30.9.08

El REINO DE LA DESGANA


Siempre me ha llamado la atención que hoteles de gama media o media alta en los que se puede disfrutar de desayunos más que aceptables descuiden sus servicios de media pensión, pensión completa o todo incluído desluciendo la sensación general.

Aquí puedo incluir los hoteles urbanos que ofrecen menú de media pensión pero me refiero, sobre todo, a los resorts y hoteles de vacaciones en los que, de alguna manera, estás pillado. Es por eso por lo que suelo evitar ese régimen de alojamiento, aunque hay ocasiones en las que no te queda otro remedio.

En nuestra reciente estancia en Fuerteventura nos alojamos en un buen hotel de una conocida cadena española. Dado que el hotel se encuentra a unos tres kilómetros del pueblo más cercano, Costa Calma, que es en realidad un gran complejo turístico que no da motivos para lanzar cohetes de alegría en lo gastronómico, optamos por la media pensión. El hotel ofrecía también la posibilidad de alojarse en todo incluido pero eso, al menos hasta donde yo conozco, en España suele ser, por el momento, poco recomendable. Aquí no hay complejos como los caribeños, con siete restaurantes a elegir, cinco bares y demás así que, por lo general, se trata de una pensión completa que, además, incluye bebidas (normalmente nacionales y no-alcohólicas en un horario restringido). Dada la diferencia de precio, mucha Fanta te tienes que tomar en la piscina para que compense.

Nosotros decidimos que las comidas las haríamos por ahí, conociendo la isla, o tomando cualquier cosa antes de ir a la piscina o a la playa. Pero aún así, al viajar con la Gourmet 2.0 y estando tan lejos de cualquier pueblo, nos pareció recomendable contratar las cenas.

Y no es que estuviesen mal, que no se me malinterprete. Es, sencillamente, que aquí como en tantos otros sitios lo que hay, sea bueno, malo o regular, se prepara sin demasiada imaginación, con las ganas justas y con presentaciones que claman al cielo. Y que conste que hablamos de un buffet muy bien surtido para lo que suele haber en Europa.

Será mejor que lo describa para que se me entienda. A la entrada, después de los panes, había dos recipientes con sopas frías. Normalmente una era gazpacho y la otra, que no tenía ningún cartel, era una incógnita. A continuación venía la zona de postres, con dos o tres tartas, una crema de sabor industrial, arroz con leche y algo de fruta. Tras ella aparecía la zona de ensaladas, toscamente cortadas, antes de llegar a la parte de carnes. Aquí solía haber una gran pieza asada de la que el cocinero cortaba según la petición del cliente (pierna de cordero, redondo de ternera...) y una plancha en la que cada día se cocinaban dos piezas distintas (chuletas de cordero y lomo de cerdo, solomillo de cerdo y pechuga de pollo...). Después venía la zona de quesos, con dos o tres, un sector de platos elaborados en el que solía haber varias guarniciones (verduras al vapor, patatas, arroz) y alguna que otra sorpresa (carbonada flamenca, bacalao con pimiento...). A continuación, una segunda plancha con pescados, habitualmente uno congelado (pez espada, atún...) y otro local (sama, corvina...). Por último había un mostrador con algún arroz y un par de pizzas. El restaurante de la planta superior ofrecía esto mismo y, además, dos o tres tipos de pasta, hamburguesas y salchichas y hasta un kebab.

No está mal, en cuanto a variedad de opciones, si bien es cierto que en cuanto a precio de la materia prima tampoco tiraban la casa por la ventana, si exceptuamos algúna cosa como el entrecot, las chuletas de cordero o algún pescado fresco, pero mis pegas no vienen por ahí. Entiendo que logísticamente no será fácil cocinar para varios cientos de clientes y que habrá que recurrir a fondos industriales, congelados y demás (dadas las tarifas del hotel y su categoría, en cualquier caso, tampoco pasaría nada por abrir un poquito más la mano) pero ¿De verdad hay que decorar con la misma rodaja de sandía la fuente del arroz, la de los champiñones y la de los quesos? Es decir, para decorar sin ganas casi es mejor no decorar. Y hablo del restaurante "bueno" del hotel, del de luces bajas en el que los manteles no son de papel. Un poquito de cuidado en las presentaciones no hace daño. Por ejemplo, si vamos a servir unas sardinas de lata por lo menos démonos el trabajo de hacer algo más que voltearlas sobre un plato porque, a pesar de lo que alguno pueda creer, aquello no parece ningún tipo de presentación en forma de tarta. Al contrario, quita las ganas de acercarse.

No olvidemos, además, que el precio de esta cena, para quien no la tuviera incluida en el régimen de alojamiento, era de 30€ más IVA más bebidas. A quienes la teníamos en el lote obviamente se nos factura otra cantidad, porque si restamos 60€ más IVA por día al precio de la habitación y le restamos también los 20€ por persona que cobran por el desayuno, o bien no nos salen las cuentas o poco menos que nos están regalando la estancia, así que cabe suponer que en realidad a nosotros nos cobran un precio más cercano a la realidad y lo otro es, directamente, un disparate destinado a que, como te tienen pillado, o lo pagas o no cenas.

