19.8.08

RESTAURANTE EL HORREO

Un año más nos acercamos a Porto do Son a participar en las Xornadas de Historia e Cultura, que desde hace ocho años (con un breve paréntesis) organizamos todos los meses de agosto. Tuve el privilegio, en esta ocasión, de compartir mesa de debate con Francisco Río Barja, al que este año se homenajeaba. Discípulo de Otero Pedrayo y patriarca indiscutible de la geografía en Galicia, a sus 89 años sigue pasmando por la claridad y la sencillez con la que expone sus ideas sobre temas que, a priori, resultan bastante áridos. Un ejemplo de humildad y de saber estar para tanto figurón que anda por ahí suelto, esos a los que les encanta hablar con palabras caras, aunque no sepan lo que quieren decir (cosa que pasa mucho). No pude evitar, aquella tarde, acordarme de uno de esos autoproclamados importantes de la cultura que, cada vez que le ponen un micrófono delante, "fruinciona", que nadie salvo él sabe lo que quiere decir pero le debe sonar muy importante. En fin, obviemos la vergüenza ajena, que nos vamos del tema, y sigamos. Decía que fue un privilegio y por eso incluyo la imagen, de la que estoy orgulloso.

Y un año más, como es ya tradición, el Ayuntamiento nos invitó, a ponentes y comisión ejecutiva del evento, a una cena de clausura. Se trata de una cita que tenemos todos los veranos y que, poco a poco, nos va permitiendo conocer lo mejor de la cocina sonense.

Este año la comida tuvo lugar en El Horreo, un restaurante tradicional, cuyo destartalado cartel luminoso hace pensar más en una taberna decadente de puerto que en un sitio con interés gastronómico, y que se encuentra más o menos frente a la lonja, un poco escondido al fondo de una plaza.

En la zona de bar, por la que se entra, tienen una pequeña cetarea de la que vi salir hacia la cocina unas almejas de tamaño más que respetable. El pequeño comedor, al fondo, no presenta mayores lujos ni concesiones a la decoración. Es lo que uno se esperaría en un pequeño restaurante de puerto de los de siempre.

Las emociones fuertes vienen, aquí, de mano del producto, que no se disfraza y se sirve en con el mejor tratamiento posible, que es la desnudez casi absoluta.

Empezamos con unas imponentes navajas a la plancha, en ración generosa y simplemente perfectas, con el único adorno de un limón del que prescindí para disfrutar al máximo del sabor de uno de mis productos del mar favoritos.

A continuación nos sirvieron un pulpo a la plancha igualmente bueno. Perfecto de textura aún en esta preparación en la que demasiadas veces queda un poco duro de más. Si hay un producto que dominan en O Son es el pulpo, así que no tengo que insistir en que también estaba magnífico.

El plato fuerte del menú fue la que, según los conocedores, es una de las especialidades de la casa, una soberbia parrillada de pescados. Frescura, producto del día y poco más para dar como resultado todo un festival de sabores del mar. La parrillada se prepara en esta casa con los pescados que cada día ofrece el mercado, sin más adornos que unas patatas cocidas (creo que con laurel), un poco de aceite de oliva y un poco de perejil. Y con eso sobra para entusiasmarme. Ese día el mercado nos ofreció merluza, rape, lubina y sargo estupendamente cocinados. Una auténtica delicia ver aquellas fuentes con las lubinas de ración abiertas a lo largo y con el toque justo de tostado de la plancha.

Los postres, sin duda, lo más flojo. Había un par de cosas caseras pero el grueso de lo que nos ofrecieron era heladería industrial. No había un flan de queso del que me he leido cosas muy tentadoras, así que me decanté por un helado sobre el que no hay más que comentar.

Cocina sin pretensiones pero que conoce lo que se trae entre manos, que sabe sacar lo mejor del producto (cuántas veces una parrillada de pescados no es, lamentablemente, lo que pensábamos) y que hace que, una vez más, me lleve de Porto do Son, entre amigos, buena mesa, vistas como la de la imagen y el éxito de las jornadas, el mejor sabor del verano.

