
A raiz de la publicación en el libro Comida para pensar, pensar sobre el comer de el cuadro elaborado por Pau Arenós bajo el título Periodos, movimientos, vanguardias y estilos del S.XX y XXI de la alta cocina en Occidente (publicado originalmente hace un año en la revista Apicius y presentado em Madridfusión 2008) me vuelven a la cabeza una serie de dudas sobre eso que Arenós bautizó como Cocina Tecnoemocional. Y aunque el nombre sigue sin gustarme nada (¿Acaso hay alguna buena cocina que no recurra a la técnica de su tiempo en mayor o menor medida y que no resulte emocionante?) por mucho que esté comunmente aceptado hoy las dudas no van por el terreno terminológico sino por el conceptual.
Arenós defiende, en este cuadro que ha sido calificado como el genoma de la cocina tecnoemocional, la existencia de una Cocina Tecnoemocional diferenciada, surgida en España a mediados de los años 90 del pasado siglo, y que supone la tercera revolución de la cocina contemporánea, tras la etapa de influencia de Escoffier y la hegemonía de la Nouvelle Cuisine. Estoy de acuerdo a medias. O no estoy de acuerdo del todo, como cada uno prefiera. El problema que le veo al cuadro en cuestión, que sin embargo me sigue pareciendo una estupenda herramienta de referencia, es que parece estar concebido desde esa idea previa y, de alguna manera, pensado para apoyarla.
Empezaré por decir que, en lineas generales, estos diagramas no me gustan por reduccionistas y porque, necesariamente, dejan fuera matices y excepciones. Pero reconozco la utilidad de estos diagramas de flujo (o fluxogramas, no fluxgramas) como utensilio. Ayudan a tener una visión global de procesos históricos. Y hasta ahí los acepto. Ahora bien, los diagramas de flujo no sirven para todo, por definición presentan una serie de presupuestos que los hacen inadaptables a algunos procesos:
- Por definición un diagrama de flujo tiene un único inicio del proceso.
- Tiene un único punto final para el proceso de flujo.
- Existe siempre un camino que permite llegar a una solución en el flujo.
O lo que es lo mismo, es excesivamente lineal para los procesos históricos, permite un único punto de partida y una única llegada cuando con frecuencia los procesos históricos parten de varios lugares simultaneos que confluyen y no necesariamente siguen un proceso lineal o desembocan en una única consecuencia. El diagrama de flujo en este caso simplifica, de alguna manera hace el papel de las anteojeras que sólo le permiten al caballo mirar en una dirección, sin advertir lo que pasa a los lados.
De todos modos, y aun aceptando que la tendencia general sea más o menos lineal, ¿Por qué empezarla en Escoffier? Al fin y al cabo la figura de Escoffier es esencial, entre otras cosas, por su papel de sintetizador, de receptor de toda la tradición anterior y su sistematización renovadora hacia el futuro. Pero Escoffier es imposible de entender sin la inundación de tratados culinarios, absolutamente renovadores, que vivió Francia en la segunda mitad del S.XIX, equivalente a la que vivimos en España a hacia el 1900. Por otro lado, en la obra de Escoffier lo que hay en cierta medida es también una puesta al día unificadora de toda una tradición de cocinas regionales que tienen su origen en la ideología del romanticismo. Para entendernos, lo mismo que pasó aquí con Picadillo en relación a la cocina gallega o Domenech respecto a la catalana. Si todos esos elementos precedentes marcan la aportación de Escoffier ¿Por qué empezar en su figura? ¿Porque coincide aproximadamente con el 1900?. Personalmente creo que la cocina contemporánea arranca de más atrás, de mediados del S.XIX. Escoffier es, si acaso, un catalizador. Un catalizador fundamental, pero una pieza en un proceso que viene de antes, que se ve modificado con su figura y que continua después.
