10.9.07

CASTAÑAS EN ALMIBAR DE MOLINASECA


Hoy, justo ahora que se aproxima la nueva temporada de castaña fresca, he terminado un bote de castañas en almibar artesanales de Molinaseca. Tengo que reconocer que en principio las castañas en almibar no me vuelves especialmente loco porque me resultan demasiado dulzonas, pero éstas eran mucho más suaves que las industriales que se suelen encontrar por ahí.

Me gustan las castañas de todas las maneras: en crudo, cocidas (con fiuncho o con néboda), asadas (mi abuelo decía que sabían mejor si se aplastaban con el puño contra un marmol), como guarnición de platos de caza o de carne, en harina para repostería, secas, en marron glace, en dulces... hasta con pulpo las he probado y estaban estupendas.

Y me gusta Molinaseca, pueblo berciano que conocí en 1998 haciendo el Camino de Santiago y del que tengo excelentes recuerdos sobre todo, para que negarlo, de las bodegas de su calle mayor de las que conocí unas cuantas junto con algunos peregrinos brasileños. Así que estaba claro que me gustarían estas castañas.

Ha sido probarlas y acordarme de ese pueblo, final de una de las etapas más duras del Camino y una de las joyas gastronómicas del recorrido (como lo es todo El Bierzo). Un recuerdo muy agradable, por cierto.