30.4.06

TRES PERROTES


Apurando los últimos días de baja que me quedan despues de la operación (alguna ventaja tenía que tener) hoy pasamos la tarde al sol, con estos tres. Lo reconozco, no son sus mejores fotos, pero la verdad es que están simpáticos. No me pude resistir a subirlas.

Por cierto, Rambo aparece con una cierta cara de pena porque estos últimos días está sufriendo una parálisis de una de las patas traseras que tiene desconcertados a los veterinarios. Afortunadamente, parece que empieza a remitir. Para quien no se aclare, Rambo es el de arriba, Rocky el de cara de dormido y Merlín, el Perro Gastrónomo (que tampoco parece muy despierto en la imagen) es el que aparece al final

29.4.06

DE RESTAURANTES


Antes de empezar, como varios os habeis interesado por el asunto del nombre de la futura criatura (incluso con propuestas, que agradezco), en los comentarios del post correspondiente (el de la ecografía) he dejado una explicación de como está ese tema y cuales son, por ahora, las opciones. Como es muy largo para copiarlo de nuevo aquí, quien esté interesado en el asunto puede leerlo y, si quiere, dejar su opinión al respecto allí.

Y ahora, al tema: Hoy volvimos a comer al que casi podemos considerar nuestro restaurante de cabecera, O Viñedo, a las afueras de Cacheiras. Y, como siempre, estuvo bien, sobre todo teniendo en cuenta la relación calidad/precio. Eso si, se notaba el fin de mes. Era sábado a eso de las tres de la tarde y estábamos solos en el comedor. De entrante compartimos el célebre salteado de alubias con setas y langostinos, que es una de las joyas de la carta. Luego ella optó por una chuleta de ternera y yo me decanté por un solomillo de ternera al queso de tetilla. La carne, como siempre, de primera. La chuleta, con su punto de pimienta y de sal Maldon, cumplió con las expectativas. El solomillo, excelente, en el punto exacto, con una salsa de queso de tetilla con vino blanco y un toque de pimienta untuosa y suave. Quizás un poco salada de más, por poner alguna pega, pero estupenda. Todo con abundantes (muy abundantes) patatas fritas. Además de esto los postres, entre los que destaco una tarta de mousse de chocolate que no había probado, y las bebidas. Todo por 46 euros, 23 por cubierto. Y eso eligiendo algunas de las propuestas más caras de la carta. Ahí teneis la relación calidad/precio de la que hablaba.

Como siempre, vuelvo a recomendar este restaurante, si os coincide pasar por esa zona a la hora de comer. Eso si, como ya apunté la última vez, nos encontramos con algo que no me parece justificable en un restaurante: de nuevo faltaban muchos de los platos que figuran en la carta. Entiendo que se te acabe algún plato o que un día no prepares alguna cosa, pero no puede ser que por sistema pidas algo y no lo tengan. En este caso, habíamos optado por solomillo de cerdo (con langostinos y a la piña, respectivamente) y no lo tenían. Ni eso ni pato, según nos avisaron. Todo lo demás estaba disponible. Así que pedí cabra asada, que tampoco tenían aunque me ofrecieron como alternativa cordero. Total, que al final comes bien, aunque a lo mejor no lo que te apetecería, sino lo que más te apetece de las opciones que te dejan. Una lástima, porque tanto la cocina que hacen como los precios de este sitio me gustan.

Por otro lado, aprovechando el día, mis padres se acercaron hasta Corrubedo y comieron en uno de esos clásicos que aguantan allí desde siempre (que yo recuerde). El Bar-Restaurante Sol y Mar no tiene ningún encanto ni atractivo que invite a entrar, como tan original nombre parece adelantar. En el bajo de una vivienda unifamiliar al borde de la carretera, un par de kilometros antes de llegar a Corrubedo, probablemente va sobreviviendo porque se encuentra junto al cruce que lleva a las célebres Dunas de Corrubedo, en pleno parque natural.

El 99% de los visitantes de la zona no paran en este local y el 99% de los que lo hacen paran solo a tomarse un refresco. Desde luego, ni el local, carente de cualquier tipo de decoración, ni el hecho de que en ningún momento se ve la carta por ningún lado invitan a quedarse a comer. Pero si visita uno la zona fuera de temporada turística, se da cuenta de que siempre hay gente de la zona comiendo: trabajadores entre semana, cazadores en temporada, algún turista despistado (o bien informado), que ocupan las tres o cuatro mesas que hay al fondo, tras un biombo, al lado del almacén.

Descubrí este lugar hace ya muchos años, tal vez 20 o 25, cuando nos acercábamos a Corrubedo con mi abuelo. Ya sabeis, unas quince personas y tres perros en dos coches, como se hacía antes. Supongo que no había muchos lugares de la zona que estuviesen dispuestos a antender a la tropa de excursionistas famélicos llegados sin avisar, con tres perros, además, y, para colmo, a eso de las cuatro y media o cinco de la tarde (la mejor hora para comer en vacaciones, según parece pensar mi abuelo). Así que nos preparaban una mesa en el patio de la casa y allí nos acomodábamos nosotros (y los perros), entre cajas de botellas, alguna que otra bombona de butano, a veces la ropa tendida... Pero se debía de comer bien, o muy barato, porque repetíamos frecuentemente. Solo recuerdo, de aquella época, que mi abuelo no hacía más que cantar las alabanzas de la especialidad de la casa, las cocochas de merluza, que a todos los adultos parecían sorprender mucho, al menos en un lugar como aquel.

Pues bien, como decía, hoy mis padres pararon por allí de nuevo, como hacen (hacemos) esporádicamente. Como siempre, les cantaron el menú, breve: un par de entrantes y dos o tres platos principales. Así que se decantaron por unos calamares fritos de entrante, un filete de ternera y una lubina a la plancha, respectivamente, y flan casero de postre. Todo eso, más las bebidas, el pan y el café, por tan solo 10,50 por persona. Y las cocochas siguen siendo referencia imprescindible en la carta, según se ve. Ante esos precios y teniendo en cuenta que los pescados aquí son fresquísimos y siempre de la máxima calidad, voy entendiendo la predilección de mi abuelo por tan poco acogedor local.

Así que ya sabeis, si vais por Corrubedo, podeis optar por comer en una de las terrazas del pueblo a base de raciones. Las vistas y el ambiente lo merecen, pero el precio os recordará que estais en pleno centro turístico. Podeis optar por alguno de los restaurantes turísticos del pueblo (O Secreto, en una calleja del centro o el Valverde, a la entrada del pueblo), pero la cocina no será gran cosa y de nuevo los precios os harán pensar más en la costa mediterránea que un pueblecito de pescadores de la costa gallega, o podeis atreveros con este sitio, a pesar de que el sentido común nunca os haría parar en el, y comer bien y barato. Sin complicaciones, pero también sin sobresaltos. Si buscais algo más elaborado o mayor diversidad hay algunas buenas opciones en cuatro o cinco kilómetros a la redonda, pero si quereis comer barato, sencillo y fresco, este es vuestro sitio.

26.4.06

OTRA RECETA

SOLOMILLOS DE CERDO CON MANZANAS AL MÁLAGA VIRGEN

Se seleccionan unos buenos solomillos, bien tiernos, se limpian y se trocean en unos medallones de unos 5 cm. de grosor. En una olla con un fondo de aceite de oliva extra virgen se van dorando una cebolla pequeña y dos dientes de ajo bien picados y, cuando están transparentes, se añaden un par de trozos toscos de pimiento rojo y un trozo de apio blanco (según el gusto de cada uno). Se saltean las verduras unos minutos y se añaden los solomillos. Se sube el fuego y se doran bien por todos sus lados. Se salpimentan y se añade un vasito de Málaga Virgen. Se remueve todo y se añade una lata de tomates (escurrida del líquido) con los tomates bien troceados. Se baja el fuego, se añade medio vaso de agua y se dejan ir haciendo poco a poco, dándoles la vuelta de vez en cuando. A los diez minutos se añaden las manzanas (de la variedad que más os guste, aunque una reineta, por ejemplo, va bien) cortada como en gajos, una pizca de tomillo y una pizca de salvia. Se corrige el punto de sal y se deja jacer otros diez o quince minutos hasta que la carne está cocinada (aunque con cuidado de no secarla) y la salsa espesa.

Un señor plato que se puede acompañar, por ejemplo, con un poco de arroz.

25.4.06

SE CIERRAN LAS APUESTAS...


..., Es niña!!!

Y además todo va bien, no hay problemas ni complicaciones de ningún tipo y todos los parámetros son normales. Y, por lo que se ve en la foto, tiene una naricita de lo más simpático.

Ahora viene lo de elegir nombre, que esa es otra historia que seguro que nos tiene ocupados unas cuantas semanas.

Si ya lo sabía yo. En cuanto la ví por primera vez, cuando medía algo más de centímetro y medio, lo dije en el momento: "Esa es una niña". Si es que tienen razón ¿Quién te va a conocer mejor que tu padre?.

Bueno, lo dejo, que ya me va a empezar a caer la baba con mi niña. Y para eso ya habrá tiempo.

23.4.06

DOS RECETAS AL HORNO


Otras dos muestras recientes de que me han vuelto las ganas de meterme en la cocina:

ROLLITOS DE PAVO CON MANGO

Se compra pechuga de pavo (fresca, no el embutido) fileteada fina y se disponen los filetes sobre la tabla. Se salpimentan (lo ideal es la mezcla que Gaila siempre tiene preparada de sal, ajo y perejil y añadir una pizca de pimienta recién molida) y se va precalentando el horno a 200º. Se coloca solbre los filetes una loncha de un queso que nos guste (en este caso Gouda) y solbre esta una lámina de mango cortada con la mandolina. Sobre el mango se ponen un par de langostinos y una pizca de Jerk u otra mezcla de especias que nos guste (Poudre de Colombo, Curry, etc.). Se enrollan los filetes y se cierran con un palillo antes de ponerlos en una fuente de horno con aceite, un par de dientes de ajo y media cebolla pequeña cortada en cuartos. Se meten al horno unos 20 minutos y listos.

