
Acaba de publicar mi amigo Manuel Mariño, del que acabo hablando cada pocos meses porque es una auténtica máquina de dar a conocer la historia de su zona, un pequeño estudio titulado Ordenanzas Municipais do Concello de Porto do Son en 1905 (Ed. Concello de Porto do Son, 2008), un texto que, en principio, puede parecer de interés muy limitado fuera de aquel municipio. Sin embargo, un vistazo al texto depara algunas sorpresas.
Revisando el articulado de esas ordenanzas ya centenarias me encuentro, en los temas relativos a alimentos, cosas tan curiosas como las siguientes:
Capítulo 3º (Higiéne pública), Sección 7ª (Comestibles en General), Párrafo 1º (Frutas y Verduras):
Art. 263: Se prohibe terminantemente poner a la venta en las plazas y mercados toda clase de frutos y legumbres que no se hallen sanas y en perfecto estado de madurez. Las verdes y pasadas se arrojarán al mar.
Art. 264: Queda prohibido tener en el fondo de las cestas frutas o legumbres de calidad inferior a las que se hallen encima y a la vista.
Párrafo 3º (Pescados y Mariscos):
Art. 270: Todo pescado o marisco que puesto a la venta se hallase en mal estado, se retirará y enterrará acto seguido por los dependientes de la autoridad, a fin de que nadie pueda utilizarse de él para el consumo.
Sección 10ª (Panadería):
Art. 287: El pan deberá ser constantemente de buena calidad y estar bien amasado y cocido, prohibiéndose a los panaderos el empleo de ingredientes, materias y substancias que tengan por objeto blanquear el pan, así como el uso de harinas averiadas, adulteradas o no limpias.
Art. 288: En las visitas que se girarán a los hornos, tahonas, panaderías y puestos de ventas, se decomisará y repartirá a los pobres de la población todo el pan que resulte de alto peso o de mala calidad.
Y todo esto, no lo olvidemos, en vigor hace 103 años en un pueblo que entonces rondaba los 2.000 habitantes.
Y ahora, una pregunta ¿Resistirían todas las grandes cadenas de supermercados y distribución de nuestras grandes ciudades, tan modernas y tan asépticas ellas, la aplicación de estas normas elementales que si podían aplicarse hace más de un siglo en un pequeño pueblo de la costa gallega?
17.8.08
103 AÑOS DESPUES
Lo firma
Gourmetdeprovincias
a las
20:19
Etiquetas: Gastronomía Gallega, Historia de la gastronomía, libros
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2 Comentarios:
En lo que respecta al pan, ni de coña. Aquí en Asturias es horripilante en casi todos los sitios.
Espero que ninguna de esas cadenas se instale en Porto do Son, porque la mitad del genero deberia "tirarse al mar" jejejeje
Que dirian los ecologistas de eso de tirar al mar la fruta en mal estado.... brruuuuuffff, tormenta... jaja
Eran tiempos diferentes, idealistas. Me hace la misma gracia leer esto que lo refrente a las ordenanzas de mercados municipales en Galicia, donde el modo de certificar si uno era centenario o no era preguntar a los mas viejos del lugar y al señor cura... fantastico pais...
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