
A Parada das Bestas (Pidre, Palas de Rei, Lugo), es una casa rural que se está labrando una sólida fama ligada sobre todo a su restaurante. Tanto es así, que cada vez es más la gente que se acerca a este lugar, situado fuera de las principales vías comunicación, lejos de las ciudades y casi escondido en una maraña de cruces, aldeas y señalización no siempre tan efectiva como debería. Aunque, viéndole el lado positivo, esto también permite disfrutar de la parte más rural del corazón geográfico de Galicia. 
Se trata de un conjunto de casas rehabilitadas al final de la aldea en las que se distribuyen las habitaciones, las salas comunes y, en un pabellón bajo, al fondo, el restaurante. Decorado en estilo rústico, el comedor cuenta con unas ocho o nueve mesas y capacidad para unas cuarenta personas.
Al llegar Jesús, el copropietario de la casa, te canta la carta. Siempre me cuesta evitar un cierto desasosiego ante estas cartas cantadas en las que no conoces los precios, pero en esta ocasión veníamos con un par de buenas referencias, así que no le dimos más vueltas. 
Tal como nos habían comentado, el apartado de entrantes busca una mayor originalidad, sin alejarse nunca de los productos de la zona, mientras que los principales están mucho más cerca del recetario clásico.
Mientras esperábamos nos sirvieron unas tostadas de paté casero con pera.
Para empezar nos decidimos por un follado de verduras y queso de Arzúa-Ulloa: antes de que nadie me venga con el comentario, follado (del gallego folla=hoja) es el nombre que por aquí se le suele dar a los platos de láminas superpuestas. Un milhojas es un milfollas o un follado, la pasta de hojaldre es pasta follada o de folla...
Como su nombre indica, el plato es una especie de falsa lasagna horneada que alterna capas del queso de la zona y de verduras pochadas. Bien. 
El segundo entrante fueron sus ya célebres (al menos por la cantidad de veces que los he visto comentandos en blogs) saquitos de calabacín rellenos de solomillo de buey, pistachos y queso. Realmente agradables, con un rellenos de sabores equilibrados.
Como plato principal los dos optamos por un capón casero guisado que estaba realmente espectacular. El capón,tierno y lleno de sabor, guisado lentamente, con toda la calma del mundo, aparece bañado en una de esas salsas suculentas y aromáticas fruto de dedicarle tiempo a la elaboración, una de esas salsas que ya casi no se encuentran y en las que se consigue eso tan poco frecuente del pardeamiento en húmedo, es decir, ese sabor como a tostado, casi a horno, más frecuente en platos cocinados "en seco" pero que en los guisos solo puede ser fruto de la calidad de los ingredientes y del tiempo. Un plato muy notable. 
Los postres, a pesar de lo que nos habían dicho, están un poco por debajo del resto: un flan de castañas correcto y un helado de chocolate corriente. El café (cortesía de la casa), tal y como cabe esperar en un sitio como este, es de pota y está muy bien.
Todo esto más las aguas (una con gas y una sin gas, como de costumbre) costó 30,50€ por persona.
Conclusión: vale la pena acercarse hasta A Parada para descubrir una cocina de aldea basada en el producto de la zona pero que propone algunos detalles renovadores, una cocina en la que se ve mano y calma, que son muy de agradecer y que dan estupendos resultados. Los precios me parecen razonables: entrantes sobre 10€, principales sobre 13-17€, postres 3€, etc. Hay que tener en cuenta que el capón casero no está, precisamente, en el sector económico de la carta (sin que por ello los 16€ de la ración supongan un exceso), así que con algo más convencional los precios serán más contenidos. De todas formas, tal como se están poniendo las cosas, decir que por un precio medio de 27-30€ se puede comer de manera más que satisfactoria con buen producto, trato atento y en un lugar tranquilo y de paisajes estupendos, no es hablar de nada especialmente caro.
Desde luego, si otros platos están tan bien como su capón creo que compensa hacer esa especie de pequeño rallie para llegar hasta allí y disfrutarlos.
3.2.08
RESTAURANTE A PARADA DAS BESTAS
Lo firma
Gourmetdeprovincias
a las
22:00
Etiquetas: restaurantes
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3 Comentarios:
Alégrome de que che gustase, despois de que te falaramos tantas veces dela! Eu, ademáis, estou convencido de que unha das claves do turismo rural para o futuro é amaposta pola creación de pequenos paraísos gastronómicos no rural. Hai pouco estivemos noutra, o Eido das Estrelas, no concello da Veiga, que tamén fai unha cociña moi por riba da media.
Pues a mi me parece inaceptable que se cante la carta y no se sepan los precios, por muy rural y bucólico que sea el sitio.
Toni:
A mi es algo que tampoco me gusta. Te dirán que preparan la carta al día o cualquier otra cosa, pero no cuesta nada imprimir (o escribir a mano) una lista con los precios que luego, si quieres, explicas con más calma de palabra.
Eso si, como decía, a pesar de la intranquilidad que me provoca siempre este sistema, las referencias demostraron no estar equivocadas y los precios se quedaron por la franja que me habían comentado.
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