MERLUZA CON MAYONESA GRATINADA

En este caso el punto de partida eran unos filetes de merluza congelada, así que se ponen a descongelar la víspera en la parte de abajo de la nevera, en un plato con leche, para suavizarlos en la medida de lo posible. Al día siguiente se lavan bien, se secan y se ponen en una fuente de horno en cuyo fondo se ha puesto primero un chorrito de aceite, un diente de ajo bien picado y una cebolla en juliana. Se colocan los filetes formando una capa, se salpimentan y se pone sobre ellos mayonesa en pequeños montoncitos, más o menos dos cucharaditas por filete. Se mete en el horno, precaliente, a unos 180º y se deja unos 15 minutos. Al final, un par de minutos antes de sacarlos, se enciende el gratinador. Se acompañan con unas patatas cocidas en dados aliñadas con abundante perejil picado y aceite de oliva extra virgen-

UNA RECETA


Parece que en estos últimos dos días he comenzado a recuperar el ritmo culinario. Como muestra, ahí va la receta del ayer a la noche:

RISOTTO DE HINOJO CON LANGOSTINOS Y PASAS

Primero se corta en juliana un bulbo pequeño de hinojo y se pican media cebolla pequeña y un diente de ajo. A continuación se van dorando en aceite de oliva extra virgen a fuego bajo y se añade una alcachofa fresca limpia y troceada. Cuando empiezan a tomar color, se añade un trozo de calabacín cortado en daditos y un puñadito de pasas. Se remueve todo y se añade una cucharada de mantequilla. Se deja dorar un minuto y se añade el arroz. Se va dorando, removiendo de vez en cuando, y se comienza a añadir el líquido, en cantidades pequeñas. Se comienza por un chorrito de vino blanco y se deja que el arroz lo absorba, removiendo y con cuidado de que no se pegue. Se sigue con caldo de pollo, que debe añadirse poco a poco dejando que se absorba ante de poner más. Cuando falten unos cinco minutos es el momento de poner los langostinos pelados y las hierbas al gusto (por ejemplo, una pizca de orégano y tomillo y algo más de salvia). Se remueve y se añade un chorrito de nata y dos cucharaditas de parmesano recién rallado. Se añade también un poco de pimienta recién molida y se deja que termine de absorber el líquido, con cuidado de que el arroz quede cocinado pero al dente y, al mismo tiempo, meloso aunque no demasiado caldoso.Se deja reposar cinco minutos y, si se quiere, una vez en el plato se remata con un chorrito de aceite de oliva (lo ideal sería uno aromatizado con trufa) y unas escamas de sal Maldon.

Si, está tan bueno como parece.

21.4.06

COMPRAR ESPECIAS

Comprar especias en España no es fácil. Si vives en Madrid o en Barcelona lo tienes un poco mejor, pero tampoco es la cosa como para lanzar cohetes. Así que no nos queda otra que recurrir a las comprar por internet y a los viajes. Siempre que viajo o conozco a alguien que va a viajar aprovecho para hacerme con algún lote de cosas difíciles de conseguir aquí: Nueva York, Londres, Italia, Berlín, Hungría, Paris, Bruselas, Tunez, Líbano, Texas o Noruega son ejemplos de lugares en los que he estado o de los que me han traido cosas.

Pero como, por desgracia, no siempre podemos estar viajando ni tenemos algún conocido que va al lugar que nos interesa, hay que buscarse la vida por otro lado. En España, como cualquiera con un poco de curiosidad sabe, lo del comercio online está bastante en pañales. Y si hablamos de hierbas y especias, aún más. De hecho, yo solo he comprado en alguna ocasión en Casa Piá, de Reus, que tiene una buena selección de hierbas y con gastos de envío muy razonables.

Lamentablemente, por lo general tenemos que recurrir a tiendas de otros paises, y ahí es donde nos encontramos con algunos problemas. Por ejemplo, algunas de las mejores se encuentran en Estados Unidos, como Dean and Deluca, Gourmet Garage, Sahadi's, Kalustyan's, pero en la actualidad no es posible comprar productos alimentarios desde aquí, así que todas esas quedan descartadas. De esa manera, a los aficionados a las especias lo que nos queda fundamentalmente es el Reino Unido. Y ahí si que puedes encontrar casi de todo, y a precios muy razonables. Las dos pegas son, por una parte el precio de la libra, que al cambio no nos resulta muy ventajoso, y por otra el precio de los gastos de envío. A nadie le hace gracia gastarse 15 euros en especias y pagas otros 25 por el envío, así que hay que buscar con calma.

Despues de mucho revolver, estas son mis direcciones de cabecera.

Spices Warehouse (no confundir con Spice Warehouse (sin S, que tamién está bien pero vende cantidades mucho mayores y con gastos de envío más caros). Los gastos de envío, sin ser económicos, son de lo mejor que he encontrado. El envío a España puede rondar los 18€, así que solo compensa comprar en cantidades grandes, pero tienen una estupenda selección de hierbas y especias, así como de arroces, legumbres, aceites y mantequillas, colorantes e incluso menaje. Están especializados en cocina india, pero también se pueden encontrar otras cosas orientales y especias europeas.

Seasoned Pioneers, una empresa de Liverpool especializada en especias y mezclas de especias. Tiene una variedad más que aceptable, aunque la pega es que los envases son bastante pequeños. Los gastos de envío, sin ser una ganga, son razonable y, además, el personal es muy atento.

The Spice Shop. Es probablemente la mejor tienda de especias de Europa. He estado allí, en el pequeño local que tienen en Notting Hill (Londres) y es para quedarse mudo de la impresión. Hace unas semanas salió en el programa de Jamie Oliver y sigue tal y como yo lo conocí. Aquí se puede encontrar de todo pero, eso si, hay que contactar con ellos para que nos concreten los gastos de envío antes de hacer un pedido, para evitarse sustos.

Y una última opción para hacer este tipo de compras, que os recomiendo si teneis la posibilidad, es convencer a algún amigo, pariente o conocido que viva en el Reino Unido de que reciba vuestro pedido en su dirección en las islas y que luego, cuando venga a España, os las traiga. Yo he convencido a mi amiga Cristina, que está pasando un par de años en Cardiff, y la verdad es que se ahorra bastante en gastos de envío. Eso si, puedo recibir los pedidos dos o como mucho tres veces al año, pero vale la pena.

LECTURAS


Estos días en los que he pasado tanto tiempo tumbado y otro tanto sentado en casa he leido bastante. Y no sobre gastronomía precisamente. Está visto que de un modo más o menos inconsciente me incliné hacia libros que tratasen sobre la historia de la Unión Soviética de alguna u otra manera. Tal vez porque es la gran desconocida de la historia europea reciente, ensombrecida siempre por conflictos vecinos o por prejuicios de lo más diverso. El caso es que en estos últimos días estuve leyendo los siguientes libros:

Stalingrado, de Anthony Beevor, uno de los grandes historiadores de la guerra en activo, del que acabo de leer su versión de la Guerra Civil española. La historia de Stalingrado es un gran trabajo histórico que reconstruye casi día a día la historia de esa ciudad desde que Hitler la tomó como objetivo y primer paso para acabar derrotando a Stalin hasta el momento de la definitiva victoria soviética.

Gulag, Historia de los Campos de Concentración Soviéticos, de Anne Applebaum. Un trabajo imponente, probablemente la investigación definitiva sobre este tema, que ganó el Premio Pulitzer en 2004. Tal vez su único handicap sea que la autora, estadounidense y judia, a pesar de haber vivido durante años en Polonia y conocer bien la actual Rusia, no puede, en algunos momentos, esconder su posicionamiento personal sobre el tema. Pero una vez que se tiene claro ese enfoque es un trabajo serio, documentado, sistemático y terriblemente metódico. Eso si, no es una lectura fácil.

Imperio, de Ryszard Kapuczinsky, una serie de relatos de sus distintos viajes a la Unión Soviética, desde los años 40 hasta la década de los 90. Aún estoy con el.

Viaje a Rusia, de John Steinbeck. Aún lo tengo en lista de espera. De hecho me lo compré ayer. Se trata de un libro que permanecía inédito en español y que recoge el viaje que Steinbeck y Robert Capa hicieron por la Unión Soviética en 1947.

Pero bueno, no todo fueron lecturas sobre Rusia. ¿Puede haber algo menos ruso que A Sangre Fría, de Truman Capote?. Un libro interesante.

19.4.06

UNA SORPRESA Y UNA CONFESIÓN


Despues de este breve parón motivado por los acontecimientos de los últimos días he pensado que ya sería hora de ir retomando el ritmo. Aunque, al ponerme a pensar en temas para comentar, la verdad es que no se me ocurrían demasiados. Los últimos días, desde que volví del hospital, comí varias veces con distintos parientes y despues vino lo del disgusto, así que llevaba ya una temporadita sin cocinar y sin demasiadas ganas de hacerlo. También hemos suspendido temporalmente el Diario del Gourmet, en Localia TV, que espero retomar en un par de semanas y la verdad es que hasta hace un par de días no salí demasiado, así que las opciones eran pocas.

Pero ayer, al salir a hacer la compra a la frutería se me apareció un tema que me parece interesante. Nada más entrar, encima del mostrador, me encontré con unas bolsas que anunciaban bien en grande "Pimientos de Padrón". Pero como ni es época ni acababan de parecer de todo pimientos de Padrón la cosa me mosqueaba. Así que los miré con más calma y vi que estaban envasados por la empresa Horta Salnés. Mal asunto, ya que como su nombre parece indicar, es posible que esa empresa esté en O Salnés, que no tiene nada de malo, pero no es zona productora de pimientos de Padrón, al menos en el más purista sentido de la geografía gastronómica. Pero al mirar la bolsa con más detenimiento me encontré con que, a pesar del nombre, la empresa no está en O Salnés, sino en Poio (Pontevedra) una localidad de la ría de Pontevedra situada aún más al sur, es decir, más lejos de la zona de producción en un lugar que muchos, especialmente de fuera de Galicia, conocereis por el pueblo de Combarro y su conjunto de arquitectura popular.

Así que, mosqueado ya de todo, me puse a leer la estiqueta con más calma y mi sorpresa fue ya mayúscula cuando me encontré con los datos. Empresa envasadora: Horta Salnés (Poio, Pontevedra). Procedencia: Agadir (Marruecos)!!!.

Espero que se me entienda bien. No tengo nada contra los productos de la agricultura marroquí pero eso de venir a vender falsos pimientos de Padrón "made in Morocco" a un pueblo a unos 10 Km. de Padrón, así, con todo el desparpajo, me parece una tomadura de pelo.

Para quien no lo sepa, el pimiento de Padrón es un pequeño pimiento (en realidad es un chile de la variedad Capsicum Anuum)que suele recogerse y venderse aún verde y que por lo general no es picante, aunque hacia el final de la temporada suele picar cada vez más, tanto que los agricultores arrancan las plantas una vez que los frutos empiezan a madurar y a volverse rojos, ya que se consideran incomibles, algo que, como ya dije en otra ocasión, mi amiga Diana, que es mexicana (y ellos de este tipo de frutos entienden algo más que nosotros) me demostró que no solo no es cierto, sino que es un error culinario de bulto.