De todos modos, aceptando poner el principio en Escoffier (en algún lugar tenemos que ponerlo y siempre habrá un antecedente que nos permita argumentar que podríamos llevarlo más atrás), lo que no comparto la división que se hace. Visualmente, en el esquema la etapa de influencia de Escoffier (1900-1965) ocupa 1/5 del espacio, cuando corresponde a un 60% del tiempo total; la época influida por la Nouvelle Cuisine (1965-1994) ocupa un tercio y la época de influencia española (1994-2008), a pesar de corresponder aproximadamente a un 10%, ocupa otro tercio largo. Eso arrima claramente el ascua a la sardina.
La gran pega que le pongo al esquema, en cualquier caso, es la sensación que da de que en el año 1994, como llegada en una nave espacial de algún lugar desconocido, aparece la cocina tecnoemocional en España. Únicamente se le reconoce una ligera influencia del mediterraneismo de Maximin, Roger Vergé o Ducasse y, de algún modo, de algo que se denomina "cocina fusión".
Mi pregunta fundamental es clara ¿No hubo nada anterior en el panorama gastronómico español que, de alguna manera pudiera haber dado lugar a esos acontecimientos de los años 90? Es decir, ¿Qué pasa con la Nueva Cocina Vasca (NCV), que por cierto no se menciona en el esquema? ¿No supuso una revolución absoluta del panorama peninsular, una ruptura definitiva con el clasicismo imperante y una evolución, desde una clara influencia de la Nouvelle Cuisine, hacia fórmulas mucho mas relacionadas con el territorio y proyectadas hacia el futuro? ¿Si en determinados autores franceses hay que hablar de un mediterraneismo culinario, no habría que hablar de un claro "atlantismo" para muchos de esos cocineros vascos? ¿No es reduccionista relegar el papel de un Subijana o de un Arbelaitz al de meros seguidores de la Nouvelle Cuisine? ¿No hay toda una linea de profesionales de nuevas generaciones que, influidos también por otras tendencias, desarrollan una cocina eminentemente vasca y mucho más relacionada con esa primera generación de la NCV que con cualquier influencia mediterraneista o de seguidores de la Nouvelle Cuisine? ¿Es posible entender el trabajo de Adría en esos primeros años sin el precedente claro de la NCV?
Y hablando directamente de Cataluña y remontándonos incluso un poco más en el tiempo ¿Es posible entender la aparición de toda esa generación de cocineros catalanes que eclosiona a finales de los 80 sin la presencia de precursores revolucionarios como Josep Mercader? ¿Es posible entender los primeros años de El Bulli de Adría, pero incluso mucho de lo que se cocinó en Barcelona o diría que en Sant Celoni sin la influencia fundamental de algunos cocineros franceses como Jean Louis Neichel, que establecen un vínculo directísimo con la tradición más pura de la Nouvelle Cuisine, con el núcleo germinal de Alain Chapel y otros? ¿Podemos obviar la reconocida influencia en Adriá de otro de los padres de la Nouvelle Cuisine, como es Michel Guerard o la admiración del el cocinero de El Bulli por el trabajo de Jacques Maximin? Creo que no y que, además, hacerlo no sería justo. Los Adriá no llegaron en una nave espacial. Vienen de donde vienen y eso explica su evolución y su influencia.
En mi opinión eso que se llama Cocina Tecnoemocional no viene a romper, en sus comienzos, con la tradición de la Nouvelle Cuisine ni con la de sus precedentes en la vanguardia peninsular, la NCV. Al contrario, parte de ellos, va evolucionando desde ahí y, poco a poco, va llegando a fórmulas propias. Pero no creo que la linea de ruptura sea tan clara ni que, desde luego, pueda situarse en una fecha concreta.
Otro matiz más: en mi opinión dos hermanos, que además trabajan juntos en una misma cocina, no forman un movimiento culinario. En ese sentido me parece reduccionista señalar a Alberty Ferrán Adriá como componentes únicos de lo que se llama "embrión tecnoemocional". Aunque sólo fuese porque muchos de los que luego aparecen como miembros de la "consolidación tecnoemocional" ya entonces trabajaban en conceptos personales. O ¿Qué hacía Arzak hasta finales de los 90, ser un mero seguidor de la Nouvelle Cuisine?.
