25.2.09

RESTAURANTE ELS TINARS

El restaurante Els Tinars se encuentra a unos 20 minutos del centro de Girona, en el término municipal de Llagostera aunque más cerca ya de Santa Cristina d'Aro. Se trata de un establecimiento que ostenta una estrella Michelin y que, dado que buena parte de los restaurantes de la zona permanecían cerrados en domingo, elegimos para comer.

La primera sensación es extraña. Al borde una carretera de cuatro carriles, con una zona de aparcamiento atestada y no especialmente atractiva nada hace esperar el agradabilísimo interior de este restaurante, realmente acogedor, dividido en salones y con una impresionantes bodega vista.

Tras acompañarnos a nuestra mesa nos ofrecieron, mientras mirábamos la carta, un aperitivo a base de pan tostado, olivada, fuet y bastones de pan. Como teníamos encargado el menú degustación el vistazo a la carta fue más para hacerme una idea de qué otras cosas sirven. La cesta de pan ofrece pan de nueces y pasas, pan de cebolla y pan blanco.

El primer plato en llegar a la mesa fueron unos ravioli de carpaccio de ternera con foie, vinagreta de frutos secos y brotes tiernos, un comienzo agradable y suave.

A continuación nos sirvieron uno de los platos que más me gustaron de la comida, los gnocchi cremosos de polenta y parmesano con trufa negra melanosporum. Una combinación untuosa, elegante y llena de sabor pero sin caer en el exceso. Con ingredientes tan contundentes era fácil llegar a cansar rápidamente pero en la cocina consiguen ensamblar los sabores de tal manera que el resultado es realmente apetecible, dominado por la consistencia cremosa que aporta el queso y por el aroma de la abundante trufa rallada. Muy buenos.

El siguiente en llegar fue el canelón de pollo de payés con manzana y jugo de asado, tal vez el plato que más remite a la tradición de la cocina casera catalana. Sabroso, suave y con el contrapunto ácido de la manzana contrarrestando el toque graso del potente caldo de asado.

El pescado, anunciado en el menú como pescado del día, fue para mi, con mucho, lo más flojo del menú. Acepto que los gallegos venimos muy mal acostumbrados de casa, tanto por la calidad del producto como por la precisión de muchos cocineros en su manejo, pero hubiera esperado más. La lubina a la plancha con judías verdes no me dijo nada.

Mucho mejor el plato de carne, un pichón asado con patata enmascarada de butifarra negra. Muy bien logrado el punto del ave, dorada por fuera y sangrante al interior. Sabores potentes, para amantes de la caza, bien acompañados por un sabroso puré de patata. Agradable.

El primer postre fueron una excelentes peras con vino, canela y limón, un juego de texturas, de ácidos bien controlados y de revisión de un postre clásico que aquí se renueva y se ofrece en una versión más ligera. Me gustó mucho.


Algo más confuso, sin estar malo, resultó el cremoso de chocolate Guanaja, helado de café y canela, crema de vainilla y granizado de fruta de la pasión. De nuevo el juego con las texturas y los sabores apoyándose unos a otros pero tal vez, en mi opinión, la receta peca de excesiva: chocolate, café, canela, vainilla y fruta de la pasión llegan a producir una sensación atropellada, diría que desordenada que, sin que el resultado resulte mal es, como decía al principio, un tanto confusa. En cualquier caso me gustó el juego de la acidez de la fruta de la pasión, con su presencia potenciada por la textura del granizado, sobre los elementos más dulces.

Acompañamos la comida con un cava, un Sumarroca Brut Reserva correcto pero no destacable.

En definitiva, Els Tinars ofrece un menú con guiños constantes a la tradición catalana (el canelón de pollo de payés, por ejemplo) y mediterránea (los gnocchi de parmesano y polenta, los ravioli...), que actualiza y adapta a su personalidad. Para un cliente gallego como yo se trata de una propuesta muy interesante ya que permite conocer una cocina bien elaborada y puesta al día al tiempo que introduce elementos de una tradición que me es ajena y me resulta muy atractiva. Eso es lo más destacable del restaurante, junto con la agradable decoración y el ambiente tranquilo. Creo que hay que destacar también el excelente carro de postres a la carta, que llega a la sala con una presentación realmente apetecible, y el buen tamaño de las raciones de la carta.