La temporada de este pimiento es el verano, aunque con los invernaderos se ha conseguido extenderla, más o menos, de mediados de mayo a octubre. Aún así la mejor época es, aproximadamente, entre mediados de junio y mediados de agosto. Fuera de temporada pueden encontrarse, aunque es difícil, y más difícil aún es que sean auténticos pimientos de Padrón con denominación de origen. Lo más probable es que sean de alguna otra zona de Galicia, como O Salnés (la zona de tierras bajas cercana a la orilla pontevedresa de la ría de Arousa), de cerca de A Coruña o de O Rosal (la zona pontevedresa que limita con Portugal), pero a veces pueden encontrarse pimientos cultivados en Levante o, como en este caso, en zonas más alejadas.

No está claro el origen histórico de estos pimientos. Se sabe que llegaron, como todos, de América, pero no hay acuerdo sobre la fecha ni el origen. Dado que el centro de la zona de producción es el valle de Herbón (valle bajo del río Ulla, una parroquia rural padronesa, y que allí hay un convento franciscano con gran tradición misionera en distintas zonas de América, la mayor parte de los investigadores piensan que estos chiles debieron llegar con algún misionero, probablemente a finales del S.XVI o en el S.XVII. Pero la verdad es que no hay demasiados datos al respecto. Por lo general se tiende a pensar que debieron llegar de México o del sur de los actuales Estados Unidos, pero hay también referencias a misioneros de Herbón que por las mismas fechas andaban por Panamá o Ecuador, entre otros lugares, lo que complica más la identificación. Es cierto que el género Capsicum Anuum es más propio de Norteamérica que de paises del sur, de donde son originarias las variedades de Capsicum Frutescens, pero también es verdad que ya en el S.XVII su cultivo se había extendido. Así que puede ser un indicio, pero en todo caso no es concluyente.

Para terminar de complicar el rastreo resulta que de Padrón fue originario el obispo Montenegro, obispo de Quito en el S.XVIII, del que aún se conserva el pazo en el casco histórico del pueblo y al que algunos vinculan la presencia de estos pimientos en la zona. De nuevo nos encontramos con la ausencia de documentación que aclare algo el asunto. Así que podemos apostar por la teoría que más nos guste, la del misionero que vuelve con una mata regalada por los indígenas agradecidos o la del obispo que regresa pero no renuncia a un placer culinario descubierto en su palacio quiteño, pero no hay nada que incline la balanza a un lado o al otro.

Cuestiones históricas al margen, resultó que la planta americana se encontró muy a gusto en el microclima húmedo y cálido de Herbón, probablemente similar al de algunos valles andinos, y allí se dio perfectamente. Resultó, además, que el nuevo fruto era del gusto de los gallegos, que tan cerrados somos, como norma general, a las innovaciones gastronómicas, y que pronto se convirtió en un clásico de nuestra cocina de verano. Hasta tal punto que en la actualidad es uno de esos platos que muchos españoles identifican como gallegos. Ya sabeis: marisco, lacón con grelos, pimientos de Padrón y alguna que otra cosa más. Total, que con ese éxito, que los convirtió en tapa de verano imprescindible, ración obligada para turistas e incluso en algo relativamente fácil de encontrar en ciudades como Madrid o Barcelona, llegaron las oportunidades de negocio.

Y así empezaron a aparecer pimientos de Padrón que eran de casi cualquier parte menos de Padrón, lo que se nota precisamente en que ese microclima al que aludía antes le da al fruto un sabor y un picor especial que no se consigue, al menos que yo sepa, en ninguna otra parte. Y luego llegaron algunos empresarios avispados de Padrón (Murcia)y decidiero que ellos tenían todo el derecho del mundo a vender los pimientos de sus huertas como pimientos de Padrón o del Padrón. Y la cosa es cierta, hasta cierto punto, aunque engañosa. Porque aunque no dudo de las excelencias de esos pimientos murcianos, quien compra pimientos de Padrón lo hace pensando en esos pequeños chiles gallegos. Y quien comercializa bajo ese nombre pretende aprovecharse del tirón de la marca para hacer negocio a costa de la candidez del consumidor.

De forma que en Padrón, en este caso el gallego, se armó el lío y se empezó con las denuncias, juicios y demás. En principio, para evitar problemas, se pensó en solicitar la denominación de origen "Pimientos de Herbón", pero la verdad es que fuera de Galicia pocos identificarían ese nombre con lo que siempre conocieron como pimientos de Padrón y, en ese sentido, sería una batalla ganada por los murcianos. Finalmente, despues de muchos papeleos se consiguió que se declarase la denominación de origen "Pimiento de Padrón" y que esta se adjudicase al Padrón gallego. Bueno, la verdad es que no se como quedó exactamente el asunto, ya que luego resultó que la citada denominación estaba ya registrada, como no, por un empresario murciano. Así que no se si lo de la denominación de origen es oficial u oficioso, aunque de ser este el caso, aquí se lo toman con la misma seriedad que si fuese cierto.

Con la denominación de origen el territorio de producción quedó limitado a unos pocos ayuntamientos vecinos, en el valle bajo del Ulla, con centro en Padrón y extendiéndose río arriba hacia Teo y parte de Vedra.

Esa es la razón por la cual, si visitais un supermercado gallego en verano, encontrareis unas bolsas de pimientos de Padrón, generalmente bastante más caras, y al lado otras aparentemente iguales aunque más baratas. Fijaos bien, seguramente estas últimas estarán etiquetadas como Pimientos Tipo Padrón, aunque es posible que la palabra "tipo" aparezca en letra más pequeña, color más claro, etc.

Bueno, creo que despues de todo lo dicho estais listos para ir a comprar unos buenos pimientos de Padrón sin que os den gato por liebre. Una vez en casa, lo de la preparación no es nada complicado. Freidlos en abundante aceite de oliva hasta que estén blando y con la piel llena de ampollas, sacadlos a papel absorbente y ponedles sal gruesa al gusto. Y si es hacia el final de verano, ya sabeis... a jugar a la ruleta rusa culinaria. Al que se le salten lagrimones como naranjas, pierde. Y si quereis probar variantes añadidles, junto a la sal, un poco de pimentón dulce y picante. O pimentón ahumado de La Vera. O asadlos al horno rellenos de un queso que os gusto. O añadidlos a vuestreo guiso preferido...Si optais por lo clásico, lo suyo es tomarlos con unas patatas cocidas con piel (cachelos), con unas sardinas a la brasa...

Eso era lo relativo a la sorpresa. En cuanto a la confesión a la que alude el título del este post tengo que decir que, a pesar de ser un Gourmet de Provincias declarado y vocacional alguna que otra vez caigo en las garras del fast food. Si, confieso mi debilidad por ese café con helado del McDonalds. Lo siento, pero me encanta. No me pasa lo mismo con sus hamburguesas y variantes, pero ese café me puede. Una falta leve para un gourmet.

16.4.06

MONECHO

Hoy, a eso de las dos menos cuarto, se murió el gato más simpático que había.

En los últimos dos días había empeorado mucho, así que decidimos llevarlo hoy al veterinario y, despues de hablar con él, dormirlo.

El pobre ya está enterrado en la misma finca en la que nació.

Lo voy a echar de menos. No se pierden amigos todos los días.

15.4.06

WOK


Hace un par de días un lector me pedía mi opinión sobre el wok, libros de cocina de esa temática y alguna receta. Pues bien, con un cierto retraso, esto es lo que se me ocurre:

El wok me parece una herramienta de cocina útil y versátil, ideal para los aficionados a todo tipo de cocinas asiáticas pero también para quien quiera hacer una dieta un tanto más ligera, basándose en las verduras pero sin recurrir siempre a las mismas técnicas y recetas. Así que, en mi opinión, un wok es una buena compra.

Respecto a un libro para empezar, diré que yo empecé con El Libro Esencial de la Cocina Asiática, de Könemann, aunque ahora no debe ser fácil de encontrar, así que para empezar sin hacer una gran inversión el libro monográfico que se me ocurre es Wok, de la editorial Blume, dentro de su colección Cocina/Tendencias (galardonada, por cierto, con el World Cook Book Award 2004)y que yo me compré en La Casa del Libro de Gijón. Es un librito de 96 páginas, visualmente muy atractivo que incluye unas cuantas recetas interesantes al precio de 6,95 euros. Despues, más que libros monográficos sobre el wok yo me decantarías por libros de cocina asiática, tailandesa, vietnamita, etc. Dentro de esos si que ya no me atrevo a recomendar, actualmente hay tantísimos y de tantos tipos en el mercado que la cosa depende del gusto de cada uno, de las ganas de buscar, etc.

Y en cuanto a recetas, ahú dejo una sencillita que preparo a veces en casa y que no es demasiado exótica. Lista en 10 minutos.


WOK DE NOODLES CON PIÑA Y ESPINACAS

Por un lado se ponen a cocer unos noodles en agua con sal según las indicaciones del fabricante. Mientras, se calienta un poco de aceite de sésamo (puede sustituirse por otro aceite de semillas) en el wok y chando está casi humeante se van añadiendo las verduras, empezando por las más duras. Yo suelo poner pimiento rojo cortado en bastoncitos, cebolla, unas rodajas de piña de lata (en su jugo, no en almibar) y lo salteo todo bien unos minutos. A continuación puedes añadir un poco de pasta de curry tailandesa (si la tienes) o de algún curry que tengas por casa (o incluso omitir este paso) y un vaso de leche de coco. Si no la tienes, un sustituto aceptable puede ser espolvorear primero con ua cucharada de coco en polvo y a continuación añadir un vaso de leche. Remueve todo bien y deja que reduzca un minuto antes de añadir unas gotas de salsa de soja o sal (según tu gusto). Al final añade unas hojas de espinaca fresca troceadas y, si quieres darle un toque muy aromático al estilo vietnamita, dos o tres hojas de albahaca picadas y un puñado de cilantro fresco recién picado (puedes usarlos secos, aunque no es lo mismo). Remueve unos segundos, añade los noodles ya escurridos y sirve bien caliente.

Ya me contarás que tal.

14.4.06

PRIMERA SALIDA


Hoy salí de casa por primera vez desde la operación. Una de las secuelas temporales ha sido una anemia que me tiene tirado por los sofás, hecho un trapo, así que por mucho que me apetezca (que me apetece) no me queda más remedio que salir más bien poco. Pero hoy, al final, nos decidimos. Como vengo diciendo desde que apareció este tema de la operación, lo que hay que intentar es verle el lado positivo a las cosas. ¿Y cual es el lado positivo de una anemia que te tiene hecho un guiñapo todas las vacaciones? Pues por verle alguno, diré que el médico me recomendó hacer unos cuantos días de dieta de la de toda la vida, sin privarme, "a base de bocadillos de jamón" que decía hoy mi abuelo, hasta recuperar los niveles normales.

