15.12.08

NIEVE, FRÍO Y LLUVIA EN EL CANTÁBRICO


Viajar en diciembre tiene sus riegos. Es posible que si el destino es el Desierto de Tabernas sean menos, pero cuando hablamos de Asturias y Cantabria hay bastantes posibilidades de tener un viaje fresco y lluvioso. Si tienes eso en cuenta y no te importa, los viajes en esta época ofrecen, como contrapartida, una serie de ventajas: menos masificación en los lugares más turísticos, mejores precios en los alojamientos, más tranquilidad, la sensación siempre agradable de tomarte un chocolate caliente tras una tarde paseando por la nieve o bajo la lluvia... cuestión de gusto, me imagino.

A mi, siendo como soy del noroeste, lo de la lluvia no me preocupa en absoluto. Por supuesto que me gusta pasear con un agradable sol primaveral, pero la posibilidad del paraguas y los charcos no me quita el sueño. El frío tampoco. Es más, me gusta. Un poco de nieve de vez en cuando, sobre todo a estas alturas del año, siempre está bien. Y, por último, viajando como viajábamos con la Gourmet 2.0, es decir, con los horarios muy condicionados, lo de que anochezca pronto y que el ambiente nocturno sea menor que en otras temporadas tampoco me supone un contratiempo. De hecho, siempre que podemos hacemos un par de escapadas invernales.


En este caso salimos con cierta preocupación por el tiempo. En otra ocasión entraré en detalle en el asunto, pero el alarmismo de los medios de comunicación sembraba la duda. Los días previos me los pasé revisando las páginas del INM, de la DGT y de Carreteras de Cantabria, que no eran tan catastrofistas como los telediarios, y durante el viaje no hicimos más que recibir llamadas preocupadas de parientes. Si, había nieve. Si, hacía frío. ¿Pero es noticia que haga frío en diciembre? ¿Que nieve en los Picos de Europa a diez días de navidad?. Tan sólo esta mañana hubo problemas en un puerto de la red principal (San Isidro) por el que, por cierto, no nos tocaba pasar. Por lo demás, algo de nieve entre Palencia y Santander (supongo que nadie esperaría otra cosa a estas alturas del año), la Cordillera Cantábrica, blanca, de fondo, bastante lluvia y mucho viento. Ahí está la foto del anochecer santanderino para demostrar que si, efectivamente, hubo mal clima, pero ni fue para tanto ni fue en todo momento. Y, mientras tanto, la televisión tranquilizando a la población: "Asturias aislada", "Siete comunidades en alerta naranja", "El invierno más lluvioso de los últimos 40 años"... Repito que no es ni lo que vimos ni lo que leí en las páginas de las instituciones.

De hecho, subimos hasta Fuente De sin problema (ya me dirán ustedes si eso es señal de alerta de ningún color), estuvimos en la costa, en la montaña y en todo lo que hay entre ambas; callejeamos por la zona comercial de Santander y el paraguas se quedó en el coche; paseamos casi solos por Santillana del Mar (no demasiada gente puede decir lo mismo); estuvimos en Potes, en Aguilar de Campoo, en el Faro de Suances y hasta en el ídolo de Peña Tú; me acerqué al tramo alto del Deva a un par de grados bajo cero, a los acantilados de La Magdalena a cerca de 15 y al anochecer desierto de un Gijón lluvioso y de domingo.

Por supuesto que habrá tiempo para contarlo con calma y detalle. Habrá tiempo para hablar de los sitios que visitamos, de lo que más me gustó y de lo que menos. Y habrá también tiempo para la vertiente gastronómica del viaje que, aunque condicionada por la presencia de la pequeña, la hubo. Y no escasa.

Pero eso será a partir de mañana.

1 Comentarios:

Francisco Miranda dijo...

Menos mal que hay quien se da cuenta de que las previsiones del tiempo son sistemáticamente alarmantes cuando se trata del Cantábrico.

Las más de las veces vemos el temporal por la tele, localizado en algunos puntos de la cordillera.