
Hace unas semanas dije en un post que comenzaba una temporada de dieta. Y lo estoy haciendo. No sin esfuerzo, pero lo estoy haciendo. En varias ocasiones he dicho que mi lucha en estas épocas que me toca vivir periódicamente es conseguir salir de la monotonía, de la ensalada sin mayor gracia, de la verdura cocida... Así que, siguiendo lo establecido en una dieta médica (para que nadie me venga a decir que si exagero, o me paso, o me quedo corto), he recortado drásticamente en grasas, bastante en los hidratos de carbono y baso el grueso de los menús en fruta, verdura y proteina animal, fundamentalmente pescado, algo menos de carnes diversas, menos aún de lácteos y, ocasionalmente, huevos. Es duro, al menos para mi, que soy un devoto de pastas, arroces, cuscús y demás hidratos, pero funciona. Y si funciona, habrá que esforzarse una temporada.
¿Y para qué hace dietas alguien que se autoproclama gourmet aunque solo sea en el título de su blog? Pues porque cuando uno es de naturaleza exhuberante, un gourmet de dimensiones considerables, tampoco conviene abusar. Especialmente cuando viene ahí una segunda quincena de noviembre plagada de eventos gastronómicos, a continuación una primera quincena de diciembre con alguna otra cita de interés en ese campo, después las navidades... A uno le gusta pensar que con pequeños esfuerzos ocasionales se ahorra molestias mayores y, de paso, se permite después algunas alegrías, así que se lo toma de una forma bastante más optimista que si fuese una imposición. Probablemente lo que más me cuesta, tengo que reconocerlo, es haber tenido que dejar de tomar cafés cada vez que me apetecían. Uno cada mañana, como mucho (y no siempre) dos, y listos. Eso sí, con leche desnatada, sacarina y sin acompañamiento.
Que conste que lo hago con el firme propósito de variar, de no preparme siempre lo mismo. Si la cosa ya es dura ¿Para qué hacerla aún peor?. Por eso, y para que puedan servir de referencia a otros gourmets, gourmands y tragaldabas de diverso tipo que se vean en trances similares, ahí dejo algunas de las recetas que voy preparando:
- Hamburguesa de Pollo y Manzana con Rúcola:
Se pica una pechuga de pollo junto con media manzana Granny Smith, una hoja de salvia fresca (opcional)y, en mi caso, una cucharadita de Ras-El-Hanout. Se sala ligeramente y se preparan una o dos hamburguesas que se cocinarán a la plancha. Otra variante sería eliminar las hierbas y las especias y condimentar, al salir de la sartén, con unas gotas de salsa de soja. Las acompañé con una ensalada de rúcola, a la que le va estupendamente el aceite de sésamo (ya sé que es más sano el de oliva, pero por una cucharadita ocasionalmente...)
- Col Lombarda con Manzana y Enebro:
Se cortan la lombarda (yo usé la de la foto) y la cebolla en juliana fina y se van pochando en una sartén con un chorrito de aceite de oliva a fuego bajo. Se añaden unas bayas de enebro y sal y se deja hacer unos minutos. A continuación se añade la manzana en dados no muy grandes, se saltéa todo un par de minutos y se añade una copita de vino blanco. Dejamos cocinar hasta que la verdura esté tierna. Sirve como primer plato o como guarnición que iría estupendamente con la caza, pero que no va mal tampoco con el lomo de cerdo.
- Pulpo con Melocotones:
Se cuece el pulpo a la manera tradicional y se retira, a poder ser, unos minutos antes de terminar la cocción. Se cortan las patas a lo largo y se pasan por la plancha bien caliente hasta que comienzan a formar una costra crujiente en la superficie. Por otro lado, se va preparando una vinagreta con aceite de oliva extra virgen, un chorrito (con moderación) de vinagre balsámico y cebolla bien picada. Cortamos el melocotón al gusto y servimos colocando en un plato el pulpo, los trozos de melocotón y salseando con la vinagreta. Por encima un poco de pimentón dulce y picante (si se quiere) y unas escamas de sal Maldon.
Sorprendente, pero muy bueno.
- Bacalao al horno:
La receta no tiene ningún secreto ni es original, pero es tan sencilla como sabrosa. El bacalao es uno de esos pescados que funcionan mejor cuanto más simple es la receta. Y esta es una demostración: Se desala bien el lomo de bacalao y, una vez listo, se coloca en una fuente de horno untada de aceite de oliva. Se le añaden por encima un diente de ajo finamente fileteado, perejil bien picado, guindilla troceada y un chorretón de aceite. Opcionalmente se puede añadir, en el fondo del recipiente, un chorrito de vino blanco. Se espolvoréa el pescado con pan rallado y se introduce al horno, bien caliente, unos 10-12 minutos.
- Lomos de Sardina en tempura:
Se filetéan con cuidado las sardinas y se le quitan las espinas. Se prepara una tempura ligera a base de harina de trigo, si acaso una pizca de harina de maiz, agua bien fría, un chorrito de salsa de soja y una clara de huevo. Se sumerge en ella el pescado y se frie, de pocos en pocos, en aceite muy caliente. Lo ideal es que pase el menor tiempo posible en el aceite, de forma que el rebozado quede crujiente y el pescado no se haga demasiado. Además, así se empapa menos de aceite, lo cual, teniendo en cuenta que estamos hablando de platos de dieta y que esto es un rebozado frito, nunca está de más. Hay que escurrirlo bien al salir del aceite y servirlo bien caliente. Una simple ensalada de tomate lo acompaña estupendamente.
Y hasta aquí lo más destacable de estas primeras semanas. Prometo seguir informando de las novedades.
9.11.07
RECETAS LIGERAS
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


1 Comentarios:
No sabes lo bien que me vienen tus recetillas. Como tú bien dices, estoy harta de la manida ensaladita (aunque trato de meterle siempre cosas distintas, como las alubias blancas en tarro recién descubiertas gracias a ti). Y como siempre, yo también trato de, por lo menos, reducir aquello que engorda, aunque no haga dieta dieta. Por cierto, soy Eva. Saluditos para tod@s.
Publicar un comentario en la entrada