Y para inaugurar la cosa hoy la madre de Gaila nos tenía preparado un estupendo cabrito al horno. Para un Gourmet como yo, que lleva desde el pasado mes de septiembre imponiéndose restricciones para no pasarse y que, además, en los últimos días ha pasado 36 horas en ayunas y otros dos días a dieta del hospital, que el médico te recomiendo saltártelo todo temporalmente es una noticia cuando menos agradable. Y empezar con un buen cabrito no es mala cosa.

Despues de eso nos decidimos a acercarnos a Santiago y acabamos tomando algo en Lola Café, un sitio relativamente nuevo del que ya he hablado en alguna otra ocasión que me gusta especialmente por los bizcochos caseros que ofrecen. Y por ser uno de los dos o tres locales libres de humo de la ciudad. Hoy ofrecían bizcochos de chocolate, de vainilla y de anís (cuando nos marchábamos llegó alguno nuevo). Es uno de esos sitios que os recomiendo para hacer una parada cuando visiteis la ciudad. No está mal situado respecto a la zona histórica y resulta agradable.

Desde allí salimos a dar una vuelta por la parte vieja abarrotada de turistas pero a los 10 minutos yo ya estaba en la reserva, así que nos volvimos para el coche y para casita.

Es una lástima, porque mañana yo tenía intención de ir hasta Coruña, pero me parece que no tengo el cuerpo para esos trotes de momento, así que me tendré que conformar con una escapadita más breve, si el tiempo lo permite. Ya veremos.

P.D.: Xesús, mañana espero subir el post sobre wok que me pediste.

12.4.06

YA ESTOY DE VUELTA


Hola de nuevo. Hoy, por fin, me han dado el alta. Como sabeis, el pasado domingo por la tarde ingresé en el Hospital para una operación programada. Y para evitar que, como dice mi abuela, las malas lenguas empiecen a crear versiones diré (sin entrar en detalles, que esto es un blog de gastronomía y no la página de Nip Tuck) que era para una operación de tabique nasal y una reducción de cornetes, que es algo que yo no sabía que teníamos pero que si, todos tenemos ahí, dentro de la nariz, y a veces lo bastante grande como para molestar al respirar. Ya lo dije en otra ocasión, problemas de ser un Gourmet de Provincias King Size.

Bueno, resumiendo, que resultó por una parte que cuando me bajaron a quirófano el cirujano era un antiguo amigo con el que solía ir a hacer pesca submarina o windsurf (si, otra de esas cosas en las que, con más pena que gloria, hice mis pinitos), o incluso a hacer nuestras primeras incursiones nocturnas (las mías, que él es algo mayor) por todo cuanto pub y discoteca se prestaba en la comarca de O Barbanza, hace ya unos 14 o 15 años por lo menos. Eso por un lado, con lo cual entré mucho más tranquilo y solo con oir aquello de "bueno, ahora a dormir" me quedé como los angelitos. El otro lado de la cosa es que al final decidieron operarme un poco más. No se si cogieron carrerilla y se lanzaro o, como había confianza decidieron hacerme algún arreglito extra cortesía de la casa (es broma, se que lo hicieron para que la operación resultase un éxito), asi que estuve algo más de tiempo en quirófano y, ahí está lo malo, el postoperatorio fue algo más largo y, eso si, lo confieso, un tanto más molesto.

Pero lo importante es que ya estoy de vuelta, con unos tapones en la nariz que servirían para cerrar bocas de metro, pero en casa al fin y al cabo. Y que a cada hora que pasa me voy encontrando mejor.

De lo otro prefiero quedarme con lo menos malo (digamos que llamarle lo bueno sería exagerar). Tengo que decir que, por mucho que se comente siempre y que sea un tópico de lo más manido, el servicio del Hospital Clínico Universitario de Santiago de Compostela me ha parecido excelente: las instalaciones están en un estado más que aceptable, todo el personal, sin excepciones, fue de cortés a abiertamente encantador, las habitaciones son cómodas... aunque claro, luego está eso inevitable de la comida de hospital. Qué le vamos a hacer, de eso no hay quien te libre. Y como Gourmet de Provincias que soy no podía dejar de comentarlo.

Despues del ayuno de rigor tuve el placer de tomar contacto directo primero con la dieta blanda y luego con la dieta convencional. Supongo que entre que no te encuentras en tu mejor momento, tienes la nariz taponada, un cierto regusto permanente a agua oxigenada y medicamentos y todo eso tampoco estás en las mejores condiciones para hacer una crítica gastronómica. Pero bueno, los calamares rellenos que me cené el domingo y el bacalao de ayer a la noche eran, con o sin medicamento, bastante infames. Y las albóndigas, sopas, caldos y demás tampoco estaban mucho mejor. Vamos a ver, que uno no va al hospital pidiendo el cátering de Arola para las clases superiores de Iberia pero tampoco hace falta que te pongan comidas que depriman con solo ponerles el ojo encima. Intento ser justo y entiendo que cocinar dos menús diarios para varios miles de pacientes no ha de ser fácil, pero bueno, yo creo que con un poquito de esfuerzo se podría hacer la estancia de los ingresados, que ya de por si no es de placer, un poco más cómoda.

En fin, lo pasado pasado está. Esto noche cenaré un buen bocadillo de tortilla de patatas con ensalada, que me he pedido el capricho (podía haber pedido faisán a la uva, pero se ve que hoy me levanté sencillo) y a partir de mañana a mejorar y a retomar el ritmo pero, eso si, ahora respirando mejor.

Por cierto, los de la foto no aparecieron por allí, pero no sabía con qué ilustrar el post. Y muchas gracias a todos los que me habeis llamado, escrito o dejado mensajes en este blog. Algunos os habeis encontrado con mi imitación del gangoso que hacía Tony Leblanc pero, que le vamos a hacer, son los daños colaterales. En serio, gracias.

9.4.06

PAZO DE ADRÁN


No me resisto a subir un comentario de la cena de ayer antes de esa parada técnica forzosa. Prefiero hacerlo ahora que aún lo tengo todo bien fresco.

Ayer, como anunciaba, Eva nos invitó a cenar en el Pazo de Adrán para celebrar su cumpleaños. Se trata de una antiuga casona, reconvertida en hotel rural de cuatro estrellas y restaurante cuyos propietarios son amigos y clientes suyos, así que ella es una visitante habitual y buena conocedora de su cocina, del hotel y de todos los detalles que tiene que ofrecer este atípico hotel. Por lo que cuando nos hablaba maravillas de él suponía que lo hacía con conocimiento de causa y cuando nos dijo que quería celebrar allí su cumpleaños me picó la curiosidad. Además, todo eso supone que ella allí sea una especia de cliente vip, lo que siempre está bien.

Cuando llegamos uno de los propietarios estaba esperándonos para recibirnos y acercarnos al palomar, rehabilitado como una pequeña bodega, donde nos sirvieron un aperitivo: brochetas de boquerones con uvas, tostas de foie con manzana caramelizada, croquetas de centolla y langostinos en tempura, acompañados de un Rioja Añares Crianza 2000 y un Albariño Lagar de Fornelos.

Después nos pasaron al bajocubierta del hotel, donde hay una sala privada en la que se pueden celebrar cenas para pequeños grupos, además de descansar en un acogedor rincón con sofás. De entrantes nos sirvieron unos langostinos con cecina en pasta brick , unas cucharitas de vieira con tomate y unos camarones. El plato principal fue a la carta, y aquí es donde tuve ciertos problemas para decidir, porque había tres o cuatro cosas que me apetecían: cochinillo, carrilleras estofadas en vino añejo, merluza con vieiras y verduras de temporada en sartén. Y para terminar de complicarme la cosa, nos comentaron que la paletilla de cordero cocinada a baja temperatura también era muy recomendable. Después de darle muchas vueltas me decidí por los medallones de solomillos rellenos de foie con boletus y tirabeques. Estupendos. En su punto, con una carne jugosa y una combinación de sabores muy interesante. Gaila optó por unos calamares rellenos de cebolla con arroz negro que tampoco estaban mal. En general todo estupendo y con una presentación muy cuidada.

De postre nos sirvieron un ravioli de arroz con leche caliente acompañado de un helado de verduras (puerro, zanahoria, limón y naranja) realmente sorprendente. Todo acompañado, por supuesto, de cava, aguardientes, licores y demás. En resumen, una cena muy buena.

Conclusión personal: la cocina del Pazo opta por mantenerse fiel a la tradición culinaria gallega aportando, eso si, toques imaginativos y detalles soprendentes que, sin hacer que los platos pierdan su referencia, los renueva y los convierte en algo sorprendente. Es una cocina cuidada en la que se presta tanta atención a los productos como a las presentaciones. Desde luego, para lo que suelen ser los restaurantes de hoteles rurales en Galicia, supone toda una sorpresa e, incluso en el panorama compostelano, que últimamente está dando muchas y agradables sorpresas, es un sitio a tener en cuenta.

En cuanto a precios esta vez no puedo hablar, ya que fui invitado. Aún así, puedo decir, por lo que vi en la carta, que están en la gama media-alta.

Bueno, y ahora si, dentro de cuatro o cinco horas ingreso. Así que hasta mediados de semana.

MÁS SOBRE ILUSTRACIÓN INFANTIL


Ayer nos llegó un poster que teníamos encargado. Se trata de una de las ilustraciones de Gabriella Delfante, una ilustradora italiana especializada en hadas, que descubrimos hace unas semanas y a la que decidimos incluir en la colección que estamos haciendo para esa nueva habitación.

En Fatalia podeis encontrar un montón de muestras de su trabajo, cuadros, posters, postales....

Vale la pena hacerle una visita.

7.4.06

BREVE PARADA TÉCNICA

Bueno, no me apetece especialmente, la verdad, pero tiene que ser. El próximo domingo me ingresan para una pequeña operación sin demasiada importancia. No es nada serio, pero me imperdirá actualizar durante dos o tres días. Creo que el miércoles ya estaré de vuelta. Y si hay suerte incluso puede que el martes.

