27.4.09

LAS DUDAS FRENTE A LA TARTA DE SANTIAGO

La tarta de Santiago, esa que cuando es buena es sublime y cuando es mala (lo que, por desgracia, es la mayoría de las veces) es espantosa, se enfrenta en los próximos tiempos a una encrucijada que puede convertirla en lo que tendría que ser hace mucho tiempo, es decir, en un emblema de la gastronomía de calidad, o por el contrario relegarla a la estantería de los recuerdos turísticos baratos.

Pendiente de una Indicación Geográfica Protegida que se ve frenada por la burocracia, y ante un año santo que supondrá un antes y un después, esta tarta, documentada al menos desde hace 180 años, no pasa hoy por sus mejores momentos.

Pocas cosas hay más apetecibles que desayunar con una buena porción de tarta de Santiago fresca y un café recién preparado, un lujo calórico que uno no puede permitirse siempre pero que, de vez en cuando, le alegra a cualquiera la mañana. Ahora bien, reconozcamos que cuesta cada vez más encontrar una buena tarta.

Y es sorprendente, por no decir que mosquea bastante, porque tartas que oficialmente llevan los mismos ingredientes (en teoría azúcar, huevo y almendra y en las más económicas alguna grasa) presentan calidades diametralmente opuestas, además de precios que en el caso de las mejores doblan con facilidad el de las industriales. ¿Cómo puede ser que con ingredientes muy similares los resultados y el precio sean tan diferentes? ¿Qué puede hacer la regulación de la IGP al respecto? ¿Qué garantías tiene actualmente el cliente que quiera comprar en Compostela una de sus tradicionales tartas?

Mis consejos son tres: para empezar, leer atentamente el post de Colineta al respecto, realmente esclarecedor. Después, esperar a que se aprueba la IGP y limitarse a comprar tartas que se acojan a ella. Y mientras (aunque también después) optar por las menos económicas. En esto, como en tantas otras cosas relacionadas con materias primas y productos artesanales, el precio no lo es todo pero es mucho. Del mismo modo que un lote de tres botellas de vino de O Ribeiro compradas por 5€ en una tienda de recuerdos turísticos darán, probablemente, más disgustos que alegrías y no pueden compararse con un Ribeiro de calidad, una buena tarta de Santiago, a 25€/Kg es una joya de artesanía, mientras que las que ofrecen en las zonas más turísticas de la ciudad a 10-11€/Kg sirven, con suerte, para quitar el hambre. Dos direcciones: la pastelería El Coral, en la calle Doutor Teixeiro, y O Forno da Troia, en la Rúa da Troia. Seguramente las últimas tartas de Santiago artesanales y de calidad.

8 Comentarios:

sampedro dijo...

Coincido plenamente contigo. Y ya puestos a hablar de lamendra y materia prima: "El Rosocon de Vilaba" de Casa Anduriña. :-)

sampedro dijo...

Roscón...quise decir...

Jose luis Louzan dijo...

Ya lo dije en Colineta pero lo repito aqui. Para mi, existe un antes y un despues en Tartas de Santiago desde que probe la de El Coral y antes de probarla... una maravilla. 16 euros la pieza, pero los vale todos y cada uno...

Smadraji dijo...

Nice Posting
Gay

Anónimo dijo...

Ayer se anunció el cierre de salsa de chiles, la crisis y la mala gestión de su director, con un marcado caracter precostitucional, ha derivado en su muerte.

Gourmetdeprovincias dijo...

Anónimo:

Por si ha leido mal, le dejo la nueva dirección de Salsa de Chiles que, lejos de morir, lo que hace es mejorar el diseño y la usabilidad. Y de paso intenta librarse de comentarios anónimos malintencionados.

http://www.abc.es/blogs/gastronomia/

Si tanto han afectado la crisis y la mala gestión, ya me explicará usted el cambio.

Mariano dijo...

De acuerdo en todo (y sobre todo en las bazofias de tartas que pueden encontrarse por ahí, lo curioso es que muchas de esas turísticas que mencionas, tienen el valor de ir dándosela a probar al transeunte... en fin)

A lo que iba, que es posible encontrar magníficos ejemplares fuera de Santiago. Por ejemplo las pastelerías Caprí o Solla en Pontevedra.

Saludos

Gourmetdeprovincias dijo...

Mariano:

Tienes razón. Como tarta de almendra, con los mismos ingredientes que la de Santiago, todavía no he conseguido probar una que supere a la que preparan los dueños del hotel Tamara (Negreira). Eso si, no sé si la tienen en carta, la preparan por encargo o la reservan para ocasiones especiales. Pero decir que es soberbia es poco.