Luego hay otra cuestión de fondo que hace que no me guste la clasificación tecnoemocional. Aceptemos que los Adriá marcan un antes y un después a mediados de los 90. Pero ¿Qué pasa con la enorme diversidad de la cocina española? ¿Es justo meter en un mismo saco, todos bajo el paraguas tecnoemocional, a Eneko Atxa, Marcelo Tejedor, Dani García, Manolo de la Osa, Berasategui, los Morán, Nacho Manzano, etc.? ¿Qué pasa con la renovación de las cocinas nacionales (o como queramos llamarles)? ¿Qué pasa con todos esos movimientos que renuevan las tradiciones de las diferentes zonas? En mi opinión hay, al menos, cuatro focos que pueden entrar en ese grupo y que sólo podríamos meter dentro de lo tecnoemocional con calzador: la cocina catalana (más allá de la influencia de El Bulli, que la hay), la vasca, la asturiana, la gallega y probablemente también la valenciana. Olvidar en un esquema de este tipo que en paralelo a todos los alardes técnicos de media docena de cocineros en Asturias apareció algo llamado NUCA, Nueva Cocina Asturiana, que en Galicia hubo una señora que se llamaba Toñi Vicente que hizo cosas que nunca se habian hecho por aquí y que a continuación hubo un grupo llamado NOVE que hace una cocina gallega absolutamente renovada pero que poco tiene que ver en la mayoría de los casos con lo que se entiende por tecnoemocional es claramente reduccionista. ¿Qué pasa con los jóvenes vascos ya mencionados, dónde los metemos? ¿Y qué pasa con catalanes como Jubany o la gente de Les Cols? ¿Son tecnoemocionales?
Si hay algo que está haciendo que la cocina española actual sea lo que es es su diversidad. Por un lado están los cocineros tecnoemocionales o como les queramos llamar pero a su lado están estas cocinas nacionales renovadas, una cocina más vinculada al producto y a la tradición, una cocina que tal vez ha surgido más relacionada con la NCV que con Cataluña, que tiene un referente claro en Francia. Y no sólo en la Nouvelle Cuisine. ¿Está la cocina de Adúriz más cerca de los Adriá que de Bras? ¿Está la cocina de Marcelo Tejedor más cerca de lo tecnoemocional que de Maximin?
Y si llevamos estas dudas más allá de la frontera española pasa lo mismo ¿De verdad la cocina británica actual se divide en seguidores de lo tecnoemocional y seguidores de la Nouvelle Cuisine? ¿Dónde entran, en esa clasificación, todos los, Aikens, Wareing, Rankin, en general discípulos de Ramsay y de Marco Pierre White? ¿Son una simple cuarta generación de seguidores de la Nouvelle Cuisine? ¿De verdad la única influencia francesa en la alta cocina británica es la Nouvelle Cuisine llegada de la mano de la familia Roux? ¿La edición en 1960 de French Provincial Cooking, un best-seller reeditado hasta la fecha, no habrá tenido nada que ver en que casualmente por esa época se empiece a mirar a Francia? ¿Y en Estados Unidos? ¿Es de verdad Thomas Keller un seguidor de la Nouvelle Cuisine con su cocina de neo-bistró? ¿Hasta que punto se puede considerar a gente como Cracco, Alajmo, Bottura, Pascal Barbot o Achatz seguidores de ese nucleo tecnoemocional formado entre otros por Dani García, Quique Dacosta o los Roca? ¿Hasta qué punto no es reduccionista meter en el mismo saco de seguidores de lo tecnoemocional a gente claramente vinculada a la tradición como el portugués Vitor Sobral frente a las piruetas técnicas de Seiji Yamamoto?
Por otro lado ¿Qué pasa con esa tendencia de los últimos años de respetar al máximo el producto, de reivindicar lo local, lo orgánico? ¿Qué pasa con el trabajo de gente como Dan Barber, con una buena vertiente del trabajo de Charlie Trotter o de Redzepi? ¿No están tal vez más relacionados, al menos por ese lado, con el naturalismo culinario que con lo tecnoemocional? ¿No habría que añadir otra flechita y otro grupo en el diagrama? ¿Y qué pasa con todos esos cocineros nórdicos completamente alejados del mediterraneismo, que rompen con la tradición de la Nouvelle Cuisine y que sólo en algún caso (Redzepi) y de manera parcial se acercan a lo tecnoemocional? ¿Dónde ponemos a Paul Cunningham, a Dahlgren, a Bo Bech, a Mads Reflund, a Eyvind Hellstrom...?