Es posible que de aquí al domingo pueda subir alguna cosa, sobre todo teniendo en cuenta que el sábado estamos invitados a cenar en el Pazo de Adrán, un hotel-restaurante en Calo (Ames), a las afueras de Santiago. Desde que se inauguró hace dos o tres años, concebido más como un lugar a caballo entre un salón para bodas y un pequeño hotel rural de gama alta que como un restaurante convencional, se ha ido ganando también una clientela estable en Santiago, que habla maravillas de su restaurante en el que se combina la cocina tradicional con toques más innovadores y con una relación calidad-precio parece que más que aceptable.

Se trata de una antigua casona rehabilitada en la que, al margen de un gran salón para 400 comensales, hay un pequeño restaurante, varios comedores privados (uno de ellos en un palomar rehabilitado), salones para el uso de los clientes del restaurante, etc. Y todo esto junto a las habitaciones, la piscina y los jardines del hotel. Es decir, cuando menos parece un sitio agradable para pasar una tarde-noche. Y si a esto le unimos que además son amigos de Eva, la persona que nos invita, podemos tener la seguridad de que será una noche gastronómicamente interesante.

De momento no he estado nunca, pero Eva no hace más que hablarnos bien de este sitio. Otro cliente satisfecho, que suele repetir, es mi abuelo que, todo hay que decirlo, suele ser bastante exigente con esto de los restaurantes. El otro día llevó a mis padres, clientes nada fáciles de contentar (mi padre, como sabeis, no es un gran amante de la gastronomía) y también ellos regresaron encantados hablando de un milhojas de bacalao, de unos langostinos en pasta brik, de una lasagna con compota de tomates... Vamos, más que de sobra para picarme la curiosidad.

Pero ya os contaré a la vuelta. De momento me entretengo comiéndome lo poco que me queda de las uñas, que aunque sea una operación menor, a nadie le hacen gracia este tipo de cosas. Y yo tengo un punto nervioso en estas ocasiones que no hay quien me aguante.

En fin, resignación. Si no escribo antes, nos vemos hacia el miércoles.

Pero no quiero marcharme sin dar al menos una buena noticia que, como apuntaba ayer Pachi, uno de los lectores habituales, algunos de los últimos posts han tenido un toque de lo más deprimente. Esta tarde vamos al médico. Con un poco de suerte, y si no es tímid@ (el garbanzo, como le llamamos por ahora, no el médico), igual ya nos es dicen si vamos a tener un gourmet o una gourmet. Si esta vez no se decide a posar para la foto tendremos que esperar otro mes, pero yo tengo la esperanza de que se decida a lucirse sin complejos, al más puro estilo Bárbara Rey (bueno, tal vez con algunos añitos menos) y nos saque de dudas. No tengo preferencias, pero llevo dos meses con la convicción de que va a ser una gourmet. Ya veremos. De momento estoy haciendo una porra en el trabajo y ganan los que creen que será niña por 7 a 2. Espero salir de dudas hoy a media tarde.

Y cuando me reincorpore habré superado ya, según todos los indicios, las 20.000 visitas a este blog. Las primeras 10.000 tardaron más de diez meses y estas nuevas 10.000 apenas tres y medio. Gracias a todos por seguir aguantándome.

6.4.06

MÁS SOBRE ILUSTRACIÓN INFANTIL


Esta temporada estoy retomando con especial interés mi afición por la ilustración infantil. Por razones obvias, supongo. El caso es que el otro día, curioseando en una librería infantil (quién me lo iba a decir a mi hace no tantos años) me encontré con un libro que me encantó, Babaiaga, la versión en gallego del clásico del folklore infantil ruso Babayaga, publicada por Editorial Tambre (la rama de Editorial Luis Vives que publica en gallego)el año pasado.

Y me encantó por dos razones, la primera es que esa es una historia que me enganchó cuando me la regalaron en 1983 y la otra fueron las ilustraciones. Tanto me gustaba esa historia de pequeño que aún hoy la conservo en dos ediciones distintas, una sin apenas ilustraciones y otra, que para mi es una auténtica joya, con las ilustraciones que Ivan Bilibin publicó en 1899.

Bilibin es, sin duda, uno de los grandes ilustradores del S.XX y, probablemente, el artista que mejor ha sabido plasmar el folklore ruso en sus obras. Además tuvo una vida de película. Nacido en San Petersburgo, viajó por todo el norte de Rusia a finales del S.XIX para ilustrar su colección de relatos populares. Con la revolución de 1918 se exilió en París, donde sobrevivió como tramoyista y pintando frescos e iconos para algunas iglesias ortodoxas hasta que, ya en los años 30, consiguió un contrato para decorar la embajada soviética en París, lo que le llevó a entablar buenas relaciones con el gobierno de Stalin y a poder regresar a Rusia. Allí vivio un par de años dando clases y conferencias hasta que se vio en pleno cerco de Leningrado, en el que murió en 1941.

Sus ilustraciones para el cuento de Babayaga, de tono decididamente épico, son una auténtica preciosidad y probablemente de lo mejor de su obra. No son las típicas imágenes de cuento infantil, tal como las imaginamos en Europa Occidental. Aquí las cosas feas son realmente feas y las ilustraciones de pasajes de miedo, poniéndonos en el lugar de un niño de ocho o diez años, dan realmente miedo.

Por otra parte son ilustraciones inconfundiblemente rusas, con un carácter claramente costumbristas aunque también con una cierta influencias de la pintura japonesa, de la que Bilibin era un buen conocedor, especialmente en esa afán decorativo y preciosista de algunas de las imágenes. Al margen de la historia que ilustran son imágenes hermosas por si solas, lo que es, en mi opinión, todo un logro del artista. Situándonos, además, en la Rusia de 1899 me parecen todo un alarde de creatividad que hoy, casi 110 años despues, sigue resultando igual de efectivo.

Así que al descubrir el otro día una nueva versión de este clásico me lancé a por ella. Y resultó que las ilustraciones son igualmente interesantes. Es otro estilo radicalmente diferente, mucho más moderno, pero que va estupendamente con el carácter de la historia. En este caso se trata de ilustraciones del matrimonio formado por Rebecca Dautremer y Tai-Marc Le Bhanh, una pareja de ilustradores franceses que ya se habían atrevido antes con el Cyrano de Bergerac. De él solo conozco estos dos trabajos, mientras de ella he encontrado alguna otra ilustración, aunque de un tono un tanto diferente.

Y revolviendo aún un poco más me encontré con otras versiones ilustradas del cuento, a través de Amazon, aunque, sinceramente, ninguna me gustó tanto como estas dos.

Así que, a cualquiera aficionado a la literatura infantil, al arte o que simplemente tenga niños por casa, le recomiendo que le de un vistazo a cualquiera de estas dos versiones. La más reciente es fácil de encontrar en cualquier librería. De la otra no se si existen ediciones recientes.

MÁS FUSIÓN


Dejándome llevar por mi atracción por todo aquello que suene a fusión curiosa (con posibilidades de resultar culinariamente interesante, eso si), la última vez que estuve en Ikea, en Oviedo, hace ya unos cuantos meses, me compré en su tienda sueca entre otras cosas un bote de una especie de mermelada de arándanos con chipotles. Para quien no lo sepa, los chipotles son un tipo de chile, concretamente un chile jalapeño (es decir, moderadamente picante) maduro y ahumado muy popular en el norte de México y en la franja sur y suroeste de Estados Unidos.

Así que en cuanto empecé a pensar en la posible mezcla, en la fusión de chiles ahumados con confitura de arándanos me picó la curiosidad y no pude evitar hacerme con uno. Me encantan las mermeladas de arándanos y todo ese tipo de frutas similares (lingoberry, cranberry, polar cranberry, wild blackberry, etc.) que en español no tienen más traducción que ese genérico "arándanos" que valen para todos, ya sean negros y grandes como canicas o pequeños y rojos o amarillentos. Sobre todo me encanta esa costumbre tan nórdica y centroeuropea (bueno, y francesa) de usarlas para acompañar carnes de cerdo, aves, caza...

Por otro lado, también me encantan los chiles chipotles desde que los descubrí, en el 2002, en Nueva York. El último lote me lo trajeron hará como año y medio de San Antonio (Texas) y se me está acabando. Ya utilicé unos cuantos para aromatizar un aceite, en previsión de que tarde en hacerme con una nueva remesa, pero los que quedan los estoy dosificando con cuidado. Es cierto que aquí se pueden encontrar en lata, en adobo, pero no es lo mismo. A mi los que me gustan son lo que se venden secos. Y aún entre esos, según dicen los que saben del tema, como mi amiga Diana, natural de Monterrey (México) hay diferencias según la zona de producción. Por ejemplo, los americanos potencian más el picante, mientras los de México buscan un poco más la sutileza del sabor, el contraste de picante y ahumado sin exagerar con ninguno de ellos.

Bueno, a lo que iba: total, que al final el otro día por fin me decidí a probar esa mermelada. Y no resultó nada mal. Tanto que la utilicé como base para el aliño de una ensalada de escarola y achicoria.

ALIÑO DE ARÁNDANOS Y CHIPOTLES:

La cosa no tiene mayor complicación: se ponen en un cuenco un par de cucharadas de la mermelada en cuestión, una pizca de jengibre, una pizca de sal, el zumo de media lima y un buen chorro de aceite de oliva. Se emulsiona bien y se sirve sobre la ensalada. Un sabor muy sorprendente pero que está muy bien y que va estupendamente con este tipo de hojas de ensalada más amargas. Toda una explosión de sabores contrastados, dulce, ahumado, picante, salado, ácido...

Seguiré probando nuevas posibilidades.

DIFICIL DE CREER


Creo que todo el mundo sabe que me gustan los animales y que, como ya he dicho en más de una ocasión, el mal trato a cualquier animal, al igual que el maltrato a los niños, es de las pocas cosas que me pueden hacer perder los nervios.

Por eso estoy con los pelos de punta por lo que le pasó ayer a mi hermana. Casi tan enfadado como incrédulo.

Resulta que ayer, a última hora de la tarde, se encontró con un gato en mal estado, según ella moribundo, en el parque de la Alameda de Santiago, en pleno centro. Por lo que cuenta, y según los síntomas, pensó que estaría envenenado. Así que decidió llevarlo al veterinario. Pero claro, eran las nueve y ya todos habían cerrado. Así que se le ocurrió que para eso estaba el Refugio Municipal de Animales. Pero como no encontraba el número me llamó. Me puse a buscar en su página web y di con un teléfono móvil. Supuse que para urgencias fuera de horario de oficina. Me equivoqué, porque no sirvió para nada.

