25.10.07

COMPRAR LIBROS


Soy un loco de los libros, los compro nuevos, de segunda mano, viejos, los reciclo (si alguien quiere deshacerse de alguno que me interese, que son la mayoría)... Siempre estoy a la caza y captura del mejor sitio para hacerme con ese libro de cocina raro, con algún manual de arte, rastreando mercadillos, rastros y ferias.

En Madrid, sin ir más lejos, si tengo tiempo acabo pasando por la Cuesta de Moyano, pero a pocas horas que pase en la ciudad La Casa del Libro y la Fnac son visita obligada. En Barcelona otro tanto. Y lo mismo podríamos decir de cualquier ciudad que visite. Desde los libreros anticuarios del Barrio Alto de Lisboa (aquel Moby Dick antiguo que exhibía un librero de Azores en una vitrina con colmillos tallados y puntas de arpones) a ese otro de la Rúa Real de A Coruña, desde las librerías de viejo compostelanas (en las que el término "de viejo" adquiere una nueva dimensión, aún más sórdida y carente de encanto)a las pequeñas librerías de pueblo, de esas que van desapareciendo poco a poco y en las que suelen encontrarse pequeñas historias locales, cuadernos de fotos o documentos editados por el historiador o la asociación cultural del pueblo. Desde las librerías frente a la universidad de Murcia hasta las grandes librerías de Bolonia, Roma, Treviso o hasta los bouquinistes de las orillas del Sena lo cual, teniendo en cuenta que no hablo francés, no deja de ser ya casi una perversión. Supongo que es una de las herencias de ser hijo de un bibliotecario y admirador declarado de Borges.

Así que no hay ni que decir que las librerías online, esas en las que encuentras todo aquello con lo que aquí, en el más recóndito y alejado rincón del imperio gastronómico, ni nos atrevemos a soñar tienen en mi a un comprador muy bien dispuesto.

En temas gastronómicos De Re Coquinaria ha sido siempre mi librería de cabecera. A ellos les he comprado algunos buenos libros de cocina y su catálogo siempre me ha parecido impresionante. Pero después de la última y poco agradable experiencia que he tenido con ellos tengo que replantearme mi postura. La verdad es que pensé en no publicar este comentario, sintiéndome un poco culpable por aquello de que lo que para mi es una afición para otros es su medio de vida, pero, dándole la vuelta al asunto, lo que hoy es mi dinero mañana será el dinero de otro y a cambio de este trueque espero un trato eficiente y profesional, así que no veo motivo para no contarlo.

El hecho es que el pasado 2 de julio pedí un libro importado en esta librería. Un libro que, por cierto, aparecía en su catálogo como disponible y que, en cualquier caso, no había que traer desde Sumatra, sino desde Londres. A los pocos días se me cargó el pedido en mi tarjeta y me llegó un correo en el que se me avisaba de que los libros tardarían en llegar (aproximadamente un par de semanas). A mediados de septiembre, es decir, uno 70 días después de formalizar el pedido, envié un correo solicitando información. Una semana más tarde, al no obtener respuesta, mandé un segundo correo.

La primera semana de octubre llegó sin noticia alguna por parte de la librería así que, casi 100 días después de haber pagado mi compra, llamé por teléfono. La única explicación que conseguí es que el problema se debía al proveedor inglés y que les era imposible darme una fecha de recepción del paquete, aunque no debía tardar más de 10 o 15 días. Eso si, quedaron en confirmarme la fecha de recepción en breve.

El pasado lunes, es decir, unas tres semanas más tarde y sin que dieran señales de vida, envié un correo exigiendo una explicación y pidiendo que, en caso de que mi compra no estuviese aquí antes de una semana, se cancelase el pedido y se me reembolsase su importe. Creo que cuatro meses (120 días) para traer un libro desde Londres es un tiempo más que razonable para empezar a sentir que te están tomando el pelo. Si se me ocurre ponerme a andar, llegar a pie a Londres, hacer mi compra y volver también a pie, cuatro meses serían un tiempo más que aceptable para todo el recorrido y permitirme, incluso, unos días de descanso para hacer turismo por la capital británica. Así que, teniendo en cuenta que hay aviones, barcos, eurotunel, camiones de reparto, pedidos por email y demás uno tiende a suponer que el proceso será más rápido. Sobre todo cuando entras en Amazon y te encuentras el mismo libro mucho más barato y con un plazo de entrega de 4-5 días (48 horas en servicio express). Lo he pedido hoy y me dicen que estará aquí antes del próximo miércoles. Y salgo ganando con el precio.