Cuestión aparte sería la carta de bebidas que, por supuesto, no están incluidas en el régimen contratado. Ahí es donde te dan la estocadita. Sirvan como ejemplo los cerca de 40€ exclusivamente de aguas que pagamos al final de nuestra estancia. Y si decides cenar con vino... déjame callar que estaba a punto de decir una burrada: vinos de a 3€ en el supermercado ofrecidos a 15, una escasísima oferta de vino local y una muy triste oferta de vino nacional (prácticamente nada más allá de bodegas Torres). Y el Lambrusco, ese vino que tiene ejemplos de categoría pero que son como las meigas (que habelas, hainas, pero nadie las ve) y que suele comprarse en el supermercado por entre 1 y 2€... y ofrecerse en carta por 12, 15, 18€. Pero lo peor no es que lo ofrezcan, lo peor es que la gente lo pide. Me da la sensación de que se ha convertido en una especie de vino de los que no les gusta el vino y quieren, esa noche, pedir algo especial, un vino popularizado por los malos restaurantes italianos y que, por lo visto, ha calado. Y que nadie me tache de snob, que no voy a negar que de vez en cuando también nos tomamos una botella en casa cenando una pizza y viendo una película. Pero una cosa es una cosa y otra es exagerar.

En fin, que tras una semana de cosas a la plancha, ensaladas troceadas a lo tosco y malos postres una acaba deseando volver a casa, aunque sea para tomarse unos huevos fritos con patatas. Y lo triste es que no hablamos de hoteles de a 30€ la noche y que son pocos, muy pocos, los que aquí, en España, ofrecen un servicio de media pensión, pensión completa o todo incluido, a la altura de su categoría, lo que nos lleva a tener que sufrir esos regimenes alimenticios como un mal menor cuando vamos de viaje a según qué sitios.

Y estoy convencido de que no costaría demasiado, en dinero, mejorar. Harían falta más ganas y un poco más de esfuerzo, pero es una auténtica lástima que una cena en una terraza al borde de la piscina, disfrutando de la estupenda temperatura de las noches canarias (y donde pone Canarias pongan ustedes Mallorca, Costa Brava, Cádiz, Rías Baixas...), quede deslucida por una cocina ramplona que no quiere más que cubrir la papeleta. Desde luego yo, como cliente, preferiría tener la mitad de opciones pero preparadas con ganas y presentadas con un poco de cabeza. Pero buen, no es más que la opinión de un usuario.

5 Comentarios:

xmanoel dijo...

Yo recomiendo el buffet de desayudo del AC Barcelona: algo de fruta troceada, sobrasaba bastante sabrosa, pan de varios tipos, membrillo de buena textura (o sea, con carne de membrillo, no gelatina) y sobre todo un fantástico jamón ibérico (aún que fuese de recebo).

120€ la noche (en temporada baja) el único problema. Pero la verdad esta bastante bien.

Gourmetdeprovincias dijo...

Xmanoel:

¿En cual de los AC? Creo que en Barcelona hay al menos cuatro.

Puestos a mencionar favoritos, ahí van cuatro de los míos:

El excelente desayuno del Tryp Rey Pelayo (Gijón), que recibió hace un par de años el premio al mejor desayuno de hotel de Asturias. MAgníficas anchoas, quesos y repostería tradicional asturiana. Eso si, he estado en varias ocasiones y en algunas ha habido un bajón significativo. En cuanto a precios, la tarifa oficial del hotel es de unos 140€, pero no es difícil encontrar ofertas por debajo de los 100 y nosotros nos hemos alojado por cerca de 50 en alguna ocasión.

El Solverde de Espinho (Portugal). Impresionante variedad de frutas y zumos naturales y un estupendo carro de tartas. Al menos cuando yo estuve, hace ya unos años.

Tryp Comendador (Los Ángeles de San Rafael, Segovia). Otro de los que no resultan baratos en tarifa oficial pero en donde suele haber ofertas sobre los 60€. Imponente jamón asado casero, gran surtido de verduras a la plancha... muy bien.

Hotel Feurstein (Val de Fleres, cerca de Vipiteno, en la frontera de Italia y Austria, del lado italiano). Un pequeño tres estrellas de montaña que en verano no es caro (o no lo era), Espectaculares cuencos del yogur más cremoso del mundo y de frutos secos. Además, vale la pena por sus vistas del valle y de la cascada que cae por la ladera.

gorkinha dijo...

yo he trabajado de cocinero en un hotel de las islas (tenerife para ser mas exactos) y no te quieras ni imaginar el genero que tratabamos (dabamos cenas para 1000 ingleses todos los dias, asi que te puedes imaginar)

salu2
gorkinha

makeijan dijo...

¿Ésta cadena hotelera empieza por "H"?

Si es así coincido al 100%, y lo del Lambrusco, junto a un Rías baixas normal a veintimucho euros, hizo que me tirase a la cerveza.

Gourmetdeprovincias dijo...

Makeijan:

No, pero podría haber sido.

En este caso nos alojamos en el Meliá Gorriones que, por otro lado, me parece un hotel estupendo para el precio, sobre todo por la ubicación.

Tienen que renovar algunos detalles pero en general le doy una nota alta. Ideal para viajes tranquilos, por ejemplo con una Gourmet 2.0 :-)
http://www.meliagorriones.com/es/melia-gorriones.html