Descartada esa opción, que podía parecer lógica pero que simplemente no sirvió para nada, la pobre se puso a llamar a servicios de urgencias de distintas clínicas veterinarias y lo único que consiguió es que alguno le dijera que si, que se hacía cargo del animal, pero que eran 90 euros. Eso para empezar: 45 por la consulta y 45 por sacrificarlo. Y claro, mi hermana, que es caritativa pero no idiota, intentó buscar otras alternativas. Sobre todo pensando en que estaba en una ciudad más o menos grande, más o menos moderna, con todos los servicios de una ciudad de un pais avanzado normal. Y se equivocó.

Así que acabó llamando al 091, donde consiguió que le dieran un número de teléfono. Cuando llamó se encontró con una buena noticia, ya que estaba hablando con un refugio de animales y además le dijeron que se harían cargo desinteresadamente. La mala noticia es que era en Ferrol, a 95 Km. Por qué regla de tres la policia de Santiago le dio un teléfono de una asociación de Ferrol se nos escapa a todos, pero así están las cosas.

Y volvió a llamar a la policía para decir que ella no iba a pagar 90 euros y que tampoco se iba a ir a Ferrol un día laborable a eso de las diez y media de la noche, a lo que la policía le debió replicar algo así como que ella no se hacía cargo del animal, que no era problema suyo. Y que dejase de dar la lata, que ellos estaban para otras cosas.

Total, que no se como acabaría el asunto, porque no tuve más noticias hasta el momento, pero me temo que mi hermana tuvo que poner el dinero de su bolsillo para que el veterinario acabase sacrificando al pobre gato.

Hasta aquí la historia. Y ahora mi opinión:

Me parece absolutamente tercermundista que una ciudad como Santiago, de 100.000 habitantes, capital de una comunidad autónoma, ciudad europea de la cultura hace dos o tres años y que se llena la boca dándoselas de moderna y civilizada cada vez que tiene ocasión, no tenga ni un veterinario ni un triste lacero fuera de horario de oficinas. Claro, supongo que debe ser que los animales de estas ciudades tan modernas y tan civilizadas no se escapan por la noche, no agreden a nadie, no enferman o no son atropellados. Cualquiera pensaría que si, pero parece que en Santiago no.

Además, como hace apenas un año que el ayuntamiento se encargo de clausurar los terrenos de la Sociedad Protectora, una asociación privada que, en la medida de sus pocas posibilidades y siempre a partir de donativos particulares, mantenía una finca donde recogía perros y gatos, esa ya no es una alternativa. No estaban en unas condiciones impecables, pero eran la única opción y, además, lo que les podía faltar de medios materiales lo sustituían por trabajo desinteresado. Además, a esa gente la llamabas y te atendía a cualquier hora, porque no eran funcionarios. Era gente preocupada por los animales. Pero claro, en una ciudad moderna como Santiago el ayuntamiento no puede permitir que esas asociaciones ofrezcan un servicio que no sea impecable. Da igual que el ayuntamiento no ofrezca una alternativa ni de una ayuda económica. Como, por lo visto, no cumplían con todos los reglamentos se les clausuró el chiringuito y finde la historia. Así que ahora, si te encuentras un animal agonizante despues de las ocho de la tarde, más te vale mirar para otro lado o darle con un ladrillo en la cabeza para que no sufra, porque nadie, repito NADIE, se va a hacer cargo de el. Llama mañana a partir de las nueve.

Y si te quejas, el alcalde o el concejal del gremio te replicará, muy lleno de razón, que no podían permitir unas instalaciones insalubres como aquellas y que ahora Santiago tiene un refugio municipal con capacidad para unos 50 perros, un veterinario y cuatro laceros. Cuidado, un veterinario y cuatro laceros para siete días a la semana, 24 horas al día y una ciudad de ese tamaño. Y se quedará tan feliz por el deber cumplido. Ya tenemos un veterinario de lunes a viernes y de nueve a cinco. El resto del tiempo los animales se deben tomar vacaciones, o algo así.

Capitulo aparte merecen los veterinarios. Me parece muy bien que ese sea tu negocio y que, además, estemos en horario nocturno, pero si te llama alguien diciendo que se ha encontrado un animal moribundo (a las nueve de la noche, que tampoco hablamos de las cuatro de la madrugada), que no es suyo y que, en realidad, se está dando el problema de llamar, traerlo, llevarlo y demás por simple compasión y tu le contestas que si, que muy bien, pero que son 90 euros o ni te mueves del sofá, que hay partido, tu lo que eres es una persona despreciable. Resumiendo, o te sueltan la pasta, y a base de entusiasmo, o por ti el gato ya puede agonizar cuatro días a la puerta de tu casa, que el asunto (económico) no va contigo.

Ante tipos con ese cuajo solo me queda pensar que si este fuese un pais normal a ese impresentable habría que retirarle la licencia. Porque unas cosa es ganarte el pan y otra cosa es una emergencia, el sufrimiento de un animal y, sobre todo, un asunto que no es problema de un particular, aunque sea el quien te traiga al animal (entre otras cosas porque a lo mejor en la Alameda no hay vigilancia y si la hay no se va a detener a preocuparse por un gato con mala pinta). Tu tienes es una clínica como podías tener una ferretería. Y te importa tanto el sufrimiento de los animales como te podía preocupar una broca del 15. Ante eso solo puedo estar asqueado.

Un pais no es civilizado hasta que no asume que los animales también tienen una serie de derechos: a no ser maltratados o a vivir en unas condiciones dignas. Tampoco estaría mal que se crease la conciencia social de que un animal no se abandona. Ni se mata. Estoy harto de saber de bichos abandonados de las formas más crueles imaginables. Lo de dejarlos en una caja en el arcén de la autopista es solo una y no es de las peores. Podría contar otras, algunas las he visto, pero no me apetece asquearme más. Entrad, por ejemplo, en la página del refugio de Santiago y mirad el historial de algunos de sus inquilinos. Y luego decidme que eso os parece normal en un pais avanzado.

Por otra parte, creo que un pais no es un pais civilizado hasta que no asume que los problemas son problemas aunque pasen fuera del horario de oficina. Y que no solo son problemas los incendios o las inundaciones. Ni van a dejar de ser problemas porque mires para otro lado. Los animales abandonados son un problema. Un problema público, así que debe ser asumido por un organismo público, no por un particular. Los animales envenenados son un problema de sanidad pública (y además deberían ser un delito) y si están en la vía pública son responsabilidad de las autoridades competentes, no del que pase por allí.

Y mientras tanto, en este pais tan civilizado, lo que nos queda a los que nos preocupamos por los animales son dos o tres asociaciones privadas, con pocos medios, poco material y toda la buena fe del mundo. Las que rescatan a los perros abandonados del canódromo de Barcelona, por ejemplo. O la que se hace cargo de los galgos de caza abandonados en Castilla. Por aquí, en Galicia, tenemos un refugio en Ferrol y dos asociaciones protectoras, una en Vilagarcía y otra en Noia. De esas privadas, pequeñas y no muy bien dotadas. Pero también de esas que nunca dicen que no ante el sufrimiento de un animal, de las que se encargan de organizar adopciones internacionales y costean el traslado de perros y gatos a Alemania, un pais donde existe otra conciencia social respecto al trato de los animales, donde probablemente hay una ley más moderna y más civilizada, pero allí de verdad, y donde son tan pocos los perros que se abandonan que quien quiere adoptar alguno acaba recurriendo a España, que para eso es una auténtica mina. Pero las autoridades os dirán que habría que ver las condiciones higiénicas de estas asociaciones nuestras y que no está claro que tengan tropecientos metros cuadrados por animal recogido y no se que más vainas en vinagre. Y que así no se puede. Así que lo que le queda a asociaciones como la de Santiago, clausurada por el eficientísimo ayuntamiento (que ya podía darse tanta prisa, por ejemplo, en arreglar algunas calles rurales. Se me ocurren, así sin pensar mucho, las carreteruchas que bajan desde Entrevías hacia el Hospital Provincial. Si, hombre, esas en las que hace unos años murió unapareja arrastrada por una crecida de un río sin canalizar al pasar con su coche por un puente sin barandillas. Aquellos que tardaron un par de días en encontrar porque las orillas del río estaban de maleza hasta los topes. A lo mejor es más urgente clausurar la protectora pero a mi, sinceramente, no me lo parece) es realojar a los pobres perros en fincas privadas por media provincias. Y andar pidiendo ayudas casi puerta a puerta. Y que no se enteren las autoridades, que aún los multarán y les retirarán los animales.

Mientras no asumamos todo eso podemos seguir hermanándonos con Amberes si nos da la gana, podemos ir por la vida de cultos, de modernos e incluso de ser los más limpios a este lado del río Pecos, pero no dejaremos de ser una sociedad despreciable en ese sentido. Pero bueno, a la vista de todo lo de las peleas de perros, perros de caza ahorcados en los montes y demás no sé de qué me extraño.

5.4.06

HUEVOS CUADRADOS

Y no me refiero a los atributos de nadie, aún a pesar de que el dicho popular "fulano los tiene cuadrados" sea de uso común. Me refiero a huevo de gallina. Cocinados. A la plancha, para más señas.

¿Y para qué sirven? Pues básicamente para nada. Es decir, se supone que debe ser algo ornamental pero,sinceramente, no los veo más bonitos que los de toda la vida. Es más, les veo un toque casi kitsch, como a las verduras torneadas o a las pieles de tomate en forma de flor. Habrá quien diga que son estupendos para preparar sandwiches, de esos con el agujero en el pan de la tapa para que no se chafe la yema. Y no seré yo quien le lleve la contraria aunque en mi opiníón eso de cuadrar los huevos sea una absoluta inutilidad culinaria.

Ya hace años, cuando era pequeño, mi madre tenía por casa (supongo que por allí seguirá, en algún cajón) una especie de cubo de cartón plastificado que le regalaron con una revista en el que metías un huevo cocido pelado, bajabas una tapa ajustable y conseguías sacar huevos cocidos cuadrados. De nuevo se suponía que debían ser ornamentales, pero nunca fui capaz de verlos de esa manera. Ese tipo de cosas me parecen como los setos podados con formas de animalitos o lo de cortarle las orejas al perro para que sean como a ti te gustan. Vamos a ver, el huevo es de la forma que és, como el seto o como las orejas del perro, y no lo vas a mejorar por ponerlo con formad e corazón. Respecto a lo de "podar" a los perros soli diré que, a mayores de lo dicho para los otros ejemplos, me parece un sufrimiento innecesario para el pobre cachorro ¿O a alguien se le ocurre cortarse sus orejas para estar más mono?.

Volviendo al cubo cuadrador de mi madre, la verdad es que nunca le dimos demasiado uso, mi hermana y yo estuvimos cuadrando (y aplastando) huevos cocidos un par de semanas y al final nos aburrió la gracia. Ahí acabó la historia.