Y por último, por no extenderme más ¿Cómo se entiende en un cuadro de la alta cocina en Occidente la presencia de gente como Seiji Yamamoto, Kiyomi Mikuni, Yoshinori Shibuya, Edward Voon, Tetsuya Wakuda, etc.? Me atrevería incluso a dudar de que la nueva cocina brasileña, representada en el cuadro únicamente por Álex Atala, el más vinculado a Adriá, pueda entrar dentro de lo que se entiende por cocina de Occidente. Sin olvidar, claro, la influencia reconocida de la tradición francesa sobre la cocina de Atala.
En fin, son apuntes, dudas que me plantea el cuadro que, precisamente por su carácter de síntesis, es excesivamente lineal. Creo que en la historia no existen las líneas rectas, los caminos en los que no hay algunas calles sin salida. Hay cosas que corren en paralelo y confluyen o acaban por diverger, pero que no siguen una misma linea. Y creo que la cocina no es una excepción. Por otra parte, y dadas las dudas que he planteado, dudo de que se pueda hablar de una cocina tecnoemocional, clara y diferenciada, con fecha de inicio y componentes en los términos en los que el cuadro lo hace. Pero, con eso y con todo, creo que el cuadro de Arenós como referencia básica sobre la que empezar a hablar no está mal. Al menos es un principio.
Taller Dolcitalia, postres italianos en Sevilla
Hace 19 horas


23 Comentarios:
Buena lección de termodinámica.
Enric
Saludos, Enric:
Supongo que te refieres a que en el texto me voy calentando poco a poco.
No, me refiero a una parte de la física que sólo tiene en cuenta los estados inicial y final, y que aún así también harto complicada.
Yo creo que en esta caso es una cuestión de enfoques. Por mi parte lo que intento es centrarme más en el proceso. No entiendo la historia como una serie de peldaños sino como una linea continua en la que cada tramo está relacionado con el anterior y el siguiente y en la que, por lo general, los cambios son graduales y no suele haber fracturas.
Entiendo que la cocina de Adriá y otros cocineros actuales no es posible sin la Nueva Cocina Vasca, ésta no es posible sin la Nouvelle Cuisine, ésta sin Escoffier...
Y por otro lado, entiendo que 10 años no dan para hacer un capítulo de la historia gastronómica equivalente a los 65 de predominio de la influencia de Escoffier. Y digo diez años porque en 1994 mucha gente no conocía a Adriá nio éste había hecho todavía sus aportaciones fundamentales. 10 años son, aproximadamente, un tercio del total de años que la Nouvelle Cuisine fue el paradigna.
Y todo eso es parte de un proceso continuo y lineal, aunque lleno de ramales.
No sé si consigo dar esa sensación con el texto, pero esa era mi intención.
Me cuesta vincular Ferrán Adriá con la N.C.V., y por otra parte, sea la publicación que sea, me sorprende que ni se nombre a Herve This!
Eso es lo peligroso de los diagramas históricos, que tienden a la reducción y a la causa efecto y pueden perpetuar cierta concepción de la realidad (insértese cita de Orwell). Pero la realidad se resiste a ser esquematizada... Igual este texto y la tabla entrarán en lo que estoy preparando :)
Pfgarea:
No digo que sea una relación directa, pero digo que el cambio que supuso la Nueva Cocina Vasca respecto a sus precedentes y en cuanto a la introducción de mucho de lo aportado por la Nouvelle Cuisine sienta las bases para que se den las condiciones desde las que nace un Adriá como el de mediados de los 90.
Por otro lado, la cocina de Adriá de los primeros 90 tampoco está tan lejos de la de algunos de los de la NCV. Unos desde el Mediterraneo y otros desde el Atlántico, pero todavía no habia las diferencias que puede haber hoy, en mi opinión.
