29.4.08

ORGULLOSOS DESCENDIENTES DE SAN OLAF

Nunca lo había pensado, pero por un cálculo matémático simple, de esos que, como en el caso de la tortuga y la liebre, rozan la paradoja, al final todos los europeos o aquellos que vivan en otros continentes y sean descendientes de europeos, somo descendientes directos de San Olaf. O de alguna rama de la realeza. O de varias simultaneamente. O de todas. Por ejemplo.

El razonamiento, explicado en el blog Aadvar Archaeology, es de una sencillez aplastante: si todos tenemos dos padres, cuatro abuelos, ocho bisabuelos y así en progresión geométrica, llega un momento en el que el número de nuestros ascendientes crece más allá de las posibilidades. Es decir, si calculamos que cada generación tarda unos 25 años en tener hijos como media no sale que en los últimos 1000 años hemos tenidos 40 generaciones de antepasados. Por una progresión geométrica básica eso quiere decir que si tenemos dos padres, cuatro abuelos (dos elevado al cuadrado), ocho bisabuelos (dos elevado al cuadrado)... si nos remontamos 1000 años tendríamos, más o menos, 2 elevado a 40 parientes directos en esa generación, es decir, así por encima, 1.09 billones.

Dado que la población europea de hace unos 1000 años se estima, también así por encima, en unos 36 millones de personas no queda más que recurrir a incesto, la endogamia y demás cosas parecidas. Y aún así, aún forzando mucho la máquina, tendremos que acabar concluyendo que en algún momento más o menos remoto de la historia el número de nuestros antepasados directos y el del habitantes de Europa (por aquello de los territorios aislados en aquel periodo no incluyo otros continentes cuya aportación debió ser poco significativa) tuvo que ser el mismo. O lo que es lo mismo, todos los habitantes de ese momento, por esa regla de tres, serían parientes directos nuestros.

Por ese razonamiento cualquiera de nosotros sería, como afirma el post original, pariente de San Olaf o estaría en la linea de sucesión de cualquier dinastía milenaria.

Obviamente la fórmula no es tan sencilla y hay muchos factores que afectan al resultado, pero la posibilidad, aunque sólo sea teórica, no deja de resultar simpática.

2 Comentarios:

Anónimo dijo...

El razonamiento es incorrecto pero simpático... la rama de la ciencia que, más o menos, pordría arrojar luz sobre esto es la genética de poblaciones...

Dos apuntes:

Una "relación" con un "pariente" en grado 20, por poner un ejemplo, ¿es endogamia? SI dos hermanos porseen, digamos, un 50% de material genético "comun" o un 50% de cosanguineidad, con un pariente en ese grado de relación (20 parientes los separan) tendrías un 0.000001% de consanguineidad.

Y entra las diferentes poblaciones y grupos (ni siquiera digo países o culturas) que se forman sobre un territorio tan extenso como Europa no suele haber, especialmente en el pasado, tanto intercambio de parejas con sus grupos vecinos a lo largo del tiempo como para validar esa fórmula. Y eso que Europa es uno de los lugares más "exogámicos" entre sus poblaciones. Así que lo más problame es que no todos seamos descendientes de San Olafo... es más, si ese hombre era un santo católico y un sacerdote... creo que , de hecho, no deberíamos de serlo ninguno... jejeje... aunque sin tele ni internet de aquellas a saber en qué se entretenía el bueno de San Olafo ;-)

Gourmet de provincias dijo...

Anónimo:

Es evidente, como digo en el post, que la fórmula falla. Si seguimos el razonamiento aplicado un paso más allá llega un momento en el que tendríamos más antepasados que habitantes vivos de la tierra en un momento dado.

Aún así, me parece un razonamiento teórico simpático para desmitificar un poco todo eso de las lineas dinásticas, las familias que rastrean sus ancestros hasta El Cid (o Mahoma, o Enrique VIII) o incluso el asunto de las comunidades étnicamente aisladas en Europa.

Espero que no se me entienda mal y que nadie intente darle un sesgo xenófobo que no tiene a lo que no es más que una paradoja histórica curiosa.