Respecto a los huevos fritos cuadrados, pues no son más que una tontería que se me ocurrió ayer. Hace unos días me hice con un par de moldes metálicos cuadrados, pensando más que nada en usarlos para emplatar, como los circulares. Pero ya me venía rondando la cabeza lo de freir huevos cuadrados, así que ayer me decidí. Al final descubrí que los moldes se recalentaban y quemaban y que, por otro lado, la sartén sería de teflón, pero los moldes no. Despues de sacar el el huevo, con molde hirviente incluido, a un plato, tuve que despegarlos con un cuchillo. No quedaron mal, ni bien. Quedaron cuadrados. No es especialmente bonito ni útil en absoluto, pero se puede hacer. Otra cosa es que vuelva a hacerlos en alguna ocasión, cosa que dudo. No vale la pena. Si la naturaleza los hubiese querido de esa forma los hubiese creado cuadrados con cáscara y todo, a pesar de las pobres gallinas.

4.4.06

DIARIO DEL GOURMET


Ayer, en El Diario del Gourmet, estuvimos hablando de Barbacoas. Aprovechando esta llegada efímera del buen tiempo y dado que a comienzos del verano empiezan las restricciones para hacer fuego al aire libre, decidimos proponerle a los espectadores que se animasen a probar. Y que no se quedasen con la idea de la barbacoa como algo aburrido, siempre igual y, decididamente, muy poco gourmet.

Así que estuvimos hablando de las posibilidades para variar, para no limitarnos a las carnes y para preparar, por ejemplo, verduras. Estuvimos comentando los pimientos asados a la parrilla y dimos la receta de unos champiñones rellenos.

También comentamos las diferencias entre la tradición del asado argentino y la tradición estadounidense, entre el chimichurri y las salsas para barbacoa nortemericana, mientras enseñábamos algún número especial de la revista Food and Wine, el Grilling Issue que sacan todos los meses de mayo.

Y acabamos recomendando las carnes a la parrila del Restaurante San Clodio, posiblemente las mejores de Santiago y un precio muy razonable.

3.4.06

DIRECTORIO GOURMET BCN


Bueno, despues de lanzar mi petición de ayuda hace un par de posts, de recibir algún que otro correo y de revolver un poco por ahí empiezo a tener un directorio bastante interesante de direcciones gastronómicas más o menos exóticas para esa más que probable visita a Barcelona. De momento me falta que los buenos conocedores de la ciudad me ayuden a hacer un poco de limpieza y a poner cierto orden con sus recomendaciones, pero para empezar no está nada mal. Eso si, a la vista de todo esto, esa maleta vacía que pretendo llevar va a tener que ser bastante grande.

- Restaurante indio Govinda: Pza. Vila de Madrid. Ciutat Vella.
- Restaurante indio Moti Mahal: Sant Pau 103, Raval.
- Restaurante indio Om India: FLoridablanca 130. Ciutat Vella.
- Restaurante indio Namaste: Entença 137. Eixample.
- Restaurante indio Lahore: Torrent de L'Olla 159. Gracia
- Restaurante indio Tandoor: Calabria 144. Eixample.
- Supermercado indio: C/ Hospital.
- Supermercado oriental Yang Kuang. Pg. Sant Joan, 12. Eixample.
- Supermercado oriental Dong Fang: Balmes, 6.
- Superstore Asian Food: Tallers 77, Ciutat Vella.
- China Shop: Rocafort 85. Eixample.
- The British Market: Verdi, 14. Gracia.
- Herboristería china Armonia Asia: Comte Borrell 116
- Restaurante tibetano Potala: Aragó 397 esquina Nápols.
- Restaurante paquistani Al-Jalal: Arc de Sant Agustí.
- Supermercado japonés Tokyo-Ya: Comte Borrell, junto a plaza Francesc Maciá.
Avinguda de Roma 53.
- Supermercado Sakura-Ya: Illa Diagonal.
- Restaurante indonesio Batik: Valencia 454.
- Restaurante indonesio Bunga Raya: Assaonadors 7.
- Restaurante vietnamita Capitol: Nápols 266.
- Restaurante Thai Gardens: zona de Gracia.
- Thai Lounge: Valencia 205.
- Thai Café: Comerç 27.
- Restaurante japonés Yamadori: Aribau 68. Gracia.
- Restaurante japonés Koyuki: Córcega 242.
- Restaurante japonés Nagoya: Joan Guell 166.
- Restaurante japonésShunka: Sagristans 5.

Y si despues de eso aún me quedase algún rincón en la maleta, cosa de la que no estoy nada seguro, aquí quedan un par de direcciones para complementar la visita:

- Tibet Shop: Valencia 355.
- Arte Oriental (productos indios): Creu Coberta 65.

ACTUALIZACIÓN 5-04-006: Me han recomendado un par de sitios más en L'Illa Diagonal, que además parece que me va a quedar bastante cómoda respecto al hotel. Son los siguientes:

- Colmado mexicano Ándele.
- Charcutería italiana Angolo Italiano.
- Restaurante libanés Araguil.

¿QUÉ ES ESO DE LA GASTRONOMÍA MOLECULAR?


Llega Manolo impresionado por una visita a Casa Marcelo, algo lógico en alguien que, como él, comparte mi gusto por la buena cocina y mi curiosidad por todo lo que se esté cociendo (nunca mejor dicho) sin que sepamos como. Así que llevado por esa curiosidad, además de disfrutar del menú se metió hasta el fondo de la cocina y allí se dió de lleno con un Ronner, uno de esos aparatos que han dado el salto del laboratorio a la cocina. Y ha salido de allí aún más intrigado de lo que entró, o al menos con la curiosidad picada, así que me pide que cuente algo sobre el asunto y yo, como siempre, me apunto.

Antes de empezar conviene recordar que soy un gourmet de letras, de los que tuvieron problemas con las matemáticas, la física y la química hasta que, por fin, pudieron desembarazarse de ellas. Lo digo para que disculpeis posibles errores e imprecisiones, ya que la cosa requiere una breve explicación técnica.

En primer lugar hay que aclarar que la Gastronomía Molecular no es una rama de la cocina, sino de la química. Se trata de una especialidad que entiende los alimentos como compuestos de elementos químicos y como tales los analiza. Para un gastrónomo molecular una carne es un tejido animal y, como tal, no deja de ser una dispersión de proteinas y agua en fibras celulares agrupados por tejidos colagénicos. Del mismo modo, cualquier vegetal es una dispersión de geles en fibras celulares.

Vistas así las cosas, reduciendo los productos alimentarios a sus componentes químicos, se puede pensar en analizarlas, identificar sus propiedades y estudiar cómo las técnicas de cocina las modifican. Es decir, ver cómo al aplicarle diferentes condiciones físicas o productos químicos se alteran sus propiedades. Así, las distintas técnicas de cocción no son más que modificaciones de temperatura que modifican, de un modo u otro, las estructuras de las proteinas, la aplicación de limón o vinagre no es más que la modificación mediante el uso de ácidos. Y lo mismo con sales, curados, prensados, ahumados, uso de azúcares, etc.

Todos estos estudios teóricos sirven, fundamentalmente, para dos cosas. La primera es entender la razón que lleva a que determinada técnica de cocina consiga unos resultados concretos. Y eso nos permite depurarlas y mejorarlas. Una vez que entendemos que el calor modifica la estructura molecular de un alimento y que lo hace de forma distinta si se aplica el calor mediante aire caliente (asado), agua (cocido) o aceite (frito), ya que cada uno de esos medios distribuye y conserva el calor de formas diferentes, seremos capaces de optimizar esas técnicas, de desperdiciar menos energía, de saber cual nos conviene más en cada caso y de entender de qué forma modifican el estado de los alimentos, lo que nos permitirá un dominio más preciso de esas modificaciones.

Por ejemplo, todos hemos preparado una masa en casa y hemos visto como al mezclar harina y agua luego no hay forma de separarlas, cosa que no pasa si mezclamos otros polvos con agua (arena, por ejemplo). Eso nos permite hacer panes, pero hasta ahora no sabíamos cual era la razón. Gracias a la gastronomía molecular hoy sabemos que la adición de agua produce una reticulación de determinadas proteinas del gluten de la harina, lo que hace que se cree la masa como tal. Una vez que conocemos lo que ocurre podemos empezar a determinar las cantidades más adecuadas de cada ingrediente, qué pasa exactamente si añadimos otros, lo que nos lleva a poder "diseñar" nuevas texturas, nuevas aplicaciones o puede que incluso nuevos sabores.

La otra consecuencia de esos estudios es que se ha visto que el uso de determinados aparatos y técnicas de laboratorio pueden tener utilidad en la cocina. Una vez que sabemos que alterando de forma controlada las técnicas tradicionales de cocina podemos obtener un mayor control y una mayor variedad de resultados es lógico que los cocineros busquen aparatos que les permitan tener ese control preciso de todo lo que se cuece. Y ahí entran los aparatos de laboratorio, como el Ronner, por ejemplo, unas cubetas que se usan en los laboratorios para mantener líquidos a temperaturas constantes y que en cocina permiten cocciones prolongadas a baja temperatura de resultados asombrosos. Si esta cocción a baja temperatura se combina con una cocción al vacío en la que el elemento cocinado no entra en contacto con la fuente de calor, con lo cual ni se agua ni pierde jugos, los resultados pueden dejar con la boca abierta al más pintado, como Manolo ha podido comprobar. Las nuevas texturas y la concentración de sabores que hasta ahora eran inalcanzables y que de esta forma se pueden dominar con precisión, abren nuevas puertas a la investigación gastronómica.

¿Otras aplicaciones de estos instrumentos de precisión? Pues está, por ejemplo, lo de haber descubierto la temperatura exacta a la que cuaja el huevo, que es distinta en la clara y en la yema, lo cual permite, controlando exactamente la fuente de calor, conseguir un huevo con la clara cocinada y la yema cruda, por ejemplo.

Y de estos experimientos han salido también cosas como los sifones, la utilización de gelificantes (gomas hidrocoloides), la cocción en frío (metes una yema de huevo envuelta en papel film en el congelador durante cuatro días, la descongelas y sale una yema cocinada, pero sin contacto con aceite ni agua, así que con el mismo sabor que si estuviese cruda), el uso de nitrógeno líquido, la cocina con ácidos o alcoholes, etc. Y de ahí derivan las nuevas texturas: espumas, nubes, esponjas, geles diversos, arenas, hielos secos, cristales, etc.