Mar:
:-)
Ahí está para lo que haga falta.
Me encanta la frase "...Y por último, por no extenderme más..." Esto ha de ser retranca gallega, ¿o no? ;-)
Al tema. La verdad es que yo tengo ese Apicius y la explicación y definiciones que de Cocina Tecnoemocional da Arenós.
Sin ahondar en el tema, yo sí veo claros rasgos diferenciadores entre la Nueva Cocina Vasca y la cocina que inaguró el Bulli. En el libro el Sabor del Mediterraneo del 93, imagino que hecho en el 1991, ya se nota qué ellos hacen cosas diferentes y aplican ya técnicas inusuales con lo que "remozan" la cocina catalana. Si cogemos el libro de Los postres del Bulli, de Albert Adrià del 1997, veremos que lo que él hace es totalmente distinto a todo lo conocido en este país, y recalco lo de totalmente distinto.
Yo creo que ellos sí son trasgresores, rompedores y a partir de ellos se inició una nueva vanguardia, perdón por la expresión.
Yo creo que el diagrama está bien, que sería un diagrama al que posiblemente habría que añadir gente aunque es una clasificación particular y hecha, creo, para explicar la "irrupción" del concepto tecnoemocional.
Arenós habla de "Movimiento culinario mundial de principios del siglo XXI cuyos representantes son los cocineros Ferrán y Albert Adrià. Está formado por cocineros de distinta edad y tradición. El objetivo de sus platos es crear emoción en el comensal y para ello se valen de nuevas técnicas y tecnologías, siendo ellos los descubridores o simplemente los intérpretes recurriendo a sistemas y conceptos desarrollados por otros........" Y sigue.
A mí me parece una definición perfecta. Es más, al final del parrafazo, habla de que todo esto, el diagrama incluído creo, "no pasará a ser una información definitiva hasta que pasen unos años y se asienten conceptos".
Yo sí creo que lo que se ha hecho en este país, y en concreto los Adrià, es crear un embrión del que saldrán diferentes especies. Algo así como un tronco común a muchas tendencias, como lo ha sido La Nouvelle Cuisine.
Yo os recomendaría, como complemento, para entender las diferencias de la cocina catalana, un libro del 99, Los genios del guego, de Pau Arenós, y dentro de este libro el apartado "Receta para una nueva cocina catalana". No tiene desperdicio. En ella parecen cocineros como , Santi Santamaría, Joan Roca, Adrià, Carme Ruscadella, Jordi Parramón, ....... Muy interesante.
Un saludo
Roberto
El Pingue:
Yo no digo que no existan diferencias, que claro que existen. Digo que la sensación que se desprende del esquema es que en España antes de 1994 lo único que había, y eso con suerte, es una emulación de la Nouvelle Cuisine. Y habia mucho más: NCV, Mercader, Neichel, como comento en el texto, gente que empezaba a mostrar ya otros intereses más allá de la simple emulación (Santamaría, Ruscalleda, Toñi Vicente...).
Vamos, que para mi hay un proceso más o menos continuo que parte de la Nouvelle Cuisine a mediados de los 70 y acaba desembocando en la revolución de El Bulli. Que si, que es una revolución, pero que tiene unas raices. Porque a otra escala, a un nivel nacional, considero que la NCV es otra revolución al sentar las bases de la modernidad culinaria en España.
No prentedo con esto restarle méritos a los Adriá, que los tienen y más que de sobra, pero si que quiero huir de una cierta mitificación, de una cierta "heroificación" de la historia y recordar que ni todo es tan lineal ni las cosas aparecen de pronto sin motivos previos que ayuden a que se den las condiciones.
Al márgen de que sigo pensando que el término "cocina tecnoemocional" agrupa a gente que poco o nada tiene que ver entre si: Vitor Sobral, Redzepi, Achatz, Dacosta, Cracco... Creo que el hecho de tener un cierto interés técnico o tecnológico y buscar la emoción a través de los platos no es suficiente porque, repito ¿Qué buen cocinero no lo hizo en su momento de acuerdo con las posibilidades de su tiempo?
