El río Ulla, que durante buena parte de su recorrido separa las provincias de A Coruña y Pontevedra, es el tercero de Galicia en importancia y un reducto de pequeños rincones que vale la pena descubrir.
A pesar de que en algunos tramos pasa a menos de 15 kilómetros al sur de Santiago es, en general, un gran desconocido. Desde luego, quien se quede con la imagen del río que pasa junto a Padrón o Pontecesures se perderá todo el encanto de un río que mantiene todavía tramos sorprendentemente bien conservados. De hecho, si se comienza el ascenso por su orilla desde Padrón, pasando entre los invernaderos de Herbón, se entra en una zona encañonada entre dos macizos montañosos que hace olvidar que el eje Atlántico está ahí, apenas a dos o tres kilómetros.
Esa fue, precisamente, la zona que elegimos para mi bautismo náutico-fluvial. Al pié del puente que une las tierras coruñesas de Carcacía (Padrón) con las pontevedresas de Frades (A Estrada) se encuentra una pequeña zona de baño ideal para empezar el recorrido. Desde allí comenzamos un ascenso lento por una zona en la que el río serpentea alejado de las aldeas y de las carreteras. Lo único que se ve desde el agua, a ambos lados, es bosque. Bosque sorprendentemente bien conservado, además, en el que únicamente destaca algún que otro eucalipto entre robles, alcornoques y laureles. Pero si algo sorprende es el silencio. Nunca había navegado por un río sin motor, así que tener como único ruido de fondo el del agua es toda una experiencia.
Subimos poco a poco, sin prisas, hasta una zona de pequeños rápidos situada a un par de kilómetros. Suficiente para mi toma de contacto. En la orilla, en una pequeña cala, hicimos un descanso y merendamos algo de pan con chocolate. Puro sabor a las excursiones de la infancia que, entre los olores del río y del bosque, de la madera pudriéndose en la orilla y de la tierra mojada se convirtió en una pequeña experiencia gastronómica.
Y de allí, ahora ya con la corriente a favor, al punto de partida, atravesando los campos de flores blancas que cubrían buena parte de las zonas más tranquilas del río. Al llegar me dí un chapuzón en las aguas sorprendentemente poco sucias (estaba tentado de decir que limpias, pero igual no sería del todo cierto. De todas maneras, la abundancia de truchas y el aspecto general del río da bastante confianza).
Una experiencia más que recomendable para una tarde de verano. Si al final acabarán convirtiéndome en deportista, ya verás.
No me atreví a llevar la cámara en la piragua, pese a contar con un compartimento estanco, así que las fotos están tomadas desde el lugar del que salimos.
23.7.08
EN PIRAGUA POR EL RÍO ULLA
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3 Comentarios:
A veces no hace falta ir a Hawai ni a la luna para encontrar autenticos paraisos. Los tenemos alrededor y cerquita. Tenemos que empezar a valorar más lo que tenemos a la vista (yo el primero).
Preciosas las fotos.
Estupendas fotos Jorge.
Y feliz día para ti y los tuyos.
Un saludo
Outro sitio interesante é o rio Liñares, afluente do Ulla.
Deixovos unha foto a altura da praia fluvial.
http://mw2.google.com/mw-panoramio/photos/thumbnail/7229861.jpg
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