Todo un mundo que, de momento, está fuera del alcance del cocinero no profesional. Supongo que con el tiempo algunos de estos aparatos, los que más se utilicen, acabarán derivando en versiones domésticas de precios razonables. Por ahora nos queda mirar, ir a probar lo que cocinan los que se pueden permitir toda esa artillería, leer y buscar sucedáneos domésticos, que a veceslos hay, como el mencionado caso del huevo en el congelador, el uso de vodka para cuajar huevos, la lecitina de soja, los sifones, etc.

¿Y quienes son los culpables de todo esto? Pues aunque mucha gente crea que esto no es más que un invento más de algunos cocineros para seguir saliendo en la televisión, la verdad es qeu ahí detrás, haciendo el trabajo de laboratorio, está una gente que se lo toma muy en serio, como el Groupe de Gastronomíe Moleculaire du Laboratoire de Chimie de Insteractions Moleculaires del College de France, en Paris, dirigido por el famoso Hervé This, o el Institut für Micromechanik de Mainz, además de gente que está trabajando en distintas universidades, como en Oxford o en Valencia, además de en distintos centros de estudios culinarios de Europa y Estados Unidos. Y si los resultados hasta el momento han sido asombrosos, me da la sensación de que en los próximos años la cosa no va a ir por otro lado.

OTRO MEME

Aceptando la invitación genérica de Sao Mai, me apunto a un nuevo meme. En esta caso sobre blogs culinarios.

- Tres recetas que otros blogs que hayas pensado cocinar en algún momento:
1- Lubina, judías verdes y agridulce de mandarina, de Marisa.
2- Spaghetti al pesto de rúcola, de La Zuccheriera.
3- Tartar-ceviche de salmón, del Gourmet de Andar por Casa.

- Un blog culinario cercano:
Cocinalia, aunque solo fuese por proximidad geográfica. O el de Manolo, que aunque no es estrictamente culinario, tiene una sección sobre este tema de la que se pueden sacar referencias muy a tener en cuenta.

- Un blog culinario de otra parte del mundo:
Penny Lane Kitchen. Un blog de cocina indonesia con recetas muy interesantes.

- Un blog que hayas descubierto recientemente:
The Kitchen Journal, el blog de una filipina que vive en Angola.

AYUDA PARA PRÓXIMAS ESCAPADAS

ESta primavera, y antes de la llegada en verano del nuevo gourmet (o la nueva gourmet) de la familia, tenemos pensadas un par de escapadas, una de ellas por placer y la otra aprovechando un desplazamiento de trabajo. Como siempre en estos casos, pido la ayuda de los que conoceis mejor esos sitios para que nos recomendeis dónde y qué comer, tiendas, mercados, visitas imprescindibles, productos típicos, etc.

La primera escapada será en la primera mitad de mayo y el itinerario previsto será:
- Santiago - Gijón
- Gijón - Santander
- Santander - Bilbao
- Bilbao - Oviedo
- Oviedo - Santiago

Todo eso parando, además, en algunos sitios como Santillana del Mar o Comillas. Como no nos va a dar tiempo a parar en todos los sitios que merecerían la pena, hay otros entre los que tendremos que elegir y aún no tenemos claro con cuales quedarnos: Llanes, San Vicente de la Barquera, Santoña, Noja, Laredo, Castro Urdiales...

Por lo demás, en Gijón y Oviedo nos movemos con un poco más de soltura (lo cual no quita que cualquier recomendación sea bienvenida, allí o en sus cercanías). Santander lo conozco de una visita con mis padres hace muchos años, pero en cuanto a direcciones interesantes no se nada. A Bilbao será nuestra primera visita. Ya he recopilado alguna información sobre tiendas tradicionales, pintxos y restaurantes, pero cualquier dato de primera mano que podais darme será siempre bien recibido.

La otra mini escapada, aún por confirmar, será muy a finales de mayo a Barcelona. Es una ciudad que ya conozco (muy por encima)y que para un gourmet de provincias es un paraiso. Y una ruina. Pero aún así, los que conoceis mejor la ciudad o vivís en ella, seguro que teneis vuestras direcciones de cabecera. Serán dos días, pero prometo aprovechar el tiempo al máximo. Además, como esta vez voy de acompañante, tendré unas cuantas horas para moverme yo solo por la ciudad, de tienda en tienda. Así que, si teneis algún bar, tienda, mercado, restaurante que os guste especialmente, ya sabeis a quién informar.Ya os aviso que tengo pensado llevarme una maleta vacía para hacerme con todo tipo de productos, especialmente asiáticos, que por aquí no son especialmente fáciles (ni baratos, cuando das con ellos) de comprar.

Gracias por adelantado.

2.4.06

FIN DE SEMANA


Este no ha sido un fin de semana de demasiadas salidas gastronómicas, no hemos comido fuera ninguna vez ni he comprado nada especialmente destacado. Aún así, ha dado bastante juego culinariamente hablando, ya que ha habido alguna receta nueva, alguna prueba de cosas que había leido o visto en televisión y alguna que otra cosa más.

La única compra destacada fue una planta de aloe vera. La compré ya que hace tiempo que leí en un libro de cocina caribeña que en Aruba es bastante popular una bebida de aloe y lima. Así que me puse manos a la obra: se corta una hoja del aloe, se pela con cuidado, se trocea y se va batiendo con un tenedor hasta que se convierte en una pasta viscosa. Con mucha calma, se va colando esta pasta, terriblemente amarga y de un muy poco atractivo aspecto mucoso, hasta conseguir un líquido espeso. Luego solo queda mezclarlo con lima, azucar y agua (incluso con un poco de ron si os apetece, aunque no fue el caso), para tener una auténtica bebida caribeña. Tengo que decir que no me encantó, que me parece demasiado trabajo para conseguir una bebida que no está mal, pero que tampoco es para dedicarle una fiesta. Además, esa consistencia viscosa del aloe no acaba de resultar especialmente agradable. No es que esté mal, el amargo del aloe va bien con la lima, que lo suaviza, pero tampoco me vuelve loco.

Lo siguiente fue un poco de cocina creativa, el resultado podría bautizarse como

NOODLES CON SALSA DE TERNERA Y BERENJENAS AL ZAATAR

Los noodles se cuecen aparte y mientras tanto se pica en la Thermomix un filete de ternera. A continuación se pica una berenjena pelada y troceada con un diente de ajo, una cucharadita de zaatar y un par de ramas de cilantro. Se le mezcla la carne ya picada y se le dan unos segundo smás de Thermomix para mezclarlos bien (también puede hacerse con cualquier otro tipo de picadora o robot que tengamos en la cocina). Se dora con cuidado esta mezcla, que no debe quedar desmenuzada hasta convertirse en una pasta, en una sartén con aceite de oliva, se añade sal al gusto y, a media cocción, una cucharada de tahine (pasta de sésamo)y un poco de harissa al gusto (yo en este caso usé media cucharadita de harissa sudanesa en polvo, pero se puede usar tunecina o en pasta, ajustando las cantidades a nuestras preferencias. Si no tenemos harissa se puede sustituir por pimentón picante). Se mezcla todo bien y se deja cocer un par de minutos. Se sirve sobre los noodles y se espolvorea con un poco más de zaatar crudo.

El resultado tiene un inconfundible toque de Oriente Próximo. La mezcla de la berenjena y la carne, de esta con las especias y todo con el sésamo inmediatamente recuerda a la cocina libanesa o siria. El toque chocante se lo ponen los noodles. Y si además lo comemos con palillos, entonces si que se convierte en un auténtico ejemplo de cocina-fusión. Un ejemplo bastante sabroso, por cierto.

Otra receta, aunque esta no es mía, sino que está inspirada en algo que le ví hacer a Jamie Oliver en su programa:

PATATAS ASADAS CON SAL DE ROMERO Y CÍTRICOS

Se cortan las patatas (mejor si son nuevas y aún mejor si además son gallegas) con piel en ocho o diez trozos, como en gajos, y se ponen en una bandeja, previamente untada con aceite, al horno precalentado a 220 grados. A media cocción (es decir, unos 20-25 minutos despues)se añaden a la bandeja un par de dientes de ajos cortados en porciones gruesas. Se dejan asar hasta que las patatas están completamente cocinadas y comienzan a tostarse (en total unos 45-50 minutos).Se colocan en el plato o fuente y se le añade un poco de aceite de oliva o mantequilla por encima, según vuestro gusto. A continuación se espolvoréan con la sal que habremos preparado previamente y, si se quiere, con una pizca de pimienta negra recién molida.

Para preparar la sal se pone en un mortero una cucharada de hojas de romero frescas, una cucharada de sal y la ralladura de medio limón y media lima. Se machaca todo bien hasta que se consigue algo parecido a una pasta amarillo verdoso. Se pone esta pasta en un colador y se va removiendo con una cuchara para que solo pase al recipiente la mezcla más fina. Según la removais ireis notando que es muy aromática. Incluso puede que casi os den más ganas de añadirlas a un buen baño relajante que a unas patatas. Aún así, si resistís la tentación, os aseguro que os tomareis unas patatas antológicas, estupendas para guarnición o simplemente para ir picando así, sin más.

Tanto me gustó el experimento que ya estoy dándole vueltas a nuevas versiones. Puede que con piel de pomelo o de naranja, con hierbabuena, con tomillo y pimienta, con mejorana, con hinojo. Las posibilidades me parecen casi infinitas. Habrá que ir probando.

Para terminar con el fin de semana gastronómico, esta tarde estuve revisando, aprovechando el pequeño respiro que nos está dando la lluvia, la parcela en la que suelo plantar mis cosas para hacer mis pinitos como agricultor ecológico. Ya debería haber puesto las plantas para este verano, pero entre el clima endiablado de las últimas semanas y que no encuentro unos buenos plantones de tomateras la cosa se está retrasando. En cualquier caso, al acercarme por allí vi que el granado que planté hace unos meses va aguantando. No es que esté especialmente frondoso, pero va sobreviviendo, así que tengo esperanzas de que en dos o tres años comience a darme alegrías. Por otra parte, me di cuenta de que las hierbas ya han empezado a crecer como locas y que el poco trabajo que hice hace dos o tres semanas corre serio peligro de desaparecer bajo ellas. Eso si, con ese vigor primaveral también pegaron un estiron algunas de las plantas que se salvaron de la cosecha del otoño y que fueron capaces de sobrevivir al invierno, así que me vine de vuelta a casa con un manojito de hojas de ese cruce de acelgas y espinacas que planté el año pasado y con unos poco puerros pequeños y tiernísimos. Los cocinaré esta noche, ya que mañana como fuera y prefiero tomarlos bien frescos.