25.6.08

YA LLEGAN LAS REBAJAS...A LA HOSTELERÍA


Los que vivimos en localidade turísticas de pequeño tamaño nos damos cada año de frente con una realidad triste: al llegar la temporada alta un sector nada desdeñable de la hostelería local empieza a frotarse las manos pensando en el negocio que va a hacer cobrando más por menos. Y digo que se nota especialmente en sitios pequeños porque en lugares grandes como Roma, Barcelona o Sevilla el flujo de turistas, aunque se incremente en temporada alta, se extiende a lo largo de todo el año. En Santiago de Compostela, por ejemplo, no. Aquí hay siempre algunos turistas y peregrinos, pero de junio a primeros de octubre el casco viejo se llena hasta la bandera.


En esa época es cierto, reconozcamos lo que es justo reconocer, que hay muchos locales serios y con dignidad profesional que hacen su trabajo, ofrecen lo de siempre y tienen la suerte de que una ubicación privilegiada les permita captar más clientes. Sin embargo, otros aprovechan la masificación para cambiar cosas en la oferta o en el precio. Es una temporada en la que, de pronto, te encuentras con incrementos por servicio en terraza que no existen el resto del año, ves como desaparecen las tapas de cortesía en locales que normalmente las sirven, la cantidad de mesas por metro cuadrado puede multiplicarse y el servicio, por contra, tiende a disminuir su calidad.


Llevo más de siete años trabajando en el casco histórico de la ciudad, así que creo saber de lo que hablo. Pese a todo, todos los años acabo por encontrarme con algún caso concreto que me hace apartame de las zonas más concurridas de esa parte de la ciudad hasta bien entrado el otoño.


Hoy mismo, sin ir más lejos, opté por tomarme un café en una de mis cafetería habituales, una en la que suelen acompañar el café con un vasito de zumo de naranja natural cortesía de la casa y en la que el ambiente suele ser tranquilo. Pues bien, la temporada de rebajas ha llegado, así que el zumo ha desaparecido y donde antes cabía 10 mesas ahora caben 15. Resultado: el precio es el de siempre, el servicio es otro, la comodidad y la tranquilidad son menores y además desaparecen los detalles de cortesía que hacen que el local resulte más apetecible que otros. O dicho de otro modo: que no vuelvo hasta octubre. Supongo que al avispado empresario que hace caja rápida a costa de turistas de paso le dará más o menos igual, pero es lo que me queda. Cada año voy añadiendo a mi particular lista negra a alguno de estos locales que han decidido unilateralmente crear la temporada de rebajas hosteleras, pero a la inversa: pague lo mismo y obtenga menos por su dinero.


Es una lástima que en una ciudad como Compostela, donde el ayuntamiento y la empresa municipal de turismo se empeñan a dinamizar el sector hostelero y gastronómico y en convertirlo en un atractivo más de la ciudad sigan existiendo estas prácticas contraproducentes. Campañas bien diseñadas como las rutas o concursos de tapas, los cursos de cocina, el Forum Gastronómico, la Guía Gastronómica de Santiago y tantas otras que están convirtiendo a Santiago en un punto caliente de la gastronomía se encuentran, a veces, con estas posturas, radicalmente opuestas a sus planteamientos y que pueden deshacer, en unas pocas semanas, todo lo que se ha ganado a costa de trabajo durante meses.


Mientras no optemos por la calidad en el producto y el servicio frente al dinero rápido (y más o menos abusivo) en temporada alta no conseguiremos ese estatus de excelencia gastronómica que la ciudad merece y por el que tanta gente está trabajando. Mientras prefiramos arañarle un par de euros más al cliente de paso antes de conseguir que se marche hablando bien de nosotros poco se avanzará en ese sentido. Es una lástima que un puñado de empresarios espabiladillos se empeñen en arrojar por la borda lo que sin duda sería a medio plazo la gallina de los huevos de oro para el sector de la hostelería y la gastronomía en nuestra ciudad.

7 Comentarios:

Jose luis Louzan dijo...

entiendo la critica que realizas y la asumo totalmente pero quisiera matizar una cuestion.

Pareciendome mal que se haga, entiendo la presion de la hosteleria, no en Compostela o otros pubntos del litoral gallego, pero si en parte en mi comarca.

Y es que aqui la temporada de verano aun no ha empezado, en cuanto a numero de visitantes, y finaliza en Septiembre sin fallo.

Y dos meses para tapar los huecos es muy poco tiempo. Dicho esto tambien digo que los que hacen este tipo de practicas abusivas son minoria, y la mayoria continua con su labor, sea esta mejor o peor, como el resto del año.

Gourmet de provincias dijo...

Jose Luis:

Si entiendo a la gente del secto, pero una cosa es aprovechar y otra aprovecharse. A mi que alguien aproveche estos meses para tener más clientes me parece estupendo, pero que de paso empeore el servicio, cobre más por lo mismo y cosas por el estilo ya me gusta menos.

Aún recuerdo los 12 euros por siete croquetas mal descongeladas de un local de la Rúa da Raíña como un buen ejemplo, pero es que estoy harto de que los sitios a los que voy todo el año de pronto supriman la tapa, empeoren el servicio y pretendan que sigamos allí todos los días, como si nada.

Y más en un sitio como Santiago donde, como decía, se están haciendo todos los esfuerzos institucionales para dinamizar y apoyar al sector. Lo que no se puede es pedirle todo el esfuerzo a las instituciones y luego que media docena de espabilados lo estropeen.

Pero, como digo, todo mi respeto para la gente que trabaja con seriedad y respeto al cliente. Por supuesto que este post no habla de ellos.

Jose luis Louzan dijo...

Lo de Santiago, y tambien incluiria ciertas zonas de A Coruña si es mundo a parte, cierto.

El volumen es alto todo el año y lo uncio que cambia es la nacionalidad, con mayor profusion de foraneos en verano, creo yo, que en invierno (mas peregrinos, etc)

De todos modos va en el caracter el querer "arrasar" con todo. Arrasamos con el mar, con la tierra y arrasaremos con el turismo. Lo que deberia es estar igual de vigilado que regulado. Porque la regulacion es buena pero con dos inspectores de consumo para toda Galicia... mal lo veo

Oscar dijo...

Por el Val Miñor (Nigrán, Panxón, Baiona...) también pasa. Pero además es que aquí, muchos locales solo abren para la temporada de verano y algunos fines de semana, con lo que la comparación con el resto del año es imposible. Pero si que se escucha mucho a la hora de pagar lo de ¿ti vícheme cara de ser de fora?. Un saludo.

gorkinha dijo...

deberias publicar esa lista de la que hablas para los que volvemos a casa en verano.

Gourmet de provincias dijo...

Gorkinha:

Tampoco quiero hacer sangre, que luego vienen las quejas.

Pero si te interesa, pídemela por correo.

Gourmet de provincias dijo...
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