superior izquierda del blog, encima del título, puedes hacer búsquedas. No es perfecto, pero funciona razonablemente bien.
Si así no encuentras algo mándame un email e intento localizártelo yo.
Verónica:
Gracias.
Anónimo:
La verdad es que es difícil de calcular. Si fuese un menú para vender el bogavante sería fresco, lo cual encarece. Además, no sería lo mismo servirlo en casa, en plan restaurante clandestino, que tener que asumir alquileres, personal e impuestos de un restaurante de verdad.
No lo sé, hablamos de cuatro platos, postre y petit-four, con un marisco y un pescado de temporada. Pongamos que en un restaurante pequeño, de corte familiar, creo que se podría servir por unos 27-30€ más bebida, que con un incremento razonable del precio del cava respecto al de tienda, nos pondría en unos 36-38€ por comensal, cava, agua y café incluido.
Pero ya te digo que es una estimación complicada de hacer.
Borralleira:
É que últimamente non tivera demasiado tempo de probar cousas novas na casa. A ver se co verán retomo algo o ritmo.
Hola Gourmet,
Coincido contigo en que cocinar para pareja/ amigos es de lo más placentero que hay.
El problema es que a veces me lo complico mucho y acabo un poco estresado, aunque como bien dices es cuestión de organización.
Me apunto lo de chocolate y curry...
Olé!!
Milu.
Interesante el ravioli, tiene que estar riquísimo.
Publicar un comentario en la entrada