18.12.07

RESTAURANTE VIVALDI (LEÓN)


El restaurante Vivaldi, que tiene una estrella Michelin desde 2003, es uno de los más reputados del panorama castellano-leonés y, sin duda, uno de esos nombres que siempre salen cuando se habla de la nueva cocina del noroesta peninsular. Se trata de un restaurante que ha sabido conjugar con acierto la recia tradición gastronómica leonesa con toques de modernidad. Ubicado en un edificio de cuatro plantas en pleno corazón del Barrio Húmedo de León, se ha convertido en la referencia de la ciudad, así que aprovechando nuestra visita a la misma decidimos reservar.

Nos dieron mesa en el pequeño comedor de la tercera planta, de decoración bastante clásica y acogedora que, poco a poco, se fue llenando. La oferta gastronómica del local permite pedir a la carta, con un precio medio de unos 50€, y optar entre dos menús, el Menú Vivaldi (45€ + IVA) o el Menú para Seducir (60€ + IVA). La principal diferencia entre ambos es que el primero es como una especie de Grandes Éxitos del restaurante, un compendio de los platos que más han gustado a los clientes en los últimos años, mientras el segundo es un menú más creativo, con lo último que está saliendo de la cocina de los hermandos Cidón. Además, el menú largo incluye una selección de quesos que no hay en el pequeño.

Dado que nos habían hablado de la generosidad de las raciones en este restaurante y que al ser primera visita pensamos que sería mejor idea decantarnos por los clásicos de la carta, optamos por el Menú Vivaldi, que consta actualmente de lo siguiente:

Mientras esperábamos nos sirvieron un vasito de Sopa de Miso, muy reconfortante en una noche heladora como aquella, y un mejillón sobre seta escabechada, bien aunque no especialmente destacable.


- Pimientos del Bierzo asados con hojaldre caramelizado, anchoa y berenjena: Buen comienzo y buena carta de presentación de los planteamientos del restaurante. Un plato de corte tradicional actualizado con ligeros toques, como el hojaldre caramelizado. Perfectos los pimientos, melosos con una temperatura muy agradable, muy buena la anchoa y agradable el contraste con el crujiente dulzón del hojaldre. Eso si, las berenjenas no conseguí verlas por ningún lado. En su lugar el plato se completa con un cordón de confitura de pimientos. Bien.

- Garbanzos de Pico de Pardal fritos con gambas al ajillo y crujiente de gambas: Otro plato de corte clásico. De nuevo se ve aquí que la maestría de Cidón está tal vez más en el punto de los ingredientes que en una creatividad desbordante. Los garbanzos, autóctonos, más pequeños que los habituales, se presentan sin hollejo y con una textura mantecosa muy lograda. La combinación con las gambas es buena, aunque se agradecería un poco más de generosidad con este ingrediente, que por otro lado es de los baratos, porque tan solo dos gambas por ración no es lo que se dice una cantidad generosa. El crujiente de gambas bien, sin más, aunque no aporta gran cosa al plato.

- Bacalao rebozado en cortezas de cerdo ibérico, sopa de patatas y callos de ternera del Esla. Muy buen plato, en mi opinión. Contundente, pero muy bueno. Curiosa combinación de sabores que, pese a todo, resulta un éxito. El bacalao estaba magnífico de punto y de sal. Tal vez lo más prescindible del plato sea el rebozado en cortezas que, pese a todo, no deja de aportar un elemento curioso (eso si, a veces te encuentras con algún trozo duro no demasiado agradable). El lecho de callos de ternera, potentes, funciona muy bien, pese a lo que cabría suponer, con el pescado y la sopa de patatas acaba de redondear ese aire de guiso de siempre. Me pareció el mejor plato del menú.

- Carrillera de ternera guisada a baja temperatura con compota de manzana y verduras en témpura. A estas alturas uno empieza a estar cansado de encontrarse con las carrilleras en el 95% de los menús. Pese a todo, reconozco que las del Vivaldi, servidas en una ración más que generosa, estaban muy logradas de cocción y combinaban perfectamente con una compota de manzana verde que le daba al plato un toque distinto. Las verduras en témpura no estaban mal. Bien.

- Caramelo de queso azul de Valdeón y compota de manzana asada: Un estupendo pre-postre que hace aquí el papel de la selección de quesos del menú largo. El potentísimo sabor del queso de Valdeón, envuelto en pasta brik y rematado al horno, contrasta de manera agradable con el de la compota de manzana asada. Me gustó.


- Pastel de castaña del Bierzo con infusión de bayas: Así aparece en la carta este contundente postre. El pastel de castañas cocidas se presenta con una textura densa parecida a la de un pudding. La infusión de bayas se reduce a un cordón que decora el plato, mientras que éste se completa con una quenelle de helado de calabaza, sorprendente, y fruta natural (alquequenje y frambuesa). Bien, aunque excesivo tras un menú como el anterior y, por otro lado, con una cierta sensación de inconexión. Es decir, el pastel bien, aunque demasiado denso en mi opinión, y el helado también bien, aunque cada uno por su lado, como si se tratara de dos postres diferentes servidos en el mismo plato.