No dudo de que ha sido un problema puntual, ya que en otras ocasiones el trato ha sido correcto y los plazos se cumplieron escrupulosamente. Tengo que decir, además, que una vez pedida la cancelación de la compra recibí respuesta en menos de 12 horas sin que hubiese ningún problema (está por comprobar aún el reingreso del dinero). Pero, con eso y con todo, no se puede tener a un cliente, por muy excepcional que sea el caso, cuatro meses pediente de un pedido y de un a información que no llega. Si a pesar de mis reiteradas peticiones de información la cosa se demoró lo que se demoró y nunca me ofrecieron datos concretos no quiero ni pensar lo que hubiera pasado si me desentiendo ¿Cuánto tiempo hubieran considerado razonable para darme algún dato? ¿Cuánto tiempo les hubiera parecido normal para decirme que no se pueden hacer cargo de mi pedido y devolverme su importe? ¿seis meses? ¿Un años? ¿Dos?

Ese es el gran problema del comercio online en España. En otras ocasiones he hablado aquí de la imposibilidad de comprar en algunas tiendas online, incluso de aquellas que han sido objeto de un reportaje en prensa (intentad acceder, por ejemplo, al catálogo de quesos de Poncelet), o de aquellos productores que únicamente venden en cantidades industriales. Recuerdo el caso de una bodega del Puerto de Santa María a la que le escribí interesándome por sus productos, tras haberlos conocido por una revista en la que se facilitaba su dirección, y en la que al saber que no era un restaurante ni un distribuidor se negaron a darme más datos. Pero podría hablar de la empresa de especias importadas que en teoría vende online (según la casa madre) pero en realidad no, del productor de aceite que pretendía venderme un mínimo de tres garrafas de 15 litros (menos, según me dijo, no le resultaba rentable), del único productor de cerveza artesanal de Galicia, al que se le hacen pedidos a través de un email del que nunca he recibido respuesta, la pequeña conservera con la que me pasó otro tanto, el proveedor barcelonés de productos asiáticos... Afortunadamente en muchos otros caso no pasa, pero de momento el porcentaje sigue siendo alarmantemente alto.

En otros casos es más complicado, porque no hay alternativa, pero en el de los libros, que se pueden conseguir más rápido y más barato comprando fuera, supongo que no tengo ni que decir cual será mi primera opción en el futuro.

Repito, no escribo por venganza ni por hacer daño, pero si por informar, para que futuros clientes estén al tanto, decidan si les compensa y barajen todas las opciones.

4 comentarios:

Nana dijo...

Sabes de mi aficción a los libros y a respirar ese aire diferente que tienen las viejas librerías. A ti te debo el haber conocido una de las má mágicas; en Oporto.

Me enorgullezco de haberle pasado esa pasión a mi hijo.

Y si puedo, siempre preferiré la compra "cara a cara con el libro".

Gourmet de provincias dijo...

¿Cómo puedo haberme olvidado de Lello e Irmao en ese resumen de librerías? Efectivamente, una de las más bonitas que conozco.

Por cierto, si vuelves por allí, apenas a 100 metros han abierto otra llamada Garfos e Letras (Tenedores y Letras). Una librería gastronómica con tienda de productos gourmet y zona de degustación. Vale la pena.

Anónimo dijo...

A mi con esa libreria me paso algo similar. He de puntualizar que era mi primer pedido. Me interese por la compra de un libro, que segun su web estaba en stock, asique me anime y rellene todo el formulario para hacerme con él.
En el último paso me eche atras y en vez de pagar con tarjeta elegi la opción de hacerlo contrareembolso.
A los tres meses me llamaron preguntando si seguia interesado. Se me habia olvidado completamente el pedido del libro, asi que despues de quejarme un rato accedi y no me cobraron los gastos de envio.

Yo soy comprador compulsivo de libros de cocina, pero en España hay muy pocas webs que vendan libros y muchiiisimo menos de segunda mano.
Generalmente los compro en Amazon, lástima de no vivir al otro lado del charco porque a veces los gastos de envio son un buen pico.

Anónimo dijo...

yo vendo libros baratos de literatura juvenil desde 12 hasta 17 años los que esten interesados que me manden un correo a bustina_89@hotmail.com o que me llamen al 942335557 por cierto soy de santander