18.7.08

BREVE REFLEXIÓN


Quien no ha limpiado tres o cuatro kilitos de zamburiñas bien a fondo no sabe que en ocasiones, en la cocina, es necesaria una paciencia casi zen.

Es todo por hoy. Qué le voy a hacer, salgo de un mes absolutamente desquiciante (bueno, en realidad saldré el lunes) y la cosa no da para más. Es lo más cercano a una experiencia gastronómica que me ha pasado por la cabeza en días.

Intentaré reponerme en breve. Tengo en mente unos experimentos con foie, brioche y alguna fruta de temporada para ayudarme pero, no nos adelantemos, ya contaré.

1 Comentarios:

Anónimo dijo...

La paciencia debe ir unida a todo buen amante de la cocina.Aunque a través de la falta de tiempo se hayan hecho descubrimientos, sin duda la gran aliada de los pucheros es el buen reposo de los nervios, incluso ante los fracasos o malos resultados en los que puede desembocar algún experimento. Sin duda, limpiar zamburiñas, 3, 4 o 5 kg yo también puedo dar fe de que es un acto casi penitente. (Un recuerdo para aquellas dos señoras arousanas que por recorrian y supongo que recorren las marisquerías compostelanas, con los capachos de vieiras y zamburiñas, se me alegraba la cara nada más verlas porque la tarde, la noche y a vecse el día siguiente tenía entretenimiento asegurado). Amor al trabajo no sé, pero al arte siempre.