En realidad oeste-suroeste si no me equivoco, pero tampoco tiene demasiada importancia. Y quede por adelantado mi reconocimiento del "robo" de las fotos a Óscar. La procedencia de las mismas la encontrareis al final del post.
Otros asistentes han comenzado por hacer la "crónica social" de la Reunión y prometen, o ya lo han hecho, publicar la crónica gastronómica. Yo, por mantenerme fiel a mi línea, lo haré al revés que el resto. Y como la opinión gastronómica ya está dada pasemos a la otra:
A pesar de que habíamos quedado bastante temprano y en Catoira, Manolo, Sole y yo, que viajábamos juntos, llegamos un poco antes de hora. Y tal como era de esperar juntándose ejemplares de este tipo en un mismo coche, acabamos en el medio de la toxeira, corredoira abajo, en dirección a una casa abandonada.
Despues de esta breve incursión en la que ni nos despeinamos ni nuestro atuendo sufrió desperfecto alguno volvimos a la Taberna Vikinga, donde estuvimos esperando junto con Miguel y Fini (primera ocasión de ponerle cara a la autora de uno de mis blogs de cabecera)por otros que había decidido visitar otro tipo de construcciones ruinosas y que llegaron poco después.
De allí nos fuimos en caravana a Cambados, pueblo que ninguno de nosotros domina, y acabamos callejeando perdidos, llamándonos de coche a coche y, por fin, llegando al restaurante bastante justitos de tiempo.
Allí, fumando a la entrada, estaba Xosé Manoel, quien de entrada parecía bastante tímido pero que a lo largo de la comida, convenientemente jaleado por Ramom, fue dando buena muestra de su sentido del humor. Dentro ya nos esperaban Chus y César, los invitados "extragremiales" del evento, que demostraron disfrutar tanto y tan bien de esto de la gastronomía como cualquiera de los blogueros allí reunidos. También esperaba ya Salomé, a la que leo con frecuencia, junto con Óscar, al que no conocía de antes, ni siquiera de leerlo, y Alejandro, alias Manoel Foucellas,alias Pantagruel Supongo, con el que por fin pude solventar un malentendido a base de nombres, nicks y nombres de blogs.
La cosa se fue templando a base de unas copas de Rías Baixas y pasamos a sentarnos con el hielo ya completamente roto. En mi zona de la mesa Foucellas, Salomé y Óscar, Manolo y Sole. Un poco más allá Catuxa, con la que no tuve demasiada ocasión de charlar (quedará para la próxima) y en el otro extremo, por el fondo norte, el resto.
Resultamos ser un grupo bastante heterogéneo de gente de los ramos profesionales más diversos. Pero aún así parece que el amor por la buena cocina y una buena disposición para el sentido del humor fueron más que suficientes. En el otro extremo, con el que tuve menos oportunidades de hablar, Miguel se encargaba de mantener la conversación animada. Y así, con alguna que otra puñaladita bien intencionada lanzada de lado a lado de la mesa, con Alejandro animando la comida desde mi derecha con constantes referencias al Depor y a su hija (no tengo muy claro a cual más), con Óscar y Salomé resultando ser un caja de sorpresas, la cosa fue transcurriendo con total normalidad.
Tengo que pararme a comentar los silencios que se producían al probar cada nuevo plato, cual si fuéramos el jurado de Todos contra el Chef, y, por supuesto, ese momentazo con media docena de cámaras apuntando amenazadoramente a cada nueva propuesta que nos llegaba a la mesa. Solo nos faltó el karaoke y el sake para terminar de parecer completamente japoneses. Y para los incrédulos ahí está la foto, de lo más ilustrativo, cortesía de Sole.
En fin, entonados por tan buena comida (y por no menos ni peor bebida), aunque sin llegar a la Fase de Exaltación de la Amistad, pagamos puntualmente, felicitamos al chef, lo sometimos a una sesión de fotos intensiva y nos fuimos, miudiño miudiño, a tomarnos un café a una plaza de la parte vieja. Allí continuaron las anécdotas y las propuestas para nuevas reuniones, asistencias a actos y demás, alguna de ellas esta misma semana.
D
espués, ya con el fresco del anochecer (no olvidemos que estamos en pleno noviembre) nos fuimos de vuelta a los coches, donde Miguel nos sorprendio abriendo el maletero, que en este caso parecía más el saco de un Papá Noel Gastronómico, y repartiendo botellas de vino y tetrabriks de laban. Digno final de fiesta vernos dispersarnos por las calles cambadesas con la botellería en la mano camino de nuestros coches.
Y este es, más o menos, el relato de lo ocurrido visto desde mi lado de la mesa. Una suerte haber podido participar y, sobre todo, haber contado con tan magnífico grupo de compañeros de mesa. Con gente como esta y con esas ganas de que la cosa saliera bien muy malo tenía que haber sido lo que nos sirvieran para que la reunión se estropease.
Y para los que se quedasen con ganas de saber más de la que probablemente es la reunión gastronómica más comentada de la historia reciente, aquí teneis una serie de fotos sin desperdicio de la mano del autor Another Cow in the Corn.
15.11.06
LA XANTANZA VISTA DESDE EL FONDO SUR
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Gourmetdeprovincias
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12:50
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4 Comentarios:
Estoy verde de envidia...
Aquí un dos das sorpresas ;-). Eu non me vexo tan raro XD. Gracias por apuntar cara as miñas fotos, pero boto de menos ver as vosas. Polo menos a ver se me podedes enviar algunha na que salga eu, aparte da de grupo.
Eu non teño moita foto dos asistentes. Mirarei se hai algo que se aproveite. Pero contacta con Sole ou con Alejandro, que supoño que terán bastantes.
Pues muchas felicidades por tan brillante y exitosa iniciativa. Se trata de una buena idea, ésta de sustanciarse en carne tras haberse conocido en el "hiperespacio" telemàtico. Da mucho de si.
Un abrazo!
Joan
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