Y ahora llega la hora de las recapitulaciones: En lineas generales me gustó, aunque no me emociona. Tal vez se deba a que nos quedamos con el más convencional de los menús en el que no se arriesga demasiado. Platos bien resueltos, con sabores de siempre, pero en lo que a veces se agradecería algo más.

Por otro lado está la relación calidad/precio. Al final se pagan por este menú unos 50 euros más bebidas. Será que uno viene mal acostumbrado de casa, pero por 50 euros espera comer magníficamente bien. Para que se me entienda, en Galicia por ese dinero comemos en cualquiera de los grandes restaurante, con dos o tres excepciones aisladas. Sin ir más lejos he comido por menos en Pepe Vieira no hace mucho y, en mi opinión, mejor. Y podría citar a Yayo Daporta, A Estación, Pandemonium, Mercadito...hasta el menú corto en el restaurante de Pepe Solla. Es decir, que uno está dispuesto a pagarlos, pero espera una oferta en consonancia. Y, repito, será que en Galicia se come bien y barato, pero lo cierto es que en esa gama de precios esperaba más. No olvidemos que hablo del menú corto y que el otro, incluyendo el IVA, ronda los 65 más bodega. Supongo que en este caso se paga también la Estrella Michelin.

Otro detalle que no me gustó especialmente es el precio de los extras. Es decir, 3 euros por una Vichy Catalán puede pasar, 3 euros por una botella pequeña de agua normal ya me empieza a parecer bastante, pero 2,50 por un té corrientillo de supermercado, de los de bolsita, que se sirve, además, sin ni unos petit fours que lo acompañen, me parece caro. Me explico: una vez más estoy dispuesto a pagar eso por un té, pero habiéndolos como los hay de gama alta, de diferentes tipos, creo que un restaurante de esta categoría haría bien en cuidar esos detalles, que son los que pueden redondear su imagen o, por el contrario, llenarla de aristas.

Así que, para terminar, diré que en mi opinión el Vivaldi está bien pero sin exagerar. Entiendo que, como decía, la estrella se paga (cosa que no acabo de entender) pero, sinceramente, he comido mejor, en mi opinión con una propuesta de más nivel, en sitios tal vez con menos nombre y en los que he pagado menos. Eso, inevitablemente, condiciona mi sensación final, que es de "bien, pero...".

12 comentarios:

Alf dijo...

GdeP, hace ya algunos años, que no paso por el Vivaldi, pero mis recuerdos se aproximan a lo que tu cuentas, memorables fueron los garbanzos de pico pardal, y en una ocasión un rape con setas, y siempre la sensación de comer contundentemente...Desde luego los precios no eran así y el restaurante no me pareció muy cómodo.
Saludos

Sole de La Caja de los hilos dijo...

Si lo que se paga es la estrella, en Galicia tenemos varias y salvo honrosas excepciones, no se nota en el menú a la hora de la factura. Y en las excepciones, Casa Roberto,Galileo, Marcelo, da igual pagar (lo que has pagado tu?) por platos memorables. Ayyyys que localista me vuelvo de a ratos, pero como "na casa..."

Me alegra que ya estes mejor.
Un saludo

Gourmet de provincias dijo...

Sole:

Estamos completamente de acuerdo, como decía, será que salimos de Galicia muy mal acostumbrados. Aunque, que conste, que no me parecion un mal sitio, es solo que las comparaciones pueden ser odiosas.

Y gracias, ya voy estando mejor, no estoy perfecto, pero al menos puedo editar las fotos sin sensación de asco. Algo es algo.

picheleiro dijo...

Me solidarizo contigo, soy de los damnificados por éste frío siberiano que me tiene a mal traer.
No es pecar de chauvinistas, pero es una realidad que al salir de Galicia y ves lo que pagas por comer te das cuenta que no nos podemos quejar.
Y de momento los "estrellados" de Galicia no han subido ese plus a los platos, lo cual es de agradecer.

bepo75 dijo...

suerte que teneis castellanos y gallegos...
por estas tierras tambien del norte pero pegadas a zonas demaisado estrelladas por 50 euros no comeriais ni la mitad de bien que lo que contais...

se me hacen chirivitas los ojos viendo tanto los precios como lo que se sirve...

encantado de tu vuelta a la "normalidad"...eso es que estas mejor

Toni dijo...