Pues discrepo. La revolución de Adrià está completamente desligada de la Nouvelle Cuisine. Adrià abre un nuevo camino. No es comparable. Otra cosa es que él haya tenido un periodo de formación, básica, tradicional,......, y otra es que siga una senda creada por otra corriente. De ninguna manera. Lo que ellos hacen es totalmente nuevo.
Por supuesto antes que él había gente como Neichel que logró combinar lo mejor de lo francés con la cocina catalana, pero hasta ahí. Y Toñi Vicente con la cocina gallega lo mismo, y Ruscadella,..... No les quito ni un ápice de su valor, que lo tienen y mucho, pero su "película" no es del mismo género porque el género del que hablamos no existía.
Yo creo que la revolución de Adrià podría haberse truncado y no haber avanzado como lo ha hecho. Si se conocen los inicios del Bulli –yo los conozco por la gente que trabajó en un principio- se verá que no fue un camino de rosas, es más, más bien un negocio ruinoso.
Lo que hacen los Adrià no tiene tampoco nada que ver con la NCV. Nada aunque lo suyo fue otra revolución en un territorio con fuertes referentes gastronómico-tradicionales. Repito, es completamente distinto y eso es lo que lo hace único. Adrià abrió caminos, creó técnicas y aplico tecnología cuando nadie lo hacía.
Y respecto a lo último, todos ellos sí son tecnoemocionales, haciendo caso a la definición que he copiado en el anterior comentario. Y hay algo más. Yo sí sabría y tú tambien, con cierto riesgo eso sí, entre otros muchos cual es un plato de Dacosta que es la cocina que conozco, porque tiene un estilo propio, aplica técnicas propias o heredadas, y utiliza “tecnología”. Lo de que emociona es algo aplicable a unos garbanzos con chorizo o a un barbapapá de algodón de azúcar.
Pues eso es lo que opino. Es posible que influenciado por mi “pasado”, pero repito, creo realmente que Adrià es otra “cosa”, distinta a todas, sin parangón. Eso sí, todo lo de antes, lo de ahora, lo de “durante”, si es bueno es tan importante, tan imprescindible como lo que hacen los “tecnoemocionales”
Un abrazo
No entiendo nada....., será que soy de ciencias. Lo de tecnoemocional me tiene descolocado.
Anónimo:
A lo mejor lo suyo es que dejases esos comentarios en Salsa de Chiles y no aquí. Gracias.
El pingue:
No discrepamos. Yo también creo que lo de El Bulli ahora es algo diferente y revolucionario.
En lo que no estoy de acuerdo es en que saliese, como se apunta en el esquema, de la nada. Viene de donde viene y a partir de ahí evoluciona. Y eso no le resta interés, al contrario. Pudiendo haber evolucionado hacia fórmulas convencionales dieron con algo novedoso y trascendental. Y ese es su gran mérito.
Neco:
Si, lo cierto es que todo esto es un tanto confuso, pero dado que es una terminología muy en uso, creo que no estaba de más entrar un poco en ella.
Hola Gourmet:
Sólo quiero darte las gracias por el post, que me ha servido para aprender un monton de cosas.
También te quiero agradecer a ti y al Pingue el debate que habeis tenido en este apartado de comentarios, por la misma razon.
Esta semana me compro Los genios del fuego y intentaré localizar ese número de Apicius.
Ahora que tengo fresco lo que me acabais de enseñar entre los dos, tengo una buena oportunidad de meterme en este berenjenal de las corrientes gastronòmicas...
Gràcies, mestres!
Massitet:
Gracias. Creo que esta semana saldremos los dos a por ese libro.
Lo mejor, como siempre en estos casos, es el debate que se ha generado.
Saludos, compañero.
Brutal exposicion de los pensamientos de muchos cocineros sobre el tema tecnoemocional.
Sigo pensando que el termino NEO es el mejor pero bueno....
Qué debate tan interesante, chicos. Una cosa para aportar: me parece que en todo el proceso no puede quedar afuera la poderosísima influencia de los medios (diarios, tele y revistas, pero también internet, web 2.0, todo).
