Argimiro Levoso tiene en sus manos un artefacto de enorme potencial. Y no duda en utilizarlo. Como gerente de Viña Costeira se enfrenta cada día a una situación de dos caras frente a la que hace falta ser un auténtico apasionado de tu trabajo.
Por un lado, se enfrenta cada día al peso de un nombre. Viña Costeira es, para la mayoría de los gallegos y buena parte de los foráneos, sinónimo de vino de O Ribeiro clásico, sin riesgo, asequible, pensado para gustar a una mayoría conservadora y que va a lo seguro. Viña Costeira es, desde ese punto de vista, un nombre que la mayoría no asocia con innovación o con riesgo y, en última instancia, casi un lastre a la hora de vender una imagen más moderna.
Por otra parte, Argimiro está al frente de la más poderosa nave de la zona, una cooperativa de grandes proporciones que saca al mercado cerca de dos millones de botellas al año y que, en consecuencia, cuenta con unos medios económicos y con unos recursos con los que otras bodegas de la zona ni sueñan. Lo realmente complicado es moverse entre esas dos tendencias: no defraudar al público de siempre, al cliente más clásico que busca el Ribeiro de toda la vida y, al mismo tiempo, usar tu potencial para ir un paso más allá, para ir innovando en algunas cosas y sorprendiendo a quien es capaz de asomarse a tu vino sin ideas preconcebidas. En Galicia todos tenemos un abuelo, un tío, un pariente que come a diario con una botella de Pazo o de Costeira. Un potencial económico inmenso que no se puede desperdiciar pero que, al mismo tiempo, no debe ser un lastre para buscar algo más. En caso contrario, Viña Costeira estaría destinada a quedarse en un perfil bajo frente a competidores más modestos pero menos atados en ese sentido.
Argimiro, sin embargo, transmite la sensación de levantarse cada mañana buscando nuevas maneras de ganar clientes, de abrirse paso en el sector más joven y de demostrar que Viña Costeira es eso, el vino que está en casi todas las casas desde hace décadas, pero puede ser mucho más. Por eso, cuando le propusimos visitar su bodega, se encargó de diseñarnos en secreto una cata de todos sus vinos elaborados con uva treixadura, probablemente para demostrarnos que desde esa misma materia prima, la de siempre, y sin moverse ni de la zona ni de la bodega se puede conseguir mucho más.
Por nuestras copas pasaron el Viña Costeira 2007, en representación del perfil más clásico de la bodega, y a continuación toda una serie de vinos que se fueron encargando de introducir matices. El Colección Costeira Treixadura 2007 abrió fuego demostrando que Costeira es capaz de romper con el peso de un nombre; el Colección Costeira Treixadura 2006 nos demostró que esta uva puede, pese a los tópicos, aguantar perfectamente el paso del tiempo e incluso ganar en el proceso; el Colección Costeira Treixadura Barrica 2006 puso de manifiesto que una casa y una uva de corte tan tradicional pueden perfectamente adaptarse a los tiempos y sumarse a las corrientes sin complejos y con buenos resultados; el Tostado de Costeira, la pequeña joya de la bodega, demostró, para finalizar, que la treixadura puede encerrar muchas sorpresas y dejar a más de uno con la boca abierta.
Pero la cosa no se quedó ahí. Llegados a este punto Argimiro, que es un showman al que se le ve que vive todo lo que cuenta, nos sorprendió con un auténtico tesoro. De pronto, de detrás de un biombo, salieron a la sala dos botellas de un viejo experimento, un espumoso de treixadura elaborado por Costeira hace 19 años y que seguía ahí, en la primera botella, sin degollar. Reconozco que al principio pasé por unos momentos de incertidumbre, pero tras las dudas el aroma a levaduras, casi a pan, que llegaba de la copa, reveló una auténtica sorpresa. Tanto tiempo en la botella había infundido al vino el sabor inconfundible de las levaduras, esos aromas húmedos al principio, a panadería, extraños en un primer momento pero atractivos. Al probarlo descubrimos un espumoso sorprendentemente vivo, en absoluto plano y, desde luego, muy lejos de los tópicos sobre la treixadura, O Ribeiro y Viña Costeira. Sólo había que ver a Argimiro hablándonos de su criatura para entender que la única manera de romper con tópicos y de proyectarse hacia el futuro es a través de gente como él, que vive lo que hace, que lo disfruta y que está empeñado en contagiarte ese disfrute.
Para colmo, por si no había conseguido engancharnos de todo, de pronto las mesas se llenaron de jamón, de queso y sobre todo de una soberbia empanada de xoubas que, a aquellas horas (rondábamos ya las tres y media de la tarde), en aquel ambiente y con aquella copa en la mano se convirtió en la joya gastronómica del día.
Si los Blogastrónomos pusimos de nuestra parte para que la Xantanza fuese un éxito, tengo que decir que la aportación de Argimiro y de Viña Costeira fue decisiva para que, más allá incluso de nuestra intención, el recorrido por O Ribeiro sea algo difícil de olvidar. Si para algo nos sirvió nuestro paso por esa bodega fue para romper con mitos, con ideas preconcebidas y para entender de una manera directa que O Ribeiro tiene un potencial enorme por su bagaje histórico, por sus características geográficas y climatológicas pero, sobre todo, por la gente, auténticos locos del vino, que no están dispuestos a dejar ningún recurso de lado para demostrarte que lo que hacen vale la pena.
2.6.08
UN HOMBRE ARMADO CON UN VINO (Y DISPUESTO A UTILIZARLO)
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3 Comentarios:
Haaaaay viña costeira, tuvo cada añito...mmmmm de coscorrón. Veremos este.
Lo malo de denominaciones como Ribeiro es la percepción que tiene el gran público de ellas. Le pasa lo mismo que a Calatayud ó Campo de Borja, que a pesar de estar sacando algunos vinos impresionantes últimamente sólo los apreciamos los enochalados. :-)
Conozco a más de uno que no te toma un vino de Calatayud por ejemplo ni aunque le invites a comer.
Toni que razon tienes. de todos modos el trabajo de difusion de sus nuevos vinos que hace Costeira esta calando al menos en Galicia. Pero es cierto que llevara decadas el sacar de encima de esa zona el San Benito de "viño de barril" que tenia.
Sobre Coleccion Costeira Treixadura solo decir que un servidor abrio su "chiringuito" el dia 1 de Junio del pasado año. El dia 3 de ses mes ta teniamos a la venta ese Coleccion Costeira.
Bueno, limpio, sabroso, frutal y sobre todo asequible.
Lastima, repito, que para el comun de los mortales Costeira siga siendo lo que era. Sera cuestion de tiempo...
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