Gourmet, eso de que el Vivaldi es un restaurante castellano... Si lo leen algunos amigos leoneses que conozco te corren a gorrazos. :-) :-)

Ahora en serio, pienso que te contradices en tu crónica. Tu mismo dices que pediste el menú "grandes éxitos" pero que echaste a faltar más creatividad. Está claro que ese menú es el de los platos favoritos de los clientes, que todos sabemos que la generalidad y menos en León no es dada a demasiadas veleidades creativas, pero platos como los pimientos y los garbanzos, sin ser de una gran creatividad me parecen extraodinarios en su sencillez y conjunción de sabores. Sin duda el de los pimientos es magnífico. Para mi eso es cocina de la tierra con gran producto y un toque diferente.
Creo que para compararlo con Casa Gerardo deberías haber tomado el "Menú para Seducir" seguro que más creativo.

En lo que sí coincido contigo es que la relación calidad-precio en Galicia es muy buena por lo que los que sois de allí lo notais al ir a otras zonas, y que la dichosa estrella pone un cohete a los precios de los que la tienen.

Gourmet de provincias dijo...

Toni:

Tienes razón con lo de "castellano" y ahora lo corrijo.

Respecto a lo otro, repito qe en lineas generales me gustó, pero aún en un "grandes éxitos" esperaba un poco más. Y que conste que tanto los garbanzos como los pimientos me parecieron buenos platos pero, debe ser que me dejé deslumbrar por las guías. Piensa que una estrella Michelin y un 8 en la Gourmetour lo ponen por encima de todos los restaurantes gallegos (con excepción de Toñi Vicente), así que como es lógico mi idea previa era tal vez muy alta.

Una vez probado, como digo en el post, bien pero dentro de un orden y, desde luego no a la altura (en mi opinión) de la idea que dan esas puntuaciones de las guías. Pero estoy de acuerdo en que tal vez con el otro menú mi sensación sería diferente. Eso si, los detalles como el del té son como son.

Saludos.

Toni dijo...

Bueno, por lo menos comer, comiste bien, no como yo en el Altair que comí regular y con la sensación de tomadura de pelo. :-(

Anónimo dijo...

Yo creo que las estrellas se dan respecto a lo que sucede en cada comunidad autónoma, si no no me cabe otra explicación. Para mí, los dos restaurantes que he visitado en un año, uno en Castilla y León, el Ramiro's y otro, Yayo Daporta en Galicia no merecerían, bajo mi criterio, una estrella. Y si ya comparamos esto con lo que se puede comer en otros con una o sin ella del país, es aún más desconcertante.
Otra cosa es que me alegre de que les den estrellas. Son gente joven, que necesita aldabonazos y este reconocimiento les va a venir muy bien para el negocio y para su autoestima. ¡Ánimo! Seguro que se ponen las pilas.
Imagino que los dos días que fui a comer tendrían un mal día. Ahora, con la estrella, ¿se puede permitir alguien un día malo?. Pregunto. ¿Comemos igual que cuando va un crítico o un inspector de guía?. ¿Come igual alguien que sí paga sus facturas?Preguntas.
Un saludo y Feliz Navidad.

el pingüe gourmet

Gourmet de provincias dijo...

Anónimo:

Básicamente estamos de acuerdo. Creo que las guías a veces siguen parámetros que se nos escapan. En el caso de Yayo estoy convencido de que valoraron la juventud del cocinero, el espectacular local y cosas por el estilo. Me parece un buen restaurante, aunque creo que había algunos otros en Galicia que merecían más la estrella, como dije en su momento. Pese a todo, pienso que la voz de algunos críticos de prestigo pese mucho en ese sentido.

En el caso del Vivaldi puede que sea lo que dices del contexto, pero en la zona occidental de Castilla y Leon hay otros tres estrellados (El Rincón de Antonio, Lera y El Ermitaño), así que el contexto cercano está bastante bien nutrido. Por cierto, Zamora tiene, para su tamaño, una densidad de estrellas que para si quisieran muchas provincias aunque El Rincón de Antonio tampoco me pareció el mejor restaurante del mundo (sin estar mal).

No lo se. Últimamente no hago más que repetir que las guias cada vez me ofrecen menos garantías.

Toni dijo...

Coincido contigo en lo de El Rincón de Antonio. Está bien pero no para estrella. Y fuí 2 veces.

Y el Lera de Toro no merece la estrella ni de lejos. Ojo, es un buen restaurante y sobre todo en un sitio como Toro, pero todavía le queda mucho.

Ambos están bastante por detras de El Ermitaño en mi opinión.

xmanoel dijo...

Al Pingüe Gourmet:
A lo mejor ni Yayo ni Ramiro tenían un día malo, a lo mejor es que tampoco te guste su manera de cocinar...
... a lo mejor debemos comenzar a considerar que la cocina como todo es subjetivo y que no tenemos que estar de acuerdo con todo.
Lo único un poco fastidioso es que si uno comienza a discrepar mucho de una guía, pues deja de ser de mucha utilidad. Pero eso ya es otro problema...