Por un lado, los medios de comunicación tienen un potencial amplificador capaz de hacer que 15 años de influencia de Adriá sean asimilables a 65 de Escoffier. ¿Qué sería de la proyección de El Bulli sobre la cocina española y mundial sin todas esas coberturas, esas cataratas de comentarios, congresos, premios, polémicas, ránkings y récords multiplicados hasta el infinito en las planas de los cinco continentes?
Pero además, por su propia lógica, los medios suelen caer en este tipo de reduccionismos. Y no es que esto los haga necesariamente malos, pero sí es importante entender que por cuestiones como la falta de espacio, o la necesidad de explicar varias cosas en pocas palabras, los fenómenos terminan muchas veces simplificándose demasiado (ocurre tanto en la gastronomía como en otras disciplinas).
En todo caso: brindo por los blogs que, como éste, se molestan en desentrañar las cuestiones, darles otro enfoque, arrojar un poco de luz y seguir haciendo eso que a los periodistas tanto nos gusta: más y más y más preguntas.
Anónimo:
Yo creo que la gran ventaja de los blogs y otros medios similares es que permite que los lectores complementen el tema con sus opiniones. Creo que el post es hoy, después de todas las aportaciones de los que habeis querido opinar, mucho más rico que hace dos días. Y eso por ahora sólo se consigue en este tipo de medios.
Antes que nada..muy buenas.. y mis felicitaciones mas sinceras por el artículo.
Ya que estamos de comparaciones con la física pura y dura, en termodinámica se dice :
la energía intrínseca de un sistema es un atributo del sistema que depende de su estado presente y es independiente de su historia previa. Es decir , no depende de como ha alcanzado el sistema su estado presente.
Exactamente lo opuesto sucede en un análisis histórico, que es el caso del cuadro de Arenós,
En el esquema se muestra como si saliesen (Adriá bros) de la nada.
Cuando se habla de la revolución del El Bulli (real para mi) se está asumiendo que hay un estado previo que provoca esta revuelta, una necesidad de desmarcarse, de abrir vía, de romper con la historia próxima y empezar a hacer las cosas de otra manera, pero no hay generación espontánea de un saber culinario(creacionismo), lo que si parece haber es una reflexión teórica de las técnicas de cocina, la tecnología de la cocina.
No sin un poco de malicia, y conociendo un poco la plaza, creo el punto de partida no es Escoffier, en realidad se parte de Adriá , y aplicando erróneamente el postulado sobre termodinámica de mas arriba, se infiere que Adriá habría sido el mismo y hubiera hecho lo mismo sin importar el marco de referencia en que se encontrase, y las influencias que hubiese recibido, asimilado o descartado, y desde aquí se va hacia atrás y hacia adelante "contabilizando" ciertos hitos en la historia de la gastronomía que solo rodean accesoriamente el momento que se quiere resaltar.
una abraçada
"Uno de los principales descubrimientos que se han producido en mi carrera durante estos últimos años ha sido el de la importancia de la física y la química entre los cono-cimientos que debe poseer un buen cocinero creativo. Las circunstancias por las que llegué a esta certeza son curio-sas y casuales. Encontrándome en Biarritz para impartir un curso para la Fundación Escoffier, supe que un experto francés, Hervé This, iba a pronunciar unas conferencias sobre física y química en gastronomía. Debido a mi desconocimiento del tema (mis nociones acerca del mismo se limitaban al papel que estas disciplinas desempeñan en la investigación y descubrimiento de aromatizantes, conservantes, etc.), mi intención inicial fue la de no asistir al curso del señor This. Afortunadamente en el último momento cambié de opinión, y en la actualidad puedo afirmar que gracias a ese descubrimiento comprendí que mi estilo podía seguir una nueva dirección y, por lo pronto, algunas de las ideas que suelo proponer en El Bulli y que han constituido un auténtico éxito (caso de las espumas, por ejemplo), surgieron de aquellas conferencias."
Los secretos de El Bulli, Ferrán Adriá.
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