Como apartados menos destacables creo que tendré que empezar por el precio. Está claro que vengo de una zona en la que, pese a la subida de los últimos años, los precios siguen por debajo de la media estatal y desde luego de Cataluña. En Galicia un menú de 58€ como este está un punto por encima del que probamos que, sin resultar mal, se queda a la altura de menús que en mi tierra son sensiblemente más económicos. Tal vez eso jugó en mi contra.

También en cuanto a precios me sorprendió el precio tirando a elevado del agua pero especialmente el del café. Por dos cafés cortados que nos sirvieron sin ningún tipo de petit-four (tengo que hacer notar que en otras mesas si que los sirvieron. No sé si por olvido con nosotros o por no ser clientes habituales, pero en cualquier caso es un detalle que no puedo valorar positivamente) pagamos 5,90€. Me parece un precio bastante elevado para un café normal sin ningún tipo de acompañamiento.

La sensación global es correcta, agradable pero sin alardes. El menú en general está bien, pero hay algún bajón notable y algún que otro plato que me pareció un tanto deslavazado o no especialmente destacable. Sin tener en cuenta la cuestión del precio (que, como digo, sin duda se ve afectada por venir yo de donde vengo)yo hubiese esperado algo más de un local con estrella, un 7,5 en Lo Mejor de la Gastronomía (a la altura de Solla y por encima, por ejemplo, de Flavio Morganti o de Pepe Vieira o Casa Marcelo, que ni aparecen) y dos soles en la Guía Repsol, antes Campsa.

Local encantador, en cualquier caso, trato impecable y un menú correcto que en ningún momento llega a resultar memorable.

6 Comentarios:

encantadisimo dijo...

A la vista de lo que os sirvieron creo que el error fue pedir el menú degustación. La carta esconde algunos de los tesoros más preciados de la gastronomía popular catalana.

Gourmetdeprovincias dijo...

Encantadísimo:

Seguramente tienes razón, pero al tratarse de una única visita a un lugar que no conocíamos pensamos que tal vez el menú nos daría una idea más global de la carta.

Si hay una segunda visita sin duda haré lo que dices.

Mariano dijo...

Gourmet,

Aunque estoy mucho menos viajado que tú, coincido en que nunca he probado puntos de los pescados tan exactos y logrados como los que ahora se están haciendo en Galicia (¿grupo nove?).

Mi última experiencia en Camiño da Serpe, impresionante.

Saludos,

Raquel dijo...

En Catalunya en general, se vive mucho peor que en muchos otros sitios (hablo en términos de calidad/precio por ejemplo). Me alegra que os déis cuenta, cuando viajais, de "las otras realidades"!!

Gourmetdeprovincias dijo...

Mariano:

Viajo lo que puedo aunque, por desgracia, no es tanto. Y menos desde que tenemos a la pequeña. PEro intento aprovechar las escapadas.

Respecto a lo que comentas, efectivamente el Grupo Nove tiene algunos magníficos cocineros de pescado. Todos sabemos que Marcelo, Solla, Cannas, Gonzalo Rey, Centeno o Botana, por mencionar algunos que conozco, los bordan. Pero el otro día lo hablaba en Girona, precisamente con Pepe Solla, y estábamos de acuerdo en que por suerte cada vez hay más sitios que controlan esos puntos en todos los estilos y precios de restaurantes. Y eso es una suerte.

Raquel:

Como decía, en Galicia tenemos la suerte de que, pese a la subida de los últimos tres años, se sigue comiendo muy bien y mucho más barato que en otras zonas. Es algo que sabía antes de ir a Girona pero que me ha quedado todavía más claro.

Raquel dijo...

Goumet:

Una anécdota que me pasó anoche, y que nada tiene que ver con tu experiencia en Els Tinars, pero me acordé de ti: después de dar una vuelta por un centro comercial de Barcelona, nos empezó a entrar hambre, así que miramos alrededor y las opciones eran KFC, Foster's Hollywood o una taberna de la cadena Sagardi. Nos decidimos por Sagardi, tomamos unos cuantos pinchos y un par de cervezas "de tirador" y pedimos la cuenta. Mi asombro vino al ver que nos cobraron las cervezas a 4,50€ cada una. A eso lo llamo yo un atraco en toda regla... ¿Qué te parece?