En cuanto a precios, como decía, fui invitado así que no puedo dar detalles. Un vistazo a la carta revela, sin embargo, que una comida de entrante, principal a base de pescado y postre rondará los 25/30€. Todo depende, claro, de si se piden mariscos (y del tipo de los mismos) o pescados un poco más caros. Una opción recomendable, en cualquier caso.

Si tengo ocasión, repetiré.

2 Comentarios:

Luis dijo...

Hola GP,

Efectivamente Porto do Son es un lugar que también en lo particular me trae maravillos recuerdos grabados en la memoria. Durante toda mi infancia disfrutaba de esos largos veranos en Caveiro donde mi padres tenían un apartamento, lugar muy próximo a la localidad mencionada y de seguro conocerás.

Esos años en los que empiezas a tomar conciencia de la generosidad y calidad de los productos culinarios que ofrece la ría, excursiones en bicicleta por la zona, acampadas en la playa por San Lorenzo, jornadas de pesca, largos baños y amistades estivales que en ocasiones fueron fugaces y en otros perduran, en cualquier caso inolvidables.

En otro orden de cosas y reafirmando lo expuesto en tu post.Suscribo la calidad del producto como inicio y base fundamental en cualquier composición culinaria, tanto tradicional como en sus demás manifestaciones más vanguardistas, inenudiblemente ha de pasar por la búsqueda, el mimo y tratamiento delicado de una materia prima óptima.

Lo mismo que me merecen amplío respeto y admiración cualquiera de las disciplinas gastronómicas basadas conceptualmente en este principio, detesto lo contrario.

Me parece aburrido, carente de interés y frívolo, escuchar y leer hasta la saciedad comentarios y artículos que prentenden trasladar o justificar cual es la cocina por excelencia de calidad, usurpando un significado tan amplío y contundente de forma tan obscena.

Excúsame por el discursito pero venía ligeramente con la "sangre caliente" precisamente de un foro de debate heterogéneo, en donde se ha tocado algo relacionado y como no podía ser de otra manera, se han podido oir manifestaciones de todo tipo.

De regreso he tenido oportunidad de adquirir un majestuoso lomo de atún yelowfin recién pescado de aproximadamente 120 kilos (tan sólo compre 4 kg), créeme cuando te digo que todavía estaba vivo y pescado con caña a poca distancia de Bahía de Banderas, afortunadamente esto entre otras maravillas se puede obtener no de manera anecdótica y por tan solo escasamente 18 euros al cambio. Otro día me animaré a adquirir una mayor cantidad y hacer conserva en aceite, te contaré el resultado.

Tanto la variedad de pescados y mariscos es significativamente distinta a la que estamos acostumbrados en Galicia pero también amplía y abundante. Las preparaciones, recetas y condimentos también resulta una sinfonía interesante.

Ya te comentaré más cuestiones sobre estos aspecto y otros que se planteen. Disculpa lo largo de comentario y trasladarte lo grato que me resultó saludarte durante mis vacaciones estivales cuando nos encontramos en la Raiña, yo sentado en una terraza con mi señora esposa.

Saludos desde el país azteca.

Gourmet de provincias dijo...

Luis:

Supongo que no hace falta que diga que para mi también fue un placer encontrarte y charlas un momento. Siempre es una alegría volver a ver a viejos amigos.

Por lo demás, en cuanto al tema de este post, ya sabes que defiendo muchas veces una cocina más técnica, más evolucionada y más compleja, pero siempre que la calidad esté en la base. Por eso, cuando la calidad no solo es la base sino que es el elemento fundamental de un tipo de cocina creo que también hay que reconocerlo, como en este caso.

Espero que sigamos en contacto, aunque sea a través del blog, y que volvamos a vernos pronto. Supongo que será más fácil que eso ocurra en Santiago y no en México, pero nunca se sabe.

Saludos y hasta cuando quieras.